Datos y descargas

Dificultad:
Fácil. En automóvil para llegar de un municipio a otro, y a pie por dentro de éstos.
Duración:
Excursión de todo el día
Longitud:
85 Km, aproximadamente, para llegar a todos los puntos.
De interés:
Para entrar en contacto con lo que fue el Islam en la isla de Menorca, puede realizarse una ruta que atraviesa la isla de Este a Oeste, de Maó hacia Ciutadella. Puede visitarse el Museu de Menorca (Maó), abierto de martes a domingo, y también el Museu Municipal de Ciutadella, abierto de martes a sábado. Se puede acabar la ruta visitando el ecomuseu del Cap de Cavalleria.

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Introducción

La dominación islámica de Menorca fue diferente al resto de les islas. Sa’id ibn Hakam, se hizo cargo del gobierno de esta isla poco después de la conquista de Mallorca en 1229. En 1232 se firmó el que se conoce con el nombre de tratado de Capdepera. Este documento supone un auténtico vasallaje a la figura de Jaime I, por parte de los habitantes de la isla, representados por el Consejo de ancianos y la jerarquía religiosa. Para evitar la ocupación efectiva, se comprometían a pagar una renta anual en especies.

Como ya hemos indicado, poco después de la firma del tratado, todo el poder recae sobre la figura del rais Sa’id ibn Hakam, un antiguo recaudador de impuestos para los almohades. Su actuación personal se dividió entre una ventajosa situación frente a la Corona de Aragón y la aplicación de un estricto código coránico a los habitantes de Menorca, ejerciendo, según sus contemporáneos, una violencia innecesaria. Gobernó durante casi medio siglo, hasta su muerte en 1282.

La época de Menorca como taifa autónoma fue la más conocida del período islámico. Gozaba de una economía próspera y una población relativamente densa (es posible que sobrepasase los diez mil habitantes en el siglo XIII). Se acuñó moneda de plata, que se pagaba como parte del tributo a la corona catalana. La ceca estaba en el castillo de Santa Àgueda.

El rais se rodeó de intelectuales y eruditos que fundaron escuelas de diversas disciplinas en la isla de Menorca. Estaba interesado por la medicina, la tradición, el derecho y la historia, manteniendo una intensa correspondencia con el exterior. Era ante todo un poeta, que nos ha dejado varias obras.

El pueblo de Menorca le apoyó en momento de crisis a pesar de su mano dura. Sin embrago, no se libró de un atentado en su propio palacio que, supuestamente, no tuvo consecuencias.

Tras la muerte de Sa’id ibn Hakam, le sucedió su hijo Hakam ibn Sa’id pero poco tiempo después se produjo la conquista definitiva por parte de las tropas de Alfonso III (1287). En cualquier caso, a diferencia de los casos de Mallorca e Ibiza, algunos miembros vinculados a ese aparato estatal creado por Sa’id ibn Hakam y, entre ellos, todos sus parientes, salieron libremente y sin pagar ningún tipo de rescate hacia el Norte de África, salvando la vida.

El puerto de Maó

La ruta se inicia en Maó, concretamente en el Puerto. En él desembarcaron las tropas feudales que llevaron a cabo la conquista de la isla en 1287. Entonces, la ciudad no tenía prácticamente ninguna característica urbana. Era un castillo sobre el puerto situado en la zona de la actual iglesia de Santa María. La documentación generada tras la conquista feudal menciona que en su interior sólo había solares sin edificar, mientras que fuera de las murallas se encontraban algunas cuevas habitadas.

De todas estas edificaciones no queda ningún resto arquitectónico visible in situ. Posiblemente, ni los restos actuales del castillo de Santa Águeda corresponden a ese período y, como en el caso de los castillos de Mallorca, las torres y lienzos existentes corresponden a reedificaciones posteriores.

Existía una fortaleza defensiva que protegía el puerto de Maó, frecuentado por barcos corsarios y mercantes, y que estaba situado en la zona que había albergado el castrum romano. Parece ser que no tenía ningún núcleo poblacional asociado. Era un castillo de refugio (hisn) de la población que vivía dispersa por los alrededores.

Museu de Menorca, Maó

Este museo está ubicado en el antiguo convento franciscano de Jesús, adosado a la iglesia del mismo nombre. Para llegar desde el puerto al museo a pie, subiremos por sa Costa de ses Voltes llegando a la plaza de la Contitució. Giraremos a la derecha, continuaremos hasta el final pasando por la iglesia y el ayuntamiento, y a la izquierda encontramos el inicio de la calle Isabel II, que nos llevará a la plaza del Pla del Monestir donde se encuentra el museo.

Los únicos restos conservados de época islámica se hallan en el Museo de Menorca y en el Museo Municipal de Ciutadella. Se trata de una cantidad muy pequeña de restos dada la perduración del Islam en Menorca.

Esta institución está dedicada a la historia de Menorca a través de las distintas épocas. En el primer piso encontramos las salas dedicadas a los primeros habitantes, la cultura talayótica, los contactos comerciales con el mundo exterior y, las épocas romana y bizantina; en el segundo piso se encuentra una sala dedicada al mundo islámico y medieval, y las otras salas dedicadas a la Menorca del siglo XVIII, a los pintores y el puerto de Maó, a la cartografía, a la Menorca de los siglos XIX y XX, y a la pintura del XX.

En la sala dedicada al Islam y al mundo medieval podemos encontrar objetos materiales musulmanes como una lucerna y una jarra de época almohade (la última, antes de la conquista cristiana), encontradas en Son Catlar, Ciutadella.

Castell de Santa Àgueda, Ferreries

Desde Ferreries puede accederse al castillo de Santa Àgueda. Para llegar a este municipio desde Maó, debe tomarse la Me-1 y pasado Alaior, tomar a la izquierda la carretera del Cruce, la Me-16, que nos llevará hasta Ferreries. Para llegar al castillo, pasado este municipio, tomamos la ruta que conduce hacia Binisues y Ets Alocs. Cabe indicar que tras dejar la Me-16 recorreremos unos 3 Km y encontraremos a la derecha el indicativo que conduce al castillo, en este punto debemos dejar el coche e iniciar la subida andando, a unos 45 min a ritmo moderado entraremos esta fortificación.

Es el testimonio más destacado de la Menorca musulmana, el cual conserva todavía una parte importante de sus estructuras, a pesar de su abandono hacia el siglo XV. Podemos observar una maqueta de la fortaleza original en el Museu Militar de Menorca (en el cuartel de Calacorb de es Castell). Está situado en lo alto de un monte a 264 metros sobre el nivel del mar, por cuestiones defensivas. Su función era la de refugio de la población, como los castillos de montaña de Mayurqa (castells roquers de Alaró, Santueri y Pollença). Este monte ya sirvió de instalación militar en época romana, denominada Mons Jovis (montaña de Júpiter).

En el castillo pueden distinguirse tres recintos claramente definidos y en cierta forma independientes: constaba de un núcleo defensivo central y dos recintos adosados donde se podían refugiar las gentes con sus rebaños.

El recinto central: ocupa la cima del monte, y adopta la forma de un polígono de siete lados con longitudes desiguales. Los ejes mayores llegan a 160 y 135 metros de longitud y su extensión es de 1,54 Ha. con superficie plana. El recinto contaba con dieciséis torres y se accedía mediante una puerta situada al sur de la muralla. La mayoría de las torres eran de planta circular, de entre 3,60 y 6 metros de diámetro. Algunas fueron recubiertas posteriormente con una estructura rectangular.

El Recinto des Castellet: presenta una forma rectangular, con una longitud de aproximadamente 275 metros en su parte más ancha y 80 metros en la más estrecha. Cuenta con una extensión de 2,8 Ha. Al igual que el recinto central, cuenta con torres redondas y cuadradas, lo cual podría ser indicativo de haberse construido y modificado al mismo tiempo que el recinto central. Este recinto cuenta con suministro propio de agua mediante dos aljibes de 28 x 5,9 y 15 x 9 metros. En diversas partes pueden apreciarse restos de muros y tejas.

El recinto de la Casa de Armas: de forma irregular, es la de más reciente construcción, probablemente con la intención de proteger los aljibes de su parte inferior. Tiene 155 metros de largo, 44 de ancho en el punto más estrecho y ocupa 0,82 Ha.

Se trata de un recinto fortificado equiparable a los castillos mallorquines. En él se refugiaron centenares de personas que dejaron el campo y las ciudades durante la conquista feudal. Una vez producida la capitulación de la isla, se firmó un tratado, conocido como el tratado de Santa Àgueda, por el que se permitía la salida de la isla de la familia del gobernante y los refugiados del castillo que podían pagar un rescate por su persona, mientras que el resto de personas y, bienes muebles e inmuebles quedaban en manos del rey de Aragón.

Como hemos dicho, en esta fortaleza se encontraba la ceca que acuñaba la moneda de plata que servía para pagar el tributo a Jaime I, tras el tratado de Capdepera.

Tras la ocupación cristiana se levantó un nuevo castillo, que estuvo en activo hasta el siglo XIV, cuando ya se encontraba en mal estado de conservación y fue abandonado. Contaba con dos torres, cortinas y baluartes, así como una capilla. Con motivo de las incursiones piratas, la montaña fue utilizada posteriormente como lugar de refugio y vigilancia. A principios del XVII, en el castillo sólo vivía una familia con su ganado. La capilla era un lugar muy venerado, centro de romerías. En 1811, ya inútil para la defensa, fue vendido por el estado a una familia particular. Actualmente, de la extensa fortaleza sólo quedan algunos baluartes y torres asomadas al acantilado, que las hacía inexpugnables.

Un dato legendario cuenta que allí fue escondido el Becerro de oro.

Ciutadella

Aparece citada en la documentación musulmana como Medina al Yacira. El término “médina” no se aplicaba a cualquier ciudad, sino a aquella donde residía el poder político, localizado en una residencia urbana fotificada llamada genéricamente al-Qars (alcázar), que solía ocupar la parte más elevada de un barrio fortificado llamado al-Qasaba o al-Mudayna (ciudadela). Fuera de la almudaina, es difícil determinar si estaba fortificado, pero la existencia de murallas de las otras dos capitales insulares (Mallorca e Ibiza) y los asaltos piráticos de que sufrió la ciudad durante el siglo XII, apunta a la existencia de algún tipo de arquitectura defensiva.

Era la sede del poder político de la isla. Residía un gobernador delegado del emir o del walí de Mallorca (en función de si las Baleares eran independientes o no). Los poderes civil y religioso no pueden desligarse. Los cargos públicos eran ocupados por personas cultas, versadas en jurisprudencia y teología alcoránica.

El puerto y la zona en torno a la plaza des Born, Ciutadella

Para llegar a Ciutadella desde Ferreries se toma la carretera de Ciutadella a Maó, la Me-1. Ésta nos llevará hasta el centro del municipio que nos permitirá acceder recorrer sus calles y puerto.

A partir de la conquista cristiana, la actividad se trasladó a Ciutadella, donde se estableció el mercado de esclavos y se concentró el botín. De su puerto salieron centenares de barcos cargados de esclavos, bienes adquiridos por mercaderes y, también, evacuando de la isla a los musulmanes que habían conseguido pagar su rescate.

Hasta entonces, Ciutadella era conocida como Madinat Minurqa (la Ciudad de Menorca) o Madinat Yazira (la Ciudad de la Isla). Desde el momento de la conquista feudal de Mallorca (1229) era la única ciudad islámica de Baleares y en ella residía el personaje que detentaba el poder del Estado Islámico, Sa’id ibn Hakam, si bien actuaba más como un señor feudal adscrito a la Corona de Aragón desde la firma del tratado de Capdepera en 1232.

El primer documento escrito en el que aparece el nombre de “Cap de la pera” (Capdepera) como tal es en el Libro “Llibre dels Feyts”, concretamente en la crónica que hace referencia a la rendición de los árabes de Menorca en el Cap de la Pera. En la Torre den Nunis, situada en el interior de las murallas del castillo, se firmó el 17 de junio de 1233 el Tratado de Capdepera entre el rey Jaime I de Aragón y el alguacil de Menorca. Según este tratado, Menorca continuaba bajo poder musulmán, pero sometido a un estado de sumisión respecto a Jaime I y sus sucesores. En el reparto del territorio, el Distrito de Yartan correspondió al rey que cedió la parte de Capdepera a las familias Montsó y Nunis.

De Ciutadella se conservan documentos posteriores a la conquista feudal referentes a cerca de cuarenta donaciones de casas, tres de mezquitas, tres de hornos, dos de huertos intramuros, una de baños y varios referentes al solar de una necrópolis.

La parte de la ciudad que puede describirse mejor es aquella relacionada con el poder que se establece en la isla de Menorca después de la conquista de Mallorca de 1229. Se trata de la zona de la actual Plaza des Born, donde se encontraba el alcázar, un palacio con jardines, un huerto en el que se edificó un cementerio y unas atarazanas, todo ello propiedad del anteriormente mencionado Sa’id ibn Hakam.

Un alcázar es un tipo de edificación similar a un castillo o a un palacio. El término proviene del árabe qa?r, con adición del artículo al-, que significa «palacio» o «castillo». En lugar del castellum latino, muchas ciudades españolas poseen un alcázar, donde vivían los musulmanes, los reyes, en el período de los reinos de taifas. Son numerosos los topónimos castellanos relacionados con esta palabra y sus derivaciones. El alcázar de Ciutadella estaba situado en el lugar que hoy ocupa el actual edificio del ayuntamiento, un lugar estratégico para la defensa. Una excavación ha encontrado un yacimiento con una potencia de 3,5 metros, con siete niveles arqueológicos, el último de los cuales corresponde a un pavimento con opus signinum tardorromano. De la edificación musulmana no quedan restos visibles.

La mezquita mayor, otro de los elementos definidores de la medina, situada en el solar que ahora ocupa la catedral. El único resto visible es el minarete, convertido en campanar. Quedaba inmersa en la red viaria, entre las calles que desembocaban en el edificio. Había un barrio comercial cerca. Según la documentación hay otras mezquitas de menor importancia, concretamente dos, situadas en los alrededores del cementerio.

El palacio del rais debió ser uno de los edificios más majestuosos de la medina. Se encontraba en un solar de considerables dimensiones, entre las calles Major del Born, Sant Jeroni y Sant Francesc. Sa’id ibn Hakam se hizo construir un palacio fuera de la almudaina, tal como nos cuenta Ibn Sa’id al-Magribi. El mismo rais escribió un poema que había de ser esculpido en el frontispicio de un palacio-pabellón. El edificio disponía de un salón y un jardín, y una qubba (salón abovedado que servía como salón del trono o sala de recreo para la vida cotidiana, con fuentes y pilas de mármol, rodeado de habitáculos laterales para dormir).

En el interior de la ciudad había casas con patios huertos y corrales. Los espacios abiertos dedicados al cultivo eran importantes. También había importantes zonas cultivadas fuera de la ciudad, como el canal dels Horts.

Museu Municipal de Ciutadella

Está situado en el edificio del bastión de sa Font, en la plaza de sa Font s/n. Para llegar aquí desde la plaza des Born, llegamos a la plaza de la Catedral, que se encuentra a continuación. Giramos a la izquierda por la calle de Santa Clara y llegaremos a la calle de Portal de la Font, donde está ubicado el museo.

Esta institución ofrece un gran interés tanto por los fondos que alberga, como por el edificio en sí. El bastión tienes su origen en las obras de amurallamiento de la ciudad en el siglo XIV.

El museo actual tiene como objeto la historia de Menorca desde la Prehistoria hasta la época musulmana. De esta etapa encontramos varias piezas cerámicas y monedas de las diferentes ocupaciones musulmanas. Podemos contemplar platos, jarritas y jarras de época almorávide-almohade (siglos XII-XIII) con diferentes técnicas decorativas como el verde y manganeso o decoración pintada; también varias monedas desde el Emirato de Córdoba hasta el período almohade.

La mezquita de Sanisera

Para llegar al ecomuseo desde el Mercadal, volver a tomar la carretera de Ciutadella de Maó, la Me-1. Pasaremos por Ferreries, continuaremos por la misma carretera hasta Es Mercadal. De aquí se toma el camino hacia el Cap de Cavalleria.

Es importante señalar el relativamente reciente hallazgo de los restos de un edificio que podría tener un origen islámico cerca del puerto de Sanitja. En esta zona se encuentra el yacimiento arqueológico que corresponde a la ciudad romana de Sanisera. Se trata de un asentamiento abandonado a fines del siglo VI o principios del VII de nuestra era.

La cerámica que aparece por una amplia zona, nos informa de la presencia de una comunidad musulmana de época islámica, difícil de precisar cronológicamente. Tampoco sabemos con seguridad si habría habido una explotación agrícola o ganadera del tipo alquería, una pequeña zona portuaria, o ambas cosas.

Por ahora, la única construcción atribuible a esta época sería la localizada un poco más a septentrión de la necrópolis, en el lugar llamado la Punta Norte. Allí quedan los cimientos hechos con sillares, de un pequeño edificio que se había malinterpretado como posible faro. Actualmente, gracias a la observación de su orientación y de sus características constructivas (sobre todo por la presencia de un mihrab, es decir, un pequeño ábside localizado en el exterior de su pared sureste), no parece haber lugar a dudas de que se trata de una mezquita. Éste presenta una planta cuadrangular con un pequeño ábside (el mihrab) en el centro de uno de sus muros.