Bellpuig, Artà

Volveremos a la Ma-15 y a la altura del Km 67, encontraremos una bifurcación a mano derecha donde observaremos una pequeña subestación de Gesa. Avanzamos por este camino, rodeando dicha estación y, al final de éste, encontraremos un cruce de caminos. Tomaremos hacia la derecha y seguiremos por el mismo unos 400 metros. Vislumbraremos a la derecha dos barreras y accederemos por la de madera. Finalmente, a pocos metros nos encontraremos en el complejo de Bellpuig.

Bellpuig designa el antiguo monasterio que la orden religiosa que los premostratenses poseyeron en Artà desde 1230 a 1425. Su origen se remonta a la donación de 8 alquerías islámicas situadas al distrito de Yartan, hecha por el rey Jaime I en el año 1230 en la abadía premonstratense de Santa Maria de Bellpuig (condado de Urgell, Lleida). Para poblar estas tierras y explotarlas, los monjes construyeron un convento y distribuyeron los terrenos entre los nuevos habitantes. De estos establecimientos surgió, a lo largo de los siglos XIII y XIV, la villa de l’Almudaina de Artà. Los priores de Bellpuig eran los señores feudales de esta región, detentores del dominio directo y los nuevos pobladores, titulares del dominio útil, pagaban al priorato las cargas impositivas correspondientes.

El monasterio se extinguió en 1425, cuando la abadía madre de Bellpuig d’Urgell permutó las posesiones de Artà y sus derechos señoriales por los bienes que el caballero Joan Vivot tenía en la villa de Os de Balaguer. De la familia Vivot pasó a los Dameto y, en 1637, se creó el marquesado de Bellpuig a favor de Albertí Dameto.

En el siglo XIX, el monasterio fue habilitado como casas de la possessió de Bellpuig. La iglesia fue destinada a vivienda y el resto de edificios como dependencias agrícolas. Estos últimos años, gracias a la donación de la familia Truyols y a los trabajos de restauración del Consell de Mallorca, se ha recuperado la iglesia y en un futuro, todo el conjunto.

Bellpuig según Marcel Durliat:

“Si se quiere buscar el origen de estas naves únicas ciegas, cubiertas con un envigado, se tendrá en cuenta el hecho de que su uso fue casi general en las órdenes monásticas de Mallorca, después de la reconquista y hasta finales del siglo XIII.
Fundado el año 1300 por los premostratenses de Bellpuig de les Avellanes, el monasterio de Bellpuig en Artà ofrece un excelente ejemplo, a pesar de las lamentables promiscuidades y las peligrosas servidumbres provocadas por su transformación en casa de explotación rural. La única novedad reside en la añadidura, en una nave de dos secciones, de un ábside de igual longitud y de la misma estructura, aunque más bajo. ¿Sin embargo, es eso una novedad? ¿No conviene, al contrario, pensar que esta disposición restituye la imagen del antiguo coro de los franciscanos de Palma, destruido en el siglo XIV para dar lugar al gran ábside de las religiosas de Santa Margalida? De todos modos, este plan habría facilitado la separación del coro de los religiosos y la nave de los seglares, que existía en las iglesias de los mendicantes.
Los contrafuertes, que en Artà apoyan los arcos diafragmas, parecen haber sido añadidos después, cada uno de los dos se entrecabalga con el portal. En los siglos XVII y XVIII unas bóvedas de aristas sustituyeron el envigado aparente. La ventana del ábside, hoy obstruida, presenta restos de retoques y el òculus de la fachada occidental no es primitivo. No había ventanas en los muros laterales”. (Marcel Durliat, 1964: 60)

El convento era de dimensiones relativamente pequeñas, porque la comunidad monástica no debió pasar nunca de 15 monjes. Los edificios se distribuían en torno a un patio cuadrado, a manera de claustro, en el lado meridional del cual se construyó la iglesia.

El templo presenta una estructura de planta rectangular; orienta el ábside y el presbiterio hacia levante, mientras los pies miran a poniente, con un muro con dos aperturas en la base, una claraboya en la parte superior y un remate en forma de espadaña de arco apuntado. La fachada con el portal principal es el lado sur, con tres contrafuertes desornamentados; el de la izquierda presenta el detalle de tres grabados de cruces. El portal, abierto al exterior para el acceso de los feligreses, es de tradición románica, de arco de medio punto adovelado y enmarcado por una moldura con decoración de punta de diamante en la parte inferior. La cabecera presenta una ventana alargada y atrompetada. El lateral norte, integrado dentro de lo que era espacio de la comunidad religiosa, presenta un portal para uso de los monjes; también se conserva un brocal adosado al muro.

El interior de la iglesia es de una sola nave, de planta rectangular, dividida en cuatro tramos con tres arcos diafragma y cubierta de bóveda apuntada con lunetas. La cubierta primitiva era de madera a dos vertientes, pero posteriormente se debió cambiar por la actual de piedra. Hay que destacar que la parte del ábside es exteriormente más baja que la de la nave propiamente dicha. Las lunetas de la parte superior del alzado son posteriores. Los capiteles de los arcos muestran molduras de punta de diamante. Hay restos de una pila y de objetos de cocina, provenientes de la época más reciente de uso agrícola.

Según Durliat o Biel Pons (a través de informaciones orales), las antiguas estancias monásticas se encuentran actualmente muy desfiguradas y destruidas. Destacamos una antigua escalera, un portal conopial, los relieves de unas caras tras un portal adintelado, etc. Una estancia del ala norte podría ser el antiguo refectorio o comedor, con bases de posibles arcos diafragmas, con las celdas posiblemente situadas en la planta superior.
En el norte del conjunto de edificaciones, se sitúa el antiguo huerto ajardinado, que presenta un recinto cerrado de paredes antiguas. El acceso se realiza por un portal adintelado con madera interior. El conjunto del jardín, actualmente en ruinas, muestra los restos de un hemiciclo y una pérgola de 25 parejas de pilares octogonales, con un poyo interior, que conduce a una exedra de arco de medio punto y cubierta absidal de un cuarto de esfera. En el lado de poniente del conjunto, hay una mesa de piedra que podría ser el altar antiguo de Bellpuig, con una piedra de una pieza picada y pies con pilarcillos octogonales. En la base está la mina de la fuente, posiblemente un qanat islámico.

“El vell convent”
Replomen lentament
els murs i es van desfent
amb gest de patiment
i d’amargura…

(Ginard Bauçà, Rafel: Obra poètica, 1995, 67-69)