Datos y descargas

Dificultad:
Fácil. Se puede llegar a todos los lugares en coche.
Duración:
Excursión de un día.
Longitud:
45 kilómetros aproximadamente para todo el recorrido.
De interés:
La fortificación de Capdepera, la torre de Canyamel y la Torre dels Enagistes son espacios musealizados, que pueden visitarse interior y exteriormente previo pago de entrada.
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Introducción

Uno de los grandes triunfos del gótico será la arquitectura civil, relacionado con el desarrollo urbano de las ciudades y con el cambio de sensibilidad, la cual se torna más refinada. Los castillos románicos empezarán a ser substituidos por los palacios, transición que se culminará en el Renacimiento.

En esta ruta, podremos observar varios ejemplos de arquitectura gótica civil mallorquina. Los programas reales del siglo XIV comportaron la construcción de edificaciones por Palma y la Part Forana que integraban dos conceptos: el carácter defensivo-militar medieval y el origen de la arquitectura palatina, más urbana. Las primeras construcciones se realizarán sobre antiguas fortalezas musulmanas y, poco después, también de nueva planta. Encontraremos castillos de montaña (roquers) y palacios urbanos y rurales, como el de Manacor. Todos ellos caracterizados por la austeridad, huyendo de la ostentación. También estos programas contemplarán torres defensivas, como la de Canyamel, y recintos murarios urbanos, como el de Capdepera.

No podemos olvidar la arquitectura religiosa con el ejemplo de Bellpuig. Supone la introducción del primer gótico en Mallorca (de transición del románico), durante el reinado de Jaime I, quien mandó construir pequeñas iglesias de repoblación, en cuyo entorno se iban asentando nuevos habitantes, conformando nuevos núcleos de población.

Torre dels Enagistes, Manacor

Iniciaremos la ruta por este edificio que alberga el Museu d’Història de Manacor. Se encuentra en la salida de Manacor en dirección a Cales de Mallorca, en el Km 1,5 aproximadamente del centro del municipio. Se puede acceder a él desde Felanitx, desde la carretera de Porto Cristo y desde las rotondas de Manacor que enlazan con la carretera de Palma-Artà (Ma-15).

La Torre dels Enagistes constituía el centro de la caballería de la Torre, que ocupaba los terrenos de la antigua alquería islámica Ancrad, que fue donada por Nunó Sanç a Pelai Uniç.

La construcción constituye uno de los mejores ejemplares de la arquitectura gótica civil situada en el área rural de Mallorca. Tiene una base del siglo XIV, que fue ampliada hacia finales del siglo XV. Fue proyectada como casal señorial de la familia Nuniç, importantes caballeros del término de Manacor. A finales de siglo XV pasó, por línea femenina de los Nuniç, a manos de los Santjoan, que firmaban Nuniç de Santjoan. En 1595 pasó a los Nuniç de Berard. En 1651, Hug Nuniç de Berard cedió el edificio a la Compañía de Jesús y por este motivo adoptó el nombre actual, ya que enagista equivale a jesuita, en referencia a Íñigo, o San Ignacio de Loyola. En 1767 el Estado se apropió de los bienes de los jesuitas y posteriormente la torre pasó a manos privadas. Desde el siglo XIX hasta 1919 fue propiedad de la familia Ribera. Después tuvo diversos propietarios hasta que el año 1982 fue adquirida por el Ayuntamiento de Manacor. En 1925 fue declarada monumento historicoartístico nacional.

La fachada presenta un alzado de dos plantas, con un cuerpo central correspondiente a lo que era propiamente la torre. Presenta una interesante combinación de aperturas: portal de acceso de medio punto adovelado, cuatro aspilleras, dos ventanas geminadas y dos aperturas abocinadas; en el lateral izquierdo, destaca una ventana conopial. El remate ha sido restaurado y aparece conscientemente inacabado. A la izquierda del edificio había un huerto, del cual todavía quedan restos de la noria, con engranajes mecánicos; una acequia conducía el agua a un estanque que se encuentra adosado al lateral del edificio.

En el interior, el vestíbulo es de planta cuadrada y tiene cubierta de vigas sobre canecillos. A la izquierda, se abría un portal que daba acceso a la capilla. Actualmente se encuentra cegado, con dintel y frontón triangular y el escudo de los Nuniç de Santjoan. A su derecha vemos otro portal, más pequeño, y de arco de medio punto. La primera sala del ala izquierda es de grandes dimensiones, de planta rectangular y cubierta con canecillos. Accedemos a la segunda sala, que es más reducida, por un portal de dintel; tiene cubierta de bóveda de arista. A la derecha podemos ver la tercera sala, de grandes dimensiones y con cubierta de bóveda rebajada.

A la derecha del portal de acceso hay un arco diafragma redondo, que comunica con una ancha estancia rectangular, con cubierta de vigas sobre canecillos; en la parte derecha de esta sala, el muro muestra dos ventanas abocinadas. A la izquierda de esta estancia se abre un portal adintelado que comunica con una sala de planta en forma de “L”, con un arco escarzano a la derecha. A la izquierda hay un portal de dintel que comunica con el patio, que distribuye las antiguas estancias agrícolas, algunas de ellas con bóveda de cañón.

Se accede al primer piso por una escalera que parte del patio y llega a la naya o rellano que se extiende hacia la derecha. Directamente desde la escalera, por un portal de medio punto, entramos en la planta noble; a la izquierda, a partir de un arco de medio punto, está la sala principal; ambos espacios tienen cubierta de vigas sostenidas por canecillos o ménsulas y grafitis grabados o pintados en los paramentos (escudos y un hombre con una cometa, entre otros); hay también aspilleras bajas y ventanas con poyos o “festejadors”. En el mismo primer piso, a la derecha según se entra, hay también una sala producto de la ampliación del s. XV, con un portal de arco conopial en desnivel; también hay grafitis, como un barco, un candelabro y un caballo; la cubierta es de madera, restaurada, sin canecillos.

Torre del Palau Reial, Manacor

Nos dirigiremos hacia el núcleo urbano de Manacor por la Ma-14 desde la carretera de Cales de Mallorca. Giramos a la derecha por la avenida del Torrent. En la rotonda tomamos la segunda salida por la calle del folklorista Antoni Galmés. Seguimos por la plaza del Cos y llegaremos a la plaza del Rector Rubí, donde en el patio interior de la casa nº 7 se encuentra la torre, cerca de la iglesia parroquial de los Dolores.

El palacio fue mandado construir a principios del siglo XIV por Jaime II, que puso las obras bajo las órdenes de Pere Cornell. En 1300 el rey compró por seis libras las casas de Pere Carnisser y de su mujer Gueraua para iniciar las obras. Parece que en 1323 ya se había acabado la construcción, aunque se documentan nuevas obras a lo largo del mismo siglo. En la segunda mitad del siglo XV el palacio fue cedido a Joan Ballester; en 1707 pasó de la familia Ballester a los Orlandis. En 1789 J. de Berard lo reseña como «una casa, antiguo palacio de los reyes de Mallorca, que le ha quedado el nombre de palau, corrompido de palacio (sic), y lo poseen los señores Orlandis de Palma» (Berard, 138). En el siglo XIX pasó a diversos propietarios y se derribaron parcialmente las antiguas construcciones reales. Así consta en los libros de Hipotecas del Registro de la Propiedad que el 1811 Don Pere Orlandis establecía -vendía en porciones a particulares- la Illeta del Palau. Ya en el siglo XX, una parte importante del antiguo palacio era de la sociedad denominada Lliga Agrària Manacorense. Actualmente, la torre se encuentra situada dentro del recinto de un edificio, con el que hasta hace pocos años era destinado a la fabricación de perlas, y ha sido reformada recientemente.

No conocemos la estructura del palacio, ya que actualmente sólo se conserva una torre. Según GEM (X, 106), el palacio «seguía un esquema parecido al de otros palacios rurales que el rey hizo construir en Mallorca. Tenía dependencias organizadas en torno a un patio interior y en la torre se disponía la cámara real». La torre presenta planta cuadrada, alzado dividido en tres cuerpos y remate de almenas; el portal de acceso es de arco de medio punto y tiene en la parte superior dos ventanas también de medio punto, una por cada piso. En la parte alta hay una serie de saeteras o aspilleras, cuatro en los laterales largos y tres en los cortos.

Torre de ses Puntes, Manacor

Volvemos a la avenida del Torrent y tomamos el sentido hacia nuestra derecha, en cuyo final se sitúa la plaza del Historiador G. Fuster (s/n) donde se encuentra esta torre.

La torre de ses Puntes es una casa fortificada medieval, datada en el siglo XIV. Actualmente está englobada dentro del área urbana de la ciudad, pero antiguamente quedaba fuera del núcleo urbano, como una casa de possessió.

El nombre responde al remate de almenas, que le dan una imagen característica. Otros elementos destacables son el portal de acceso de medio punto, adovelado y levantado sobre cinco peldaños, dos ventanas geminadas en el primer piso y una ventana cuadrangular con alféizar en la planta baja, a la derecha del portal; algunos contrafuertes refuerzan la estructura. La sala principal, en el primer piso, tiene planta rectangular. El edificio fue restaurado el año 1985 y actualmente sirve de sala de exposiciones, con un acceso constituido por una construcción de madera.

Possessió de Son Vives, Sant Llorenç des Cardassar

Giraremos a la derecha hacia la avenida de Salvador Juan. La recorreremos hasta el final y nos incorporaremos a la Ma-15 en dirección Artà. Dejaremos Sant Llorenç a la izquierda y nos encontraremos con una rotonda, por la que podemos continuar por la Ma-15 o por la carretera Sant Llorenç-Son Servera. Cogemos esta última y en el Km 2,750, accederemos al camino particular donde se encuentran las casas de possessió.

En la Edad Media la casa era denominada Torre de Pardines. Elisenda Pardines, a finales del siglo XIV se casó con Llorenç Vives, cuya familia le dio nombre. En 1578 la finca matriz estaba ya dividida entre la possessió de Salvador Burgues, valorada en 3.000 libras, y la de Bartomeu Bauçà, valorada en 2.400 libras. En 1598, la possessió mayor de Son Vives pertenecía a Antoni Blanquer y tenía casas y torre; estaba dedicada a la viña y al cultivo de cereales. En 1701 pertenecía a Antònia Blanquer, viuda de Gabriel Sabater Anglada; entonces, además de las casas, había bodega, prensa para hacer queso, molino de sangre y torno de hilar seda. En 1854 pertenecía a Bartomeu Mas Jaume y percibía una renta anual de 1.267 reales. Posteriormente se dividió entre Son Vives de Dalt, con las casas antiguas, y Son Vives de Baix. Actualmente la primera pertenece a las Hermanas Bonet Rosselló y ha sido objeto de una esmerada reforma que recupera los elementos patrimoniales.

Las casas presentan tres bloques constructivos diferenciados: la torre, la vivienda propiamente dicha, y la antigua iglesia, convertida después en bodega. La torre, situada a la derecha de la fachada de la casa, es de planta cuadrangular y de grandes dimensiones. El alzado es de tres plantas, con cubierta a dos vertientes. La planta baja, en el interior, muestra dos tramos de bóveda de arista, separados por un arco rebajado. Con respecto a la casa propiamente dicha, la fachada tiene un alzado de dos plantas, con un portal de entrada de arco de medio punto adovelado que comunica con un vestíbulo, con un arco rebajado delante; a la izquierda, hay un soportal sostenido por un alto pilar octogonal; a la derecha del vestíbulo, un arco rebajado da acceso al patio, que tiene una cisterna de base octogonal. El vestíbulo conduce directamente a la sala de los amos, de planta rectangular, ancha, con ventanas abocinadas y un arco de medio punto que comunica con la cocina, con chimenea y barreño de colada (cossi de bugada). En el fondo de la sala está la entrada a una gran estancia, muy interesante; es de planta rectangular, de 18 m por 7 m, y con cubierta sostenida por tres antiguos arcos diafragmas. Una hipótesis verosímil, paralela a la tradición de Mare de Déu Trobada de Sant Llorenç, defiende que esta estancia era la primitiva iglesia parroquial de Santa Maria de Bellver, según la tipología de las iglesias de repoblación del siglo XIII; sin embargo, una reciente reforma ha permitido estudiar el espacio y definirlo como una bodega o celler del siglo XV, dedicado posteriormente a otros usos, como a acoger un molino de sangre del siglo XIX. En todo caso, es defendible la hipótesis que la primitiva iglesia, remodelada, pasara a ser posteriormente una bodega. A la derecha de la torre, una mina discurre soterradamente hasta la cisterna del patio y forma una estancia llamada s’estil·lador, por donde se filtra el agua.

Bellpuig, Artà

Volveremos a la Ma-15 y a la altura del Km 67, encontraremos una bifurcación a mano derecha donde observaremos una pequeña subestación de Gesa. Avanzamos por este camino, rodeando dicha estación y, al final de éste, encontraremos un cruce de caminos. Tomaremos hacia la derecha y seguiremos por el mismo unos 400 metros. Vislumbraremos a la derecha dos barreras y accederemos por la de madera. Finalmente, a pocos metros nos encontraremos en el complejo de Bellpuig.

Bellpuig designa el antiguo monasterio que la orden religiosa que los premostratenses poseyeron en Artà desde 1230 a 1425. Su origen se remonta a la donación de 8 alquerías islámicas situadas al distrito de Yartan, hecha por el rey Jaime I en el año 1230 en la abadía premonstratense de Santa Maria de Bellpuig (condado de Urgell, Lleida). Para poblar estas tierras y explotarlas, los monjes construyeron un convento y distribuyeron los terrenos entre los nuevos habitantes. De estos establecimientos surgió, a lo largo de los siglos XIII y XIV, la villa de l’Almudaina de Artà. Los priores de Bellpuig eran los señores feudales de esta región, detentores del dominio directo y los nuevos pobladores, titulares del dominio útil, pagaban al priorato las cargas impositivas correspondientes.

El monasterio se extinguió en 1425, cuando la abadía madre de Bellpuig d’Urgell permutó las posesiones de Artà y sus derechos señoriales por los bienes que el caballero Joan Vivot tenía en la villa de Os de Balaguer. De la familia Vivot pasó a los Dameto y, en 1637, se creó el marquesado de Bellpuig a favor de Albertí Dameto.

En el siglo XIX, el monasterio fue habilitado como casas de la possessió de Bellpuig. La iglesia fue destinada a vivienda y el resto de edificios como dependencias agrícolas. Estos últimos años, gracias a la donación de la familia Truyols y a los trabajos de restauración del Consell de Mallorca, se ha recuperado la iglesia y en un futuro, todo el conjunto.

Bellpuig según Marcel Durliat:

“Si se quiere buscar el origen de estas naves únicas ciegas, cubiertas con un envigado, se tendrá en cuenta el hecho de que su uso fue casi general en las órdenes monásticas de Mallorca, después de la reconquista y hasta finales del siglo XIII.
Fundado el año 1300 por los premostratenses de Bellpuig de les Avellanes, el monasterio de Bellpuig en Artà ofrece un excelente ejemplo, a pesar de las lamentables promiscuidades y las peligrosas servidumbres provocadas por su transformación en casa de explotación rural. La única novedad reside en la añadidura, en una nave de dos secciones, de un ábside de igual longitud y de la misma estructura, aunque más bajo. ¿Sin embargo, es eso una novedad? ¿No conviene, al contrario, pensar que esta disposición restituye la imagen del antiguo coro de los franciscanos de Palma, destruido en el siglo XIV para dar lugar al gran ábside de las religiosas de Santa Margalida? De todos modos, este plan habría facilitado la separación del coro de los religiosos y la nave de los seglares, que existía en las iglesias de los mendicantes.
Los contrafuertes, que en Artà apoyan los arcos diafragmas, parecen haber sido añadidos después, cada uno de los dos se entrecabalga con el portal. En los siglos XVII y XVIII unas bóvedas de aristas sustituyeron el envigado aparente. La ventana del ábside, hoy obstruida, presenta restos de retoques y el òculus de la fachada occidental no es primitivo. No había ventanas en los muros laterales”. (Marcel Durliat, 1964: 60)

El convento era de dimensiones relativamente pequeñas, porque la comunidad monástica no debió pasar nunca de 15 monjes. Los edificios se distribuían en torno a un patio cuadrado, a manera de claustro, en el lado meridional del cual se construyó la iglesia.

El templo presenta una estructura de planta rectangular; orienta el ábside y el presbiterio hacia levante, mientras los pies miran a poniente, con un muro con dos aperturas en la base, una claraboya en la parte superior y un remate en forma de espadaña de arco apuntado. La fachada con el portal principal es el lado sur, con tres contrafuertes desornamentados; el de la izquierda presenta el detalle de tres grabados de cruces. El portal, abierto al exterior para el acceso de los feligreses, es de tradición románica, de arco de medio punto adovelado y enmarcado por una moldura con decoración de punta de diamante en la parte inferior. La cabecera presenta una ventana alargada y atrompetada. El lateral norte, integrado dentro de lo que era espacio de la comunidad religiosa, presenta un portal para uso de los monjes; también se conserva un brocal adosado al muro.

El interior de la iglesia es de una sola nave, de planta rectangular, dividida en cuatro tramos con tres arcos diafragma y cubierta de bóveda apuntada con lunetas. La cubierta primitiva era de madera a dos vertientes, pero posteriormente se debió cambiar por la actual de piedra. Hay que destacar que la parte del ábside es exteriormente más baja que la de la nave propiamente dicha. Las lunetas de la parte superior del alzado son posteriores. Los capiteles de los arcos muestran molduras de punta de diamante. Hay restos de una pila y de objetos de cocina, provenientes de la época más reciente de uso agrícola.

Según Durliat o Biel Pons (a través de informaciones orales), las antiguas estancias monásticas se encuentran actualmente muy desfiguradas y destruidas. Destacamos una antigua escalera, un portal conopial, los relieves de unas caras tras un portal adintelado, etc. Una estancia del ala norte podría ser el antiguo refectorio o comedor, con bases de posibles arcos diafragmas, con las celdas posiblemente situadas en la planta superior.
En el norte del conjunto de edificaciones, se sitúa el antiguo huerto ajardinado, que presenta un recinto cerrado de paredes antiguas. El acceso se realiza por un portal adintelado con madera interior. El conjunto del jardín, actualmente en ruinas, muestra los restos de un hemiciclo y una pérgola de 25 parejas de pilares octogonales, con un poyo interior, que conduce a una exedra de arco de medio punto y cubierta absidal de un cuarto de esfera. En el lado de poniente del conjunto, hay una mesa de piedra que podría ser el altar antiguo de Bellpuig, con una piedra de una pieza picada y pies con pilarcillos octogonales. En la base está la mina de la fuente, posiblemente un qanat islámico.

“El vell convent”
Replomen lentament
els murs i es van desfent
amb gest de patiment
i d’amargura…

(Ginard Bauçà, Rafel: Obra poètica, 1995, 67-69)

Torre de Canyamel

Volvemos a la Ma-15 y, poco después, nos desviaremos a la derecha por la carretera hacia Canyamel, la Ma-4042. Pasaremos por una rotonda. Cogeremos la segunda salida y a unos 900 metros vislumbraremos a la izquierda la torre de Canyamel.

Es una construcción fortificada que fecha del siglo XIII, posiblemente levantada en el solar de una antigua torre islámica; entonces se denominaba torre de Montsó, nombre que provenía de Pere de Montsó, propietario de la finca después de la conquista del rey Jaime I. El casal fortificado fue utilizado también como torre de vigilancia y de defensa. Constituía el centro de una extensa possessió y, con el paso del tiempo, se le añadieron otras dependencias. El nombre actual de la torre, Canyamel, proviene de la concesión que hizo al rey Joan II el año 1468 para la plantación y explotación de la caña de azúcar. En 1500 la torre y la finca de Canyamel pasaron a manos de la familia Villalonga. A finales del siglo XIX, los Villalonga-Escalada vendieron la posesión a Pere Font dels Olors; la hija y heredera de éste, Joana Font dels Olors y Olesa casó con Pere Morell el año 1908, cuyos herederos todavía la poseen. A mediados del siglo XX la torre fue restaurada, bajo la dirección del arquitecto Josep Ferragut.

Estructuralmente, la torre tiene planta cuadrada, de 16 ‘5 m de lado y con base de 265 m2 de superficie. El alzado llega a 16 metros de altura y se divide en tres plantas. La imagen exterior muestra ventanas de medio punto, aspilleras, y matacanes, y también un remate almenado, de grandes dimensiones y con definición redondeada. En las esquinas, para dar más consistencia al edificio, hay sillares de piedra arenisca. El portal de entrada se sitúa en el lateral sur, y es de arco de medio punto adovelado; a la izquierda hay un portal de arco de medio punto cegado. Completan la fachada principal una ventana de arco de medio punto, grande, y dos de más pequeñas de arco rebajado, además de canecillos, matacanes y un reloj de sol. Con respecto a los matacanes, cabe destacar la gran abundancia de éstos: tres por cada superficie de muro, además de la existencia de los singulares matacanes angulares. El lateral Este muestra tres ventanas de arco de medio punto. El lateral norte tiene una gran ventana, con un gran matacán, y, además, dos ventanillas también de arco de medio punto. El lateral de poniente muestra cuatro ventanas, una en la planta baja y las otras en el primer piso; hay también un reloj de sol y diversas aspilleras.

En el interior, la primera planta presenta un gran espacio separado por dos muros paralelos a la fachada principal; en cada paramento se abren dos grandes arcos diafragmas, con tres naves transversales y dos longitudinales, que configuran seis tramos con las respectivas bóvedas de arista como cubierta. La segunda planta repite la estructura de la primera. La tercera planta presenta una terraza rodeada de almenas, con un caminito de ronda que recorre todo el perímetro; en la parte central acoge la torre superior, de menor superficie; aparece también coronada de almenas de forma piramidal.

Castillo de Capdepera

Volveremos a la rotonda pasada y tomaremos la primera salida, que nos llevará directamente a Capdepera, donde observaremos la fortaleza en lo alto de una colina, perfectamente visible e indicado cómo llegar.

El llamado castillo de Capdepera es realmente el recinto fortificado que cerraba el área del centro primitivo urbano, situado sobre una alquería islámica. La construcción de las murallas se acabó en 1386.

El recinto tiene planta trapezoidal, casi triangular, y ocupa la parte alta de una colina. La muralla, que se encuentra coronada con almenas modernas, presentan un corredor de ronda y matacanes defensivos; cuatro torres de planta cuadrada se sitúan entre las murallas: la de la Boira, la de les Dames, la dels Costerans y la d’en Banya. Las puertas son dos, la del Portalet, actual acceso al recinto, y la del rey Jaume.

La torre de Miquel Nunis, en el interior, es de planta cuadrada; probablemente tiene base islámica; era más alta, pero fue derribada parcialmente para construir un molino de viento, denominado d’en Cofeta. Las otras construcciones del interior son la casa del Gobernador, en uso hasta 1856, las casas de los guardas y la vicaría, con fecha de 1760. El oratorio de Nuestra Señora de la Esperanza se encuentra dentro del recinto del castillo. La actual edificación data del siglo XVI, y se construyó sobre una pequeña capilla de principios del siglo XIV, que estaría situada en el primer tramo de la actual iglesia. La fachada presenta un paramento cuadrangular, con un portal ojival y una pequeña claraboya; el remate de la fachada es una espadaña triangular con dos arcos apuntados. El interior tiene planta de cruz latina, con nave dividida en tres tramos y con cubierta de bóveda de crucería; en la primera capilla de la derecha, se conserva un Cristo gótico. El presbiterio está presidido por una imagen de la Virgen de la Esperanza, moderna. El brazo de la izquierda del crucero tiene cubierta de bóveda estrellada.