El Castellum

Los materiales más antiguos documentados en Sanisera son de época tardo-republicana y por tanto, no se discute su fundación romana (al contrario que Iamo y Mago donde se han planteado unas fundaciones urbanas anteriores a la conquista romana). En su solar no se ha encontrado ningún tipo de construcción talayótica, aunque cabe remarcar que a poca distancia se encuentra el importante poblado prehistórico del Pujol Antic. En dicho yacimiento se encontró hace unos años una de las mejores figuras de bronce de las Baleares. Se trata concretamente de la representación del dios Marte, de estilo helenístico, pero ya muy probablemente de producción romana.

Según los actuales excavadores de Sanitja, las construcciones situadas en el lado sureste de la bahía corresponderían a un centro militar, de planta regular, construido justo después de la conquista romana de la isla (123 a.C.). Sería, pues, un auténtico campamento militar o, más probablemente, un castellum, es decir, un pequeño núcleo habitado dotado de elementos defensivos. La orientación de sus estructuras siempre se adapta a la mejor opción del terreno, es decir, Noroeste-Sureste en la parte del promontorio, y Norte-Sur en las otras. Todo apunta a que corresponderían a este momento los abundantes proyectiles de plomo para el tiro con honda (glandes plumbeae) encontrados en diversos sitios del yacimiento. En algunos de ellos se han encontrado marcadas las letras [S. CAE.] o [S. S. (C?)], las cuales se han querido relacionar con el cónsul Quinto Cecilio Metelo Pío, militar que se enfrentó a Sertorio. En este sentido cabe destacar que en una de las habitaciones se halló un auténtico almacén de proyectiles de plomo y lo que parece ser la punta de un pilum (es decir, una jabalina pesada de punta fina). Muy recientemente también se ha propuesto que este “campamento militar” habría servido para el reclutamiento y el adiestramiento de una parte de los famosos honderos baleares, y que habría estado en uso entre el 123 a.C. y un momento cercano al 45 a.C. Serían tal vez, y siempre siguiendo las palabras de los directores actuales, honderos que habrían luchado en la guerra de Yugurta, la guerra Civil o de los Aliados, las guerras Sertorianas y, la guerra entre César y Pompeyo.

La extensión geográfica cada vez mayor que Roma iba obteniendo con sus victorias hacía que se fueran abriendo muchos frentes. De ahí que tuvo que reestructurar su ejército, que se había quedado obsoleto ante la complejidad militar del momento. Esta reorganización comportó el continuo reclutamiento de hombres procedentes de los colectivos vencidos a consecuencia de su sumisión a Roma y en virtud de los pactos regulados con ellos. Esta práctica fue una constante que duró hasta el final del Imperio Romano de Occidente.

En el caso que nos ocupa, respecto a la utilización por parte del ejército romano de los honderos baleáricos como fuerzas auxiliares (a excepción de la guerra de las Galias), no se sabe seguro si César o Pompeyo las utilizaron o si el campamento militar de Sanitja perduró hasta el 45 a.C. En las campañas por la conquista del territorio galo, las fuentes citan la participación de honderos, pero sin indicar su procedencia. Sólo en la batalla de Bribax, en el año 57 a.C., se especifica que los honderos baleáricos formaban parte del ejército de choque entre la caballería de Numidia y los arqueros de Creta. Poco tiempo después, durante la guerra entre César y Pompeyo, las Gimnesias (Baleares) vuelven a ser un punto estratégico entre los dos contrincantes, las cuales siempre se decantaron más por el bando pompeyano. Éste contaba en Hispania con el apoyo de siete legiones, distribuidas en torno a dos centros principales: Lleida (Ilerda) y Córdoba (Corduba). Sin embargo, César consiguió la victoria. El hijo del derrotado, Cneo Pompeyo, preparó en las Islas Baleares una expedición para desembarcar en la Península para recuperar el control de Hispania. Pero César volvió a triunfar definitivamente en la batalla de Munda en el año 45 a.C.

Los restos arqueológicos encontrados en el campamento militar de Sanitja, denotan una remodelación constructiva fechable entre los años 75 y 45 a.C, constituyendo la fase final de su ocupación. Esta etapa podría coincidir precisamente con la preparación en las islas de la expedición organizada por Cneo Pompeyo, en la cual seguramente participaron los honderos baleáricos. El abandono del Castellum pudo producirse perfectamente en el 45 a.C. En este año las Gimnesias quedaron en un momento de paz.

Se han encontrado en el yacimiento proyectiles de plomo de los honderos, testimonio de la actividad bélica y de la utilización de fuerzas auxiliares oriundas de la zona. Estos objetos se ubicaban mayoritariamente en las afueras del poblado, en pendientes abruptas y en zonas periféricas, y se han datado durante las guerras sertorianas.

Tal y como se puede observar desde el lugar, la localización del campamento se beneficiaría del hecho de encontrarse sobre una cima plana en una colina que se alza discretamente a una altura de entre 15 y 20 metros sobre el nivel del mar. Sería, por tanto, un lugar relativamente fácil de defender e ideal para vigilar y controlar el puerto, dado que desde aquí se tiene una buena visibilidad de su ensenada y de una parte amplia del horizonte norte de Menorca.

De Sanisera todavía no se conocen estructuras fechables con seguridad en tiempos del Alto Imperio. De todas formas, la abundancia de material recuperado correspondiente a este período nos muestra que debió de ser uno de los momentos de máxima ocupación del asentamiento. Parece que sería de esta época el fragmento de una lápida de mármol jaspeado donde aparecen las letras RIA, que pertenecería a un epígrafe monumental. También lo serían muchos de los fragmentos de la cerámica típica romana de vajilla de barniz rojo (terra sigillata) que se encuentra por gran parte del yacimiento. Los porcentajes de material posterior al siglo III d.C. son considerablemente menores, cosa que hace entrever que Sanisera se habría convertido en un punto de población residual.