Almudaina o Castell d’Eivissa

A pesar de la insistencia histórica en señalar que la ciudad de Ibiza tenía tres recintos urbanos concéntricos de origen medieval, la ciudad islámica sólo ocupaba la parte más alta, conocida con el nombre de “Castell d’Eivissa” y “Almudaina”. Este recinto se iniciaba en la esquina sudoeste del “Castell” hacia el ábside de la Catedral, Museu Arqueològic, Mirador, Curia, línea de construcciones hasta Sa Portella, Can Balanzat, Can Comasema, Capilla de Sant Ciriac y hacia la mencionada esquina del castillo.

Tenemos que tener en cuenta el significado del término “Almudaina”, que significa ciudadela, definiendo la ciudad administrativa, de residencia de funcionarios y cargos relacionados con el Estado islámico.

Las fuentes árabes se refieren a Ibiza como “una ciudad pequeña, bonita, que disfruta de la ventaja de los núcleos urbanos”, aunque hasta el siglo XVII no tuvo esa consideración de ciudad, sino de recinto amurallado, de “castell d’Eivissa” a Real Fuerza de Ibiza.

El recinto amurallado encerraba alrededor de 125 casas, una mezquita situada en el solar de la Catedral y algunos servicios urbanos. Fuera de la ciudad se encontraba un arrabal de unas cincuenta casas. El recinto contaba con un total de doce torres que actualmente se encuentran en un estado de conservación muy diverso. Son mucho más visibles desde fuera del recinto amurallado, especialmente desde el barrio de la Marina y desde el descampado del Soto.

En cuanto a la evolución urbana de la ciudad en la época islámica, las excavaciones realizadas en Dalt Vila, -en la Catedral, Museo Diocesano, Castell y Almudaina, y Sala de la Universitat- están dando datos al respecto, como el hallazgo, por vez primera, de niveles de ocupación asociados a estructuras arquitectónicas de tapia, de época califal (s. X), documentadas bajo la Catedral de Eivissa. También se han detectado niveles de destrucción e incendio, coincidentes con la invasión pisanocatalana del siglo XII, que arrasaron la ciudad y las murallas. Está documentado por escrito que los almorávides reconstruyeron la ciudad tras tal destrucción, pero las pocas excavaciones realizadas no han detectado tales acciones, pero sí las reformas posteriores de la última oleada de pueblos islámicos, los almohades, que llevaron a cabo en el primer recinto urbano, sobre todo en las defensas urbanas.

Aún quedan muchos aspectos importantes por documentar, como la delimitación, identificación y cronología de las transformaciones estructurales de la fortificación a lo largo del tiempo.

Actualmente, se conserva una única puerta de acceso a este recinto fortificado, la conocida con el nombre de “Sa Portella”, situada en la calle del mismo nombre y a la que se accede desde la Calle Mayor.

En esta zona de la Almudaina y también en otros lugares de Dalt Vila, se encontró un conjunto de cerámica andalusí de época anterior a la conquista del siglo X (902 d.C.), lo que denota una presencia islámica en época del Emirato de Córdoba. Se encontraron también en diversas partes de la isla, varias monedas de esta primera época, que aportaron datos muy interesantes para el estudio de estos contactos iniciales entre el Al-Andalus y la isla. El estudio de este material numismático incluye dos ejemplares de cobre encontrados en la zona de sa Coma, de los cuales sólo uno es legible y data del primer cuarto del siglo VIII. Su aparición se ha relacionado con la expedición militar musulmana dirigida contra Hispania que acabó con su anexión a la media luna en el 711 d.C. También se encontró una moneda de plata en Es Puig des Molins acuñada en el 811. En cualquier caso, todos estos hallazgos testimonian esta primera presencia y, las relaciones políticas y fiscales de la isla a mitad del siglo VIII.