Dolmen de s’Aigua Dolça

Para ir a s’Aigua Dolça debemos dejar el coche en la punta de Ca los Camps (Colònia de Sant Pere) y seguir el camino de la costa hacia Betlem unos 200 metros, hasta el Caló des Marés. En seguida nos encontramos con un cercado en el que se encuentra el dolmen.

Aunque sea un monumento que apenas se alza unos 20 cm del suelo, el dolmen de s’Aigua Dolça es visita obligada para los interesados en la prehistoria mallorquina porque, juntamente a su vecino de Son Bauló (situado en una rotonda del polígono industrial del mismo nombre, en Can Picafort) son los monumentos más antiguos de Mallorca, con aproximadamente 3.700 años de antigüedad.

Las losas que ahora quedan son una sombra de lo que fue este monumento: un túmulo de piedras y tierra que contenía en su interior una caja de piedra donde se depositaban los muertos y a la que se accedía por un pequeño pasillo también hecho de losas. Hoy se puede ver el anillo de piedras que delimitaban el túmulo y la parte baja de la cámara y el pasillo. Observamos que a la cámara se accedía por una losa con un agujero central, un detalle típico de la arquitectura megalítica que se encuentra por toda Europa Occidental.

En el interior del dolmen se encontraron 8 cráneos, 6 de los cuales estaban apartados en un rincón. También se encontraron otros huesos, pero no esqueletos enteros, por lo que se cree que los cadáveres se traían de una sentina. También se encontraron herramientas sencillas, botones de hueso y objetos metálicos, como un cuchillo de cobre y agujas.

A un kilómetro del dolmen se encuentra un poblado de naviformes que, posiblemente, era el lugar donde vivían sus constructores.