Can Feliu y sa Font

Desde es Celler nos dirigimos hasta el camino de bajada hacia sa Platgeta. Desde allí, podemos contemplar Can Feliu, que debe el nombre a uno de los últimos señores de Cabrera. Delante de la fachada principal, en la otra parte del camino, destaca el huerto, cerrado de pared seca y constituido por bancales de buena factura, con rampa lateral de acceso. Es importante señalar que tampoco a esta construcción se puede acceder, aunque se puede pedir permiso en el puerto nada más llegar.

Según Francisca Sunyer, “cerca de la única fuente de la isla, con un agua que manaba sin ninguna prisa, se hacían un par de bancales de huerto…”. Se trata de la fuente de más caudal de toda la isla. J. Vidal i Vaquer escribía, en 1893, que su agua es “muy abundante y tan buena que antiguamente muchas personas la hacían traer a Mallorca para su bebida”. Últimamente se ha transformado considerablemente y han desaparecido los escalones que bajaban hasta la mina, donde muchos prisioneros franceses habían dejado inscritos sus nombres. Presenta mina de pared seca, con cubierta de losas de piedra arenisca en dos vertientes. Tiene un pozo de aireación cerca de la surgencia.