Datos y descargas

Dificultad:
Mínima. La excursión transcurre por carretera, con una subida a pie al Puig de sa Morisca, de unos 30 minutos, por un camino perfectamente acondicionado. Ya en Palma se trata de andar algo menos de un kilómetro.
Duración:
Si se hace completa, comprende un día entero.
Longitud:
En total, unos 37 Km
De interés:
Si se dispone de tiempo, se recomienda hacer la comida (de pic-nic) en la cima del Puig de sa Morisca, donde hay una vista excelente. Su acceso, a través del núcleo de Santa Ponça, está bien señalizado.
La entrada al Palacio de la Almudaina es gratuita los miércoles.

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Introducción

Este itinerario se realiza siguiendo la ruta de la llegada de las tropas a Mallorca, su desembarco, las batallas iniciales, el asedio a la ciudad y, su caída y ocupación por parte de las huestes de Jaime I. En consecuencia, se inicia con la llegada de la flota ante el actual núcleo de Sant Elm (Andratx), donde las tropas descansaron (sin desembarcar, ya que la línea de costa se hallaba tomada por los combatientes musulmanes) tras una accidentada travesía, debido a un temporal que azotó las naves. Luego continua, ya en el municipio de Calvià, con los lugares referidos al desembarco (Santa Ponça) y los primeros combates (Santa Ponça-Palmanova). Sigue en dirección a la ciudad, hasta llegar a la Real, donde acamparon las tropas y pusieron sitio a la muralla. Finalmente, el itinerario concluye con la entrada en la actual Palma por el mismo lugar donde aconteció la irrupción de las tropas, el 31 de diciembre de 1229, y la visita a los diversos lugares de la misma directamente relacionados con este episodio.

Jaime I

Jaime I, nacido de un desafortunado matrimonio entre Pedro II el Católico y de María de Montpellier, era el heredero de dos importantes linajes: la Casa de Aragón y el de los emperadores de Bizancio, por parte de su madre. En 1213 murieron sus padres, Pedro el Católico en la batalla de Muret, en la que participó defendiendo a sus vasallos occitanos contra las aspiraciones territoriales francesas, y María de Montpellier en Roma. Poco antes, su padre le había dejado en el Palacio de los Trencavel, en poder de Simón de Montfort, el líder de la cruzada contra los albigenses y enemigo de los líderes occitanos, como garantía del pacto en el que el futuro monarca debía de casarse con su hija.

Gracias a la intervención del papa Inocencio III y siguiendo las disposiciones testamentarias de la reina María de Montpellier, el joven heredero quedó bajo la tutela de los templarios en el castillo de Monzón (Huesca) hasta la edad de 9 años. Durante su estancia en este castillo estuvo acompañado por su primo de la misma edad, el conde de Provenza Ramón Berenguer V. Mientras, actuaba como regente del reino el conde Sancho de Aragón, hijo de Ramón Berenguer IV y tío abuelo de Jaime.

Huérfano de padre y madre, tenía unos seis años cuando fue jurado en las Cortes de Lérida de 1214. En septiembre de 1218 se celebraron por primera vez en Lérida unas Cortes generales de aragoneses y catalanes, en las cuales fue declarado mayor de edad..

En febrero de 1221, con apenas 14 años de edad, se desposó con Leonor de Castilla, hermana de Doña Berenguela y tía de Fernando III de Castilla. Este matrimonio fue anulado por la Iglesia por razón de parentesco, y contrajo un segundo matrimonio con la princesa Violante (8 de septiembre de 1235), hija de Andrés II, rey de Hungría.

Heredó el señorío de Montpellier a la muerte de su madre (1213) y los condados de Rosellón y Cerdaña, y el vizcondado de Fenolledas en Francia (1241) por el testamento de su primo Nuño Sanç.

Durante los quince primeros años de su reinado mantuvo diversas luchas contra la nobleza aragonesa que incluso llegó a hacerle prisionero en 1224. En 1227 afrontó un nuevo alzamiento nobiliario aragonés, dirigido por el infante Fernando, tío del rey, que terminó gracias a la intervención papal a través del arzobispo de Tortosa, con la firma de la concordia de Alcalá en marzo de 1227. Este tratado marcó el triunfo de la monarquía sobre los rebeldes nobles, dándole la estabilidad necesaria para iniciar las campañas contra los musulmanes. Las empresas bélicas posteriores consiguieron atemperar las pasiones de la aristocracia gracias a recompensas en proporción a los servicios prestados (tierras, rendas y honores).

La conquista de Madina Mayurqa

Desde la expedición pisano-catalana, llevada a cabo en 1115- 1116 contra los musulmanes, las ansias por la conquista de las Baleares no se abandonaron nunca.

A partir de la batalla de las Navas de Tolosa, el poder musulmán quedó desintegrado, tanto en África como en el Al-Andalus, y esta situación fue aprovechada por el rey Jaime I para llevar a cabo esta empresa.

La conquista de Mallorca suponía la creación de una base política y económica que favorecía los intereses comerciales catalanes en los mercados de Oriente. Por otra parte, era la perfecta ocasión de crear un proyecto de colaboración con los nobles catalano-aragoneses para mitigar desavenencias, además del refuerzo de su prestigio como monarca al incorporar un reino dentro del mar.

La planificación final de la empresa se llevó a cabo en el llamado banquete de Tarragona, celebrado a finales de 1228. Fue un ágape ofrecido por Pere Martell al rey y a su séquito nobiliario en el que el anfitrión informó de sus conocimientos sobre la isla de Mallorca, la cual había visitado en diversas ocasiones.

Para tratar las cuestiones relacionadas con la conquista, se convocaron las cortes de Barcelona, en 1228, en las cuales no participaron los aragoneses, ya que éstos sugirieron que la empresa se llevara a cabo contra los musulmanes de Valencia. El rey allí propuso su plan y pidió ayuda a los asistentes. Los representantes de los tres estamentos, Aspàreg, arzobispo de Tarragona, Guillem de Montcada, vizconde de Bearn, y Berenguer Girard, ciudadano de Barcelona, pidieron un tiempo prudencial para deliberar y poder responder.

Pasaron tres días y se celebró una reunión plenaria de clausura en que se notificaron al rey los acuerdos que se habían tomado. Excepcionalmente, los tres estamentos estuvieron de acuerdo entre ellos y con el rey, ofreciendo hombres, embarcaciones, caballos, dinero y otros. Jaime I agradeció su buena disposición y ofreció su parte correspondiente.

Acabadas las cortes se firmó un acta donde se formulaban las condiciones que regularían la conquista: el rey se comprometía a repartir las tierras y otras riquezas obtenidas de manera proporcional al número de caballos y hombres armados aportados.

A partir de aquí se ejecutó la empresa que explicaremos in situ en el recorrido.

Sant Elm

Se llega a Sant Elm por la autopista dirección Andratx hasta llegar a la desviación perfectamente indicada con el topónimo en cuestión.

Las naves de Jaime I salieron de Salou, Cambrils y Tarragona el 5 de septiembre de 1229. Sant Elm es el lugar donde fondearon las embarcaciones al llegar a Mallorca, concretamente entre la isla de la Dragonera y la playa actual de Sant Elm, lugar conocido entonces con el nombre de «La Palomera». De acuerdo con una tradición local, sobre el islote del Pantaleu (situado justo enfrente de la playa, a poca distancia de la misma) se celebró la primera misa en tierras insulares. En este lugar existía una pequeña fuente de agua, con una pila para beber, donde, según la leyenda, bebió el caballo del rey, la cual fue destruida en 1868 por los revolucionarios locales, con el fin de acabar con los vestigios “feudales” del pasado. Mientras la flota estaba fondeada allí, Jaime I recibió la visita de un musulmán llamado Alí, que compareció nadando, el cual informó al monarca sobre el estado defensivo en que se encontraba la isla. Mencionan dicho episodio las crónicas de Jaime I y Bernat Desclot, pero no se sabe nada más de él.

Una “rondalla”, recogida por mosén Alcover, explica que un águila llevaba una barracuda y al pasar por encima de donde estaba el rey la soltó, por lo cual dicha ave pasó a llamarse águila real. Aunque habitualmente no está abierta al público, se recomienda subir hasta la torre que se levanta sobre el montículo existente al lado izquierdo de la playa, levantada a partir de finales del siglo XIV, cuya finalidad fue de vigilancia, defensa, oratorio y hospital.

Creu de la Conquesta, Santa Ponça

Para ir de Sant Elm a Santa Ponça tomamos la autovía Ma-1 hasta la salida 17 Santa Ponça-Calvià.

Durante el trayecto la expedición sufrió los efectos de un temporal que desvió las naves del rey y tuvieron que modificar sus planes de ataque desembarcando en Santa Ponça. Bien pronto comenzaron los primeros enfrentamientos, concretamente el 11 septiembre, acabando al siguiente día con la primera victoria cristiana. Estos primeros éxitos animaron al joven rey, que por aquel entonces tenía 21 años, a plantarle cara a todo el ejército del walí Abu Yahya.

Existe una cruz conmemorativa del desembarco en la Gran Via de la Creu, muy cerca del mar y convenientemente señalizada. Fue construida en el año 1929, a raíz de la conmemoración del séptimo centenario de la conquista. El trabajo escultórico se debe a Tomàs Vila. En 1996 debió ser reconstruida, dado que un rayo impactó en ella, causando importantes destrozos. Las escenas que contiene en su parte inferior corresponden a episodios conocidos de las primeras batallas con los musulmanes citadas.

Capilla de sa Pedra Sagrada

Se encuentra a un lado de la autovía Palma — Andratx, en el km. 15 entre Palmanova y Santa Ponça, en la parte derecha en sentido a Santa Ponça.

También fue edificada en 1929, a partir de un diseño realizado por mosén Alcover. Es de estilo neorrománico,partiendo de las iglesias de repoblación que se construyeron tras la conquista de la isla, antes de la llegada gótico pleno. Es una capilla de pequeñas dimensiones y su decoración se concentra en la fachada. Presenta un portal abocinado presentando los principales elementos del estilo románico. Está formado por archivoltas y por sus correspondientes jambas de orden libre, sobre un pedestal. En el tímpano aparece un relieve escultórico con la escena de la Crucifixión. Sobre el portal observamos un rosetón con tracería. Remata la fachada un contorno a dos vertientes, sobre modillones, con una espadaña-campanario en el medio, rematada por una cruz.

En su interior se halla una roca que, según una leyenda, fue utilizada como altar improvisado para celebrar allí la primera misa en tierra propiamente mallorquina después del desembarco. Es posible que se trate de una piedra objeto de culto desde tiempos remotos. La capilla está cerrada por una verja de hierro con decoración a base de espirales, a través de la cual puede observarse sin ningún problema la mencionada piedra.

Coll de la Batalla y Puig del Rei

El entorno de la capilla anterior está determinado por otros dos lugares significativos en relación con la conquista. Su ubicación, entre Santa Ponça y Palmanova, coincide con el lugar donde tuvo lugar una de las refriegas más importantes entre musulmanes y cristianos; de ahí su denominación: Coll de la Batalla.

Y justo detrás de la capilla se halla el Puig del Rei, relacionado con la misma batalla.

Creu dels Montcada

Se halla próxima a Palmanova. Se accede saliendo de la autovía a través de la salida hacia el Toro, llegando a una rotonda tomando el sentido hacia Palmanova. Se encuentra a unos pocos centenares de metros a mano derecha, junto a la carretera, y perfectamente visible.

Conmemora la muerte de Guillermo y Ramón de Montcada, tío y sobrino respectivamente, grandes señores feudales catalanes, que fenecieron en la lucha. Se trata de una cruz de hierro forjado, muy estilizada y bella, que fue patrocinada por un grupo de escritores y pagada por el archiduque Luís Salvador, e inaugurada en 1887. Un conocido poema de Joan Alcover titulado «La creu» rememora los hechos, desde una óptica favorable a la conquista. Relacionado con el entorno existía la leyenda del pi dels Montcada, donde supuestamente habrían encontrado la muerte ambos nobles.

Castillo de Bendinat

Se encuentra situado al lado de la autopista Palma-Palmanova, a mano derecha yendo en sentido hacia Palma. Se halla justo al final del único tramo de ascenso pronunciado de la autopista, que se inicia a partir del puente del desvío hacia Portals Nous y Costa d´en Blanes. No obstante, se accede a él a través de la carretera vieja, pasando Palmanova en dirección a Palma, en la parte izquierda de la carretera. Es fácil de distinguir gracias a que el camino está flanqueado por sendas hileras de pinos. Su acceso es restringido, ya que la finca pertenece a una fundación privada, pero la visita es factible previa solicitud del permiso correspondiente.

La posesión es muy antigua, ya existente en época islámica (aunque el actual castillo es de estilo neogótico y no conserva restos de épocas anteriores, mandado construir por el marqués de la Romana), y está relacionada con una de las leyendas más famosas sobre la conquista: su nombre se debe al hecho de que allí pararon las tropas para almorzar, camino de la ciudad, pero ante la escasez de comida sólo pudieron proveerse de una cabeza de ajos y, al acabar, el rey afirmó: “Ben dinat”. Sin embargo, en realidad se trata de un topónimo de origen islámico (“Bendinex”, el hijo de Dinex), catalanizado.

Sierra de Na Burguesa

Se puede acceder a ella a través de un gran número de caminos forestales, si se realiza una excursión a pie. En coche el acceso es a través de la carretera que sube desde Génova hasta el restaurante-mirador que hay en la cima.

El rey Jaime I se refirió al lugar y a su magnífica vista sobre la medina musulmana por su posición dominante en el paisaje: : “E vérem Mallorques, e semblà’ns la plus bella vila que mai haguéssem vista, jo ni aquells qui ab nós eren”.

Monasterio de la Real

Se encuentra en Palma yendo hasta el final de la calle de General Riera hasta llegar a la rotonda, nos metemos en el Camí dels Reis, giramos a la derecha hacia la carretera de Valldemossa y a unos 200 metros a mano izquierda nos encontraremos con el desvío hacia La Real.

Parece ser que fue en su entorno donde Jaime I instaló su tienda durante el asedio de la ciudad. Según la tradición el nombre sería debido a esta circunstancia, pero ello no corresponde a la realidad, ya que de nuevo nos hallamos ante la catalanización de un topónimo árabe, “ar-riad” (el jardín, el vergel), que define lo que antiguamente era el lugar, situado entre las dos canalizaciones que abastecían de agua la ciudad, las fuentes de la Vila y d´en Baster. Asimismo, desde allí parte el denominado Camí del Rei, que llega hasta el Coll de la Batalla, aunque muchos tramos antiguos ya no se conservan o bien han sido aprovechados al construirse las modernas vías de comunicación.

Puerta de la Conquista

Si se quiere acceder a la ciudad antigua por el mismo lugar desde el cual las tropas de Jaime I entraron en el interior de la medina, se trata de hacerlo a través de la confluencia entre la calle de Sant Miquel y las Avenidas de la ciudad de Palma.

Allí se hallaba la puerta de la muralla musulmana (denominada puerta de “Bab al-Kofol” o “Bab al-Kahl”), que fue abatida por los cristianos. A partir de aquel momento la puerta pasó a denominarse de diferentes maneras: Porta de la Conquesta, de Santa Margalida, del Esvaïdor o Porta Pintada. Una imagen medieval del lugar, con una escena de la lucha, puede verse en el retablo de San Jorge de Pere Niçard, conservado en el Museo Diocesano de Mallorca. Según el relato del Llibre dels fets, en el transcurso del combate habría participado un caballero montado sobre su caballo blanco, identificado como San Jorge, leyenda que suele repetirse a menudo en los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes. Después de la conquista la puerta fue reconstruida, hasta ser demolida en 1912, algunos años después de haberlo sido la muralla, pese a tratarse de un monumento protegido. De su existencia sólo queda una lápida conmemorativa situada en la fachada de la Farmacia Militar (calle de Sant Miquel, cerca de la esquina con la calle Reina Esclaramunda).

Plaza de España

Desde la Puerta de la Conquista, en la calle de Sant Miquel, avanzamos por la calle Marie Curie y llegamos a la Plaza de España. Destaca en su centro el monumento dedicado a Jaime I. Se trata de una estatua ecuestre a cuyo pie figura un almogávar. El conjunto es de bronce, obra del escultor Enric Clarasó, y fue inaugurado en el séptimo centenario de la conquista, en 1929.

Iglesia de Sant Miquel

Desde la Plaza de España, seguimos en dirección a la calle dels Oms. Justo antes de llegar al inicio de este paseo comercial, giramos a la izquierda por la calle de Sant Miquel y a unos 200 metros, a la parte derecha de la calle, nos encontramos con la Iglesia de Sant Miquel.

Según parece fue aquí donde tras la caída de la ciudad tuvo lugar la primera misa cristiana en el interior del recinto. Entonces era una mezquita, que fue habilitada convenientemente para realizar las ceremonias cristianas. El hecho demuestra la ausencia de población cristiana en Mallorca en el momento de la conquista, ya que fue necesario acondicionar una mezquita, y la misa fue celebrada por sacerdotes de la comitiva de Jaime I. Es decir, que no existían iglesias ni clero cristiano en la ciudad, factor que indica que no existía el culto cristiano. Cabe destacar que en la capilla de la Virgen de la Salud (hacia la mitad del lado derecho o de la Epístola de la nave) se halla una talla gótica de mármol que según la tradición acompañó al rey en su expedición a Mallorca. Sendas pinturas en la parte superior de las paredes laterales así lo indican.

Castillo de la Almudaina

Seguimos por la calle de Sant Miquel, atravesamos la Plaza Mayor y recorremos la calle Colón hasta la Plaza de Cort. En este punto giramos a la derecha por la calle Palau Reial y al finalizar ésta, a la derecha, justo delante de la Catedral se encuentra la Almudaina.

El edificio actual, una modificación del alcázar musulmán, fue iniciado en 1281 y se prolongó hasta 1343, durante los reinados de Jaime II (hijo de Jaime I el Conquistador), Sancho I y Jaime III. La Almudaina fue la sede real en la isla durante el reino privativo de Mallorca (1276-1343), durante los reinados de los tres citados reyes, hasta pasar a la corona de Aragón con Pedro IV de Aragón y III de Cataluña.

El 31 de diciembre de 1229, tras tres meses de asedio a la ciudad, la resistencia musulmana fue finalmente vencida. No se pudo contener el empuje de la infantería cristiana, seguida de la caballería, tras abrir una brecha en las murallas de Madina Mayurqa. El asalto comportó una matanza indiscriminada de los atacados, también con bajas en los atacantes, narrada y confirmada por las crónicas de ambos bandos. Muchos musulmanes supervivientes huyeron hacia las montañas. El castillo de la Almudaina se rindió a cambio de que fueran respetadas las vidas de sus defensores y Abu Yahya fue capturado. Parece ser que en una de las casas del barrio de la Almudaina fue donde se escondió el walí Abu Yahya, antes de ser encontrado y entregado al rey. Según fuentes musulmanas fue torturado hasta morir.

Pocos días después comenzaron los conflictos entre los nobles catalanes por desavenencias sobre el reparto del botín. En el mes de marzo el rey dirigió una expedición en Artà contra los musulmanes refugiados, muchos de los cuales acabaron convertidos en esclavos de los nuevos señores de la isla.