Casas de Son Fortesa

Salimos de Son Tugores por la calle Verge del Refugi y giraremos por la segunda calle a la izquierda, Can Manyoles. Seguimos ésta unos 800 metros y, encontraremos el matadero y el torrente, por donde sigue la acequia de Son Tugores y que finaliza en Son Fortesa.

Ramon Safortesa i Cerdà, miembro de una rama secundaria de la importante familia nobiliaria de los Zaforteza, dio el nombre de Son Fortesa a la antigua alquería d’en Ribes, topónimo que ha perdurado hasta nuestros días (Son Fortesa).

Pasando Son Tugores, la acequia se dirige hacia las casas de Son Fortesa, en ese tramo el espacio irrigado se abre en forma de abanico y de la acequia parten otras secundarias que distribuyen el agua en ese espacio, de mayor amplitud que las zonas irrigadas encajonadas junto al torrente.

A lo largo del recorrido hemos podido observar la presencia de albercas que servían para acumular el agua que correspondía a cada sector cuando llegaba su tanda horaria asignada para abrir la entrada de agua desde la acequia principal a cada sector o artefacto hidráulico y así aprovecharla para mover los molinos y regar. Hasta hace poco tiempo también obtenían el agua por tanda horaria las viviendas de la localidad. Indudablemente este sistema de abastecimiento urbano fue diseñado con posterioridad a la conquista de 1229.

Este sistema hidráulico, como otros muchos de Mallorca, tienen su origen en época islámica. Los grupos de inmigrantes llegados después de la conquista del año 902 se establecieron en las Islas. Las distintas explotaciones agrarias muchas veces compartieron territorios y fuentes, para su construcción y acondicionamiento, compartieron el trabajo y mediante pactos preestablecidos los gestionaron en común.

Los sistemas hidráulicos fueron construidos a partir de diseños previos muy rígidos, limitados por el caudal de agua y la orografía. Cada uno de esos espacios irrigados permitía cubrir las necesidades alimenticias de un número concreto de personas. Es por ello que un aumento de población producía la segmentación del grupo. Una parte debía emigrar e iniciar un proceso similar al aquí descrito.

Estos sistemas irrigados fueron cuidados y mantenidos hasta épocas muy recientes, en las que han sido víctimas de la ausencia de campesinos o, aún peor, del proceso de urbanización. Salvo contadas excepciones estamos viviendo el proceso de desaparición de los sistemas hidráulicos tradicionales, la mejor y prácticamente única herencia tangible de los musulmanes en Baleares.

Además del sistema hidráulico del municipio de Alaró, podemos destacar otras manifestaciones en otras partes de Mayurqa datados en época islámica.

En Palma encontramos varios exponentes como la Font del sepulcre (situada en la calle Concepció), la cual es una salida natural de agua que podría haber abastecido las instalaciones de una mezquita que había muy cerca. En su origen esta fuente estaba cubierta por un soportal piramidal que protegía los aguaderos, el cual se conserva parcialmente, pero con los accesos desde el exterior cegados. El cuello de aljibe fecha del siglo X, en plena ocupación musulmana. El templete fue construido por los Caballeros del Santo Sepulcro en el siglo XIII. En el XVII lo reformaron y cubrieron, dotándola del aspecto que tiene actualmente.

No podemos dejar de citar los baños de Can Serra o del palacio de l’Almudaina, los cuales son explicados en el fascículo uno del Islam de la presente colección. También podemos citar: la Font de Canet, en Esporles, en la cual se aplicó la técnica de drenaje y captación de aguas subterráneas llamada qanat, el cual consistía en realizar un drenaje de la capa freática hasta el exterior, a base de pozos y galerías. El topónimo Canet viene de la palabra qanat; los molinos de agua de la cala de Banyalfufar, situados sobre uno de los acantilados de la cala; los molinos harineros de Galatzó, los cuales formarían parte de un sistema hidráulico que utilizaría el agua de la font del Ratxo, que llega a través de un canal hasta el estanque.