Datos y descargas

Dificultad:
Fácil.
Duración:
Excursión de al menos medio día para visitar los puntos de interés en Eivissa y la cova de Santa Agnès.
Longitud:
1,5 Km, aproximadamente, a pie y 17 Km en coche hasta el último punto.
De interés:
Se puede visitar el Museu Arqueològic d’Eivissa i Formentera, que permanece abierto de martes a sábado.
Descargas:

Introducción

Hasta hace pocos años, era prácticamente imposible realizar un itinerario por la Ibiza islámica por la escasez de datos publicados y contrastados. Actualmente, puede tenerse una visión más completa tanto de la ciudad (d’Alt Vila) como del resto de la isla. Sin embargo, los restos visibles musulmanes no son muy abundantes.

La conquista islámica, por parte del Califato de Córdoba, de la isla de Ibiza se dio hacia el 902 d.C. Anterior a esta ocupación, en el siglo VIII, se detectó una primera presencia musulmana que concordaría con la etapa de la conquista de la Península Ibérica en el 711 d.C. Esta información ha sido aportada gracias a las excavaciones en las necrópolis des Palmer (aún de época bizantina), donde se encontraron enterramientos claramente andalusíes.

La ciudad de Ibiza, cuya parte más antigua recibe el nombre de Dalt Vila, fue fundada tras tomar posesión de la isla a principios del siglo X. En el siglo XI, las Islas Baleares pasaron a depender de la Taifa de Denia y comenzaron un período de independencia. El período taifa finaliza con la cruzada pisano-catalana, la cual marcará el inicio de la época almorávide y, posteriormente, de la almohade. La dominación islámica de la isla de Ibiza finalizará con la conquista cristiana en 1235.

La cruzada pisano-catalana (1114-1115)

La colaboración de pisanos y catalanes para conquistar las baleares quedó fijada en el Conveni de Sant Feliu de Guíxols, el arzobispo Pere, en Girona. Los esfuerzos italianos se ven reforzados por el Conde de Barcelona, Ramon Berenguer III, y súbditos. Este tratado plasman las normas que regirán las futuras relaciones políticas entre Cataluña y Pisa.

Tras una etapa de observación y preparativos, se inició la expedición desde Barcelona. La escuadra estaba compuesta por 500 naves, de las cuales 300 habían sido aportadas por los pisanos. Las otras eran tropas aliadas, que según Alcover y Rosselló Bordoy estaban constituidas por unos 75.000 combatientes y 900 caballos.

El itinerario se inició en dirección al puerto de Salou y desde aquí se dirigieron a Ibiza. Éste era el primer objetivo, por su posición estratégica como entrada al archipiélago. Los refuerzos almorávides, los únicos que podían acudir en su ayuda, necesitaban varios “jornadas” (días) para llegar a las Baleares. Era una oportunidad única para derrotar a sus potentes enemigos catalanes y para ampliar sus dominios con la incorporación de las islas orientales.

Ibiza, ciudad fortificada sobre un terreno elevado, rodeada por tres muros y con sus fuertes defendidos por fosos y una amplia muralla, con doce torres, cayó en poder de los pisano-catalanes tras un mes de asedio. Abu al-Mundir, que dirigía la defensa, desapareció en la contienda. Después de haber destruido las murallas y conseguido este primer objetivo, se continuó el camino hacia Mayurqa.

Poco tiempo después del saqueo de las islas, apareció la escuadra almorávide, dirigida por Wanudin ibn Sir, que se encontró con territorios en ruinas. Volvió a su punto de procedencia después de anexionar las islas a su imperio.

El abandono de las islas por los cristianos tras la invasión demuestran que los intereses estaban dirigidos más hacia derrotar a un enemigo común que entorpecía sus intereses y no a incorporar un territorio.

Gracias a ello, la ocupación almorávide pudo ser relativamente pacífica y la ausencia de un poder constituido en las islas permitió el establecimiento de los nuevos gobernantes. De esta forma se unificaban otra vez los territorios del Al-Andalus bajo un poder único.

Almudaina o Castell d’Eivissa

A pesar de la insistencia histórica en señalar que la ciudad de Ibiza tenía tres recintos urbanos concéntricos de origen medieval, la ciudad islámica sólo ocupaba la parte más alta, conocida con el nombre de “Castell d’Eivissa” y “Almudaina”. Este recinto se iniciaba en la esquina sudoeste del “Castell” hacia el ábside de la Catedral, Museu Arqueològic, Mirador, Curia, línea de construcciones hasta Sa Portella, Can Balanzat, Can Comasema, Capilla de Sant Ciriac y hacia la mencionada esquina del castillo.

Tenemos que tener en cuenta el significado del término “Almudaina”, que significa ciudadela, definiendo la ciudad administrativa, de residencia de funcionarios y cargos relacionados con el Estado islámico.

Las fuentes árabes se refieren a Ibiza como “una ciudad pequeña, bonita, que disfruta de la ventaja de los núcleos urbanos”, aunque hasta el siglo XVII no tuvo esa consideración de ciudad, sino de recinto amurallado, de “castell d’Eivissa” a Real Fuerza de Ibiza.

El recinto amurallado encerraba alrededor de 125 casas, una mezquita situada en el solar de la Catedral y algunos servicios urbanos. Fuera de la ciudad se encontraba un arrabal de unas cincuenta casas. El recinto contaba con un total de doce torres que actualmente se encuentran en un estado de conservación muy diverso. Son mucho más visibles desde fuera del recinto amurallado, especialmente desde el barrio de la Marina y desde el descampado del Soto.

En cuanto a la evolución urbana de la ciudad en la época islámica, las excavaciones realizadas en Dalt Vila, -en la Catedral, Museo Diocesano, Castell y Almudaina, y Sala de la Universitat- están dando datos al respecto, como el hallazgo, por vez primera, de niveles de ocupación asociados a estructuras arquitectónicas de tapia, de época califal (s. X), documentadas bajo la Catedral de Eivissa. También se han detectado niveles de destrucción e incendio, coincidentes con la invasión pisanocatalana del siglo XII, que arrasaron la ciudad y las murallas. Está documentado por escrito que los almorávides reconstruyeron la ciudad tras tal destrucción, pero las pocas excavaciones realizadas no han detectado tales acciones, pero sí las reformas posteriores de la última oleada de pueblos islámicos, los almohades, que llevaron a cabo en el primer recinto urbano, sobre todo en las defensas urbanas.

Aún quedan muchos aspectos importantes por documentar, como la delimitación, identificación y cronología de las transformaciones estructurales de la fortificación a lo largo del tiempo.

Actualmente, se conserva una única puerta de acceso a este recinto fortificado, la conocida con el nombre de “Sa Portella”, situada en la calle del mismo nombre y a la que se accede desde la Calle Mayor.

En esta zona de la Almudaina y también en otros lugares de Dalt Vila, se encontró un conjunto de cerámica andalusí de época anterior a la conquista del siglo X (902 d.C.), lo que denota una presencia islámica en época del Emirato de Córdoba. Se encontraron también en diversas partes de la isla, varias monedas de esta primera época, que aportaron datos muy interesantes para el estudio de estos contactos iniciales entre el Al-Andalus y la isla. El estudio de este material numismático incluye dos ejemplares de cobre encontrados en la zona de sa Coma, de los cuales sólo uno es legible y data del primer cuarto del siglo VIII. Su aparición se ha relacionado con la expedición militar musulmana dirigida contra Hispania que acabó con su anexión a la media luna en el 711 d.C. También se encontró una moneda de plata en Es Puig des Molins acuñada en el 811. En cualquier caso, todos estos hallazgos testimonian esta primera presencia y, las relaciones políticas y fiscales de la isla a mitad del siglo VIII.

Museu Arqueològic d’Eivissa i Formentera

Situado en Dalt Vila, en la plaza de la Catedral, en el número 3.

Como hemos indicado, el recinto amurallado se halla en un estado de conservación que presenta múltiples variaciones y, seguramente, el tramo de época islámica mejor conservado y de más fácil acceso es el que se encuentra en el interior del Museu Arqueològic, situado frente a la Catedral. En el Museu Arqueològic puede contemplarse, también, parte de las colecciones de arqueología islámica del Museu d’Eivissa i Formentera. Proceden de la propia ciudad, del Puig des Molins, de la cueva de Santa Agnés de Portmany y de diversos asentamientos rurales.

El contenido de la actual exposición permanente del Museu Arqueològic abarca más de 3000 años de historia de las Pitiüses: desde los primeros pobladores hasta la conquista cristiana de 1235. Se encuentra dividido en seis áreas: prehistoria, colonización fenicia, época púnica, época romana del Alto Imperio, época romana del Bajo Imperio, antigüedad tardía y, finalmente, de la época medieval islámica, situada en las salas quinta y sexta.

Entre las piezas de época islámica que podemos observar, destacan una serie de vajillas del período califal (siglo X), de procedencia desconocida, y nueve recipientes de vidrio de época emiral-califal, que se cedieron al museo como procedentes de Es Puig des Molins.

En la cultura islámica la cerámica es una de las manifestaciones artísticas más importantes, la cual experimentó un desarrollo prodigioso a partir del siglo VIII (época emiral). La cerámica omeya continuó con la tradición de las técnicas bizantina y oriental e ideó pronto nuevas formas de ornamentación mediante el uso de la caligrafía. En el siglo IX se elabora en Bagdad un tipo de loza vidriada (que recibiría más tarde el nombre de mayólica o fayenza) y se revolucionan los procedimientos de la cerámica gracias al uso de pastas porosas y la doble cocción a una temperatura variable. Este es el contexto de aparición de la llamada “cerámica verde y manganeso” que se consigue mediante la aplicación de óxido de cobre para conseguir un verde azulado y óxido de manganeso, que da un color morado. Los motivos iconográficos de estas cerámicas son variados, desde imágenes de un naturalismo mágico, vivas y llenas de movimiento, como el ataifor (plato) de la gacela, el del caballo, o el de la liebre; o en posiciones hieráticas (rígidas), de una gran delicadeza y ternura, como la de la llamada dama de Sabra, en el Museo de Artes Islámicas de Raqqada.

Los principales motivos decorativos en el arte islámico son las inscripciones religiosas (dedicada a Alá y al Corán), la decoración vegetal y la zoomórfica (animales). Se dice que las artes plásticas y decorativas musulmanas no representan a la figura humana. Sin embargo, aunque este motivo no sea algo predominante, sí aparece en varios casos. Hallamos también las llamadas por los especialistas, inscripciones pseudoepigráficas, que consiste en decorar la superficie cerámica con letras árabes pero sin llegar a conformar palabras. No se puede separar el arte islámico de la religión, por lo cual todos estos motivos ornamentales presentan un simbolismo, a veces evidente y otras no. Los motivos zoomórficos más comunes son: la gacela, símbolo de la tímida presencia de Dios en los jardines del alma; el pavo real, símbolo de lo permanente, de lo inmortal e incorruptible, ave del paraíso que representa en la simbología islámica al príncipe; la liebre simboliza la vida y su fertilidad; el caballo, los peces, etc.

La cerámica musulmana, durante la época omeya y el primer siglo abbasí, dispuso tanto de las obras de tradición grecorromana, con decoración en relieve, como las de origen persa. Sin embargo, muy pronto los artesanos iraquíes realizaron las primeras modificaciones técnicas, ya que al imitar manufacturas chinas, aplicaron barnices (vidriado transparente) y esmaltes (vidriado opaco, que también puede colorearse) a los tiestos, de tal manera que, además de hacerlos impermeables, pudieron darles policromía con diversos óxidos metálicos; con estos expedientes, además de la producción de lujo, los musulmanes dispusieron de cerámica vistosa y barata, de producción local, en la que destacaban los colores verdes, negruzcos amoratados y melados, en diversas combinaciones de dibujos o letreros, animados con incisiones, relieves, estampillados, etc., que en Al-Andalus se expandió bajo el tipo llamado verde y manganeso.

En la cerámica de lujo, ya fuese utilitaria o de simple ostentación, fue decisiva la invención el reflejo dorado, gracias al empleo de óxido de plata (que daba reflejos nacarados), pero que se abandonó por su alto costo, o de cobre (de agresivos brillos rojizos) dados sobre la superficie ya vidriada de los tiestos; su intención primitiva consistía en sustituir las vajillas de oro que el Islam había proscrito. Esta técnica, empleada antes en la decoración de los vidrios, requería una segunda y aún una tercera cochura, por lo que el proceso resultaba bastante complejo, y por lo tanto caro. En Al-Andalus se popularizó a partir de Málaga en el siglo XIII, adquiriendo mucha fama en la Granada del XV.

El puerto

Desde muchos puntos de la parte alta de la ciudad puede contemplarse la zona del puerto. Frente a este se sitúa el faro de Botafoc, enclavado en la isla que le da nombre y unida por un muro a s’Illa Grossa, a la vez enlazada con la mayor de las tres, s’Illa Plana. Estas tres islas hace tiempo que dejaron de serlo y, ahora, se han convertido en la protección de la bocana del puerto. Entre las islas y la ciudad se encontraba hasta hace relativamente poco tiempo una zona dedicada a la agricultura intensiva irrigada conocida con el nombre de “Ses Feixes” o “Pla d’Eivissa”. Se trata de un sistema de recuperación de tierras extrayendo agua mediante un complejo sistema de drenaje. Ello da lugar a parcelas largas y estrechas rodeadas de canales de drenaje excavados. A cada una de ellas se accedía por un “portal de feixa” y un puente, puesto que los canales perimetrales hacían también de cierre.

Con este sistema se produjo la ocupación agrícola de la zona de la albufera que se extendía entre el núcleo urbano y el extremo oriental de la playa de Talamanca. En época islámica se construyeron las “feixes” situadas más al interior, dejando la zona más próxima al mar dedicada a pastos y atravesada solamente por los canales de drenaje procedentes de la zona sembrada. Con el paso del tiempo esas primeras “feixes” fueron secándose y convirtiéndose en huertos regados a partir de norias. Desaparecieron los canales perimetrales de cada parcela y sólo se mantuvieron las grandes líneas de drenaje. Por último, fue secándose la zona dedicada originalmente a pastos, que fue ocupada definitivamente en el siglo XVIII.

Los musulmanes aportaron nuevas concepciones en el diseño de cultivo, la ocupación de los cuales estaría basada en una distribución desigual de la tierra entre los diversos grupos que crearon y compartieron las redes agrarias.

Algunas descripciones medievales de la isla de Ibiza indicarían que en ella se producía sal, madera para construcción naval, higueras y uvas pasas, que se dedicaban también a la explotación. Al parecer, la mayor parte de la producción de pasas procedería de vides o parras cultivadas en esta peculiar huerta situada junto a la ciudad de Ibiza.

De la época califal (s. X) se han encontrado tan solo tres ejemplares monetarios, dos acuñados en el Magreb, los cuales podrían indicar supuestos contactos comerciales entre el Norte de África y la isla, de lo cual habla el escritor Al-Zuhri, refiriéndose a la comercialización de la sal ibicenca.

Ya de época de la Taifa de Denia, gozando la isla de una mayor independencia, se han hallado hasta veintidós monedas datadas en el siglo XI. Sus procedencias son de Mayürqa (Mallorca), Denia, Zaragoza, Valencia, Granada, Almería, Sevilla y Málaga, lo que denota un posible aumento de la actividad comercial, además de un incremento de la intervención estatal y fiscal. De la época posterior, la almohade, sólo tenemos una moneda, perteneciente a la ceca de Fes, datada entre 1129-1162, encontrada en el Puig des Molins.

Museu Arqueològic des Puig des Molins

Saliendo de la ciudad por la Avenida de España, se accede al Museu Arqueològic des Puig des Molins.

Se trata de un museo monográfico dedicado a la necrópolis púnica ubicada en aquel lugar. Cerca del Museu, y en los terrenos que se encuentran bajo su conservación y vigilancia, se encontraron restos de una noria y de la alberca a ella asociada, de un edificio aún por definir y de una necrópolis, todos ellos de época califal. También los nueve recipientes de vidrio que se encuentran en Museu Arqueològic, supuestamente, proceden de este yacimiento.

En el Puig des Molins se encontró la única inscripción de época Taifa (s. XI). Se trata de un sello o emblema perteneciente a un personaje importante, llamado Al-Hasam ibn Ahmad, y está datado entre 1075 y 1114. En la isla de Formentera se encontraron otras inscripciones epigráficas de esta época.

Capilla subterránea de la Cova de Santa Agnès

Para llegar a este lugar, tomaremos la carretera desde la ciudad de Eivissa a Sant Antoni de Portmany, la C-731. Llegaremos al municipio de Sant Antoni y tomaremos la salida en dirección hacia Cala Salada. A un kilómetro y medio aproximadamente se llega a una colina donde se encuentra la capilla subterránea de Santa Agnès.

Es una cripta que se descubrió en 1907 a raíz de una exploración de la cueva en la que se encuentra. Es de origen paleocristiano, pero fue ocupada y reutilizada a lo largo de las diferentes épocas. Se sabe que fue utilizada en época musulmana, gracias a que en las excavaciones se hallaron varias piezas de cerámica islámica de época califal. Cabe destacar varias ollas y jarras, que presentan similitudes con las encontradas bajo los cimientos de la Catedral.

Presenta una estructura de iglesia catacumbaria que conserva el altar, dos bancos adosados y un bello arco de rajuela. La primitiva entrada del recinto quedó cegada (tapada) por los desprendimientos. El abate Breuil visitó la cripta durante su excavación y dedujo que se trataba de una iglesia anterior a la dominación musulmana, arruinada en esa época y reutilizada como vertedero, de ahí todos los restos cerámicos encontrados.

Conjunto hidráulico de Buscastell (Ibiza)

Para acabar el recorrido se pueden visitar este conjunto que demuestra la destreza y el desarrollo en torno a la gestión del agua por parte de los musulmanes, acostumbrados a las tempertauras del desierto. La fuente des Broll de Buscastell, en Ibiza, alimenta un sistema hidráulico de origen andalusí, aún en funcionamiento en la actualidad. Cerca de la fuente, dos acequias, situadas a ambos lados de la cama del torrente, recogen el agua del pozo de la Font del Broll. El conjunto constaba de un sistema de canalizaciones y terrazas, y de cuatro molinos de agua: de sa Plana, dels Cocons, de Can Costes y d’en Damià. Posteriormente se construyeron el d’en Tià y el de na Peres llegando hasta un total de 6 molinos.

La conquista de Ibiza

A partir de la conquista de Mayuqa por los cristianos en 1229, Ibiza, primero, y, más tarde, Menorca, recogerán la herencia islámica de Mallorca como pequeñas naciones independientes a las luchas contra el afán expansionista de la corona catalano-aragonesa.

El ejército cristiano pudo retardar la conquista de Ibiza tras la de Mallorca, ya que no suponía ninguna amenaza real inmediata (podía esperar). Ibiza pudo alargar su independencia hasta 1235. Sabemos que la corona no participó en la conquista que fue llevada a cabo como una misión particular. El arzobispo Guillem de Montgrí inició las negociaciones con el rey y obtuvo, en Alcañiz, la cesión de la isla de Ibiza, a cambio de conquistarla en un plazo de diez meses. La corona, evidentemente, conseguía beneficios de tal trato: el aumento de sus dominios. El 12 de abril de 1235 fue firmado en Tarragona un convenio, entre el arzobisbo, Nunó Sanç, Don Pere y el infante de Portugal, que regulaba la conquista y el reparto.

La ciudad de Ibiza resistió un sitio que duró cinco meses. La situación estaba agravada porque las murallas de la ciudad aún sufrían vestigios de las consecuencias de la cruzada pisano-catalana y que no habían sido totalmente restauradas.

En 1235 vencieron los cristianos y se repartieron la isla en cuatro partes. Los nuevos dueños quedaron como vasallos de Jaime I.

Datos y descargas

Dificultad:
Fácil. En automóvil para llegar de un municipio a otro, y a pie por dentro de éstos.
Duración:
Excursión de todo el día
Longitud:
85 Km, aproximadamente, para llegar a todos los puntos.
De interés:
Para entrar en contacto con lo que fue el Islam en la isla de Menorca, puede realizarse una ruta que atraviesa la isla de Este a Oeste, de Maó hacia Ciutadella. Puede visitarse el Museu de Menorca (Maó), abierto de martes a domingo, y también el Museu Municipal de Ciutadella, abierto de martes a sábado. Se puede acabar la ruta visitando el ecomuseu del Cap de Cavalleria.

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Introducción

La dominación islámica de Menorca fue diferente al resto de les islas. Sa’id ibn Hakam, se hizo cargo del gobierno de esta isla poco después de la conquista de Mallorca en 1229. En 1232 se firmó el que se conoce con el nombre de tratado de Capdepera. Este documento supone un auténtico vasallaje a la figura de Jaime I, por parte de los habitantes de la isla, representados por el Consejo de ancianos y la jerarquía religiosa. Para evitar la ocupación efectiva, se comprometían a pagar una renta anual en especies.

Como ya hemos indicado, poco después de la firma del tratado, todo el poder recae sobre la figura del rais Sa’id ibn Hakam, un antiguo recaudador de impuestos para los almohades. Su actuación personal se dividió entre una ventajosa situación frente a la Corona de Aragón y la aplicación de un estricto código coránico a los habitantes de Menorca, ejerciendo, según sus contemporáneos, una violencia innecesaria. Gobernó durante casi medio siglo, hasta su muerte en 1282.

La época de Menorca como taifa autónoma fue la más conocida del período islámico. Gozaba de una economía próspera y una población relativamente densa (es posible que sobrepasase los diez mil habitantes en el siglo XIII). Se acuñó moneda de plata, que se pagaba como parte del tributo a la corona catalana. La ceca estaba en el castillo de Santa Àgueda.

El rais se rodeó de intelectuales y eruditos que fundaron escuelas de diversas disciplinas en la isla de Menorca. Estaba interesado por la medicina, la tradición, el derecho y la historia, manteniendo una intensa correspondencia con el exterior. Era ante todo un poeta, que nos ha dejado varias obras.

El pueblo de Menorca le apoyó en momento de crisis a pesar de su mano dura. Sin embrago, no se libró de un atentado en su propio palacio que, supuestamente, no tuvo consecuencias.

Tras la muerte de Sa’id ibn Hakam, le sucedió su hijo Hakam ibn Sa’id pero poco tiempo después se produjo la conquista definitiva por parte de las tropas de Alfonso III (1287). En cualquier caso, a diferencia de los casos de Mallorca e Ibiza, algunos miembros vinculados a ese aparato estatal creado por Sa’id ibn Hakam y, entre ellos, todos sus parientes, salieron libremente y sin pagar ningún tipo de rescate hacia el Norte de África, salvando la vida.

El puerto de Maó

La ruta se inicia en Maó, concretamente en el Puerto. En él desembarcaron las tropas feudales que llevaron a cabo la conquista de la isla en 1287. Entonces, la ciudad no tenía prácticamente ninguna característica urbana. Era un castillo sobre el puerto situado en la zona de la actual iglesia de Santa María. La documentación generada tras la conquista feudal menciona que en su interior sólo había solares sin edificar, mientras que fuera de las murallas se encontraban algunas cuevas habitadas.

De todas estas edificaciones no queda ningún resto arquitectónico visible in situ. Posiblemente, ni los restos actuales del castillo de Santa Águeda corresponden a ese período y, como en el caso de los castillos de Mallorca, las torres y lienzos existentes corresponden a reedificaciones posteriores.

Existía una fortaleza defensiva que protegía el puerto de Maó, frecuentado por barcos corsarios y mercantes, y que estaba situado en la zona que había albergado el castrum romano. Parece ser que no tenía ningún núcleo poblacional asociado. Era un castillo de refugio (hisn) de la población que vivía dispersa por los alrededores.

Museu de Menorca, Maó

Este museo está ubicado en el antiguo convento franciscano de Jesús, adosado a la iglesia del mismo nombre. Para llegar desde el puerto al museo a pie, subiremos por sa Costa de ses Voltes llegando a la plaza de la Contitució. Giraremos a la derecha, continuaremos hasta el final pasando por la iglesia y el ayuntamiento, y a la izquierda encontramos el inicio de la calle Isabel II, que nos llevará a la plaza del Pla del Monestir donde se encuentra el museo.

Los únicos restos conservados de época islámica se hallan en el Museo de Menorca y en el Museo Municipal de Ciutadella. Se trata de una cantidad muy pequeña de restos dada la perduración del Islam en Menorca.

Esta institución está dedicada a la historia de Menorca a través de las distintas épocas. En el primer piso encontramos las salas dedicadas a los primeros habitantes, la cultura talayótica, los contactos comerciales con el mundo exterior y, las épocas romana y bizantina; en el segundo piso se encuentra una sala dedicada al mundo islámico y medieval, y las otras salas dedicadas a la Menorca del siglo XVIII, a los pintores y el puerto de Maó, a la cartografía, a la Menorca de los siglos XIX y XX, y a la pintura del XX.

En la sala dedicada al Islam y al mundo medieval podemos encontrar objetos materiales musulmanes como una lucerna y una jarra de época almohade (la última, antes de la conquista cristiana), encontradas en Son Catlar, Ciutadella.

Castell de Santa Àgueda, Ferreries

Desde Ferreries puede accederse al castillo de Santa Àgueda. Para llegar a este municipio desde Maó, debe tomarse la Me-1 y pasado Alaior, tomar a la izquierda la carretera del Cruce, la Me-16, que nos llevará hasta Ferreries. Para llegar al castillo, pasado este municipio, tomamos la ruta que conduce hacia Binisues y Ets Alocs. Cabe indicar que tras dejar la Me-16 recorreremos unos 3 Km y encontraremos a la derecha el indicativo que conduce al castillo, en este punto debemos dejar el coche e iniciar la subida andando, a unos 45 min a ritmo moderado entraremos esta fortificación.

Es el testimonio más destacado de la Menorca musulmana, el cual conserva todavía una parte importante de sus estructuras, a pesar de su abandono hacia el siglo XV. Podemos observar una maqueta de la fortaleza original en el Museu Militar de Menorca (en el cuartel de Calacorb de es Castell). Está situado en lo alto de un monte a 264 metros sobre el nivel del mar, por cuestiones defensivas. Su función era la de refugio de la población, como los castillos de montaña de Mayurqa (castells roquers de Alaró, Santueri y Pollença). Este monte ya sirvió de instalación militar en época romana, denominada Mons Jovis (montaña de Júpiter).

En el castillo pueden distinguirse tres recintos claramente definidos y en cierta forma independientes: constaba de un núcleo defensivo central y dos recintos adosados donde se podían refugiar las gentes con sus rebaños.

El recinto central: ocupa la cima del monte, y adopta la forma de un polígono de siete lados con longitudes desiguales. Los ejes mayores llegan a 160 y 135 metros de longitud y su extensión es de 1,54 Ha. con superficie plana. El recinto contaba con dieciséis torres y se accedía mediante una puerta situada al sur de la muralla. La mayoría de las torres eran de planta circular, de entre 3,60 y 6 metros de diámetro. Algunas fueron recubiertas posteriormente con una estructura rectangular.

El Recinto des Castellet: presenta una forma rectangular, con una longitud de aproximadamente 275 metros en su parte más ancha y 80 metros en la más estrecha. Cuenta con una extensión de 2,8 Ha. Al igual que el recinto central, cuenta con torres redondas y cuadradas, lo cual podría ser indicativo de haberse construido y modificado al mismo tiempo que el recinto central. Este recinto cuenta con suministro propio de agua mediante dos aljibes de 28 x 5,9 y 15 x 9 metros. En diversas partes pueden apreciarse restos de muros y tejas.

El recinto de la Casa de Armas: de forma irregular, es la de más reciente construcción, probablemente con la intención de proteger los aljibes de su parte inferior. Tiene 155 metros de largo, 44 de ancho en el punto más estrecho y ocupa 0,82 Ha.

Se trata de un recinto fortificado equiparable a los castillos mallorquines. En él se refugiaron centenares de personas que dejaron el campo y las ciudades durante la conquista feudal. Una vez producida la capitulación de la isla, se firmó un tratado, conocido como el tratado de Santa Àgueda, por el que se permitía la salida de la isla de la familia del gobernante y los refugiados del castillo que podían pagar un rescate por su persona, mientras que el resto de personas y, bienes muebles e inmuebles quedaban en manos del rey de Aragón.

Como hemos dicho, en esta fortaleza se encontraba la ceca que acuñaba la moneda de plata que servía para pagar el tributo a Jaime I, tras el tratado de Capdepera.

Tras la ocupación cristiana se levantó un nuevo castillo, que estuvo en activo hasta el siglo XIV, cuando ya se encontraba en mal estado de conservación y fue abandonado. Contaba con dos torres, cortinas y baluartes, así como una capilla. Con motivo de las incursiones piratas, la montaña fue utilizada posteriormente como lugar de refugio y vigilancia. A principios del XVII, en el castillo sólo vivía una familia con su ganado. La capilla era un lugar muy venerado, centro de romerías. En 1811, ya inútil para la defensa, fue vendido por el estado a una familia particular. Actualmente, de la extensa fortaleza sólo quedan algunos baluartes y torres asomadas al acantilado, que las hacía inexpugnables.

Un dato legendario cuenta que allí fue escondido el Becerro de oro.

Ciutadella

Aparece citada en la documentación musulmana como Medina al Yacira. El término “médina” no se aplicaba a cualquier ciudad, sino a aquella donde residía el poder político, localizado en una residencia urbana fotificada llamada genéricamente al-Qars (alcázar), que solía ocupar la parte más elevada de un barrio fortificado llamado al-Qasaba o al-Mudayna (ciudadela). Fuera de la almudaina, es difícil determinar si estaba fortificado, pero la existencia de murallas de las otras dos capitales insulares (Mallorca e Ibiza) y los asaltos piráticos de que sufrió la ciudad durante el siglo XII, apunta a la existencia de algún tipo de arquitectura defensiva.

Era la sede del poder político de la isla. Residía un gobernador delegado del emir o del walí de Mallorca (en función de si las Baleares eran independientes o no). Los poderes civil y religioso no pueden desligarse. Los cargos públicos eran ocupados por personas cultas, versadas en jurisprudencia y teología alcoránica.

El puerto y la zona en torno a la plaza des Born, Ciutadella

Para llegar a Ciutadella desde Ferreries se toma la carretera de Ciutadella a Maó, la Me-1. Ésta nos llevará hasta el centro del municipio que nos permitirá acceder recorrer sus calles y puerto.

A partir de la conquista cristiana, la actividad se trasladó a Ciutadella, donde se estableció el mercado de esclavos y se concentró el botín. De su puerto salieron centenares de barcos cargados de esclavos, bienes adquiridos por mercaderes y, también, evacuando de la isla a los musulmanes que habían conseguido pagar su rescate.

Hasta entonces, Ciutadella era conocida como Madinat Minurqa (la Ciudad de Menorca) o Madinat Yazira (la Ciudad de la Isla). Desde el momento de la conquista feudal de Mallorca (1229) era la única ciudad islámica de Baleares y en ella residía el personaje que detentaba el poder del Estado Islámico, Sa’id ibn Hakam, si bien actuaba más como un señor feudal adscrito a la Corona de Aragón desde la firma del tratado de Capdepera en 1232.

El primer documento escrito en el que aparece el nombre de “Cap de la pera” (Capdepera) como tal es en el Libro “Llibre dels Feyts”, concretamente en la crónica que hace referencia a la rendición de los árabes de Menorca en el Cap de la Pera. En la Torre den Nunis, situada en el interior de las murallas del castillo, se firmó el 17 de junio de 1233 el Tratado de Capdepera entre el rey Jaime I de Aragón y el alguacil de Menorca. Según este tratado, Menorca continuaba bajo poder musulmán, pero sometido a un estado de sumisión respecto a Jaime I y sus sucesores. En el reparto del territorio, el Distrito de Yartan correspondió al rey que cedió la parte de Capdepera a las familias Montsó y Nunis.

De Ciutadella se conservan documentos posteriores a la conquista feudal referentes a cerca de cuarenta donaciones de casas, tres de mezquitas, tres de hornos, dos de huertos intramuros, una de baños y varios referentes al solar de una necrópolis.

La parte de la ciudad que puede describirse mejor es aquella relacionada con el poder que se establece en la isla de Menorca después de la conquista de Mallorca de 1229. Se trata de la zona de la actual Plaza des Born, donde se encontraba el alcázar, un palacio con jardines, un huerto en el que se edificó un cementerio y unas atarazanas, todo ello propiedad del anteriormente mencionado Sa’id ibn Hakam.

Un alcázar es un tipo de edificación similar a un castillo o a un palacio. El término proviene del árabe qa?r, con adición del artículo al-, que significa «palacio» o «castillo». En lugar del castellum latino, muchas ciudades españolas poseen un alcázar, donde vivían los musulmanes, los reyes, en el período de los reinos de taifas. Son numerosos los topónimos castellanos relacionados con esta palabra y sus derivaciones. El alcázar de Ciutadella estaba situado en el lugar que hoy ocupa el actual edificio del ayuntamiento, un lugar estratégico para la defensa. Una excavación ha encontrado un yacimiento con una potencia de 3,5 metros, con siete niveles arqueológicos, el último de los cuales corresponde a un pavimento con opus signinum tardorromano. De la edificación musulmana no quedan restos visibles.

La mezquita mayor, otro de los elementos definidores de la medina, situada en el solar que ahora ocupa la catedral. El único resto visible es el minarete, convertido en campanar. Quedaba inmersa en la red viaria, entre las calles que desembocaban en el edificio. Había un barrio comercial cerca. Según la documentación hay otras mezquitas de menor importancia, concretamente dos, situadas en los alrededores del cementerio.

El palacio del rais debió ser uno de los edificios más majestuosos de la medina. Se encontraba en un solar de considerables dimensiones, entre las calles Major del Born, Sant Jeroni y Sant Francesc. Sa’id ibn Hakam se hizo construir un palacio fuera de la almudaina, tal como nos cuenta Ibn Sa’id al-Magribi. El mismo rais escribió un poema que había de ser esculpido en el frontispicio de un palacio-pabellón. El edificio disponía de un salón y un jardín, y una qubba (salón abovedado que servía como salón del trono o sala de recreo para la vida cotidiana, con fuentes y pilas de mármol, rodeado de habitáculos laterales para dormir).

En el interior de la ciudad había casas con patios huertos y corrales. Los espacios abiertos dedicados al cultivo eran importantes. También había importantes zonas cultivadas fuera de la ciudad, como el canal dels Horts.

Museu Municipal de Ciutadella

Está situado en el edificio del bastión de sa Font, en la plaza de sa Font s/n. Para llegar aquí desde la plaza des Born, llegamos a la plaza de la Catedral, que se encuentra a continuación. Giramos a la izquierda por la calle de Santa Clara y llegaremos a la calle de Portal de la Font, donde está ubicado el museo.

Esta institución ofrece un gran interés tanto por los fondos que alberga, como por el edificio en sí. El bastión tienes su origen en las obras de amurallamiento de la ciudad en el siglo XIV.

El museo actual tiene como objeto la historia de Menorca desde la Prehistoria hasta la época musulmana. De esta etapa encontramos varias piezas cerámicas y monedas de las diferentes ocupaciones musulmanas. Podemos contemplar platos, jarritas y jarras de época almorávide-almohade (siglos XII-XIII) con diferentes técnicas decorativas como el verde y manganeso o decoración pintada; también varias monedas desde el Emirato de Córdoba hasta el período almohade.

La mezquita de Sanisera

Para llegar al ecomuseo desde el Mercadal, volver a tomar la carretera de Ciutadella de Maó, la Me-1. Pasaremos por Ferreries, continuaremos por la misma carretera hasta Es Mercadal. De aquí se toma el camino hacia el Cap de Cavalleria.

Es importante señalar el relativamente reciente hallazgo de los restos de un edificio que podría tener un origen islámico cerca del puerto de Sanitja. En esta zona se encuentra el yacimiento arqueológico que corresponde a la ciudad romana de Sanisera. Se trata de un asentamiento abandonado a fines del siglo VI o principios del VII de nuestra era.

La cerámica que aparece por una amplia zona, nos informa de la presencia de una comunidad musulmana de época islámica, difícil de precisar cronológicamente. Tampoco sabemos con seguridad si habría habido una explotación agrícola o ganadera del tipo alquería, una pequeña zona portuaria, o ambas cosas.

Por ahora, la única construcción atribuible a esta época sería la localizada un poco más a septentrión de la necrópolis, en el lugar llamado la Punta Norte. Allí quedan los cimientos hechos con sillares, de un pequeño edificio que se había malinterpretado como posible faro. Actualmente, gracias a la observación de su orientación y de sus características constructivas (sobre todo por la presencia de un mihrab, es decir, un pequeño ábside localizado en el exterior de su pared sureste), no parece haber lugar a dudas de que se trata de una mezquita. Éste presenta una planta cuadrangular con un pequeño ábside (el mihrab) en el centro de uno de sus muros.

Datos y descargas

Dificultad:
Media.
Duración:
Excursión que dura mínimo medio día.
Longitud:
13 Km la ruta entera.
De interés:
La mayor parte del camino al castillo puede realizarse en automóvil, mientras que la última parte debe cubrirse andando. Tiene un tramo asfaltado, con un último tramo empedrado.
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Introducción

El castillo de Alaró es uno de los castillos roqueros de Mallorca junto al de Santueri, Felanitx, y al del Rei, Pollença. Está situado sobre la cima del mismo nombre, en el término municipal de Alaró. La historia de su construcción se inicia con anterioridad a la invasión musulmana del 902-903, en cuyo emplazamiento actual ya existía un tipo de fortificación donde resistieron los habitantes de la isla durante ocho años y seis meses hasta que cayeron en manos de los invasores. Este edificio fue ocupado y transformado por los sucesivos conquistadores de la isla (conquistas islámica y cristiana). En 1343 llegó a su fin el Reino Privativo de Mallorca, cuando fue incorporado por Pedro IV el Ceremonioso de Aragón a la corona catalano-aragonesa. Fue en este castillo donde los partidarios del rey mallorquín Jaime III se rindieron ante el monarca aragonés. Durante los siglos XIV y XV fue progresivamente abandonado, aunque aún se mantuvo una guarnición militar hasta el año 1741. A partir de aquí, ostentó, sobre todo, funciones religiosas, ya que en 1622 se edificó un oratorio en su recinto.

La ocupación islámica supuso un gran avance en los campos científico, técnico e intelectual. Este pueblo desarrolló los sistemas de gestión del agua, los cuales se aplicaron en las Baleares. Los musulmanes estaban muy acostumbrados a las altas temperaturas del desierto y a la escasez de agua, experiencia que les sirvió para desarrollar una gran variedad de sistemas hidráulicos que se implantaran en los lugares de ocupación como las islas. Muchas de estas aportaciones han sobrevivido en funcionamiento hasta nuestros días, quizás modificados y actualizados en el tiempo, pero conservando la idea primigenia y función. Los asentamientos humanos de la época islámica en la sierra de Tramuntana, en forma de alquerías y cobertizos de montaña, se multiplican; la toponimia, como el resto de Mallorca, nos suministra numerosos hábitats en la sierra (Valldemossa, Albarca, Almadrà, Almallutx, Banyalbufar, Biniaraix, Biniforani, Bunyola, Deià, el Ofre, etc.). Del gran dominio que los musulmanes tuvieron del sistema hidráulico todavía son testimonio muchos lugares de la sierra, como los qanats de Ses Artigues, Canet, Coanegra, Bunyola, y s’Ullet. No podemos olvidar la aportación musulmana de los molinos hidráulicos, a los que el agua llegaba mediante un canal vertical, el cual era construido sobre el terreno, o bien parcial o totalmente excavado (Búger). El casal de molino constaba de dos niveles de edificación: un nivel superior, donde se trabajaba el grano; y un nivel inferior, donde la fuerza del agua se traducía en energía mecánica que permitía el molido. Además, se necesitaban a su alrededor construcciones exteriores complementarias, como las acequias para conducir el agua del torrente al molino. A causa de la escasez de agua, al final del proceso industrial, ésta se reutilizaba para regar o se devolvía al torrente.

Todas estas manifestaciones han transformado el paisaje isleño, con sus sistemas de cultivo, acequias, norias, qanats, molinos, aljibes, lavaderos, jardines, huertos irrigados y alquerías islámicas. Además, la mayoría de léxico balear relacionado con el mundo del agua proviene de fuentes etimológicas árabes.

En este itinerario podremos visitar el conjunto arquitectónico del castillo de Alaró y el sistema hidráulico a su alrededor, datado en época islámica.

El castillo de Alaró

Entramos en el pueblo de Alaró y en la calle Escritor Joan Alcover giramos a la derecha, desembocando en la calle de Can Manyoles. Seguimos recto y tomamos la primera carretera a la izquierda, en cuyo inicio hay una señal indicativa del castillo. Esta carretera desemboca en un cruce, en el que tomaremos la salida izquierda. Recorremos unos 150 metros y giraremos a la derecha, donde se sitúa el camino (bien indicado) que nos llevará a la cima del castillo. Llegaremos a la possessió y restaurante Es Verger, donde es aconsejable aparcar el coche y seguir la ruta andando.

Antes de realizar la ascensión y desde puntos de vista relativamente alejados se observa ya que el castillo se sitúa sobre un baluarte natural prácticamente inaccesible. Su emplazamiento permite que sólo una de sus caras deba ser fortificada con estructuras arquitectónicas. Naturalmente, esta parte fortificada es la que se utiliza también para dar acceso al recinto.

Las noticias históricas más antiguas relativas al castillo de Alaró nos indican que sirvió como último núcleo de resistencia de los indígenas de Mallorca frente a la conquista islámica. Según las fuentes, resistieron encerrados allí durante ocho años y cinco meses, hasta que acabaron los víveres. Es citado en las descripciones de Mallorca de época islámica y, vuelve a tener un papel como recinto de refugio y de resistencia en el momento de la conquista cristiana de 1229. De hecho, la conquista de los castillos de Alaró, Santueri y Pollença se realiza una vez obtenido un mínimo de control sobre la isla y ya no se esperaba la llegada de refuerzos para los musulmanes procedentes de Túnez.

Los musulmanes valoraron mucho el emplazamiento de la alquería de Alaró e hicieron de la fortaleza un lugar muy seguro. Construyeron las torres, los muros almenados y varios aljibes en la altiplanicie de gran capacidad, llamados els aujubs dels moros, para abastecer de agua a mucha gente en caso de encierro en la fortaleza ante una situación de crisis, como un intento de invasión. También cultivaron las tierras del término construyendo norias para regar los huertos, árboles frutales y jardines, y construyeron molinos hidráulicos harineros. Era uno de los distritos más valorados de la isla de Mallorca por sus olivares, higuerales, viñedos, ganadería, y por sus aguas vivas, bien aprovechadas gracias al desarrollo técnico hidráulico implantado.

El castillo de Alaró, al igual que los otros dos castillos roqueros, era conocido en el exterior por su difícil acceso, lo cual hacía que fueran especialmente seguros. Se levantaban sobre lugares abruptos y lejanos, tomando una posición defensiva adaptada al terreno (fortificación de tipo topográfico). El que en este punto nos ocupa, quizá fuera el más famoso por la inexpugnabilidad de su emplazamiento y por la presencia de un destacamento perenne de soldados. En el banquete de 1228 (año previo a la conquista cristiana), que ofreció en Tarragona Pedro Martel al joven rey Jaime I, éste último habló de Mallorca y de sus deseos de conquista con estas palabras: <>. El Llibre dels Feyts hace referencia a la toma de los tres castillos. La crónica describe cómo el rey Jaime I pacta la rendición por parte de Xuaip, el jefe de la resistencia en las montañas y los castillos, a cambio de que éste pudiera vivir “honradamente” (que le perdonaran).

Lo que se conserva del castillo es la muralla con las cinco torres. En la entrada al recinto encontramos un primer portal de acceso, situado en la antemuralla. Unos escalones más arriba, se llega a una segunda puerta en el muro de la torre del homenaje, llamada popularmente como constipador. Al sur de esta torre, se encuentra otra llamada la presó dels moros o la torre de la Cova, bajo la cual se sitúa la cueva de Sant Antoni, resto de la ocupación eremítica del siglo XVII (cuando se construyó el oratorio en 1622). Del interior destaca el oratorio, la hospedería y cinco aljibes de origen árabe. Es posible que uno de estos cinco fuera utilizado como casa de nieve.

La fisonomía actual que presentan los castillos de Alaró, Santueri y Pollença en la actualidad (en mejores o peores condiciones de conservación) es fruto de reconstrucciones cristianas de estas antiguas fortalezas islámicas. Los cristianos los modificaron a lo largo del siglo XIII y principios del XIV, siguiendo unas concepciones ya arcaicas en Occidente. Se trata de recintos con almenas y flanqueados por pequeñas torres rectangulares más elevadas.

Pese a la antigüedad de la fortaleza de Alaró, no se encontraron en él, como en los otros dos castillos, restos arquitectónicos anteriores a la conquista islámica. En todo caso falta una datación pormenorizada de los restos, que podrían fechar en época islámica uno de los aljibes. De hecho, este aljibe llamó la atención del Archiduque Luis Salvador, que lo describe con mucha precisión: ”Construido con piedra y mortero formando un auténtico hormigón. La bóveda es del mismo material y en ella pueden observarse las marcas de los andamios que sirvieron de soporte a la construcción. Ésta fue muy cuidada, tanto en la utilización de las losas de marés, colocadas tan horizontalmente que se utilizaron como bóvedas de arco y como ménsulas que aguantaban el inicio y la distribución de los arcos”. Para localizar este aljibe debe accederse al recinto por el único acceso existente: subir la escalera, cruzar la torre del homenaje, pasar junto a la hospedería y la ermita y alejarse hacia el Este hasta llegar a la zona donde se encuentran cinco aljibes.

Aunque las narraciones históricas más antiguas citen la presencia de una fuente de agua en el interior del recinto, ésta no se conserva en la actualidad. Falta, por lo tanto, el estudio de estos aljibes para saber si el agua que los llenaba era detenida por escorrentía o procedía de algún punto en concreto que pudiera identificarse con la mencionada fuente.

Desde el castillo de Alaró puede contemplarse toda la extensión de Mallorca, salvo la Sierra de Tramontana. Domina toda la extensión del Pla central de Mallorca, desde la bahía de Alcúdia a la de Palma. Hacia el Sur, la vista abarca toda la isla e incluso en días claros puede verse la isla de Cabrera. Hacia el Este y el Oeste se divisan las bahías de Palma y Alcúdia y, entre estos puntos, gran parte de los pueblos y explotaciones del Raiguer de Mallorca. Si fijamos la vista en el valle que desde Alaró se dirige hacia el interior de la Sierra de Tramontana, puede observarse el sistema hidráulico que permite el riego de la huerta de Alaró, diseñado, como tantos otros en la zona, en época islámica.

En esta época, los castillos mallorquines tuvieron como único uso el de refugio de personas y ganado en momentos de crisis. El momento de la conquista feudal puede servir de ejemplo de ese uso como refugio durante una crisis.

Antes o después de la ascensión al castillo puede realizarse el recorrido por el sistema hidráulico que riega la huerta de Alaró. Aunque este sistema es similar al que puede realizarse por otros en los valles de montaña o en zonas irrigadas más grandes, como la huerta de Banyalbufar o la de Valldemossa. Los principios básicos no varían, cambian las adiciones posteriores y el crecimiento de los núcleos urbanos, que han ocupado parte de los territorios irrigados.

Ya en época cristiana, existe una leyenda a medio camino entre la realidad y la fantasía, que cuenta con el escenario del castillo de Alaró. En 1287 el infante Alfonso de Aragón intentó anexionar el Reino Privativo de Mallorca a la corona catalano-aragonesa en tiempos de Jaime II y ocupó la isla. Cuentan que el infante fue a ver al rey, que en esos momentos se encontraba en el castillo, y se encontró con Cabrit y Bassa, los cuales defendieron la fortificación del castillo, sobre cuya torre continuaba ondeando la bandera de Jaime II.

Un fragmento del poema El Comte Mal, Guillem Colom i Ferrà, se refiere a este pasaje de la resistencia del Castillo de Alaró:


Quan la lluita es fa més forta,
truca un missatger a la porta:
-Castellans, lliurau de pressa les claus del castell rebel
o de grat deixau-vos prendre:
el fort que car es deixi vendre
serà en sec fet pols i cendra,
insepults els qui el defensin i menjats pels corbs del cel.

-I, ¿qui amb tal ordre us envia?
Cabrit irat responia-
-Anfós d’Aragó i Mallorca jurat com a rei i hereu.
-No coneixem al reialme
altre rei que el rei En Jaume
A Mallorca, -i perdonau-me-
anfós és un peix que es menja amb allioli a tot arreu…
-Llamp del cel!, que és gran vilesa
sofrir més vostra escomesa!
¿Qui gosa amb tals paraules insultar el rei d’Aragó?
-crida Anfós als de la plaça.-
-Dos lleials: Cabrit i Bassa.
-¿Cabrit, dieu? Bona caça!
Doncs, com cabrits jur rostir-vos per escarment del traïdor!

La leyenda afirma que la amenaza del rey aragonés se cumplió: cuando el castillo se rindió, el infante Anfós (tal como se pronuciaba) o Alfonso, que entonces ya era rey a la muerte de su padre, ordenó que asaran a los dos defensores como si fueran cabritos. En consecuencia, Cabrit y Bassa fueron venerados como auténticos mártires, recibiendo culto como santos y sus imágenes fueron apareciendo por diferentes retablos y cuadros, como el de Miquel Bestard en el Ayuntamiento de Palma.

Fuente de Ses Artigues

Debemos volver al pueblo y nos situaremos en la plaza de la Vila, donde está el ayuntamiento y la iglesia parroquial. Tomaremos la calle de Can Xalet y, seguidamente, giraremos a la izquierda, por la calle de En Mig. Al final de ésta, giraremos a mano derecha por la calle de Can Coxeti, en la cual encontraremos una bifurcación. Nos meteremos en la calle de izquierda y al final de ésta encontraremos una pequeña plaza, en la izquierda de la cual se inicia la calle de Son Duran. Ésta nos llevará a la fuente de Ses Artigues.

Para observar el sistema conviene partir de la fuente de Ses Artigues que se encuentra junto a las casas del mismo nombre. A ellos se accede por un camino que, siguiendo el curso del torrente, parte de la zona de los “Demunts” del mismo pueblo de Alaró.

Respecto al provecho del agua de la zona, brotaba naturalmente en una fuente de la alquería (después possessió) de Ses Artigues, llamada así ya en la documentación de finales del siglo XIII. El sistema se inicia en una fuente de tipo “qanat” o “font de mina”. Se trata de una galería subterránea que va a buscar la capa freática y extrae el agua por gravedad. Esta galería se convierte en acequia abierta y corre adosada a uno de los laterales del torrente, manteniendo una pendiente constante. Por el fondo del valle discurre un torrente. Entre la acequia y el torrente se extiende la zona que puede regarse, zonas llanas junto al torrente y bancales en las zonas de mayor pendiente.

Casas de Sa Font

Retornando por el camino recorrido, a mano izquierda se encuentran las casas de la possessió de Sa Font.

Siguiendo el camino iniciado en “Ses Artigues” se encuentran las casas de Sa Font en la que aún se pueden contemplar los restos de un molino movido por fuerza hidráulica que forma parte del conjunto de diez que se encontraban en Alaró.

Casas de Son Tugores

Cuando bajamos por la calle Son Duran llegamos a un cruce de caminos. Seguimos por la calle del torrent de s’Estret y tomamos la primera calle a la izquierda, de ca na Fara. Al final tomamos la derecha por la calle Pujol hasta llegar a la calle Pasaje de Gerreria. Seguimos ésta y pasaremos por Son Sitges, y giraremos por la izquierda en la calle Blanca de Son Penyaflor. A su final, a la derecha, encontraremos Son Tugores.

Al final de la zona urbana se encuentran las casas de Son Tugores, actualmente propiedad del Ayuntamiento de Alaró, y en ellas un huerto de bancales y un molino hidráulico. El caudal de agua correspondiente a estas casas se reservaba en una gran alberca (safareig) situada junto al molino.

Casas de Son Fortesa

Salimos de Son Tugores por la calle Verge del Refugi y giraremos por la segunda calle a la izquierda, Can Manyoles. Seguimos ésta unos 800 metros y, encontraremos el matadero y el torrente, por donde sigue la acequia de Son Tugores y que finaliza en Son Fortesa.

Ramon Safortesa i Cerdà, miembro de una rama secundaria de la importante familia nobiliaria de los Zaforteza, dio el nombre de Son Fortesa a la antigua alquería d’en Ribes, topónimo que ha perdurado hasta nuestros días (Son Fortesa).

Pasando Son Tugores, la acequia se dirige hacia las casas de Son Fortesa, en ese tramo el espacio irrigado se abre en forma de abanico y de la acequia parten otras secundarias que distribuyen el agua en ese espacio, de mayor amplitud que las zonas irrigadas encajonadas junto al torrente.

A lo largo del recorrido hemos podido observar la presencia de albercas que servían para acumular el agua que correspondía a cada sector cuando llegaba su tanda horaria asignada para abrir la entrada de agua desde la acequia principal a cada sector o artefacto hidráulico y así aprovecharla para mover los molinos y regar. Hasta hace poco tiempo también obtenían el agua por tanda horaria las viviendas de la localidad. Indudablemente este sistema de abastecimiento urbano fue diseñado con posterioridad a la conquista de 1229.

Este sistema hidráulico, como otros muchos de Mallorca, tienen su origen en época islámica. Los grupos de inmigrantes llegados después de la conquista del año 902 se establecieron en las Islas. Las distintas explotaciones agrarias muchas veces compartieron territorios y fuentes, para su construcción y acondicionamiento, compartieron el trabajo y mediante pactos preestablecidos los gestionaron en común.

Los sistemas hidráulicos fueron construidos a partir de diseños previos muy rígidos, limitados por el caudal de agua y la orografía. Cada uno de esos espacios irrigados permitía cubrir las necesidades alimenticias de un número concreto de personas. Es por ello que un aumento de población producía la segmentación del grupo. Una parte debía emigrar e iniciar un proceso similar al aquí descrito.

Estos sistemas irrigados fueron cuidados y mantenidos hasta épocas muy recientes, en las que han sido víctimas de la ausencia de campesinos o, aún peor, del proceso de urbanización. Salvo contadas excepciones estamos viviendo el proceso de desaparición de los sistemas hidráulicos tradicionales, la mejor y prácticamente única herencia tangible de los musulmanes en Baleares.

Además del sistema hidráulico del municipio de Alaró, podemos destacar otras manifestaciones en otras partes de Mayurqa datados en época islámica.

En Palma encontramos varios exponentes como la Font del sepulcre (situada en la calle Concepció), la cual es una salida natural de agua que podría haber abastecido las instalaciones de una mezquita que había muy cerca. En su origen esta fuente estaba cubierta por un soportal piramidal que protegía los aguaderos, el cual se conserva parcialmente, pero con los accesos desde el exterior cegados. El cuello de aljibe fecha del siglo X, en plena ocupación musulmana. El templete fue construido por los Caballeros del Santo Sepulcro en el siglo XIII. En el XVII lo reformaron y cubrieron, dotándola del aspecto que tiene actualmente.

No podemos dejar de citar los baños de Can Serra o del palacio de l’Almudaina, los cuales son explicados en el fascículo uno del Islam de la presente colección. También podemos citar: la Font de Canet, en Esporles, en la cual se aplicó la técnica de drenaje y captación de aguas subterráneas llamada qanat, el cual consistía en realizar un drenaje de la capa freática hasta el exterior, a base de pozos y galerías. El topónimo Canet viene de la palabra qanat; los molinos de agua de la cala de Banyalfufar, situados sobre uno de los acantilados de la cala; los molinos harineros de Galatzó, los cuales formarían parte de un sistema hidráulico que utilizaría el agua de la font del Ratxo, que llega a través de un canal hasta el estanque.

Datos y descargas

Dificultad:
Fácil. Paseo urbano.
Duración:
1 hora y media.
De interés:
Se puede visitar el interior de la Almudaina (entrada gratuita los miércoles) y los Baños árabes de la calle de Can Serra, previo pago de 1,5 €.
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Introducción

La incorporación de las Islas Baleares al emirato de Córdoba se produce en el año 902-903 de la mano de un personaje llamado Isâm al-Khawlânî, aún poco conocido. Madina Mayurqa es el nombre que recibió la ciudad de Palma durante la ocupación musulmana. Se configurará como un importante núcleo urbano a partir la dominación almorávide. Llegó a albergar más de 25.000 habitantes. Era el lugar de residencia de los walís (gobernadores musulmanes). Las clases dominantes se dedicaban básicamente a la guerra, a la piratería y al comercio, mientras que las clases populares vivían de la agricultura, ganadería y manufactura. Destaca el complejo sistema hidráulico implantado en la ciudad, que la abastecía de agua a través de la Font de la Vila.

La percepción y el grado de comprensión que puede adquirirse de la ciudad islámica que ocupaba el solar del actual centro histórico de Palma son inversamente proporcionales a la cantidad de restos arquitectónicos de aquella época que han llegado a nuestros días. De aquella ciudad se conserva, además de algunos edificios singulares, el trazado de las calles y el emplazamiento aún deducible de sus murallas y su sistema de distribución de agua.