Alfàbia

Desde Raixa, retomamos la Ma-11 y continuamos hasta la rotonda anterior al peaje del túnel de Sóller. En esta rotonda tomamos la primera salida a la derecha, que nos llevará a Alfàbia.

Alfàbia era en época islámica una de las alquerías importantes del distrito Bunyula-Musu. Según una tradición poco verosímil, pertenecía al magnate musulmán Ben Abet, el cual colaboró con el rey Jaume I durante la conquista de 1229, por lo que fue recompensado. Sus sucesores se convirtieron al cristianismo y mantuvieron el nombre de origen árabe Bennàsser. Después pasó a los Santacília. Hacia 1750, uno de los señores más ricos de Mallorca, Gabriel de Berga y Zaforteza, promovió la reforma que transformó las antiguas casas de base gótica en un casal barroco de gran carácter. De los Berga la propiedad pasó a los Zaforteza, que todavía la mantienen.

Entramos en el recinto de Alfàbia por el portillo que se abre ante la carretera, con una barrera metálica que muestra la fecha de 1864. Nos acercamos a las casas por un paseo ornamentado con hileras de plataneros, según el estilo romántico de los denominados paseos de salón, que conduce directamente a la fachada principal de las casas.

La fachada principal muestra un gran paramento coronado por una testera mixtilínea. El portal forà es de grandes dimensiones. Data de mediados siglo XVIII y es de estilo barroco. Presenta un arco de medio punto sobre el cual hay un frontón curvado, mientras que las jambas representan pilastras jónicas. A media altura hay una apertura de forma elíptica atrompetada a cada lado. Según tradición, las puertas proceden del antiguo palacio de la Inquisición, destruido en 1823, que ocupaba buena parte de la plaza Mayor de Palma. Éstas se encuentran recubiertas de una plancha de bronce decorada con dibujos geométricos.

El portal deja paso a un gran vestíbulo dividido en tres tramos. En la cubierta de su primer tramo se encuentra un interesantísimo artesonado, en forma de artesa invertida. El estilo es mudéjar, y puede datarse en la segunda mitad del siglo XIV. El conjunto muestra una gran riqueza de ornamentación geométrica y de policromía, concretada en doscientos plafones poligonales; una jácena central cruza longitudinalmente el artesonado. La inscripción árabe de la cenefa fue trabajada en yeso y alterna con las barras catalano-aragonesas y el león rampante de los Bennàsser. La cubierta de los dos tramos siguientes es de bóveda de arista, mientras que en el alzado entre el primer y el segundo tramo hay una pilastra jónica adosada a la pared y situada sobre un plinto a cada lado.

Este espacio cuenta también con ornamentación heráldica: en el primer tramo, a la izquierda está el escudo de los Villalonga y a la derecha el de los Zaforteza; en el segundo, a la izquierda el de los Berga y a la derecha el de los Bennàsser; en el tercer tramo, a la izquierda el de la familia Burgues Zaforteza y a la derecha el de los Santacília. En la parte inferior de los laterales hay bancos de piedra adosados a la pared.

El vestíbulo conduce al patio a partir de un arco rebajado, con columnas con capitel jónico. Es de planta cuadrangular, presidida por un surtidor con pila octogonal, con una escultura de un niño con un pez. Desde la entrada, a la izquierda, hay un arco apuntado que da paso a un pasillo con tres arcos que comunica con un pequeño patio donde se sitúa un brocal octogonal.

El lateral de levante muestra el acceso principal a los aposentos de los señores; se levanta sobre una pequeña escalera con barandillas de piedra, con tres pilastras por lado, y tiene un frontón triangular presidido por el escudo de los Zaforteza. El lateral de mediodía del patio acoge la almazara, con acceso por una rampa adoquinada que acaba en un porche.

Entraremos por el pequeño portal renacentista a la casa de los señores, por un distribuidor, donde destacamos el árbol genealógico de los Zaforteza. El interior de las casas de Alfàbia contiene un buen conjunto pictórico y varias muestras de mobiliario muy interesantes, como queda de manifiesto en la sala situada a la derecha del distribuidor. Ésta tiene cubierta de envigado policromado y diversas pinturas que representan a los diferentes propietarios, entre los cuales destacamos a Pere de Santacília y Pacs a caballo (fallecido en 1666), importante adalid de los Canamunt; Gabriel de Berga y Santacília (fallecido en 1706), Leonor de Berga y Zaforteza (1701-1762), y Gabriel de Berga y Zaforteza; en los laterales inferiores hay varios paisajes como las casas de Alfàbia, el Cavall Bernat de Pollença y una vista de Palma, de Marià Conrado.

La segunda sala contiene uno de los muebles más importantes de Mallorca, la denominada “Silla del Rey Moro”, que, pese al nombre, no es de época islámica; data del siglo XIV y muestra interesantes relieves góticos tallados en madera, posiblemente representando el tema de Tristán e Isolda, una reina y un árbol, con una enigmática cabeza de un monarca, un perro y un conejo; en el frontal, hay una dama y un cortesano jugando a ajedrez; en el lateral de la derecha, dos soldados, mientras que en el coronamiento aparecen dos pequeños leones esculpidos. Según algunos autores, las figuraciones representan la pérdida de Mallorca por parte de Jaume III. Dentro de la sala hay, además, una buena colección de cuadros de temática diversa.

A continuación, sigue una sala rectangular que sirve de antesala. En ella destacamos varios grabados decimonónicos, la mayoría dedicados al papa Pío VI. A la derecha, se puede contemplar la alcoba, con una cama señorial vestida de damasco rojo; el portal de acceso al dormitorio muestra un retrato de Isabel II.

Un pasillo exterior, protegido por un porche, conduce, hacia la izquierda, a la biblioteca, que contiene un fondo de 1.200 volúmenes, y está presidida por el escudo de los Burgues-Zaforteza. De su fondo bibliográfico, destacamos una Historia de Jaume I, obra de Bernardino Gómez, de 1584. La biblioteca cuenta también con los pasos del Vía-Crucis.

Los jardines de Alfàbia son de los más interesantes de Mallorca. Desde las casas, se sale a un corredor con columnas toscanas y se desciende en el primer jardín por una escalera imperial con balaustrada. Se trata de un parque romántico, del siglo XIX. Constituye el centro un pequeño lago con un manantial en el medio y con numerosos nenúfares; la vegetación salvaje, con cañas de bambú, lianas, palmeras, palmitos y otras especies exóticas crean un ambiente romántico de estilo inglés.

Si subimos nuevamente la escalera y giramos a la derecha, recorreremos una pérgola con palmeras, buganvileas y hiedras, que conduce a una segunda pérgola más espectacular, con 32 parejas de columnas o pilastras y 24 hidrias, convertidas en surtidores, y un mirador cuadrangular, con una mesa de piedra ovalada, de estilo barroco, con amplia vista. Bajamos nuevamente a la entrada a partir de una interesante exedra, con frontón barroco y un relieve de Hércules, con una alberca cubierta a la izquierda. La escalera, con jardín abancalado, nos deja en la fachada de la casa.