El incremento de la fiscalidad y la deuda pública

En los últimos decenios de la dinastía privativa de Mallorca, y sobre todo a partir de la reincorporación del Reino de Mallorca a la Corona de Aragón, se asistió a un aumento continuado de la presión fiscal. Ese aumento de la fiscalidad, común a los diferentes territorios de la Corona de Aragón, estaba causado básicamente por dos causas. En primer lugar, por la financiación de la política expansionista de la Corona de Aragón en el Mediterráneo. En segundo lugar, por la voluntad de la monarquía de mantener el volumen de sus rentas, muy menguadas como consecuencia de la crisis agraria y de diferentes epidemias, entre las cuales destaca la Peste Negra de 1348. Esta fiscalidad conoció dos modalidades básicas: la indirecta, que gravaba determinadas actividades y el tráfico de productos, sobre todo de los de primera necesidad, y de las mercancías; y la directa, implantada sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIV, que consistía en repartir la cuota fiscal asignada a cada población (la talla) entre sus vecinos, en función de la riqueza decada uno de ellos.

La Universidad del Reino de Mallorca, ante la insuficiencia de los mecanismos recaudatorios ordinarios, tuvo que recurrir a la emisión de deuda pública para poder paliar su falta de liquidez. La adquisición de la gran mayoría de esta deuda por acreedores del Principado de Cataluña provocó un problema añadido, la constante sangría de moneda hacia otras entidades políticas. El endeudamiento por este concepto pronto adquirió proporciones alarmantes. En 1372, el pago de los intereses consumía el 90% del total de los impuestos ordinarios. El diseño y aplicación de diferentes planes de reforma de la hacienda del Reino no pudieron impedir su quiebra. En 1405 se acordó el denominado Contrato Santo, mediante el cual todos los ingresos procedentes de los impuestos se dedicaron al pago y la amortización de la deuda. Este Contrato no consiguió solucionar la crítica situación de las finanzas, a causa del desequilibrio existente entre los ingresos y los gastos del Reino y, seguramente, porque la liquidación de la deuda no interesaba a buena parte de la clase dirigente isleña, puesto que iba incrementando paulatinamente su importancia como acreedora del Reino y que pasó a obtener buena parte de sus rentas por este medio.

Esta situación se agravaba todavía más por una constante en la historia del Reino de Mallorca, las frecuentes carestías de cereales, que obligaban a la Universidad del Reino a llevar a término continuas compras de trigo en mercados exteriores para el abastecimiento de la isla. El drenaje de moneda que suponían estas compras sólo era paliado por los ingresos reportados por las dos principales fuentes de ingresos del Reino: en primer lugar, y no necesariamente por orden de magnitud, la actividad mercantil, que mantuvo su importancia, a pesar de la contracción del tráfico comercial en el Mediterráneo; en segundo lugar, laexportación detejidos mallorquinesen diferentes mercados mediterráneos, sobre todo italianos. La manufactura textil mallorquina se benefició de la abundancia de la producción de lana de la isla y del control de determinados mercados por la Corona de Aragón, como el sardo y el siciliano, y experimentó un gran desarrollo en la segunda mitad del siglo XIV, que continuó durante todo el siglo XV. Como consecuencia de ese desarrollo, la actividad manufacturera devino uno de los puntales de la economía isleña, tanto por el volumen de los ingresos que generaba, como por la población que estaba involucrada, directamente o no, en su producción.

La segunda mitad del siglo XIV y el siglo XV serían momentos difíciles para la agricultura mallorquina, puesto que la producción agraria, sobre todo la de cereales, descendió muy por debajo delos niveles alcanzados durante la primera mitad del siglo XIV. Esa disminución, que se enmarca en una tendencia recesiva similar a la que se experimentaba en el resto de economías feudales, no se debía únicamente a la mengua de población que se produjo en Mallorca durante esta época, como se deduce del hecho que las cosechas disminuyesen tanto en magnitudes absolutas como también en lo que concierne a la producción por cápita, que también se redujo significativamente durante la segunda mitad del siglo XIV. Por lo tanto,en esa tendencia recesiva intervenían a la vez diferentes factores, que iban desde la misma crisis demográfica hasta la reconversión de espacios de cultivo en pastos dedicados a la ganadería, ya que esta última actividad se veía estimulada por el incremento de la demanda de lana generado por la manufactura textil mallorquina y, en buena parte, del exterior de la isla, fundamentalmente de las repúblicas italianas.