Datos y descargas

Dificultad:
Media.
Duración:
Excursión que dura mínimo medio día.
Longitud:
13 Km la ruta entera.
De interés:
La mayor parte del camino al castillo puede realizarse en automóvil, mientras que la última parte debe cubrirse andando. Tiene un tramo asfaltado, con un último tramo empedrado.
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Introducción

El castillo de Alaró es uno de los castillos roqueros de Mallorca junto al de Santueri, Felanitx, y al del Rei, Pollença. Está situado sobre la cima del mismo nombre, en el término municipal de Alaró. La historia de su construcción se inicia con anterioridad a la invasión musulmana del 902-903, en cuyo emplazamiento actual ya existía un tipo de fortificación donde resistieron los habitantes de la isla durante ocho años y seis meses hasta que cayeron en manos de los invasores. Este edificio fue ocupado y transformado por los sucesivos conquistadores de la isla (conquistas islámica y cristiana). En 1343 llegó a su fin el Reino Privativo de Mallorca, cuando fue incorporado por Pedro IV el Ceremonioso de Aragón a la corona catalano-aragonesa. Fue en este castillo donde los partidarios del rey mallorquín Jaime III se rindieron ante el monarca aragonés. Durante los siglos XIV y XV fue progresivamente abandonado, aunque aún se mantuvo una guarnición militar hasta el año 1741. A partir de aquí, ostentó, sobre todo, funciones religiosas, ya que en 1622 se edificó un oratorio en su recinto.

La ocupación islámica supuso un gran avance en los campos científico, técnico e intelectual. Este pueblo desarrolló los sistemas de gestión del agua, los cuales se aplicaron en las Baleares. Los musulmanes estaban muy acostumbrados a las altas temperaturas del desierto y a la escasez de agua, experiencia que les sirvió para desarrollar una gran variedad de sistemas hidráulicos que se implantaran en los lugares de ocupación como las islas. Muchas de estas aportaciones han sobrevivido en funcionamiento hasta nuestros días, quizás modificados y actualizados en el tiempo, pero conservando la idea primigenia y función. Los asentamientos humanos de la época islámica en la sierra de Tramuntana, en forma de alquerías y cobertizos de montaña, se multiplican; la toponimia, como el resto de Mallorca, nos suministra numerosos hábitats en la sierra (Valldemossa, Albarca, Almadrà, Almallutx, Banyalbufar, Biniaraix, Biniforani, Bunyola, Deià, el Ofre, etc.). Del gran dominio que los musulmanes tuvieron del sistema hidráulico todavía son testimonio muchos lugares de la sierra, como los qanats de Ses Artigues, Canet, Coanegra, Bunyola, y s’Ullet. No podemos olvidar la aportación musulmana de los molinos hidráulicos, a los que el agua llegaba mediante un canal vertical, el cual era construido sobre el terreno, o bien parcial o totalmente excavado (Búger). El casal de molino constaba de dos niveles de edificación: un nivel superior, donde se trabajaba el grano; y un nivel inferior, donde la fuerza del agua se traducía en energía mecánica que permitía el molido. Además, se necesitaban a su alrededor construcciones exteriores complementarias, como las acequias para conducir el agua del torrente al molino. A causa de la escasez de agua, al final del proceso industrial, ésta se reutilizaba para regar o se devolvía al torrente.

Todas estas manifestaciones han transformado el paisaje isleño, con sus sistemas de cultivo, acequias, norias, qanats, molinos, aljibes, lavaderos, jardines, huertos irrigados y alquerías islámicas. Además, la mayoría de léxico balear relacionado con el mundo del agua proviene de fuentes etimológicas árabes.

En este itinerario podremos visitar el conjunto arquitectónico del castillo de Alaró y el sistema hidráulico a su alrededor, datado en época islámica.

El castillo de Alaró

Entramos en el pueblo de Alaró y en la calle Escritor Joan Alcover giramos a la derecha, desembocando en la calle de Can Manyoles. Seguimos recto y tomamos la primera carretera a la izquierda, en cuyo inicio hay una señal indicativa del castillo. Esta carretera desemboca en un cruce, en el que tomaremos la salida izquierda. Recorremos unos 150 metros y giraremos a la derecha, donde se sitúa el camino (bien indicado) que nos llevará a la cima del castillo. Llegaremos a la possessió y restaurante Es Verger, donde es aconsejable aparcar el coche y seguir la ruta andando.

Antes de realizar la ascensión y desde puntos de vista relativamente alejados se observa ya que el castillo se sitúa sobre un baluarte natural prácticamente inaccesible. Su emplazamiento permite que sólo una de sus caras deba ser fortificada con estructuras arquitectónicas. Naturalmente, esta parte fortificada es la que se utiliza también para dar acceso al recinto.

Las noticias históricas más antiguas relativas al castillo de Alaró nos indican que sirvió como último núcleo de resistencia de los indígenas de Mallorca frente a la conquista islámica. Según las fuentes, resistieron encerrados allí durante ocho años y cinco meses, hasta que acabaron los víveres. Es citado en las descripciones de Mallorca de época islámica y, vuelve a tener un papel como recinto de refugio y de resistencia en el momento de la conquista cristiana de 1229. De hecho, la conquista de los castillos de Alaró, Santueri y Pollença se realiza una vez obtenido un mínimo de control sobre la isla y ya no se esperaba la llegada de refuerzos para los musulmanes procedentes de Túnez.

Los musulmanes valoraron mucho el emplazamiento de la alquería de Alaró e hicieron de la fortaleza un lugar muy seguro. Construyeron las torres, los muros almenados y varios aljibes en la altiplanicie de gran capacidad, llamados els aujubs dels moros, para abastecer de agua a mucha gente en caso de encierro en la fortaleza ante una situación de crisis, como un intento de invasión. También cultivaron las tierras del término construyendo norias para regar los huertos, árboles frutales y jardines, y construyeron molinos hidráulicos harineros. Era uno de los distritos más valorados de la isla de Mallorca por sus olivares, higuerales, viñedos, ganadería, y por sus aguas vivas, bien aprovechadas gracias al desarrollo técnico hidráulico implantado.

El castillo de Alaró, al igual que los otros dos castillos roqueros, era conocido en el exterior por su difícil acceso, lo cual hacía que fueran especialmente seguros. Se levantaban sobre lugares abruptos y lejanos, tomando una posición defensiva adaptada al terreno (fortificación de tipo topográfico). El que en este punto nos ocupa, quizá fuera el más famoso por la inexpugnabilidad de su emplazamiento y por la presencia de un destacamento perenne de soldados. En el banquete de 1228 (año previo a la conquista cristiana), que ofreció en Tarragona Pedro Martel al joven rey Jaime I, éste último habló de Mallorca y de sus deseos de conquista con estas palabras: <>. El Llibre dels Feyts hace referencia a la toma de los tres castillos. La crónica describe cómo el rey Jaime I pacta la rendición por parte de Xuaip, el jefe de la resistencia en las montañas y los castillos, a cambio de que éste pudiera vivir “honradamente” (que le perdonaran).

Lo que se conserva del castillo es la muralla con las cinco torres. En la entrada al recinto encontramos un primer portal de acceso, situado en la antemuralla. Unos escalones más arriba, se llega a una segunda puerta en el muro de la torre del homenaje, llamada popularmente como constipador. Al sur de esta torre, se encuentra otra llamada la presó dels moros o la torre de la Cova, bajo la cual se sitúa la cueva de Sant Antoni, resto de la ocupación eremítica del siglo XVII (cuando se construyó el oratorio en 1622). Del interior destaca el oratorio, la hospedería y cinco aljibes de origen árabe. Es posible que uno de estos cinco fuera utilizado como casa de nieve.

La fisonomía actual que presentan los castillos de Alaró, Santueri y Pollença en la actualidad (en mejores o peores condiciones de conservación) es fruto de reconstrucciones cristianas de estas antiguas fortalezas islámicas. Los cristianos los modificaron a lo largo del siglo XIII y principios del XIV, siguiendo unas concepciones ya arcaicas en Occidente. Se trata de recintos con almenas y flanqueados por pequeñas torres rectangulares más elevadas.

Pese a la antigüedad de la fortaleza de Alaró, no se encontraron en él, como en los otros dos castillos, restos arquitectónicos anteriores a la conquista islámica. En todo caso falta una datación pormenorizada de los restos, que podrían fechar en época islámica uno de los aljibes. De hecho, este aljibe llamó la atención del Archiduque Luis Salvador, que lo describe con mucha precisión: ”Construido con piedra y mortero formando un auténtico hormigón. La bóveda es del mismo material y en ella pueden observarse las marcas de los andamios que sirvieron de soporte a la construcción. Ésta fue muy cuidada, tanto en la utilización de las losas de marés, colocadas tan horizontalmente que se utilizaron como bóvedas de arco y como ménsulas que aguantaban el inicio y la distribución de los arcos”. Para localizar este aljibe debe accederse al recinto por el único acceso existente: subir la escalera, cruzar la torre del homenaje, pasar junto a la hospedería y la ermita y alejarse hacia el Este hasta llegar a la zona donde se encuentran cinco aljibes.

Aunque las narraciones históricas más antiguas citen la presencia de una fuente de agua en el interior del recinto, ésta no se conserva en la actualidad. Falta, por lo tanto, el estudio de estos aljibes para saber si el agua que los llenaba era detenida por escorrentía o procedía de algún punto en concreto que pudiera identificarse con la mencionada fuente.

Desde el castillo de Alaró puede contemplarse toda la extensión de Mallorca, salvo la Sierra de Tramontana. Domina toda la extensión del Pla central de Mallorca, desde la bahía de Alcúdia a la de Palma. Hacia el Sur, la vista abarca toda la isla e incluso en días claros puede verse la isla de Cabrera. Hacia el Este y el Oeste se divisan las bahías de Palma y Alcúdia y, entre estos puntos, gran parte de los pueblos y explotaciones del Raiguer de Mallorca. Si fijamos la vista en el valle que desde Alaró se dirige hacia el interior de la Sierra de Tramontana, puede observarse el sistema hidráulico que permite el riego de la huerta de Alaró, diseñado, como tantos otros en la zona, en época islámica.

En esta época, los castillos mallorquines tuvieron como único uso el de refugio de personas y ganado en momentos de crisis. El momento de la conquista feudal puede servir de ejemplo de ese uso como refugio durante una crisis.

Antes o después de la ascensión al castillo puede realizarse el recorrido por el sistema hidráulico que riega la huerta de Alaró. Aunque este sistema es similar al que puede realizarse por otros en los valles de montaña o en zonas irrigadas más grandes, como la huerta de Banyalbufar o la de Valldemossa. Los principios básicos no varían, cambian las adiciones posteriores y el crecimiento de los núcleos urbanos, que han ocupado parte de los territorios irrigados.

Ya en época cristiana, existe una leyenda a medio camino entre la realidad y la fantasía, que cuenta con el escenario del castillo de Alaró. En 1287 el infante Alfonso de Aragón intentó anexionar el Reino Privativo de Mallorca a la corona catalano-aragonesa en tiempos de Jaime II y ocupó la isla. Cuentan que el infante fue a ver al rey, que en esos momentos se encontraba en el castillo, y se encontró con Cabrit y Bassa, los cuales defendieron la fortificación del castillo, sobre cuya torre continuaba ondeando la bandera de Jaime II.

Un fragmento del poema El Comte Mal, Guillem Colom i Ferrà, se refiere a este pasaje de la resistencia del Castillo de Alaró:


Quan la lluita es fa més forta,
truca un missatger a la porta:
-Castellans, lliurau de pressa les claus del castell rebel
o de grat deixau-vos prendre:
el fort que car es deixi vendre
serà en sec fet pols i cendra,
insepults els qui el defensin i menjats pels corbs del cel.

-I, ¿qui amb tal ordre us envia?
Cabrit irat responia-
-Anfós d’Aragó i Mallorca jurat com a rei i hereu.
-No coneixem al reialme
altre rei que el rei En Jaume
A Mallorca, -i perdonau-me-
anfós és un peix que es menja amb allioli a tot arreu…
-Llamp del cel!, que és gran vilesa
sofrir més vostra escomesa!
¿Qui gosa amb tals paraules insultar el rei d’Aragó?
-crida Anfós als de la plaça.-
-Dos lleials: Cabrit i Bassa.
-¿Cabrit, dieu? Bona caça!
Doncs, com cabrits jur rostir-vos per escarment del traïdor!

La leyenda afirma que la amenaza del rey aragonés se cumplió: cuando el castillo se rindió, el infante Anfós (tal como se pronuciaba) o Alfonso, que entonces ya era rey a la muerte de su padre, ordenó que asaran a los dos defensores como si fueran cabritos. En consecuencia, Cabrit y Bassa fueron venerados como auténticos mártires, recibiendo culto como santos y sus imágenes fueron apareciendo por diferentes retablos y cuadros, como el de Miquel Bestard en el Ayuntamiento de Palma.

Fuente de Ses Artigues

Debemos volver al pueblo y nos situaremos en la plaza de la Vila, donde está el ayuntamiento y la iglesia parroquial. Tomaremos la calle de Can Xalet y, seguidamente, giraremos a la izquierda, por la calle de En Mig. Al final de ésta, giraremos a mano derecha por la calle de Can Coxeti, en la cual encontraremos una bifurcación. Nos meteremos en la calle de izquierda y al final de ésta encontraremos una pequeña plaza, en la izquierda de la cual se inicia la calle de Son Duran. Ésta nos llevará a la fuente de Ses Artigues.

Para observar el sistema conviene partir de la fuente de Ses Artigues que se encuentra junto a las casas del mismo nombre. A ellos se accede por un camino que, siguiendo el curso del torrente, parte de la zona de los “Demunts” del mismo pueblo de Alaró.

Respecto al provecho del agua de la zona, brotaba naturalmente en una fuente de la alquería (después possessió) de Ses Artigues, llamada así ya en la documentación de finales del siglo XIII. El sistema se inicia en una fuente de tipo “qanat” o “font de mina”. Se trata de una galería subterránea que va a buscar la capa freática y extrae el agua por gravedad. Esta galería se convierte en acequia abierta y corre adosada a uno de los laterales del torrente, manteniendo una pendiente constante. Por el fondo del valle discurre un torrente. Entre la acequia y el torrente se extiende la zona que puede regarse, zonas llanas junto al torrente y bancales en las zonas de mayor pendiente.

Casas de Sa Font

Retornando por el camino recorrido, a mano izquierda se encuentran las casas de la possessió de Sa Font.

Siguiendo el camino iniciado en “Ses Artigues” se encuentran las casas de Sa Font en la que aún se pueden contemplar los restos de un molino movido por fuerza hidráulica que forma parte del conjunto de diez que se encontraban en Alaró.

Casas de Son Tugores

Cuando bajamos por la calle Son Duran llegamos a un cruce de caminos. Seguimos por la calle del torrent de s’Estret y tomamos la primera calle a la izquierda, de ca na Fara. Al final tomamos la derecha por la calle Pujol hasta llegar a la calle Pasaje de Gerreria. Seguimos ésta y pasaremos por Son Sitges, y giraremos por la izquierda en la calle Blanca de Son Penyaflor. A su final, a la derecha, encontraremos Son Tugores.

Al final de la zona urbana se encuentran las casas de Son Tugores, actualmente propiedad del Ayuntamiento de Alaró, y en ellas un huerto de bancales y un molino hidráulico. El caudal de agua correspondiente a estas casas se reservaba en una gran alberca (safareig) situada junto al molino.

Casas de Son Fortesa

Salimos de Son Tugores por la calle Verge del Refugi y giraremos por la segunda calle a la izquierda, Can Manyoles. Seguimos ésta unos 800 metros y, encontraremos el matadero y el torrente, por donde sigue la acequia de Son Tugores y que finaliza en Son Fortesa.

Ramon Safortesa i Cerdà, miembro de una rama secundaria de la importante familia nobiliaria de los Zaforteza, dio el nombre de Son Fortesa a la antigua alquería d’en Ribes, topónimo que ha perdurado hasta nuestros días (Son Fortesa).

Pasando Son Tugores, la acequia se dirige hacia las casas de Son Fortesa, en ese tramo el espacio irrigado se abre en forma de abanico y de la acequia parten otras secundarias que distribuyen el agua en ese espacio, de mayor amplitud que las zonas irrigadas encajonadas junto al torrente.

A lo largo del recorrido hemos podido observar la presencia de albercas que servían para acumular el agua que correspondía a cada sector cuando llegaba su tanda horaria asignada para abrir la entrada de agua desde la acequia principal a cada sector o artefacto hidráulico y así aprovecharla para mover los molinos y regar. Hasta hace poco tiempo también obtenían el agua por tanda horaria las viviendas de la localidad. Indudablemente este sistema de abastecimiento urbano fue diseñado con posterioridad a la conquista de 1229.

Este sistema hidráulico, como otros muchos de Mallorca, tienen su origen en época islámica. Los grupos de inmigrantes llegados después de la conquista del año 902 se establecieron en las Islas. Las distintas explotaciones agrarias muchas veces compartieron territorios y fuentes, para su construcción y acondicionamiento, compartieron el trabajo y mediante pactos preestablecidos los gestionaron en común.

Los sistemas hidráulicos fueron construidos a partir de diseños previos muy rígidos, limitados por el caudal de agua y la orografía. Cada uno de esos espacios irrigados permitía cubrir las necesidades alimenticias de un número concreto de personas. Es por ello que un aumento de población producía la segmentación del grupo. Una parte debía emigrar e iniciar un proceso similar al aquí descrito.

Estos sistemas irrigados fueron cuidados y mantenidos hasta épocas muy recientes, en las que han sido víctimas de la ausencia de campesinos o, aún peor, del proceso de urbanización. Salvo contadas excepciones estamos viviendo el proceso de desaparición de los sistemas hidráulicos tradicionales, la mejor y prácticamente única herencia tangible de los musulmanes en Baleares.

Además del sistema hidráulico del municipio de Alaró, podemos destacar otras manifestaciones en otras partes de Mayurqa datados en época islámica.

En Palma encontramos varios exponentes como la Font del sepulcre (situada en la calle Concepció), la cual es una salida natural de agua que podría haber abastecido las instalaciones de una mezquita que había muy cerca. En su origen esta fuente estaba cubierta por un soportal piramidal que protegía los aguaderos, el cual se conserva parcialmente, pero con los accesos desde el exterior cegados. El cuello de aljibe fecha del siglo X, en plena ocupación musulmana. El templete fue construido por los Caballeros del Santo Sepulcro en el siglo XIII. En el XVII lo reformaron y cubrieron, dotándola del aspecto que tiene actualmente.

No podemos dejar de citar los baños de Can Serra o del palacio de l’Almudaina, los cuales son explicados en el fascículo uno del Islam de la presente colección. También podemos citar: la Font de Canet, en Esporles, en la cual se aplicó la técnica de drenaje y captación de aguas subterráneas llamada qanat, el cual consistía en realizar un drenaje de la capa freática hasta el exterior, a base de pozos y galerías. El topónimo Canet viene de la palabra qanat; los molinos de agua de la cala de Banyalfufar, situados sobre uno de los acantilados de la cala; los molinos harineros de Galatzó, los cuales formarían parte de un sistema hidráulico que utilizaría el agua de la font del Ratxo, que llega a través de un canal hasta el estanque.