Datos y descargas

Dificultad:
Fácil. La excursión transcurre por carretera rural exceptuando para llegar al punto 4  en el que hay que saltar una pequeña pared.

Duración:
5 horas aproximadamente.

Longitud:
64,6 Km. Desde el punto 1 al punto 8

De interés:
La gran importancia del yacimiento de Son Fornés es que es el único que posee un museo monográfico dedicado a su estudio, el Museo Arqueológico de Son Fornés.

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Introducción

Esta ruta se desarrollará en torno a un significativo conjunto de yacimientos arqueológicos situados en la zona del pla de la isla de Mallorca que nos instruirán sobre las culturas talayótica y baleárica.

Visitaremos diversos poblados talayóticos como el de Son Fred o Es Turassot; varios talayots de diversidad de formas: cuadrados y circulares como en Son Corró, donde se encontraron las tres cabezas de toro, o en Son Fornés, donde se encuentra el talayot circular más grande de Mallorca; varias cuevas de enterramiento de la época baleárica como en Cas Canar; una impresionante muralla como la de Es Pou Celat (o Salat).

Podremos vislumbrar con claridad la estrecha relación que existía entre los poblados y los centros ceremoniales, especialmente a través de Es Racons. Además, podremos completar el itinerario con la visita del Museo en el Molí d’en Fraret donde podremos contemplar objetos y elementos extraídos de los yacimientos prehistóricos mallorquines.

Son Fred

Para llegar hasta este yacimiento arqueológico tomaremos la carretera Sencelles-Inca. Pasado el cementerio de Sencelles, a unos 200 metros, veremos un camino asfaltado a la derecha con la indicación “talayot Son Fred”. Después de recorrer unos 300 metros en línea recta, el camino termina en una bifurcación que deberemos tomar a la derecha e iniciar una ligera pendiente. A unos 200 metros veremos a la derecha el talayot situado en un terreno público.

Este majestuoso edificio, de planta circular de unos 12 metros de diámetro, formaba parte de un poblado, del que queda otro talayot hoy completamente enmascarado y un tramo de la muralla. Este poblado fue intensamente ocupado hasta época tardorromana, pero el talayot es muy anterior: fue erigido en el siglo IX antes de nuestra era y, como han demostrado las recientes excavaciones, tuvo un final abrupto unos siglos después

En su interior se puede apreciar la que fue una poderosa columna que sostenía un techo de ramas. Una base de losetas planas servía para situar el fuego que iluminaba los actos que allí dentro se celebraban, seguramente reuniones de los líderes de la tribu. Posiblemente también tenía una función de seguridad, como torre del poblado, más como señal de poder que como recinto defensivo, ya que su entrada está a nivel del suelo.

Es peculiar su corredor de acceso, en zig-zag, que seguramente perseguía ocultar su interior a miradas indiscretas.

En el año 2006 este talayot fue excavado, y sus resultados están todavía en estudio.

Desde su parte superior se divisa una amplia panorámica de la llanura de los alrededores de Inca con el fondo de la Sierra, la misma que contemplaron los talayóticos hace 2.800 años.

Es Turassot

Junto al observatorio astronómico de Costitx se encuentra este magnífico poblado de naviformes, de época pretalayótica. Al llegar al Observatorio hay que seguir por el camino y muy pronto serán visibles los restos, para los que se ha habilitado un paso.

El conjunto, que no ha sido excavado, comprende media docena de grandes naviformes, cada uno con su cerca para guardar el ganado. En algunos casos la planta es difícil de ver, pero en otros se puede entender bien como eran estos edificios típicos de la vida en Mallorca hace 3.000 años.

Son Corró

En la carretera que sale de Costitx hacia Sencelles, a la altura del Km 2,8 de la carretera, hay que ir mirando a la derecha. El acceso al yacimiento está muy bien indicado con paneles. A unos 100 metros de la carretera podremos ver las columnas del santuario. No hay que atravesar el sembrado. Siguiendo unos 300 metros encontraremos a la derecha una pequeña entrada donde se podrá dejar el vehículo, y desde aquí hay que seguir un camino que sale y que nos llevará al santuario.

Una reciente y polémica reconstrucción lo representa como un edificio de planta rectangular y 3 naves separadas por columnas, pero otros investigadores sostienen que no había tales columnas, sino pilares rituales monolíticos que aparecieron en desorden y no alineados como en la actualidad.

Fue descubierto en el año 1894, cuando el payés, al arar la tierra, tropezó con tres cabezas de toro, en bronce, la mayor de las cuales pesaba 38 kilos. Al lugar pronto acudieron eruditos que promovieron una recolecta popular para pagar las 3.500 pesetas que pedía el descubridor, pero no se halló el adecuado eco. Cuando ya casi estaban en camino del Louvre, al fin se pudo persuadir a la reina Isabel II y a Cánovas del Castillo para que compraran las testas, razón por la cual ahora se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.

Mucho se ha discutido sobre la función de estas cabezas de toro, aunque posiblemente eran símbolos de divinidades asociadas a la ganadería, a la fecundidad o a la guerra. También se discute sobre su origen: si fueron fabricadas en la isla por los baleáricos o importadas de centros más refinados. De momento no hay pruebas de que los baleáricos alcanzaran tan alto nivel técnico, pero podría haber sorpresas.

Junto a las cabezas, se encontraron varios cuernos de toro, un cetro rematado por una paloma, discos de bronce, cuernos de cabra, colmillos de cerdo, restos de los festines rituales que allí se celebraban.

Aunque a primera vista el santuario se encuentra aislado en mitad del campo, no era así en la prehistoria. Cerca están los restos de un talayot circular y, algo más lejos, otro cuadrado. Si tenemos en cuenta que se encuentra, además en el punto intermedio entre tres poblados, podemos pensar que el lugar fue, durante todo el primer milenio a.C., un lugar ritual de varias comunidades.

Cas Canar

Esta preciosa aldea se encuentra en la carretera que conduce de Sencelles a la carretera de Sineu, a unos 2 kilómetros del primero. Al llegar a él y en medio de una cerrada curva a la derecha en pendiente de bajada, encontramos un cruce con caminos a la derecha e izquierda: el primero, conduce a los talayots que ahora trataremos, mientras que el de la izquierda lleva, directamente, al talayot de Binifat, que más adelante también visitaremos.

Si seguimos, pues, el camino a 200 metros veremos, a la izquierda, un gran talayot cuadrado. Oculto tras él veremos otro más, en estos momentos en curso de excavación por la asociación Arqueobalear.

Nos encontramos ante un centro ceremonial formado por dos talayots cuadrados y unas cuevas de enterramiento cercanas (de época baleárica), todo ello relacionado con el poblado que se encuentra bajo las casas de la aldea y cuya muralla puede intuirse en la pared seca que bordea el camino por el que hemos venido.

En este poblado de las casas no se han hecho excavaciones, pero desde tiempo inmemorial, cuando el payés cavaba para plantar árboles descubría hallazgos, entre ellos, enterramientos y un molde para fabricar una especie de gran cuchilla.

Volviendo al centro ceremonial, el primer talayot se conserva bastante entero, con la puerta adintelada, aunque está prácticamente relleno de piedras. El segundo, más alejado, conserva menos altura, especialmente en su fachada, pero las excavaciones en curso permiten ver su planta completa.

Ambos tienen el corredor de entrada en zig-zag y ambos están orientados en la misma dirección: sus puertas se abren al sudoeste, hacia la puesta del sol en el solsticio de invierno, lo cual es extraño en los talayots cuadrados, cuyas puertas se suelen abrir al sudeste.

Tras perder su uso original, este talayot sirvió como refugio ocasional de algún payés baleárico, que construyó sobre él una caseta. Ya en época romana se instaló una casa en su costado sudeste. Restos de estas dos ocupaciones se han encontrado en las excavaciones.

Binifat

Talayot situado en el término municipal de Sencelles, muy cerca del límite con Costitx. Debemos salir de Cas Canar, aldea que se encuentra en la carretera que conduce de Sencelles a la carretera de Sineu, a unos 2 kilómetros del primero. Al llegar a él, y en medio de una cerrada curva a la derecha en pendiente, encontramos un cruce con caminos a la derecha e izquierda. Cogeremos el camino de la izquierda y seguiremos dicho camino hacia el llogaret de Son Vispó. Poco antes de llegar se encuentran las casas de Binifat, en cuyas inmediaciones -y visible desde el camino- se encuentra el talayot.

Se trata de un precioso talayot circular de unos 15 metros de diámetro, que conserva su entrada y una altura de unos 4 metros. El interior no dispone de columna, seguramente porque fue demolida para ganar espacio para el uso moderno como aprisco.

Este talayot formaba parte de un poblado del que apenas quedan restos. Muy cerca, aunque perdidos en la espesura, dispone de un centro ceremonial con un talayot circular y otro cuadrado.

Es Racons

Para llegar a Es Racons, debemos salir desde Llubí por la calle Sineu, para alcanzar un camino que conduce a la carretera de Sineu. A medio kilómetro del pueblo encontraremos, a mano izquierda, los restos de la muralla del poblado talayótico, que por lo demás está completamente arrasado. Un poco más adelante se encuentra el gran centro ceremonial de este poblado, del que destacan, a ambos lados del camino, dos grandes talayots circulares, que se miran desde hace siglos a través de sus entradas afrontadas. El más grande de los dos alcanza los 5 metros de altura.

En estos talayots no se han realizado excavaciones, aunque sí se limpiaron de piedras y matas.

Cien metros más allá, junto a la casa del Molí d’en Blanc, el centro ceremonial continua y se pueden ver restos de otros talayots, santuarios y cuevas.

Este conjunto de Es Racons es uno de los mejor conservados de la isla, donde se puede apreciar con claridad la relación existente entre los poblados y sus centros ceremoniales próximos, compuestos éstos por talayots cuadrados, circulares, túmulos, a los que posteriormente se les añadieron santuarios y otros edificios.

Son Fornés

El poblado talayótico de Son Fornés se encuentra en la carretera de Montuïri — Pina, a la derecha del km. 3,6, muy cerca del cruce con la carretera de Algaida — Sant Joan. Se encuentra indicado por un panel. La finca en la que se encuentra fue adquirida recientemente por el ayuntamiento de Montuïri. Una barrera da acceso al camino que nos conduce hacia el montículo donde se encuentra el yacimiento.

Actualmente se encuentra en curso de excavación por lo que es posible que pronto haya estructuras a la vista. De momento se pueden ver tres talayots circulares unidos por diversas casas y una muralla, y en la cima del montículo, otra muralla. Todo el conjunto constituye un complicado poblado talayótico, con diferentes etapas de crecimiento que son investigadas en estos momentos, pero que incluyen desde principios del primer milenio antes de Cristo hasta época tardorromana, aunque desde mediados del siglo I d.C. el poblado talayótico desapareció.

El primer talayot que encontramos al entrar es el circular más grande de Mallorca, con 17 metros de diámetro y unos muros de 5 metros de grueso, con un volumen calculado de 2.000 toneladas. Nos ha llegado en un buen estado de conservación, especialmente su cámara, donde aún se puede ver un camarín incrustado en el muro, que no se sabe qué función podía tener ya que en su interior no se encontraron restos, y la gran columna central, que alcanza los 4 metros de alzado. Algunas de sus piedras llegan a pesar hasta 10 toneladas.

En la excavación de este talayot se encontraron huesos de toro y cerdo más que de oveja, al contrario de lo que sucedía en las habitaciones cercanas, por lo que, los excavadores piensan que en su interior se celebraba algún tipo de actividad ritual.

El segundo talayot es diferente al primero: es más pequeño y su cámara fue forrada con un muro nuevo que tapa la puerta. Todavía se pueden ver los escalones que darían acceso a la cámara una vez cegada la puerta. En la excavación aparecieron copas pero no los huesos que aparecían en el primer talayot.

Entre los talayots se pueden contemplar casas de diferentes épocas; las más antiguas suelen ser las más próximas al talayot 1, aunque muchas están superpuestas. En alguna de ellas se pueden ver aún cisternas, bancos y estanterías, además de suelos enlosados y escaleras.

La visita al poblado se debe complementar con la del museo existente en el Molí d’en Fraret, a la salida hacia Sant Joan desde Montuïri (abierto de marzo a octubre de 10 a 14 horas y de 16 a 20 h. y de noviembre a febrero de 10 a 14 h., excepto los lunes). Allí se pueden encontrar los objetos que se rescataron de las excavaciones y un bien expuesto resumen de la prehistoria mallorquina.

Es Pou Celat (Salat)

Esta impresionante muralla de un poblado talayótico bien merece una visita pues se encuentra al borde mismo de la carretera. Para llegar a ella hay que tomar la carretera de Porreres a Felanitx, después de poco más de 1 Km. cogeremos la primera carretera que se desvía a la derecha en dirección a Son Mesquida.

Debe su nombre a un antiguo pozo existente cerca del poblado, que sin duda ya existía en época talayótica. En casi todos los poblados de esa época hay algún pozo cercano, pero en cambio no se suelen encontrar en su interior obras para recoger agua, del tipo de cisternas. Parece que las necesidades de agua eran principalmente las del ganado, mientras que las personas pasaban con el agua recogida en tinajas.

La muralla está erigida con grandes losas verticales y cerca de su final se pueden ver los restos de un talayot circular. Recientemente se han realizado excavaciones en una de las habitaciones adosadas a la muralla.