El museo de Cabrera

Para completar la visita arqueológica del Pla de ses Figueres se debe ir al Museo de Cabrera, caserón situado en el centro de la bahía del puerto de la isla, el viejo celler de Can Feliu, que desde 1996 acoge la sede de este museo. Está situado cerca de las casas de possessió de la familia Feliu, propietarios de la isla hasta 1916, fecha en que fue expropiada por el Estado.

Para acceder a él volvemos al camino e iniciamos el ascenso hasta la desviación que, en dirección a la derecha, nos conduce al actual museo.

En este museo, entre otras cosas, podrá contemplarse un resumen de la historia de la isla, con un apartado dedicado al yacimiento del Clot des Guix. En éste se encontraron materiales de época vándala y bizantina. Los restos arqueológicos de ese yacimiento fueron de los primeros en documentarse gracias a J. Camps y sus descubrimientos publicados en 1962. Se identificaron varios objetos hallados: cerámicas de terra sigillata decoradas con improntas de palmetas, puntillado y cruces bizantinas; cerámicas con incisiones hechas con punzón después de la cochura; y cerámicas de cocina de época bizantina que fueron confundidas con cerámicas de época talayótica.

Pero además, también se puede visitar la sala dedicada a los trabajos arqueológicos del Pla de ses Figueres, donde se pueden apreciar fotografías, planos y un audiovisual de dichas excavaciones, así como una recreación a tamaño natural de dos tumbas de la necrópolis y una réplica de uno de los esqueletos de los supuestos monjes de cabrera.

El museo está distribuido en tres niveles para las diferentes secciones que conforman su contenido: arqueología, etnografía y medio natural.

En la planta principal se exhiben algunos hallazgos arqueológicos submarinos procedentes barcos naufragados en el sub-archipiélago cabrerense, sobre todo de los llamados Cabrera III y VII. A la izquierda de la entrada principal podemos observar un conjunto de àmfores del pecio Cabrera III de diversas tipologías, unas para contener aceite de la Bética y de la zona de Túnez, otras de vino de la Galia, y otras de salazones de pescado de la Lusitania. Este barco se hundió a mediados del siglo III d.C., fechado gracias al hallazgo de varias monedas del emperador Valeriano (253-260 d.C.). También encontramos una vitrina que muestra un jarrón púnico (fenicio) con restos de policromía, procedente del Cabrera II, naufragado hacia finales del siglo III a.C. Podremos ver unos lingotes de plomo que gracias a sus sellos podemos saber que procedían de Sierra Morena, y que pertenecieron al pecio del Cabrera V, hundido hacia el siglo I d.C.

En las vitrinas centrales de esta misma sala observaremos objetos hallados en la isla que van desde la época púnica, pasando por la romana, vándala, bizantina, de la Edad Media y del tiempo del confinamiento de los franceses.

En la planta inmediatamente inferior se presentan temas etnográficos como las artes de la pesca con su historia, fotografías y utensilios. En primer lugar se visita el espacio dedicado a la pesca con utensilios como nanses, un gambí, palangres artesanales, redes teñidas con corteza de pino, un tresmall, etc. También podemos contemplar diversas fotografías relacionadas con el pasado reciente de la isla (como expediciones) y el facsímil del dibujo del archiduque Luis Salvador. Varios paneles explican los diferentes usos que se han practicado en la isla: forestal, agrícola, turístico y militar.

La planta inferior está especializada en el medio natural de la isla, donde se muestra todo lo relacionado con la fauna y la flora autóctonas. Cabrera se ha convertido en una verdadera reserva de la vida marina del Mediterráneo. Así podemos contemplar una pequeña sala donde se ha recreado el fondo marino de de la isla, adornado con los restos de un pecio.