Introducción

El gótico supone el establecimiento del estilo artístico más arraigado en las Baleares. Es un estilo muy importante por la cantidad y calidad de las obras. Éstas se caracterizan por su cosmopolitismo y vanguardia gracias a los contactos con el exterior a través de los viajes de formación de los artistas, además de la presencia de otros foráneos en las islas.

El gótico en Mallorca se iniciará tras la conquista del 1229, con un estilo primitivo, de transición, desplazando al arte islámico. Se consolidará a partir del establecimiento del Reino Privativo de Mallorca a partir de 1276 ampliándose el territorio de extensión del gótico, destacando Palma y Perpiñán porque eran las capitales del Reino y los núcleos económicos más importantes. Pasará por una época de declive con la caída del Reino Privativo en 1348, pero se recuperará a nivel artístico a finales del XIV-principios del XV, culminando en el declive de 1450 a 1500.

El estilo gótico fue tan significativo que perduró más allá de sus límites cronológicos ya que fijó, a nivel arquitectónico, el modelo de templo cristiano balear por excelencia hasta el siglo XVIII: planta única con capillas laterales entre contrafuertes.

Casa de la Almoina

Empezaremos la ruta por la Casa de l’Almoina situada al fondo de la fachada de l’Almoina de la Catedral (lado izquierdo exterior), situada perpendicularmente al muro lateral del templo. Constituye la entrada a las visitas de la sede catedralicia.

El nombre proviene de las limosnas que allí se repartían a los pobres tras la misa. En la fachada destacan el portal de ingreso, ojival y dovelado, y los arcos conopiales de la primera planta. Sobre la dovela central del portal se encuentra un relieve en la peana del balcón, el cual presenta la fecha de 1529. Constituye una muestra del gótico civil mallorquín tardío, que ya presenta elementos de transición al renacimiento, como la simetría arquitectónica.

Catedral de Mallorca

Continuaremos la ruta por el monumental edificio que vislumbramos a la derecha de la casa de la Almoina.

Es uno de los mejores ejemplos del gótico mediterráneo del siglo XIV y una de las catedrales más bellas de toda Europa. Construida sobre la mezquita Alhama de Madina Mayûrqa. El edificio actual fue iniciado en 1306 por Jaime II con la idea de albergar el panteón de la dinastía mallorquina. Se edificó en diferentes fases constructivas hasta finales del siglo XVI, más varias transformaciones de los siglos XVII al XXI. En el exterior destacamos la apariencia de crustáceo típico de las catedrales góticas, con dobles arbotantes y contrafuertes de dos alturas, las bandas horizontales y una relación de alturas según el sistema nórdico 2-1-0,5. La fachada principal es fruto de una reforma neogótica del XIX, aunque se conserva el portal de estilo renacentista de finales del XVI. Destacamos el portal lateral del Mirador, de finales del XIV, dirigida por Pere Morey, en la que participó también Guillem Sagrera, representando en el tímpano la Última Cena. El portal opuesto, es el de l’Almoina. La torre-campanario inaugura la tipología autóctona mallorquina (forma cuadrada, molduras horizontales y calado superior).

En el interior destaca un espacio unitario y diáfano, con un alzado dividido en arcadas apuntadas sobre pilares octogonales y cuerpo de luces, que soportan el arranque de bóvedas cuadripartitas. Un gran rosetón sobre la cabecera disimula la diferencia de altura entre el cuerpo de naves y la cabecera. La planta es de estilo salón, dividida en tres naves con una cabecera poligonal con tres capillas: la central de la Trinitat, la derecha del Santísimo (con decoración contemporánea de Miquel Barceló) y la izquierda del Corpus Christi.

Palacio de la Almudaina

Frente a los pies de la Catedral se encuentra el palacio. Su origen se remonta a la época medieval islámica cuando fue residencia de los valíes de Mayurqa. Jaime II inició la reconstrucción en torno al 1300 según el estilo gótico civil y lo convirtió en albergue real. Más tarde lo ocuparon los sucesivos virreyes y gobernadores.

Presenta una planta rectangular con muros y torres de base cuadrada, entre las cuales destaca la torre del Ángel, coronada por el Ángel Custodio. La fachada del sur tiene una galería de ocho arcos ojivales, situada sobre otra de cuatro arcos de medio punto. La fachada de poniente presenta también arcos apuntados y ventanas geminadas. El recinto cuenta con dos patios, el del Rey y el de la Reina.

Del interior destaca la capilla de Santa Ana cubierta de bóveda de crucería; contiene la capilla de Santa Práxedes. Destaca también la gran sala del Tinell (Trono), que fue seccionada en dos pisos en época de Felipe II; la planta superior muestra grandes arcos diafragmas, apuntados, mientras que la planta baja presenta bóvedas de crucería, con claves de bóveda con el escudo de la monarquía hispánica (Portugal incluido).

Oratorio de Sant Pau

Forma ángulo con la fachada principal del Palacio Episcopal, situado detrás de la cabecera de la Catedral, en la calle Palau.

Es de estilo gótico y data de principios del siglo XV. El portal exterior es ojival. Una arquivolta con decoración de temática vegetal guarnece las dovelas. Presiden el conjunto una imagen de San Pablo y, encima, un crucifijo con relieves simbólicos en los extremos de la cruz, como el detalle de la resurrección de los muertos.

En el interior tiene una sola nave, con cubierta de artesonado de madera. Actualmente el oratorio de Sant Pau acoge una de las salas del Museo Diocesano, instalado en el palacio Episcopal. Del fondo de pintura gótica de este museo, destacamos el retablo de Sant Jordi (siglo XV), obra de Pere Niçart, diversos cuadros de Martí Torner, Joan Daurer y Pere Terrencs, y un espléndido retablo de la Pasión, del siglo XIII y de factura anónima.

Iglesia de Santa Eulàlia

Seguiremos hacia la izquierda por la calle Palau y giraremos por la primera a la derecha, en la calle de Sant Pere Nolasc. Giraremos por la primera a la izquierda y nos encontraremos en la calle Morey. La recorreremos hasta el final y nos encontraremos en la plaza Santa Eulàlia, donde vislumbraremos la iglesia con su espectacular campanario.

Consta como la primera parroquia de la Ciutat. Era la más rica y con más dominio territorial, de ahí que se proyectase su construcción a finales del XIII siguiendo el programa de 3 naves, más solemne que el de nave única (único templo parroquial mallorquín gótico con 3 naves). En el exterior destacan los arbotantes y contrafuertes, las gárgolas y la torre-campanario central de estilo neogótico. En el interior destaca el alzado dividido en arcadas apuntadas y el cuerpo de luces, con una cubierta de bóvedas cuadripartitas, sobre pilares fasciculados. La planta está dividida en tres naves, más capillas entre contrafuertes. Las dos naves laterales se prolongan hacia la cabecera en forma de girola. El presbiterio presenta cinco capillas radiales.

Es una de las cuatro primeras parroquias fundadas tras la conquista, aunque el edificio actual se edificó entre los siglos XIV y XVI. La fachada principal, con el portal mayor presidido por una imagen de la santa titular y el agudo campanario son de estilo neogótico. Las fachadas laterales muestran contrafuertes, arbotantes y pináculos. Los portales laterales son góticos, con arquivoltas ojivales y con pinturas en el tímpano.

La planta, dividida en tres naves, muestra una distribución atípica en el contexto mallorquín y es la única iglesia parroquial de Palma con esta compartimentación. Las naves están separadas por dos hileras de columnas y cubiertas por bóvedas cuadripartitas. La cabecera es poligonal, con capillas radiales, y muestra una original girola como prolongación de las naves laterales. El retablo mayor es barroco. En las capillas laterales, destacamos algunas pinturas góticas, como la Dormición de la Virgen (tercera capilla a la izquierda), el retablo de los Catlar (primera capilla a la derecha) o la tabla pictórica de San Salvador, obra de Francesc Comes (siglo XIV), además de la imagen del Sant Crist del Miracle, del siglo XIII, que goza de gran devoción. Otro elemento gótico es la trona, de madera calada, donde según la tradición, predicó san Vicente Ferrer en el año 1413. También son góticos los pequeños portales situados a cada lado del inicio del deambulatorio, provenientes de Can Tomàs del Pedrís del Born.

Claustro de Sant Francesc

A la derecha de la plaza y de la iglesia de Santa Eulàlia, avanzaremos por la calle del Convent de Sant Francesc. La recorreremos hasta el final y nos encontraremos con la plaza de Sant Francesc donde se encuentra el convento.

Es el primer claustro gótico de la Corona de Aragón. Presenta una planta trapezoidal, con arcos ojivales polilobulados recostados sobre ciento quince esbeltas columnas de sección cuadrilobulada. El techo se configura a partir de un artesonado policromado donde se representan los escudos de la Corona Catalano-aragonesa y de la Universidad del Reino de Mallorca. La galería norte es la más antigua y en ella alternan columnas de mayor y menor grosor, con arcos trilobulados. Las otras galerías son posteriores, con columnas uniformes y arcos más ornamentados, que pueden llegar a tener cinco lóbulos. La galería meridional es la más moderna, del siglo XV. El paramento y el suelo de los pasillos contienen lápidas de las setenta y dos familias nobles que tenían sepultura en este recinto.

Iglesia de Sant Francesc

El exterior es austero donde destacan: en la fachada un rosetón de tradición gótica y un portal barroco dedicado a la Inmaculada Concepción. La cabecera muestra una superposición de volúmenes, cerrados por un muro heptagonal. La iglesia presenta una planta de una sola nave con capillas laterales entre contrafuertes. En la cabecera, el antiguo presbiterio presenta capillas radiales. Desde el siglo XVII, con la introducción del retablo mayor barroco, se transformó este espacio, en forma de girola. La cubierta de bóveda de crucería data de 1384 y sustituye a una anterior de madera. La sillería del antiguo coro se remonta al siglo XV, el cual se encontraba en alto a los pies hasta el siglo XVI cuando se desplomó.

El retablo mayor es barroco, con la talla de San Francisco y la imagen de San Jorge. Referencia aparte merece el sepulcro de Ramon Llull, situado en la segunda capilla radial de la izquierda, realizado en 1487 por Francesc Sagrera. Está realizado en alabastro, y en él podemos ver la figura yaciente del Doctor Iluminado. En la parte inferior hay siete nichos vacíos, ya que las imágenes de las siete ciencias que debían colocarse en ellos (los símbolos nos indican la posición de cada una de ellas) no se concluyeron.

En el siglo XVII se reconstruyó la fachada según el estilo barroco, con un portal ornamentado con un importante conjunto escultórico presidido por la Inmaculada Concepción.

Can Catlar del Llorer

Mirando hacia la fachada de la Iglesia de Sant Francesc, cogemos la calle de la izquierda, de Can Troncoso. La recorremos hasta el final y nos metemos por la primera calle a la izquierda, de Can Savellà donde en el número 15 nos encontraremos Can Catlar del Llorer.

Es una de las casas medievales de la ciudad. Fue propiedad de los Armadans, del canónigo Joanot Soldevila, y de una línea segunda de la familia Descatlar. Presenta una combinación de elementos góticos con otros posteriores. El patio conserva muchos detalles originales: distribución del espacio, arcos y pilares, escalera y empedrado del suelo. Con motivo de unas obras de reforma, se encontró en la pared de una de las salas un fragmento de la decoración mural de finales del siglo XIII realizada con técnica mudéjar que representa escenas cortesanas (actualmente se conserva en el Museo de Mallorca).

Iglesia de Santa Margalida

Recorremos hasta el final la calle de Can Savellà. Nos metemos por la tercera calle a la derecha, de l’Argenteria. Al final de ésta, continuaremos por la plaza del Marquès del Palmer (enfrente a la izquierda), la atravesaremos y daremos a la plaza Mayor. La atravesamos también y llegaremos al inicio de la calle de Sant Miquel, donde casi al final, en el nº 69, nos encontraremos la Iglesia en cuestión.

Este edificio proviene de la instalación en este lugar de los frailes franciscanos en 1238. Cuarenta años después de su instalación, los franciscanos permutaron su convento por el de las monjas agustinas de Santa Margalida de la actual plaza del Mercat. Poco después los citados frailes acabaron instalados en el actual convento de Sant Francesc. Las monjas fueron expulsadas en 1837 y el convento fue destinado a hospital militar. La iglesia data del mismo año fundacional de 1238, pero fue objeto de sucesivas reformas y ampliaciones, la más importante, de 1341, en la que se reconstruyó el ábside. Fue restaurada en el año 1967 y desde ese momento se dedicada a parroquia castrense. La iglesia presenta una planta rectangular de nave única con capillas laterales y ábside de base rectangular. La nave se encuentra dividida en tramos separados por arcos diafragma apuntados que descansan sobre modillones de rollos en la pared a mediana altura. La cubierta es de madera a doble vertiente, en cuyo vértice con los arcos presenta un tramo de techo plano con decoración mudéjar. Las capillas tienen planta irregular y bóveda de crucería. El coro probablemente es del siglo XIII y se encuentra sostenido por dos hileras de tres arcos rebajados sostenidos por cuatro pilares de sección octogonal. La primera capilla de la izquierda contiene el sepulcro gótico de Guillem de Torrella (1267).

De la parte exterior son destacables la cabecera y los contrafuertes. Los accesos laterales no responden a su estructura original, ya que la entrada se realizaba a través del convento.

Iglesia de la Sang

La Iglesia de Santa Margalida hace esquina con las calles de Sant Miquel y dels Oms. Nos metemos por esta última y la recorremos hasta el final. Llegaremos a La Rambla, la atravesamos perpendicularmente y pasaremos por la calle del Jardí Botànic, subiremos por la Costa de la Sang, y llegaremos a la plaza de l’Hospital, donde en el nº 3 encontraremos el Hospital de la Sang, en cuyo interior está la iglesia.

Es el oratorio del Hospital General de Mallorca, que tiene su origen en un Breve Pontificio de 1458 que autorizaba la concentración de todos los hospitales de enfermedades contagiosas en una sola institución. Su promotor fue el franciscano Bartomeu Catany.

De la época fundacional de 1458 se conserva el pórtico de entrada, con dos arcos rebajados sostenidos por un pilar octogonal y el vestíbulo, con dos tramos de bóveda de arista. El patio de acceso a la iglesia tiene una galería neogótica, datada en el año 1865.

Destaca especialmente la iglesia de la Sang, dedicada a la Anunciación. Presenta una planta de nave única con tres capillas laterales por costado y está dividida en tres tramos cubiertos por bóveda de crucería. El presbiterio tiene una cubierta poligonal nervada y ventanas apuntadas, el cual fue reformado por Pere d’Alcàntara Penya en la segunda mitad del siglo XIX. Preside este espacio, dentro de un nicho de arco apuntado, una imagen gótica de mármol, del siglo XV, que representa a la Virgen, la cual procede del antiguo hospital de San Andrés. Las pinturas góticas del presbiterio, San Pedro a la izquierda y San Antonio a la derecha, provienen del antiguo hospital de Santa Catalina. El coro, a los pies, es una tribuna con balaustrada sostenida por un arco rebajado con bóveda de crucería. Las capillas laterales tienen bóveda de crucería, excepto la tercera de la derecha, que es la capilla barroca del popular Crist de la Sang (s. XV). En ella se encuentra el camarín neobarroco del Cristo, realizado en el año 1962. La imagen del Cristo, la más popular de Mallorca, es del siglo XVI, y fue completamente restaurada en el año 2003.

En la primera capilla de la izquierda, bajo la tribuna, hay un destacado belén tardo-gótico del siglo XVI, procedente del antiguo convento franciscano de Jesús. En la segunda capilla de la derecha, se conserva la imagen de la Virgen de la Mamella, localizada originariamente en el antiguo convento del Carmen.

Iglesia parroquial de Sant Jaume

Bajamos la Costa de la Sang y al final giramos a la derecha y llegamos a la plaza de Santa Magdalena. La recorremos en dirección a la fachada de la iglesia de Santa Magdalena, a cuya derecha se encuentra la calle de Sant Jaume, donde en el nº 10 nos encontraremos la Iglesia parroquial que da nombre a la calle.

Es una de las cuatro primeras parroquias de Palma tras la conquista de 1229. El actual templo ya había iniciado su construcción en 1320, ya que su origen se relaciona con la primera organización eclesiástica de 1236. En el año 1327 ya se trabajaba en las obras del actual templo, y el maestro mayor era Jordi Despujol, pero hasta el siglo XVI no se concluyó la fábrica de la iglesia.

El exterior está transformado por reformas posteriores como el portal principal, de estilo barroco y atribuido a Miquel Thomàs, de 1776. La torre del campanario se levanta en el lado izquierdo de la fachada. En el interior, la planta presenta una nave única con seis capillas laterales rectangulares y presbiterio pentagonal, con capillas radiales. La cubierta de la nave es de bóveda cuadripartita, articulada en seis tramos. La tercera capilla de la derecha o de la Epístola está dedicada a la Inmaculada Concepción, con una imagen obra de Adrià Ferrà, de 1813 y de estilo clasicista. El retablo mayor es gótico, obra de Francesc Comes (1415).

Iglesia parroquial de Santa Creu

Continuamos hasta el final de la calle de Sant Jaume. Giramos a la derecha por la Avenida de Jaime III y la recorremos hasta su fin. Giramos a la izquierda hasta encontrarnos con la plaza de la Porta de Santa Catalina, donde contemplaremos al fondo a la izquierda el conjunto de la iglesia, en el nº 7.

Es otra de las cuatro primeras parroquias ciudadanas. El actual templo, edificado entre los años 1440 y 1779, se levantó sobre la base de un templo anterior, un elemento del cual sería la cripta de Sant Llorenç, situada bajo el presbiterio de la iglesia.

El interior del templo muestra una planta de gran anchura y cubierta de bóveda de crucería de tan sólo cuatro tramos. El presbiterio presenta cubierta poligonal, con el retablo mayor de estilo barroco presidido por una imagen de Santa Helena y capillas radiales. En las capillas del templo, destacan la imagen románico-gótica de la Virgen de la Santa Cruz y los retablos góticos de la Mare de Déu del Bon Camí y de San Cristóbal, obra de Francesc Comes.

La cripta de Sant Llorenç, de un gótico inicial, posiblemente de finales del siglo XIII, presenta un presbiterio cuadrangular rodeado de un deambulatorio de cinco tramos con otras tantas capillas radiales. La cubierta es de bóveda de crucería sostenida por cuatro pilares octogonales exentos.

La Lonja

La calle del lateral izquierdo de la Iglesia de Santa Creu es la Costa de Santa Creu. La recorremos hasta el final y giramos a la derecha por la calle de Sant Llorenç. Llegamos al final y giramos a la izquierda por la calle de Sant Pere. Llegaremos a la plaza de la Drassana y tomamos la calle de la derecha, la calle del Consolat. A través de ella daremos al Paseo de Sagrera y hacia la izquierda encontraremos la Lonja, cuya entrada principal se encuentra en la plaza de la Llotja.

Se edificó entre los años 1426 y 1448, obra del arquitecto y escultor Guillem Sagrera. Representa la culminación del gótico civil mallorquín y es símbolo del esplendor económico de los mercaderes del siglo XV, ya que era la sede del Colegio de la Mercadería y la sala de contratación. Exteriormente presenta cuatro torretas octogonales de ángulo como contrafuertes y un total de diez torres menores que se corresponden con los tramos interiores. Las ventanas muestran una rica tracería flamígera. Se remata el conjunto con ventanas conopiales y almenas. En el alzado, destacan las gárgolas zoomórficas y las esculturas de las torres angulares. El portal principal es de arco ojival presidido por la imagen del Ángel Defensor de la Mercadería. El interior muestra una planta rectangular dividida en tres naves de cuatro tramos cada una, con seis columnas helicoidales con estrías que despliegan las bellas nervaduras de la cubierta. En los ángulos interiores se encuentran los correspondientes portales de las torres, coronados por imágenes de los evangelistas.