El yacimiento del Pla de ses Figueres

Partiendo de los trabajos arqueológicos, y de prospección realizados por todo el archipiélago de Cabrera, se planteó la posibilidad de haber identificado el cenobio de la comunidad monacal en un llano de las inmediaciones del puerto cabrerense (Pla de ses Figueres) y un eremitorio en el interior de la isla (Clot des Guix).

El Pla de ses Figueres comienza en la actual línea de costa y se aleja hasta 150 metros, como mínimo. En este yacimiento, antes de haber iniciado las excavaciones arqueológicas, ya destacaba la enorme cantidad de cerámicas que aparecían en la superficie, cerámicas tanto para cocinar, como de vajilla o despensa, correspondientes a los siglos V a VII d.C. Entre 1999 y 2007 se han venido realizando campañas de excavación en dicho yacimiento, persiguiendo poder certificar la presencia, conocer mejor su organización, sus dimensiones y la cronología del supuesto cenobio. Hasta el momento se han destapado tres pequeñas zonas –el área de dispersión de material cerámico de los siglos V a VII d. C. es de unas 10 hectáreas-, -, la primera de época antigua; otra entre los años 1809 y 1814; y la última del siglo XIX o XX, de la cual proceden una serie de pedreras de donde se extraían sillares de marés de varias medidas. La segunda fase es la más dramática por la estancia de 9.000 prisioneros franceses de la batalla de Bailén, los cuales utilizaron cuatro ámbitos: uno de nueva planta, excavado por ellos mismos, y tres reaprovechando estructuras preexistentes (tres cubetas de época antigua). Estas tres zonas se han denominado “Factoría de salazones”, “Barracas del los prisioneros napoleónicos” y “Necrópolis bizantina y taller de púrpura”.