Ayuntamiento de Palma

La ruta de las instituciones se inicia en la Plaza de Cort, considerado uno de los puntos neurálgicos de la Ciudad y el kilómetro “0” de Palma. El nombre de “Cort” proviene de las curias feudales que tenían su emplazamiento antiguamente en este mismo lugar. En esta plaza se puede observar el centenario olivo que la preside y, enfrente, el edificio barroco del Ayuntamiento de la ciudad, un edificio que se distingue de lejos y que además da un aire señorial al conjunto de la plaza.

Su construcción se inició el 1649 sobre el solar donde anteriormente se ubicó el Hospital de Sant Andreu impulsado por Nunó Sanç y posteriormente la sede de la Universitat de la Ciutat. La construcción finalizó en el siglo XVIII y a finales del siglo XIX el edificio fue otra vez objeto de una intervención por parte del arquitecto municipal Manuel Chápuli debido a un incendio que le ocasionó graves daños en su interior. Éste también quiso remodelar la fachada, eliminar el banco central para construir un portal central en su lugar, sin embargo hubo un gran revuelo popular a causa de estimación al citado banco y, finalmente, no se llevó a cabo.

En la fachada se distinguen claramente tres partes que corresponden a las tres alturas de que consta la construcción. A la vez se quiso reproducir el modelo de casa tradicional mallorquina como se puede observar con el voladizo de madera que remata la fachada acompañado por un conjunto de figuras antropomórficas que datan de 1680 obra del escultor Gabriel Torres.

En la planta baja podemos observar en la fachada dos portales laterales de entrada al edificio con elementos manieristas (la ubicación lateral de las dos puertas no es muy común). Entre los portales destaca un largo banco conocido como el Banco de los Vagos o del “Sinofós”. La tradición popular cuenta que en él se sentaba gente con poco apego al trabajo y siempre se excusaban argumentando que tenían males que les impedían trabajar y que si no fuese (si no fos) por ellos trabajarían.

En el interior de la planta baja podemos observar el amplio vestíbulo que normalmente siempre está abierto al público para visitarlo. En este vestíbulo podemos observar los seis “gegants”, articulados en tres parejas, destacando en Tòfol y na Francinaina construidos en 1961 y vestidos a la manera tradicional mallorquina; además de otra pareja de payeses y la colla dels xeremiers, portando los instrumentos tradicionales mallorquines: fabiol, tamborino y xeremia. En él también podemos observar el antiguo portal gótico del Hospital de Sant Andreu y la escalera de honor que da acceso a la planta noble. La escalinata, de tipología imperial, denota una clara influencia francesa y fue obra del arquitecto Gaspar Bennàssar. Por último, desde el vestíbulo se puede acceder a la Biblioteca Municipal abierta al público y ubicada en este mismo lugar desde 1927 (anterior a esta fecha era la sede del cuerpo de bomberos).

En la parte de la fachada que corresponde a la planta noble podemos observar el gran balcón central que da al despacho de la alcaldesa. En el interior de esta planta destacan el amplio vestíbulo y la Sala de plenos. En el vestíbulo podemos contemplar la copia del estandarte de Jaume I, parte del casco de Martí l’Humà, mazas de los maceros de los jurados, el arcón de las insaculaciones del siglo XVII, el cuadro con el martirio de Cabrit y Bassa, el entierro de Ramon Llull, el de San Sebastián del siglo XVII atribuido a Van Dyck, un cuadro sobre la audiencia entre Carlos V y el obispo de Mallorca, otro cuadro sobre la muerte de Jaime III, dos tapices, uno con el desembarco de Jaime I y el otro con el funeral por los hermanos Moncada, etc. En el interior de la sala de plenos podemos observar una importante colección pictórica con los retratos de los hijos ilustres de la ciudad de Palma de todas les épocas, que continúan en el anterior vestíbulo, (Eusebi Estada, Mª Antònia Oliver, Joan Miró, Joan Crespí, Ramon Llull, San Alonso Rodríguez, Alberta Jiménez, Archiduque Luis Salvador, etc.) y de los reyes del antiguo Reino de Mallorca. También podemos observar la magnífica sillería labrada para el alcalde, tenientes de alcalde y regidores, el retrato de Jaime I llamado “L’home dels nassos”, un busto del rey Juan Carlos I, y, en la parte superior, vidrieras decoradas con los escudos que conformaban la monarquía hispánica. Esta planta puede visitarse previa concertación.

En la fachada de la tercera planta se encuentra el reloj central conocido como el reloj d’en Figuera en honor al personaje que fundió la primera campana en el siglo XIV.

El actual reloj data de 1863 y suena cada cuarto de hora.

A nivel plástico la fachada del ayuntamiento constituye uno de los mejores exponentes del Manierismo mallorquín. Es un estilo clasicista que se va a cultivar en algunos edificios de principios del siglo XVII. Afecta especialmente al exterior del edificio donde los vemos aplicado en la característica decoración escultórica a base de máscaras, estípites, guirnaldas, cartelas, almohadillado, frontones curvos, triangulares o partidos, etc. Encontramos algunos ejemplos en la ciudad de Palma como la casa Pavesi o Can Salas en la calle Sant Feliu, la iglesia del convento de la Concepció, la iglesia del convento de Santa Clara, y, por supuesto, en el edificio de Ayuntamiento, en Cort.

Como hemos dicho el Manierismo afecta especialmente a las fachadas, en el exterior, por lo tanto es una tendencia superficial (al igual que el Renacimiento y Barroco en Mallorca). Sin embargo, el edificio del Ayuntamiento es un caso excepcional porque afecta a la fachada y a la remodelación interior.

Fue construido entre 1649 y 1680, ya que a principios del siglo XVII el edificio anterior se encontraba en un estado ruinoso. Por lo que se procedió a la remodelación interna y a la construcción de un gran frontis.

La fábrica de la fachada se llevó a cabo en tres etapas: la primera de 1650 a 1665, afectó al piso inferior, y fue realizada por Pere Antoni Bauçà y Joan Antoni Oms; la segunda entre 1666 y 1680, afectó al segundo (planta noble) y tercer piso (porche), realizado por Miquel Oliver y Antoni Carbonell; y la última etapa, en 1680, el voladizo, obrado por por Gabriel Torres. Todos estos son canteros o escultores, la figura del arquitecto está ausente. Por ello se dan una serie de manifestaciones: pervivencias tradicionales en cuanto a la estructura arquitectónica a causa del trabajo de los canteros, y arte de vanguardia en cuanto a la escultura aplicada, de la mano de los escultores.

La fachada se caracteriza por una gran unidad estética y es paradigmática porque reproduce todas las pautas constructivas mallorquinas en la época barroca. A pesar de la unidad, es difícil etiquetarla dentro de un estilo concreto, ya que tiene elementos barrocos, manieristas e, incluso, medievales. Podemos afirmar que es una fachada de transición de estilo.

Los elementos manieristas serían la acumulación decorativa con máscaras, estípites (atalantes y cariátides), volutas, frontones partidos, hidrias… unido a la compartimentación horizontal (tres pisos) cruzado por elementos verticales mediante pilastras de derivación jónica (pilares adosados a la pared).

Los elementos barrocos serían la acumulación de elementos decorativos en sentido dinámico y algunos elementos monumentales como el balcón continuo de la planta noble (donde, como ya hemos dicho, se encuentra el despacho del alcalde).

A medida que la altura va aumentando, la decoración se va simplificando hasta llegar al último piso (el del reloj), caracterizado con una gran sencillez tanto en vanos como en la línea de imposta, sin molduras.

Destaca la posición de los accesos a ambos lados del banco “Sinofós” y del gran ventanal central, que le da dinamismo y rompe un poco con la rigidez axial.