Escuela de Artes y Oficios

De la Rambla, llegamos a la Avenida de Alemania -otro topónimo motivado inicialmente por el homenaje a las potencias del Eje- y, en la plaza del Institut Balear, localizamos la Escola d’Arts i Oficis.

A partir del mes de octubre de 1936 se celebraron gran número de consejos de guerra, que se alargaron durante algunos años después de acabar la guerra. Buena parte de los consejos de guerra se celebraron en la Escola d’Arts i Oficis. Estas actuaciones, por supuesto sin ninguna garantía jurídica, actuaron contra todos los delitos previstos en el bando de declaración de guerra del general Goded y en el bando complementario del coronel Díaz de Freijó del 23 de julio de 1936.

Como dice Massot i Muntaner: “No se liberaron ni los mismos militares sublevados: Díaz de Freijó, Ramos Unamuno y otros jefes y oficiales fueron juzgados por orden de Franco y encarcelados, acusados de poca energía delante de Bayo y de negligencia y desorganización en el mando. La mayoría de consejos, sin embargo, se dirigieron contra las personas acusadas de desafección o de colaboración con los enemigos y siguieron la pauta habitual en toda la España “nacional”, donde, por una pirueta jurídica incalificable, las acciones realizadas durante la República y durante la guerra en defensa del gobierno legítimo, se convirtieron en delitos de rebelión dignos de ser castigados, a menudo con las máximas penas. En Mallorca en concreto, se dieron unas trescientas penas de muerte”.

Uno de los consejos de guerra más destacado acabó el 16 de febrero de 1937 con la condena a muerte y el fusilamiento, en el cementerio de Palma, el 24 de febrero de 1937, de Emili Darder, Alexandre Jaume, Antoni Ques y Antoni Mateu.