Datos y descargas

Dificultad:
Moderada.
Duración:
2 horas.
Longitud:
6 Km con coche desde Manacor.
De interés:
Basílica paleocristiana de Son Peretó y el Museu d’Història de Manacor.
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Introducción

El yacimiento paleocristiano de Son Peretó (Manacor) es uno de los hallazgos más importantes de la Mallorca de la Antigüedad tardía, testimonio de la primera arquitectura cristiana mallorquina y símbolo de la implantación del cristianismo en la isla además de un conjunto fundamental para entender los denominados en nuestra historiografía como los “siglos oscuros” de la historia de Mallorca que transcurrieron desde el IV hasta la conquista islámica del X, con el bajo imperio, la época vándala y la bizantina. Son Peretó es además el único conjunto basilical de la isla de Mallorca actualmente visitable.

Este conjunto arqueológico de la antigüedad tardía ocupa una extensión de ocho mil metros cuadrados y consta de una basílica, un baptisterio y una necrópolis de los siglos V y VI d.C. Las investigaciones arqueológicas habían permitido documentar la existencia de otras estructuras de este período, actualmente perdidas, a Cas Frares (Santa Maria) o a Sa Carrotja (Portocristo), así como intuir la existencia de otras dos en los núcleos urbanos de Palma y Pollentia, a las que se ha añadido recientemente la basílica de Son Fadrinet (Campos), con la que comparte características estructurales y la presencia de mosaicos.

El arte paleocristiano

El arte paleocristiano es el realizado por las primeras comunidades cristianas que se expandieron por todo el Imperio Romano, que data desde el siglo III hasta mitad del VIII, por lo que coincide paralelamente con el final del arte romano, el apogeo de Bizancio (V-VIII) y el transcurso del prerrománico (bárbaros). Pasa por dos etapas: la primera entre los siglos III y IV siendo un arte clandestino y perseguido (frescos de las catacumbas romanas). La segunda, la etapa triunfal, marcado por el Edicto de Milán (313) promulgado por Constantino que permitió la libertad de culto convirtiéndose poco más tarde en el primer emperador romano cristiano mandando él mismo construir la primera basílica de San Pedro del Vaticano (320), y por el Edicto de Teodosio (392) convirtiendo el cristianismo en la religión oficial del Imperio. A este arte ya triunfal pertenecen las grandes basílicas, mausoleos, baptisterios, sarcófagos escultóricos y mosaicos que establecieron los primeros modelos de representación de la iconografía cristiana, y que vemos manifestado también en las islas Baleares.

En concreto, la arquitectura paleocristiana se manifestará en las basílicas, los baptisterios y los mausoleos. La basílica demuestra la poca reticencia al utilizar las formas (órdenes clásicos) y tipologías paganas (romanas) para adaptarlas a sus necesidades. Se elige la basílica porque era un lugar amplio apropiado para albergar a la comunidad cristiana. La estructura es prácticamente igual que la basílica romana (destinada a transacciones comerciales y a impartir justicia), presentando algunas variaciones como la no utilización de bóvedas para cubrir las naves, sino que las cubiertas serán artesonadas, es decir, planas de madera, decoradas con casetones, y la introducción en algunas basílicas de un transepto o nave transversal (cuerpo que cruza la nave longitudinal, hacia el altar) aludiendo al símbolo de la cruz donde murió Cristo. Entre estas basílicas destacan la de Santa Sabina, San Pedro del Vaticano, San Juan de Letrán, San Pablo extramuros, de Belén en Jerusalén (cuna del cristianismo), de Son Peretó (Manacor), de Son Bou (Menorca), etc., la mayoría de ellas modificadas estilísticamente a través del tiempo, como la de San Pedro.

La basílica paleocristiana será el paradigma a seguir por las iglesias cristianas hasta bien entrada la Edad Media.

Son Peretó

Son Peretó se encuentra en un entorno rural, a 6 km del centro de Manacor y del Museo de Historia de Manacor. Se encuentra situado en el margen izquierdo de la carretera MA-15 que sale de Manacor en dirección a Sant Llorenç des Cardassar. El yacimiento se encuentra señalizado con un indicador y junto a la carretera. Cuenta con un pequeño aparcamiento junto a la entrada. La visita es gratuita.

Este yacimiento descubierto por el padre Joan Aguiló Pinya (Palma 1860-Manacor 1924), quién adquirió los terrenos y en ellos realizó excavaciones en el año 1912. Utilizando las notas de monseñor Aguiló, en el año 1920 Josep Puig i Cadafalch dio a conocer los hallazgos en el anuario del Institut d’Estudis Catalans. La Universitat de les Illes Balears, la Universitat de Barcelona y el Museo de Mallorca llevaron a cabo nuevas excavaciones en los años sesenta y ochenta. En los últimos años, el Museo de Manacor ha realizado un importante esfuerzo de consolidación de las estructuras y restauración y ha reemprendido el estudio de este importante yacimiento del tiempo de la Antigüedad tardía con la esperanza de sacar a la luz reveladores detalles del culto paleocristiano y de la vida en Mallorca durante la tardoantigüedad. Desde 1982, por donación de la sobrina del padre Aguiló, los terrenos pertenecen al Ajuntament de Manacor.

Desde los inicios del cristianismo (s. I d.C.) hasta principios del siglo IV, los cristianos fueron perseguidos durante el Imperio romano y tuvieron que esconderse para poder practicar sus ritos. Esta clandestinidad se manifestó artísticamente a través de la pintura mural de las catacumbas y de los sarcófagos esculpidos con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. La situación cambió cuando en el año 313 d.C. el emperador Constantino el Grande promulgó el Edicto de Milán, que permitía la libertad religiosa. A finales de la misma centuria, el cristianismo se convertía en la religión oficial del imperio por decisión del emperador Teodosio. A partir de ese momento se construyeron las grandes basílicas a las que los cristianos pudieron acudir para reunirse libremente, como es el caso de Son Peretó en Mallorca.

Esta basílica presenta una estructura de planta rectangular, con tres naves separadas por una hilera de columnas que soportarían las respectivas arcadas, además de cuatro pilares en los extremos. La nave central era más ancha que los laterales y se encontraba rematada por un ábside. En dicho ábside, al que se debía de acceder por dos escalones, se recuperó en las antiguas excavaciones un primitivo altar de piedra, que presumiblemente debía de haber alojado un relicario. Las naves laterales acababan en dos recintos que flanqueaban el ábside y parece ser que fueron incorporados con posterioridad a la primitiva construcción.

Precediendo el templo se encuentra un vestíbulo de planta cuadrada, donde se localizó el nártex o baptisterio central. Como hecho excepcional, éste disponía de dos piscinas bautismales que todavía hoy no se sabe si se utilizaron simultáneamente (la grande para los adultos y la pequeña para los niños), o si la grande es más antigua (para el rito bautismal por inmersión) y la pequeña más moderna (para el rito bautismal por aspersión). Dicho espacio podría haberse encontrado cubierto por una pequeña cúpula. Adosadas en el lado meridional del baptisterio se localizaron un conjunto de habitaciones de planta cuadrangular que, a modo de mausoleo, albergaban diversas tumbas en su interior. En cambio, adosadas al lado occidental del edificio bautismal, se encontraron siete habitaciones, utilizadas como vivienda y lugar de trabajo. Cabe señalar que el yacimiento arqueológico de Son Peretó es mucho mayor de lo que hoy en día se puede apreciar, puesto que la parte excavada es muy pequeña en relación a lo que queda sin excavar.

El pavimento del templo se encontraba cubierto por un conjunto de mosaicos con motivos vegetales y geométricos, con representaciones de aves, cenefas, fajas y círculos enlazados. La única representación figurativa se hallaba en la nave central: se trata probablemente de una escena paradisíaca aunque únicamente se conservan restos de palmeras. Entre los otros mosaicos sobresale la lápida sepulcral de una mujer llamada Baleria, que incorpora motivos de simbología cristiana como son las aves y las cráteras. Ésta y otras interesantes aunque fragmentarias lápidas se conservan, como veremos más adelante, en el Museo Arqueológico de Manacor.

Como indican diversos investigadores, la estructura arquitectónica de la basílica parece influida por los cánones sirio-palestinos y norteafricanos de la segunda mitad del siglo V, una tendencia de las basílicas paleocristianas isleñas y signo de los contactos culturales que establecieron con el continente africano. Los mosaicos se incorporaron con posterioridad, en torno al siglo VI, según se desprende de las afinidades itálicas y norteafricanas y también de los repertorios iconográficos de las sinagogas orientales. Este último aspecto señala también la importancia del componente judío en el arte cristiano temprano.

En cuanto a la importancia de Son Peretó en el contexto de la isla, coinciden diversos aspectos: por una parte, aunque diversas investigaciones arqueológicas habían permitido documentar la existencia de diversas estructuras tardoantiguas en Mallorca -como las basílicas actualmente desaparecidas de Cas Frares (Santa Maria) o sa Carrotja (Portocristo), a las que hay que sumar la recientemente aparecida basílica de Son Fradinet (Campos), y la existencia de determinados niveles arqueológicos en los núcleos urbanos de Palma y Pollentia-, el yacimiento de Son Peretó constituye un enclave fundamental para reconstruir la implantación del cristianismo y la situación de Mallorca durante la Antigüedad Tardía, por la información aportada tanto en las excavaciones antiguas como las que recientemente se han iniciado.

La aparición de diversas habitaciones en los alrededores de la basílica, así como de un silo para guardar cereales y un depósito probablemente destinado a vino o aceite, es indicativa de la existencia y proximidad de una comunidad cristiana rural, en línea con la decadencia urbana bajo imperial y el poblamiento del campo, en torno a los latifundios. Al mismo tiempo, la presencia de un edificio religioso en los alrededores de este poblamiento rural indicaría la existencia en la isla de un poder eclesiástico establecido y claramente cristianizador de la población rural del levante mallorquín.

Un eventual tercer rasgo de importancia reside en la adscripción, por parte de algunos investigadores, de una tumba del yacimiento a una figura muy importante del cristianismo de los primeros tiempos, el obispo Osio de Córdoba, figura capital de la historia de la Iglesia entre muchas otras cosas por su participación en el Edicto de Milán. De todas formas hoy en día dicha atribución ya es completamente desechada. En cambio, sí que sería atribuible a un cargo eclesiástico de Roma, la lápida del presbítero Bassus.

En relación a los enterramientos, ubicados tanto en el interior del templo como en los alrededores de la basílica, se datan entre los siglos V a VII d. C. En relación a éstos, hay que recordar que las tumbas cristianas no acostumbran a presentar ajuar, a diferencia de las tumbas paganas, que se localizan en otros yacimientos de la isla, de época anterior, en la que podríamos encontrar un ajuar abundante y diverso según la categoría del difunto, en el que frecuentemente se localizan platos cerámicos, objetos de vidrio, así como rituales de claro carácter religioso como una lucerna con la que iluminar el destino del difunto o una moneda para pagar al barquero que transporta al fallecido hacia la otra vida. Otra interesante diferencia entre una tumba pagana o cristiana reside en la decoración que presenta. Las tumbas romanas incluyen motivos paganos como animales, motivos vegetales y escenas mitológicas, que a menudo incluyen alusiones a raptos o actos de violencia. Por el contrario, las tumbas cristianas presentan escenas de la Biblia, de los Evangelios, retratos del difunto y a menudo líneas onduladas, denominadas strigilae.

Además de Son Peretó en Mallorca, podemos observar otras basílicas paleocristianas en las Baleares como la de Son Bou en Alaior, Menorca, datada en el siglo VI d.C. Presenta una planta rectangular, 25 x 12 metros, dividida en 3 naves separadas por pilares y arcos. Dispone de una nártex a los pies del edificio, con tres entradas (una para acceder a cada nave), una cabecera tripartita: presbiterio central, prótesis y diaconicón —estas dos estancias eran una especie de sacristías-.

Museo de Historia de Manacor

Una vez visitado el yacimiento de Son Peretó y, para su mejor comprensión, se recomienda completar el itinerario desplazándose hasta el Museo de Manacor – ubicado en un edificio histórico conocido como la Torre dels Enagistes-, situado en el margen derecho de la carretera MA-14, a escasos 1,5 km del núcleo de Manacor. Para llegar a éste desde Son Peretó debemos ir hacia el Pueblo de Manacor. Desde la Ronda de circunvalación giramos hacia Cales de Mallorca por la carretera de Son Fortesa. En este punto ya está indicado el Museo de Manacor. En unos 700 metros a la derecha podremos ver este museo que cuenta con un pequeño aparcamiento junto a la entrada. La visita es gratuita.

El Museo de Manacor ejerce las funciones de centro de interpretación del conjunto arqueológico. El inmueble, que ocupa una superficie de mil trescientos metros cuadrados, fue inicialmente una casa gótica rural fortificada, de la que todavía se percibe su torre defensiva, y se convirtió posteriormente en un espacio religioso de la Compañía de Jesús, de donde surge su nombre, una clara deformación del término “ignacista”, en referencia a san Ignacio de Loyola. La fachada muestra un arco conopial y ventanas geminadas. Del interior del edificio destacamos su pavimento, el patio, las ventanas interiores, los grafitos de la primera planta y las trazas del portal del siglo XVI que corresponden a la antigua capilla. En 1925 fue declarado monumento histórico-artístico. Posteriormente fue adquirido por el Ayuntamiento de Manacor para rehabilitarlo y convertirlo en museo.

La institución aloja una colección arqueológica de época prehistórica, romana, tardoantigua e islámica del Levante de Mallorca, así como una colección etnográfica de muebles en miniatura. La colección, declarada BIC desde el año 2005, se empezó a crear en 1912 cuando se descubrieron los restos de la basílica paleocristiana de Son Peretó y monseñor Aguiló inició sus excavaciones. El ilustre presbítero y escritor reunió, a lo largo de su vida, una importante colección de objetos arqueológicos y etnológicos de ámbito local que según estipuló en su testamento no debía salir de Manacor. Fue adquirida por el Ayuntamiento de Manacor en el año 1926 y, ese mismo año, a partir de esta colección se creó el Museo de Historia de Manacor, que desde el año 1991 ocupa la actual sede.

De la sala dedicada a la época tardoantigua destacamos los mosaicos recuperados en las antiguas excavaciones del conjunto de Son Peretó, especialmente, así como diversas piezas de procedencia desconocida.

Las piezas más interesantes de dicha sala son las procedentes de la basílica de Son Peretó, pues constituyen algunas de las escasas muestras del mundo paleocristiano de Mallorca. Destacan especialmente el altar, las columnas, las lápidas y sobre todo un fragmentado conjunto de mosaicos, entre el que destacamos aquel dedicado a una mujer llamada Baleria que según las notas de su descubridor, se ubicaban en las diferentes naves y en los intercolumnios de la basílica. Dichos mosaicos presentan claras similitudes con otras producciones musivaras del área mediterránea que se encuadran temporalmente a mediados del siglo VI d. C. y muestran evidentes conexiones culturales, tanto por su temática como por su disposición, con los centros norteafricanos. Constan de paneles cuadrangulares de diferentes medidas rodeados por cenefas y cada una de las alfombras está dedicada a temas diversos, fruto de la combinación de motivos geométricos y vegetales y, en ocasiones, con representaciones zoomorfas. Estilísticamente destacan su plenitud y frontalidad, la ausencia de volúmenes y sombras, la estilización de los motivos vegetales y la circunscripción de las figuras de animales en los elementos geométricos o florales.

Distribución de las piezas en el el Museo de Historia de Manacor:

Este museo ocupa la parte de la izquierda de la planta baja del edificio. En la primera sala, en forma de ancho rectángulo, hay seis vitrinas que contienen básicamente el fondo de cerámica talayótica procedente del importante poblado del Hospitalet. La primera y la segunda vitrinas exponen restos de cerámica procedentes de las navetas del Hospitalet, del pretalaiòtic final (1800-1400 aC). La tercera vitrina muestra materiales del talayot del Hospitalet, del talayòtico final (400-300 a.C.). La cuarta y la quinta vitrinas contienen cerámica del talayòtic final de diferentes yacimientos. La sexta vitrina presenta piezas del ajuar funerario del talayòtic final, con pulseras, collares, y piezas de bronce.

La segunda sala del museo, con entrada desde la primera por un portal de dintel, es de planta cuadrangular y presenta cubierta de un tramo de bóveda de arista. Contiene cinco vitrinas con material básicamente romano. La primera muestra piezas de cerámica sigillata; la segunda acoge monedas y lámparas de aceite; la tercera presenta una destacable escultura romana del busto de Hermes. La cuarta contiene una pátera de cerámica sigillata africana (del siglo V dC, encuentro en aguas de Portocristo), y, junto con la quinta vitrina, también muestra otras piezas procedentes de yacimientos submarinos, como el llamado peci dels motlles. Del fondo museístico, destacamos los mosaicos procedentes de la basílica paleocristiana de Son Peretó; fechan del siglo V o VI dC. Ocupan la tercera sala del museo, situada a la derecha de la segunda y caracterizada por una planta rectangular y cubierta de bóveda rebajada. El mosaico de Baleria muestra en la parte superior la figura de dos pájaros envolviendo un emblema, mientras que en la parte inferior está la representación de un jarrón; en el medio, aparece la inscripción dedicada al enigmático personaje femenino que le da nombre, que dice así: “Baleria fidelis in pace vixit annis trs de hac vita sd ii kal octo”.