Barrio de La Portella

La primera parada es el barrio residencial de La Portella, en el extremo noroeste de la ciudad, donde se pueden distinguir parte de la muralla, dos calles y tres casas, una de las cuales se ha recuperado en toda su extensión. Es la Casa de los Dos Tesoros, un excepcional ejemplo de domus romana, de 450 metros cuadrados, construida en el siglo I d.C. siguiendo la estructura de la típica casa itálica. Recibe este nombre porque se hallaron en ella dos conjuntos de monedas escondidas probablemente en un momento de peligro y que están fechadas en los siglos III y IV d.C. La puerta de acceso u ostium se encuentra en un lateral, desde donde se accede al vestibulum. La distribución de las diversas habitaciones (cubicula) se hace en torno a un patio, o atrium, cubierto por un compluvium que recogía el agua en el impluvium y dejaba pasar la luz. Se han identificado el comedor de la casa (triclinium), la cocina, una despensa llena de ánforas, y la habitación principal, donde el señor de la casa trabajaba y recibía a los invitados (tablinium). Constaba también de una taberna (tienda), con entrada independiente. Dos calles perpendiculares —calle porticada (decumanus) y calle norte-sur (cardo)- la separan de dos casas de grandes dimensiones. En una de ellas, la Casa de la Cabeza de Bronce, abandonada a raíz de un incendio en el siglo IV y encontrada parcialmente mutilada en el siglo XX, se halló una pequeña cabeza de bronce que representaba una niña y que se conserva en el Museu Monogràfic de Pol·lèntia. Esta suntuosa casa, construida alrededor de un patio porticado de diez columnas, o peristilo, fue levantada durante la época republicana, remodelada con el apogeo urbanístico de la ciudad en la época imperial (siglo I a.C.-I d.C.) y habitada hasta los siglos V-VI d.C. Una excavación realizada bajo la calle porticada puso al descubierto un poblado talayótico anterior a la fundación de la ciudad romana, restos que se pueden observar en la parte contigua a la Casa de la Cabeza de Bronce.

La muralla que cerraba la ciudad en el siglo III d.C., momento de peligro para la ciudad, aprovecha las ruinas de la derruida casa noroeste. Está compuesta por dos paramentos de piedras de grandes dimensiones y un relleno de piedras más pequeñas y tierra. El paramento exterior presenta hasta nueve hiladas de piedras, dispuestas horizontalmente aunque de manera irregular. El tramo conservado tiene una longitud de cien metros y no presenta ninguna puerta ni torre. Su presencia en este barrio nos indica que la ciudad había sufrido una constricción en su extensión ya que en el exterior de la muralla quedaron muchas casas deshabitadas.

Muy cerca de estas casas se excavó la Casa de Polymnia, una rica casa con pinturas murales entre las cuales se reconoció a Polymnia, una de las musas de la poesía. Hoy en día la casa está pendiente de restauración y no se puede visitar.

Una vez excavada el área de La Portella, se sondearon diversas fincas para evaluar el perímetro y las características de la ciudad, y se hallaron abundantes restos arqueológicos que confirmaban su estatus de ciudad y un perímetro estimado de 12 hectáreas.