Datos y descargas

Dificultad:
Fácil. La excursión transcurre por carretera rural exceptuando un tramo para llegar al punto 3, que hay que bordear la costa a pie por un camino de 1,8 km.

Duración:
6 horas aproximadamente.

Longitud:
79 Km. Desde el punto 1 al punto 7

De interés:
Capocorb es uno de los escasos yacimientos arqueológicos mallorquines habilitados para la visita turística y el único que lo es por iniciativa privada. Su horario de visita es de 10 a 17 horas. El precio de entrada es de 3 €.

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Introducción

Este recorrido abarcará un importante conjunto de yacimientos talayóticos y pretalayóticos situados en la zona sureste y costa de Levante de la Isla de Mallorca cuya datación se remonta al 2500 en plena Edad del Hierro e incluso anterior en el caso de los restos de la cultura pretalayótica, en la que estaríamos hablando de la Edad de Bronce.

Podremos observar restos de poblados y centros ceremoniales en mejores o peores condiciones pero con un interés y calidad indiscutibles. Encontraremos una considerable cantidad de talayots circulares y cuadrangulares como en el caso de Capocorb, varias edificaciones naviformes como en Es Clossos de Can Gaià, túmulos como en Sa Gruta, santuarios i torres como en S’Illot, murallas como en Es Bauç, la atalaya de Els Antigors, etc.

Se podrá comprobar la gran importancia que daban los primeros pobladores prehistóricos de la isla a los ritos y ceremonias. Además, podremos recrear con un poco de imaginación el carácter de estos restos ciclópeos con funciones religiosas, funerarias y de hábitat.

Cabe destacar que encontraremos el talayot más alto de Mallorca en Capocorb y el único yacimiento pretalayótico que se está excavando.

Además, podremos apreciar a lo largo del recorrido la visión de varias fincas rústicas tan típicas de la arquitectura popular mallorquina.

Capocorb

En la carretera de Llucmajor a Cap Blanc, y tras pasar el antiguo cuartel del mismo nombre, debemos continuar unos 5 km por la misma carretera. Poco después de pasar el desvío a Cala Pí, en el punto kilométrico 23, veremos el poblado en una curva a la derecha, a la izquierda de la carretera, debidamente señalizado.

A pesar de su monumentalidad, este yacimiento es de interpretación complicada, hasta el punto que tan solo recientemente se han encontrado las claves para descifrar sus enigmas. No conviene perder de vista que lo que vamos a ver es, básicamente, un complejo centro ceremonial anexo a un poblado del que no restan casi signos visibles.

Entrando al recinto nos encontraremos un gran talayot redondo. De acuerdo con los últimos estudios, este talayot, junto con otro descubierto hace poco tiempo al otro lado de la carretera, pertenecía al poblado desaparecido. El resto de talayots que veremos (dos cuadrados y dos circulares, además de decenas de salas y habitaciones) forman parte del centro ceremonial, que también se extiende por la valla vecina ocupando casi un kilómetro.

Dentro del recinto nos detendremos en los majestuosos talayots cuadrados, uno de los cuales es el talayot más alto de Mallorca, con 7 metros de alzado. Observamos que sus interiores son diferentes: uno tiene un cuarto elevado sobre un cuerpo macizo al que se accede por un túnel helicoidal. El otro tiene la puerta tapiada por otras construcciones posteriores. Estas características han creado confusión entre los investigadores, sin que las excavaciones realizadas a comienzos y a mediados del siglo XX hayan aportado la suficiente luz.

Ante el segundo talayot cuadrado hay un considerable número de habitaciones formando un laberinto. Pese a su excavación en los años 20 del pasado siglo, nada se sabe de su función, pero al menos nos podemos dar un paseo por el interior de unos edificios de hace 2500 años o tal vez un poco más.

Entre los dos talayots cuadrados se extienden también un grupo de grandes salas normalmente precedidas por una ante-sala. Tradicionalmente se han considerado habitaciones domésticas pero, debido a su forma y el tipo de muros, más bien parecen almacenes o similares. El lado exterior de estas salas forma una muralla que ha servido para explicar el yacimiento como un poblado, pero de un vistazo se puede ver que esta muralla no tiene nada que ver con la de los típicos poblados talayóticos, sino que parece mucho más reciente, seguramente de los últimos siglos de la cultura talayótica.

Desde el lugar más al norte no debemos dejar de mirar en esa dirección para contemplar el resto de monumentos que por estar dentro de otro cercado no se pueden visitar. Se trata de un túmulo, un monumento cuadrado y otro circular. Con ellos se comprende mejor el carácter de centro ceremonial de gran parte del conjunto.

Saliendo del recinto no debemos dejar de contemplar las casas de las dos posesiones del lugar: Capocorb Vell y Betlem, que eran la alquería islámica Jnjar, con un nombre que tal vez era el mismo que en época talayótica. Esta sucesión de poblamiento en el mismo lugar puede explicarse por la abundancia de agua en contraste con la aridez de los alrededores. De hecho, tras la conquista catalana, Capocorb estuvo a punto de convertirse en un pueblo más.

La visita a Capocorb puede complementarse, por quien desee comprender un poco mejor como era el mundo talayótico, pegando una ojeada al yacimiento vecino de Capocorb d’en Jaquetó, situado a 700 metros, al lado derecho del camino des Palmer (que sale desde la misma entrada de Capocorb) al cruce con el camino de la possessió de s’Aguila.

Se trata de un centro ceremonial alrededor de un túmulo, con decenas de habitaciones de tipo similar a los santuarios. Tras esta visita nos quedará bien clara la importancia que los talayóticos daban a los rituales y las ceremonias y a los lugares dónde se celebraban.

Ets Antigors

Este majestuoso poblado talayótico se encuentra muy cerca del pueblo de Ses Salines, desde donde se puede llegar siguiendo los indicadores. Se encuentra mínimamente acondicionado para la visita pública, por lo cual ésta es fácil y cómoda. Debemos coger la calle que sale justo delante de la iglesia de Ses Salines. Esta calle da paso a una carretera que pronto termina, donde giraremos a la izquierda. Poco después acaba el asfalto, y unos cientos de metros más allá nos encontraremos con la espléndida talaya Joana al lado de la carretera, a nuestra izquierda.

La Talaia Joana es un talayot redondo muy bien conservado embutido en la muralla del poblado. Fue excavado por el mismo arqueólogo que Capocorb, Josep Colominas, a comienzo del siglo XX pero también se sabe muy poca cosa de los materiales encontrados, destacando una punta de lanza de bronce y un cuchillo de hierro. No obstante, el hallazgo de huesos humanos quemados dio origen a una polémica sobre si los talayots eran el lugar donde se quemaban los cadáveres de los talayóticos. Hoy esta discusión se ha dejado de lado porque se ha demostrado que dentro de un talayot es imposible hacer un fuego de la potencia adecuada como para quemar un cadáver. Tras éste, podremos observar la muralla del poblado con una puerta que conserva el dintel.

Para entrar dentro del poblado debemos volver a la carretera y hacerlo por el lugar indicado. El interior conserva un talayot redondo central en buen estado y restos de tres más, así como partes de otros edificios, entre los cuales se pueden discernir los fundamentos de un santuario que fue excavado por Colominas. Da la impresión de que el interior del poblado conserva los edificios monumentales pero carece de cabañas, que por el hecho de haber sido construidas con piedras pequeñas, los labradores, durante cientos de años, las han deshecho, agolpando las piedras encima de la muralla.

Es Bauç

El acceso a este poblado talayótico exige un ligero paseo de unos 30 minutos. Lo hemos incluido en este itinerario porque se encuentra en un lugar espectacular, tanto por los acantilados como por la soledad del lugar, alejado de cualquier espacio habitado.

Para acceder a este punto tenemos que dejar el coche en Cala s’Almonia (Santanyí) y bajar por unas escaleras que nos conducen a la playa. Desde ésta, tomamos un sendero que sube serpenteando por la ladera opuesta. Debemos seguir el camino que sale de este sendero, siguiendo más o menos la línea de la costa. Cogeremos un camino por la costa hacia el sur y aproximadamente a un kilómetro de distancia encontraremos una antigua caseta militar que se encuentra sobre el poblado.

Lo primero que nos encontraremos será un talayot cuadrado en buen estado de conservación, con la columna caída pero conservando la posición de sus piedras. Observaremos que la puerta de este talayot se abre hacia el horizonte infinito del mar. Precisamente fue este hecho uno de los que más importancia tuvieron para la definición del significado de la orientación de este tipo de talayot.

Un centenar de metros siguiendo las estructuras, llegamos a las murallas del poblado, que conserva tres de sus puertas con las losas de las cubiertas caídas. El hecho de que no haya habido poblaciones próximas ha permitido conservar en magnífico estado casi todas las estructuras, excepto las situadas más cerca de los acantilados.

En una esquina de la muralla y marcado por una higuera, nos encontraremos con un gran pozo que debía ser uno de los puntos más importantes del poblado. También está cerca de un talayot redondo con la puerta girada hacia el pozo.

Todavía no se ha hecho un estudio completo de este poblado. Sus misterios continúan escondidos.

Es Clossos de Can Gaià

Para ir a este poblado pretalayótico desde el punto anterior debemos coger la carretera en dirección a Santanyí para seguir posteriormente dirección S’Alqueria Blanca, Calonge y S’Horta. Es en este último punto donde debemos prestar más atención ya que debemos seguir hacia Portocolom por la misma carretera. A unos 2,5 kilometros veremos a la derecha un desvío que se dirige a Portocolom y a Cala Marçal, giramos por éste y seguimos unos 2 kilómetros. Justo antes de entrar en la urbanización, debemos prestar atención a la izquierda hasta observar las estructuras de este yacimiento, que se divisan con claridad desde la carretera.

Clossos de Can GaiaEl poblado está actualmente en curso de excavación y como es el único de esta época pretalayótica que hoy se está estudiando, sus resultados son esperados con mucho interés por los investigadores. Este poblado nos ha llegado sorteando todo tipo de agresiones: el año 1965 se destruyó parcialmente el yacimiento al construir la carretera y años después volvieron los destrozos por construcción de chalés y redes de aguas.

A pesar de todo ello, todavía podemos contar nueve construcciones naviformes, de las cuales por el momento se ha excavado sólo una. Se trata de una gran cabaña alargada, de una longitud de 16 metros por 6 de ancho. Sus muros tienen entre 2 y 3 metros de grueso, pese a que de altura tan sólo conservan un metro y medio. En la fachada se encontró un enlosado y en el interior otro que ocupa tan sólo una parte. También en el interior había cuatro pilares que tal vez soportaran un altillo. Cerca de la puerta todavía se puede ver una piedra central que servía como área de trabajo doméstico: cortar, raspar… y a su pie había un mortero. Delante de la naveta se localizaron trece agujeros de palo haciendo un semicírculo que debían de servir para aguantar un porche o unos biombos. Todo abandonado hace 3000 años. Finalmente, toda la cabaña iría cubierta con ramas y arcilla, como las cabañas de roter. Ésta era la casa de una familia extensa, dedicada a la ganadería, autosuficiente de casi todo: ellos mismos fundían el metal, que era la técnica más compleja del momento, como se ha podido comprobar en otros yacimientos similares al encontrarse moldes. Más cerca de la carretera se ha excavado una estructura comunal, de función todavía poco clara. Entre el relleno se puede ver una piedra como las que se utilizan de prensa para hacer queso o aceite.

Hospitalet Vell

Para llegar a este punto desde Es Clossos de Ca’n Gaià, volveremos hasta el cruce de la carretera por la que hemos venido y al llegar al citado cruce, giramos a la derecha en dirección Porto Cristo. Seguimos sin dejar esta carretera durante unos 8,3 kilómetros y estaremos atentos ya que a la derecha aparecerá un desvío en el que se indica el yacimiento. Seguimos por este desvío aproximadamente un kilómetro y a la derecha veremos una entrada con un panel informativo y unas barreras que dan acceso al yacimiento.

Primero encontraremos un gran muro, parecido a una muralla, hecho con piedras muy bien encajadas, recordando el estilo de los edificios incas. Se trata de una enigmática construcción ya excavada y que algunos consideran una construcción militar cartaginesa. En su interior se pueden ver habitaciones y un patio, pero estas particiones son posteriores al primer uso del edificio. Esta construcción fue abandonada en la época de la conquista romana de la isla.

Si continuamos hacia el interior del yacimiento, pronto nos encontraremos un airoso y singular talayot cuadrado. Se trata de uno de los pocos talayots de este tipo que está situado en el interior o en los alrededores de un poblado, y también de uno de los más pequeños. Por el contrario es uno de los mejor conservados, manteniendo todavía algunas losas de cubierta sostenidas por una típica columna talayótica, de diámetro creciente de abajo hacia arriba.

Otra particularidad de este talayot es que carece de la puerta a nivel del suelo. A pesar que fue excavado en los años 80 del pasado siglo, no se pudo aclarar su función. Adosado a éste se pueden ver varias habitaciones y más allá restos informes de otras estructuras y talayots, esperando, como tantas otras, un estudio sistemático.

Al volver hacia el coche podemos visitar los restos de unos naviformes que se conservan a 20 metros de las ruinas talayóticas, en la parte norte. A pesar de que hoy casi levantan un palmo del suelo, las excavaciones que se realizaron ofrecieron interesantes fechas y objetos, como el molde para fabricar un puñal.

Sa Gruta

Para llegar a este yacimiento iremos hacia Porto Cristo atravesando la población y dirigiéndonos a S’Illot. Desde el cruce de la carretera de Portocristo-Cala Millor con la de cala Morlanda, este túmulo es perfectamente visible.

Se trata de un gran túmulo que alcanza los 13 metros de alto por más de 40 de diámetro. En su punto más alto quedan los restos de una construcción cuadrangular, por lo que la imagen original de este monumento se debía parecer a una pirámide maya. Hay que relacionarlo con el poblado de S’Illot, del que a continuación hablaremos. Seguramente era un límite territorial de éste, enmascarado con funciones religiosas y tal vez funerarias. De hecho, en sus alrededores existe una cueva de enterramiento pretalayótica.

S’Illot

Llegar a este poblado es muy fácil porque se encuentra dentro del casco urbano de S’Illot. Para llegar a éste desde Sa Gruta seguiremos por la misma carretera unos 1,2 kilómetros y llegaremos a una rotonda. Debemos tomar la primera salida de ésta en dirección S’Illot y seguir sin abandonarla durante 1,5 kilómetros. Hayaremos este poblado casi a orillas del mar y rodeado de hoteles.

Nos llamará la atención el tamaño ciclópeo de las piedras de la muralla de más de 2 metros de altura y 4 ó 5 toneladas de peso. Uno de los hechos más llamativos de este poblado es que la muralla no subleva todo el poblado, sino casi la mitad. Esto ha dado pie a diferentes hipótesis para explicarlo, entre las cuales se citan que el poblado fue abandonado antes de terminarlo o que, directamente, fue diseñado de este modo, ahorrándose unos metros aprovechando las paredes exteriores de grandes habitaciones. Una vez en su interior nos dirigiremos hacia la gran torre central, sin duda el epicentro del poblado, pero del que tampoco sabemos gran cosa, a pesar de haber sido excavado en los años sesenta por una universidad alemana. Cuando miramos hacia el fondo de esta torre podemos ver los restos de una construcción anterior, seguramente pretalayótica, que fue aprovechada para levantar la torre talayótica. Adosadas a la torre podemos ver varias habitaciones en forma de riñón, que, éstas sí sabemos que eran donde vivían los talayóticos. Cada cabaña tenía varías habitaciones y un hogar, y cuando se hizo la excavación, se recogieron muchos restos cerámicos, morteros de piedra y otros enseres cotidianos. También nos debemos fijar en un pozo que se abre en el interior de la habitación que está situada más al norte, que es la boca de una amplia cueva que se extiende por debajo de la torre central y que tiene un pequeño lago de agua dulce. Seguramente fue el motivo de que los talayóticos eligieran este lugar para levantar el poblado. Finalmente, descendiendo de la torre central podemos observar dos santuarios con su característica planta cuadrada con un ábside.

Curiosamente, la dirección de sus fachadas se encuentra mirando una a la salida del sol en el solsticio de verano y otra a la puesta del sol en el solsticio de invierno. Y en cada una de las dos direcciones, a un par de kilómetros se encuentra un túmulo: Sa Gruta hacia el sur, y Punta de n’Amer hacia el norte. Tras su ocupación talayótica el poblado se abandonó y, pese a algún hallazgo bizantino, permaneció de este modo hasta el presente.