El arte paleocristiano

El arte paleocristiano es el realizado por las primeras comunidades cristianas que se expandieron por todo el Imperio Romano, que data desde el siglo III hasta mitad del VIII, por lo que coincide paralelamente con el final del arte romano, el apogeo de Bizancio (V-VIII) y el transcurso del prerrománico (bárbaros). Pasa por dos etapas: la primera entre los siglos III y IV siendo un arte clandestino y perseguido (frescos de las catacumbas romanas). La segunda, la etapa triunfal, marcado por el Edicto de Milán (313) promulgado por Constantino que permitió la libertad de culto convirtiéndose poco más tarde en el primer emperador romano cristiano mandando él mismo construir la primera basílica de San Pedro del Vaticano (320), y por el Edicto de Teodosio (392) convirtiendo el cristianismo en la religión oficial del Imperio. A este arte ya triunfal pertenecen las grandes basílicas, mausoleos, baptisterios, sarcófagos escultóricos y mosaicos que establecieron los primeros modelos de representación de la iconografía cristiana, y que vemos manifestado también en las islas Baleares.

En concreto, la arquitectura paleocristiana se manifestará en las basílicas, los baptisterios y los mausoleos. La basílica demuestra la poca reticencia al utilizar las formas (órdenes clásicos) y tipologías paganas (romanas) para adaptarlas a sus necesidades. Se elige la basílica porque era un lugar amplio apropiado para albergar a la comunidad cristiana. La estructura es prácticamente igual que la basílica romana (destinada a transacciones comerciales y a impartir justicia), presentando algunas variaciones como la no utilización de bóvedas para cubrir las naves, sino que las cubiertas serán artesonadas, es decir, planas de madera, decoradas con casetones, y la introducción en algunas basílicas de un transepto o nave transversal (cuerpo que cruza la nave longitudinal, hacia el altar) aludiendo al símbolo de la cruz donde murió Cristo. Entre estas basílicas destacan la de Santa Sabina, San Pedro del Vaticano, San Juan de Letrán, San Pablo extramuros, de Belén en Jerusalén (cuna del cristianismo), de Son Peretó (Manacor), de Son Bou (Menorca), etc., la mayoría de ellas modificadas estilísticamente a través del tiempo, como la de San Pedro.

La basílica paleocristiana será el paradigma a seguir por las iglesias cristianas hasta bien entrada la Edad Media.