Datos y descargas

Dificultad:
Moderada

Duración:
2 horas aproximadamente.

Longitud:
4 Km a pie aproximadamente.

De interés:
Casas del barrio de la Portella. Foro romano, especialmente el Templo Capitolino y la hilera de tabernas. Teatro romano. Museo arqueológico.

La entrada básica combinada para visitar el yacimiento y el Museu Monogràfic de Pol·lèntia es de 2 €. Se puede llegar desde Palma en transporte público. Junto a la entrada al yacimiento existe un aparcamiento gratuito.

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Introducción

Pol·lèntia fue probablemente la capital de la isla de Mallorca en tiempos de los romanos. Actualmente, es un conjunto patrimonial de primer orden en el contexto insular. Su excepcional ubicación junto a la actual villa de Alcúdia, que surgió con la llegada de los musulmanes a la zona, la ha mantenido a salvo de progresivas transformaciones y reutilizaciones, y todavía se encuentra en gran parte enterrada. Las excavaciones realizadas en los últimos sesenta años por equipos de arqueólogos nacionales e internacionales han permitido documentar rigurosamente el proceso histórico de utilización y la evolución histórica de la ciudad, que se prolonga desde los años 70-80 a.C. hasta el siglo VII, y han puesto de manifiesto la existencia de dos fases constructivas bien diferenciadas, la primera de las cuales se sitúa en la época republicana y la segunda en torno al siglo III d.C. y hasta el siglo VI d.C.

El yacimiento fue descubierto en el siglo XVII, a raíz de diversos hallazgos de monedas y esculturas, pero no fue hasta el siglo XVIII cuando se hallaron unas lápidas funerarias que se relacionaron con la ciudad romana que mencionan las fuentes clásicas. Los primeros estudios históricos sobre la ciudad empezaron en el siglo XIX, y las primeras excavaciones, entre 1924 y 1928, fueron realizadas por G. Llabrés y R. Isasi, a los cuales sucedió J. Llabrés entre 1942 y 1948. Con posterioridad, L. Amorós, V. Ruiz Argilés y B. Ensenyat realizaron la excavación de diversas necrópolis, pero la titularidad privada de las fincas obligaba a los investigadores a recubrir de nuevo las trincheras una vez acabados los trabajos de excavación. La documentación que queda de esa época es, además, muy escasa. Mucho se tiene que agradecer a la Fundación Bryant como promotora de las primeras excavaciones sistemáticas y rigurosas en la ciudad, que se realizaron en el año 1952 en su teatro romano; posteriormente el equipo (L. Amorós, M. Almagro y A. Arribas) se trasladó a la finca conocida como La Portella, donde, a partir de 1957, recuperaron gran parte de un barrio residencial así como una muralla que cerró la ciudad durante el siglo III, momento en el que ésta había sufrido una constricción en su extensión. Muchos materiales de estas intervenciones se encuentran actualmente en el Museu Monogràfic de Pol·lèntia (Alcúdia) y constituyen un importante conjunto arqueológico tanto por su calidad técnica como por su valor cultural.

La arquitectura romana

La historia de Roma se divide en 3 períodos: Monarquía (s. VIII-IV a.C.), República (s. III-I a.C.) e Imperio (27 a.C. – 476 d.C). La época de mayor esplendor de Roma es la imperial, concretamente del siglo I a.C. al II d.C. A partir del siglo III se iniciará una época de crisis que culminará en la caída del Imperio Romano de Occidente en poder de los visigodos.

Las manifestaciones arquitectónicas romanas de la época imperial reflejan la grandeza del emperador, la magnificencia de su gobierno, convirtiéndose en el perfecto exponente del arte al servicio del poder. Esto se traducirá en la monumentalidad de su arquitectura, que plasma perfectamente la ideología imperial.

La perfección y desarrollo de la arquitectura romana es la principal aportación de su civilización, de la que beberá la historia del arte posterior. Los romanos, a diferencia de los griegos, prestaron mucha atención al espacio interior (al igual que al exterior), el cual debía ser apto para el deambular del hombre. Esto se debe a una mentalidad racional y práctica cuyo funcionalismo se verá reflejado en toda manifestación arquitectónica y urbanística. Los arquitectos eran más ingenieros, ya que prevalecía el funcionalismo por encima de toda concepción estética (a diferencia de los arquitectos griegos que eran casi escultores). Sus elementos arquitectónicos como el arco, bóveda, cúpula, materiales y estructuras serán la base del arte occidental posterior. El poder imperial tendrá su símbolo en la arquitectura monumental que reflejará su grandeza, que romperá totalmente con la escala humana griega anterior.

El arte romano debe constituir un arte uniforme, que se impondrá en todas las provincias que conforman el Imperium, por funciones propagandísticas al servicio del Estado. Éste será el caso de Hispania y sus ciudades romanas como Pol·lèntia o Palma, donde se reflejarán sus concepciones urbanísticas, arquitectónicas y plásticas.

Itinerario

Alcúdia está situada en el noreste de Mallorca a 54 kilómetros de la ciudad de Palma. Se llega a través de la carretera de Palma a Alcúdia por la Ma-13.

Accederemos a la ciudad romana por el barrio de La Portella, que se encuentra frente a la iglesia parroquial de Sant Jaume de Alcúdia. El recorrido, señalizado y adecuado para la visita, continúa hacia el foro romano y posteriormente se acerca hasta el teatro romano.

Su paulatina excavación y estudio arqueológico, desarrollados hoy en día por especialistas de diversas universidades españolas, probablemente revelarán cómo se fundó la ciudad tras la conquista de la isla por parte de Q. Cecilius Metellus enel año 123 a.C, y aportará interesantes detalles de la vida cotidiana en una urbe fundada y organizada siguiendo los dictados de Roma.

La entrada en el mundo romano y la aplicación de la política urbanizadora del imperialismo de Roma supuso para Mallorca la plena incorporación en la forma de vida urbana, al crearse dos colonias, Palma y Pol·lèntia, la primera en la zona occidental y la segunda en la zona oriental. Pol·lèntia fue con toda probabilidad más importante en extensión y población y presumiblemente la capital de la isla.

Las excavaciones han puesto de manifiesto que en el lugar donde se levantó Pol·lèntia existió anteriormente un núcleo de población indígena, sobre el cual se edificó la nueva ciudad. El topónimo Pol·lèntia, que significa ‘poder’, es un nombre típico de fundación republicana y aparece mencionado en las fuentes clásicas cuando hacen referencia al proceso de incorporación de las Illes Balears al Imperio romano: Plinio, Estrabón, Pomponio Mela. La cita de Estrabón dice: «[…] de las Gimnesias, la mayor tiene dos ciudades, Palma y Pol·lèntia, de las cuales una, Pol·lèntia, está al este y Palma, al oeste […]. Metelo el Baleárico fue a las islas y allí fundó las dos dichas ciudades […] allí llevó como colonos a tres mil romanos de Iberia.» (Estrabón, III, 5, 1).

El asentamiento empezó siendo un núcleo de pequeñas dimensiones. En la época de Augusto se le dio un fuerte impulso urbanístico, se superaron las doce hectáreas de extensión y se reformaron diversos edificios. Alrededor del siglo III d.C. se ha observado una crisis que hizo entrar en decadencia a la ciudad y que fue acompañada de incendios y de destrucciones de edificios. Este proceso que afectó Pol·lèntia se vio agravado por la llegada de los vándalos en los años 425 y 455. En el año 534, Mallorca fue anexionada al Imperio bizantino y se han hallado también restos de ese período en el foro de Pol·lèntia.

Pol·lèntia es el prototipo de ciudad romana de provincias, de trazado reticular con calles paralelas y perpendiculares —algunas de las cuales han sido localizadas con los trabajos de excavación—. El centro urbano de Pol·lèntia se encontraba a la orilla del mar, en el istmo que une el Pla de Mallorca con una pequeña península que separa las bahías de Alcúdia y de Pollença. Un lugar destacado, en el centro de la ciudad, lo ocupaba el foro, que se ubica sobre una colina de una altura de hasta 14 metros sobre el nivel del mar.

En dicha plaza al aire libre se encontraba el templo capitolino, dedicado al culto imperial, y dos manzanas de establecimientos (denominados tabernae). De esta ciudad también conocemos su teatro, diversas necrópolis en el extrarradio (Can Fanals, La Solana, Can Copido, Can Corró, Can Troca) y diversas áreas residenciales (Sa Portella, la casa de Polymnia, Can Viver, Can Costa y Can Basser). En ésta última los investigadores determinaron la presencia de instalaciones de tipo industrial. Así mismo se han detectado una posible alfarería en la finca de Santa Anna, un hipocausto correspondiente seguramente a una estancia de unas termas y parte de dos recintos amurallados.

Barrio de La Portella

La primera parada es el barrio residencial de La Portella, en el extremo noroeste de la ciudad, donde se pueden distinguir parte de la muralla, dos calles y tres casas, una de las cuales se ha recuperado en toda su extensión. Es la Casa de los Dos Tesoros, un excepcional ejemplo de domus romana, de 450 metros cuadrados, construida en el siglo I d.C. siguiendo la estructura de la típica casa itálica. Recibe este nombre porque se hallaron en ella dos conjuntos de monedas escondidas probablemente en un momento de peligro y que están fechadas en los siglos III y IV d.C. La puerta de acceso u ostium se encuentra en un lateral, desde donde se accede al vestibulum. La distribución de las diversas habitaciones (cubicula) se hace en torno a un patio, o atrium, cubierto por un compluvium que recogía el agua en el impluvium y dejaba pasar la luz. Se han identificado el comedor de la casa (triclinium), la cocina, una despensa llena de ánforas, y la habitación principal, donde el señor de la casa trabajaba y recibía a los invitados (tablinium). Constaba también de una taberna (tienda), con entrada independiente. Dos calles perpendiculares —calle porticada (decumanus) y calle norte-sur (cardo)- la separan de dos casas de grandes dimensiones. En una de ellas, la Casa de la Cabeza de Bronce, abandonada a raíz de un incendio en el siglo IV y encontrada parcialmente mutilada en el siglo XX, se halló una pequeña cabeza de bronce que representaba una niña y que se conserva en el Museu Monogràfic de Pol·lèntia. Esta suntuosa casa, construida alrededor de un patio porticado de diez columnas, o peristilo, fue levantada durante la época republicana, remodelada con el apogeo urbanístico de la ciudad en la época imperial (siglo I a.C.-I d.C.) y habitada hasta los siglos V-VI d.C. Una excavación realizada bajo la calle porticada puso al descubierto un poblado talayótico anterior a la fundación de la ciudad romana, restos que se pueden observar en la parte contigua a la Casa de la Cabeza de Bronce.

La muralla que cerraba la ciudad en el siglo III d.C., momento de peligro para la ciudad, aprovecha las ruinas de la derruida casa noroeste. Está compuesta por dos paramentos de piedras de grandes dimensiones y un relleno de piedras más pequeñas y tierra. El paramento exterior presenta hasta nueve hiladas de piedras, dispuestas horizontalmente aunque de manera irregular. El tramo conservado tiene una longitud de cien metros y no presenta ninguna puerta ni torre. Su presencia en este barrio nos indica que la ciudad había sufrido una constricción en su extensión ya que en el exterior de la muralla quedaron muchas casas deshabitadas.

Muy cerca de estas casas se excavó la Casa de Polymnia, una rica casa con pinturas murales entre las cuales se reconoció a Polymnia, una de las musas de la poesía. Hoy en día la casa está pendiente de restauración y no se puede visitar.

Una vez excavada el área de La Portella, se sondearon diversas fincas para evaluar el perímetro y las características de la ciudad, y se hallaron abundantes restos arqueológicos que confirmaban su estatus de ciudad y un perímetro estimado de 12 hectáreas.

Foro

A continuación, se puede acceder al área del foro, la plaza pública que marcaba el centro político, social, religioso y económico de Pol·lèntia. El templo capitolino, dedicado a los dioses Júpiter, Juno y Minerva, constituía el edificio mayor de la plaza, pero se han hallado también dos pequeños templetes dedicados a divinidades que no han sido reconocidas, una calle porticada, un edículo probablemente fundacional y una pequeña manzana de tabernas(tiendas). Se localizó también un edificio que podría corresponder, por su planta, a una curia o bolsa. Asimismo, se han hallado gran cantidad de inscripciones honoríficas y esculturas, algunas de las cuales están expuestas en el Museu Monogràfic de Pol·lèntia, y una necrópolis de época tardía con más de un centenar de tumbas de inhumación. Pese a que a finales del siglo III d.C. el foro fue saqueado y destruido, en época bizantina volvió a ser ocupado, ya que se ha encontrado en él un recinto fortificado.

A principios de los años 80 se decidió continuar con las excavaciones en la finca llamada Santa Anna d’en Reynés, donde se intuía la localización del foro de la ciudad, centro de la vida política, social y religiosa de los romanos, y donde continúan actualmente los trabajos.

El conocimiento del foro de Pol·lèntia ha mejorado notablemente durante las últimas campañas con el estudio geométrico de los edificios y el trazado de la ciudad, puesto que la regularidad existente, característica de la planificación de toda ciudad romana, ha permitido establecer diversas hipótesis vinculadas con la extensión y configuración de la plaza.

Los foros romanos eran los centros neurálgicos de las ciudades romanas. Originalmente estaban destinados a finalidades comerciales con sus mercados (tabernae). Más tarde se consolidaron como el foco de la vida política ciudadana y también religiosa, con edificios como la basílica, el templo o templos, el comitium, el tesoro, la curia y el archivo.

Teatro

En tercer lugar, se puede visitar el teatro, construido a finales del siglo I d.C. en las afueras de la ciudad romana.

La política de romanización de los pueblos conquistados comportó la inclusión de edificios de carácter lúdico en las nuevas ciudades, edificándose teatros, anfiteatros y circos. El teatro romano es una derivación del edificio griego, especialmente de los grandes teatros helenísticos, pero comportó importantes diferencias como el levantamiento del edificio sobre galerías abovedadas -aunque en el caso de Pol·lèntia sigue la premisa griega. En un principio, estas edificaciones eran de madera y se montaban y desmontaban en los lugares donde se iba a celebrar la representación. Sin embargo, a partir del s. I a.C. comenzaron a construirse con sillares y hormigón.

Concretamente, el teatro de Pol·lèntia es un espacio de planta semicircular, con una capacidad alrededor de las 2.000 personas y un diámetro de 35-40 metros. Se trata de un teatro al estilo griego y no romano pues se aprovecha la pendiente natural de un pequeño cerro en la que se van tallando las hileras de asientos. En su estructura se distinguen tres ámbitos funcionales: gradas, orquesta y escena. Las gradas (o cavea) semicirculares, con escaleras radiales para la circulación de espectadores, que se dividían en tres partes: la prima cavea era la más cercana a la escena, en el centro había la media cavea, y la parte superior del teatro se denominaba summa cavea. El desmantelamiento sufrido a lo largo de los siglos ha hecho que sólo se aprecien seis hileras de asientos, si bien a principios del siglo XIX se distinguían once. En segundo lugar, se aprecia la orquesta (orchestra), situada entre las gradas y la escena, de planta semicircular, que acogía a los altos magistrados y a los notables de la ciudad. Finalmente, se encuentra la escena (scaena), rectangular, totalmente excavada en la roca y un poco más elevada que la orquesta. Se conserva también el proscenio, espacio propiamente destinado a la función, con cinco agujeros para encajar pilares de madera. Quizás tras el proscenio se ubicó un gran muro de madera, la scaena frons (frente escénico) en lugar del doble orden de columnas superpuestas que abunda en otros teatros de época romana. Cabe comentar que los teatros romanos podían cubrirse con toldos para proteger a los espectadores de les vicisitudes meteorológicas.

Museu monogràfic de Pol·lèntia

Por último, se puede visitar el museo monográfico, ubicado en el Hospital de Sant Jaume, edificio del siglo XIV que desde 1987 aloja la sede del museo. Para llegar desde el Teatro, seguiremos el camino del teatro romano hasta llegar al núcleo urbano de Alcúdia. El museo está situado justo al lado de la iglesia parroquial, concretamente en la calle Sant Jaume, nº 30.

En él se exhiben de manera permanente objetos recuperados en las excavaciones arqueológicas, como, por ejemplo, piezas cerámicas de mesa y de uso doméstico, objetos de vidrio, joyas, herramientas agrícolas, instrumental quirúrgico, piezas de telar, juegos, y elementos ornamentales y domésticos de bronce y hueso. También hay diversas esculturas, entre las que se debe destacar un busto de Augusto velado, un Eros de Lisipo (I d.C.), la cabeza de niña en bronce (II d.C.), máscaras teatrales y objetos de culto doméstico y para la protección de la familia. Destaca un thoracado, escultura de mármol blanco de un general o emperador vestido con manto militar y una coraza decorada con un motivo mitológico. Encontramos dos inscripciones de bronce (tabula patronatus), documento jurídico por el que la vecina ciudad de Bocchoris se somete a un patronato o clientela y que están fechadas de los años 10 a.C. y 6 d.C., la lauda funeraria del pancratista Cornelius Atticus y una maqueta de la Casa de los Dos Tesoros.