El puerto

Desde muchos puntos de la parte alta de la ciudad puede contemplarse la zona del puerto. Frente a este se sitúa el faro de Botafoc, enclavado en la isla que le da nombre y unida por un muro a s’Illa Grossa, a la vez enlazada con la mayor de las tres, s’Illa Plana. Estas tres islas hace tiempo que dejaron de serlo y, ahora, se han convertido en la protección de la bocana del puerto. Entre las islas y la ciudad se encontraba hasta hace relativamente poco tiempo una zona dedicada a la agricultura intensiva irrigada conocida con el nombre de “Ses Feixes” o “Pla d’Eivissa”. Se trata de un sistema de recuperación de tierras extrayendo agua mediante un complejo sistema de drenaje. Ello da lugar a parcelas largas y estrechas rodeadas de canales de drenaje excavados. A cada una de ellas se accedía por un “portal de feixa” y un puente, puesto que los canales perimetrales hacían también de cierre.

Con este sistema se produjo la ocupación agrícola de la zona de la albufera que se extendía entre el núcleo urbano y el extremo oriental de la playa de Talamanca. En época islámica se construyeron las “feixes” situadas más al interior, dejando la zona más próxima al mar dedicada a pastos y atravesada solamente por los canales de drenaje procedentes de la zona sembrada. Con el paso del tiempo esas primeras “feixes” fueron secándose y convirtiéndose en huertos regados a partir de norias. Desaparecieron los canales perimetrales de cada parcela y sólo se mantuvieron las grandes líneas de drenaje. Por último, fue secándose la zona dedicada originalmente a pastos, que fue ocupada definitivamente en el siglo XVIII.

Los musulmanes aportaron nuevas concepciones en el diseño de cultivo, la ocupación de los cuales estaría basada en una distribución desigual de la tierra entre los diversos grupos que crearon y compartieron las redes agrarias.

Algunas descripciones medievales de la isla de Ibiza indicarían que en ella se producía sal, madera para construcción naval, higueras y uvas pasas, que se dedicaban también a la explotación. Al parecer, la mayor parte de la producción de pasas procedería de vides o parras cultivadas en esta peculiar huerta situada junto a la ciudad de Ibiza.

De la época califal (s. X) se han encontrado tan solo tres ejemplares monetarios, dos acuñados en el Magreb, los cuales podrían indicar supuestos contactos comerciales entre el Norte de África y la isla, de lo cual habla el escritor Al-Zuhri, refiriéndose a la comercialización de la sal ibicenca.

Ya de época de la Taifa de Denia, gozando la isla de una mayor independencia, se han hallado hasta veintidós monedas datadas en el siglo XI. Sus procedencias son de Mayürqa (Mallorca), Denia, Zaragoza, Valencia, Granada, Almería, Sevilla y Málaga, lo que denota un posible aumento de la actividad comercial, además de un incremento de la intervención estatal y fiscal. De la época posterior, la almohade, sólo tenemos una moneda, perteneciente a la ceca de Fes, datada entre 1129-1162, encontrada en el Puig des Molins.