Datos y descargas

Dificultad:
Fácil. Paseo urbano.
Duración:
2-3 horas aproximadamente
Longitud:
2-3 kilómetros, aproximadamente.
De interés:
Recorreremos una serie de lugares y edificios que nos evocarán la historia de la ciudad de Eivissa a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Podremos observar la huella de los historicismos, el protagonismo del estilo colonial así como la leve influencia del Modernismo.
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Introducción

La ciudad de Eivissa, transcurrido algún tiempo de la finalización de las murallas renacentistas, presentó dos zonas claramente diferenciadas: Dalt Vila, la zona intramuros, y el barrio de La Marina, situado extramuros. La diferencia sociológica fue uno de los rasgos distintivos más característicos. Mientras La Marina acogía a marineros, artesanos, pescadores y comerciantes, y Dalt Vila era habitada por los militares, el clero, propietarios y rentistas. Esta diferente realidad social dio lugar a diversas tensiones y, sobre todo, a mucha rivalidad.

Los primeros planos del Barrio de La Marina son del siglo XVIII. Desde el poder se fueron tomando medidas para conseguir que el crecimiento del barrio fuese controlado o inexistente. En el año 1724 se prohibió que en esta zona viviesen quienes no fuesen marineros así como que pudiesen instalarse mercados. Pero el freno definitivo a la expansión sería la construcción de “s’Estacada”: un muro de poca altura (de 3 o 4 metros, consistente en dos paredes paralelas rellenas en el espacio interior con piedras y tierra) desde el baluarte de Sant Joan hasta el mar y que tenía una sola puerta de acceso: “sa Creu”, que coincide con el inicio de la actual calle de sa Creu. Esta estacada servía para proteger y separar este flanco del barrio de la zona noroeste de la ciudad, todavía pantanosa, así como medida de control fiscal de todos los productos que llegaban a la ciudad desde el campo ibicenco. Incluso llegó a estar previsto un derribo del barrio en el año 1755 que no llegó a producirse. A finales del siglo XVIII la población de la Marina era de más del doble que la de Dalt Vila.

A pesar de todos los intentos de acabar con el barrio, su crecimiento fue imparable, lo cual comportó la decisión de derribar la primera estacada y construir otra ganando terreno al campo, aproximadamente a una hectárea de la anterior. Pero, paradójicamente, durante diez años coexistieron ambas y entre las dos estacadas se levantó, entre los años 1865 y 1890, el llamado Poble Nou, con una trama ortogonal para sus calles y con unas viviendas de tres pisos de altura.

La Marina

El barrio de La Marina de la ciudad de Eivissa se encuentra situado al pie de la vertiente norte del Puig de Vila y limita con el mar, Dalt Vila y el paseo de Vara de Rey.

Esta barriada fue edificada sobre antiguos terrenos pantanosos fundamentalmente a partir del siglo XVII, y se irá consolidando en los últimos cuatro siglos. La actividad primero corsaria y después comercial (siglos XVII al XIX) conseguirá desplazar hacia el barrio la vida económica de la ciudad.

Segunda estacada

El itinerario se inicia en la calle Comte del Rosselló, esquina con la calle Aníbal (más conocida como calle de las Farmacias). Todo el recorrido de la calle Comte del Rosselló, que en su continuación a partir del Paseo de Vara de Rey se denomina Bartomeu Ramon, se corresponde con el trazado de la mencionada segunda estacada. En el año 1820 el ayuntamiento solicitó permiso al Gobierno central para ensanchar el barrio de la Marina y derribar la primera estacada, pero ello no fue posible hasta el año 1857 en que se pactó con el estamento militar que el deseado derribo sería posible si se levantaba otro nuevo muro. Hacia 1860 la segunda estacada estaba casi finalizada y la primera estaba a medio derribar. Pero a finales del siglo XIX ya se planea su derribo.

Teatro Pereira

Al principio de la calle se encuentra el primer edificio construido fuera del límite de la segunda estacada: el Teatre Pereira. Fue finalizado en el año 1899 y supuso la introducción en Eivissa de un estilo ornamental de inspiración clasicista y colonial. Los introductores de esta estética fueron maestros de obra de formación autodidacta que retornaron a la ciudad después de haber estado en las colonias americanas. Se concibió como un teatro (fue el primero que hubo en Eivissa), luego pasó a ser un cine, durante unos años fue la sede de la Conselleria d’Educació i Cultura hasta que finalmente se convirtió en un café con música en vivo. Desde el 2001 está declarado como Bien de Interés Cultural.

La construcción de este teatro en la zona del ensanche simboliza el triunfo y el inicio de la ciudad comercial, ya plenamente burguesa, frente a la ciudad de Dalt Vila.

Bar Can Pou

El barrio conserva su carácter comercial y algunos establecimientos son negocios iniciados en el siglo XIX. Es el caso del Bar Can Pou, a donde se llega después de recorrer el tramo de la primitiva segunda estacada, girar hacía la fachada marítima y tomar la calle de Lluís Tur i Palau. El bar se creó hacía el año 1870 y era el punto de encuentro de marineros y pescadores, pero también de payeses que se desplazaban a Vila. Tenía servicio de barbería.

Comidas Bar San Juan

Desde este punto cogeremos la calle de Guillem de Montgrí, cuyo trazado se corresponde con el de la mencionada primera estacada. En esta calle se encuentra “Comidas Bar San Juan”, local fundado en 1870, año en que se inauguró el edificio en que se encuentra emplazado. El nombre del establecimiento se debe a que el constructor del inmueble era del pueblo de Sant Joan.

Es Mercat Vell

La calle de Montgrí nos lleva a la calle de las Farmacias que desemboca en la Plaça de la Constitució, donde se encuentra lo que se conoce con el nombre de “es Mercat Vell”, y es el primer mercado cubierto que se construyó fuera de las murallas. Fue promovido por el Ayuntamiento en un lugar donde ya existían paradas de venta de fruta y verdura. El edificio es de inspiración neoclásica y copia la planta de un templo griego. Su creación se debe al maestro de obra Jaume Riera Torres. El expediente de construcción fue aprobado por una Real Orden de 21 de abril de 1870 y fue adjudicada conjuntamente con la Peixeteria i la Carnisseria. Fue inaugurado en el año 1872 y desde entonces está en funcionamiento. Entre 1994 y 1997 el arquitecto Raimon Torres dirigió una restauración que incluyó la peatonización de la plaza.

Antes de la construcción del Teatro Pereira estaba proyectado un teatro municipal en el primer piso del Mercat.

La Peixeteria

Prácticamente al lado, junto al Portal de ses Taules, se encuentra el edificio de la Peixeteria, construido en el año 1875, en la antigua Plaça des Carbó, y que presenta una peculiar planta octogonal. Actualmente, prácticamente no quedan tiendas abiertas. Esta obra fue realizada conjuntamente con el Mercat Vell y se terminó en 1872. Ese mismo año se hizo el sorteo para adjudicar las paradas. Desde 1872 hasta principios del siglo XXI ha estado en funcionamiento. Actualmente, perdida ya su función inicial, se le buscan otras funciones.

Monumento a los corsarios ibicencos

Volviendo de nuevo a la calle de las Farmacias (que en esta altura se denomina calle de Antoni Palau), cogiendo la segunda calle a mano derecha, encontramos el carrer del Mar, que desemboca en la plaza de Antoni Riquer, donde se encuentra el monumento a los corsarios ibicencos.

La construcción del monumento fue idea de Isisdor Macabich quien, mientras estaba realizando un trabajo sobre el corso en el año 1905, se percató que al año siguiente se cumplían cien años de la gesta del corsario ibicenco Antoni Riquer, quien capturó en el año 1806 el barco inglés Felicity capitaneado por el corsario italiano Miguel Novelli conocido como “el Papa”.

Dado que el enfrentamiento naval se produjo a la vista de los ibicencos, situados sobre las murallas, la acción de la captura del Papa siempre se había considerado como la hazaña más importante de la historia del corsarismo pitiuso. Macabich creyó que era oportuno conmemorar ese aniversario y así lo manifestó en un artículo publicado en la prensa. La propuesta recibió la aceptación popular y pronto se creó una comisión para ocuparse del asunto. Fue así como se decidió impulsar una suscripción popular para erigir un obelisco en homenaje a Riquer y a todos los corsarios ibicencos. La primera piedra fue colocada en julio de l906 durante una fiesta multitudinaria, pero el proyecto quedó estancado hasta el año 1914 en que se encarga al taller de los escultores catalanes August y José María Font.

El monumento fue inaugurado el 6 de agosto de 1915. La placa de uno de los lados del monumento tiene una representación del barco Verge del Rosari, llamado también Sant Antoni i Santa Isabel, que gobernaba el capitán Riquer cuando abordó al barco enemigo. Los otros tres lados tienen diferentes inscripciones.

Plaza de sa Font

La calle de Guillem de Montgrí desemboca en la plaza de sa Font, que recibe este nombre porque en ella se donde se ubica la primera fuente que tuvo Eivissa y que tiene su origen en las mejoras llevadas a término por los ilustrados. Esta fuente llevaba agua desde el Coll de Portmany hasta Sant Rafel. Se encuentra al pie del baluarte de Sant Joan, desde donde partía la primera estacada.

Durante gran parte del siglo XX llevó el nombre de Plaça Canalejas, en recuerdo del presidente asesinado en el año 1912. En 1981 volvió a recobrar su nombre tradicional.

Aquí finalizará el recorrido por la Marina, que en el año 1889 visitó el escritor francés Gaston Vuillier, quien de su estancia en el barrio dejó testimonio escrito en su libro “Las islas olvidadas” con las siguientes palabras: “A menudo, durante el día y también en la tarde, he visto, en plena calle, matar cerdos, cortarlos, hacer butifarras y otros embutidos. La calle es propiedad de todo el mundo, cada uno se instala y ejerce su industria sin preocuparse por los que pasan”.

El paseo de Vara de Rey

Para llegar a este paseo desde la Plaça de sa Font nos dirigiremos, a través de la calle Anibal, hacia la calle Comte de Rosselló, que nos llevará, tras recorrer escasos metros, al paseo de Vara de Rey. En donde están todos los puntos que quedan del recorrido.

A principios del siglo XIX, este paseo era “s’Hort de sa Tarongeta”. En el año 1849 se plantaron 36 árboles procedentes de Barcelona y se convirtió en la zona de paseo de los habitantes de la ciudad de Eivissa. En el año 1867 el Archiduque Luís Salvador lo describe como un paseo limitado por árboles que dan sombra y con bancos de piedra que se conoce como el paseo de “s’Alamera” (para muchos ibicencos éste es aún su nombre). Pero su actual aspecto, así como su nombre, arranca de principios del siglo XX.

Joaquín Vara de Rey y Rubio fue un general muerto en la guerra de Cuba, en la batalla de El Caney, que tuvo lugar el día 1 de julio de 1898, luchando contra los norteamericanos que habían acudido a apoyar el movimiento de la independencia cubana. Su muerte tuvo un gran eco mediático, pero la sorpresa para los ciudadanos de Eivissa llegó cuando el Diario de Ibiza, del día 6 de julio de aquel mismo año, informó que el general Vara de Rey había nacido en la isla. Una vez realizadas las consiguientes comprobaciones quedó esclarecido que el general había nacido, efectivamente, en Eivissa el 14 de agosto de 1841 y que era el hijo de un capitán del ejército destinado en la isla.

Los ibicencos acordaron dedicarle primero una calle y colocar una placa de mármol en el patio des Castell, aunque después, tras la gran acogida de la suscripción popular para colocar la placa, decidieron nombrarle Hijo Ilustre de la ciudad y dedicarle un monumento.

Monumento al general Vara de Rey

El recorrido por el paseo se inicia en el monumento al general Vara de Rey. En el año 1902 se colocó la primera piedra de este monumento en el descampado de Sa Tarongeta, en medio de una gran multitud. El 25 de abril de dos años después se inauguró con la presencia del Rey Alfonso XIII. La obra escultórica fue realizada por el artista catalán Eduard B. Alentorn y el pedestal por el arquitecto, también catalán, August Font, autores ambos de importantes proyectos escultóricos y arquitectónicos entre los que destacan las obras en el cimborrio de la catedral de Barcelona de principios del siglo XX en donde también colaboraron juntos. También fueron instalados en el paseo bancos que aún hoy pueden contemplarse y que presentan un trabajo en forja con reminiscencias modernistas.

Fue así como un coyuntural nacimiento en Eivissa vinculó para siempre, a través del nombre de un paseo, a este general muerto en la guerra de Cuba con la ciudad.

Cas Turs y el edificio de la Mutual

El plan de urbanización de ambos lados del paseo data de 1912-1913. Del año 1916 es el edificio situado en los números 5-7 del paseo que se conoce como Cas Turs. El proyecto y la construcción se deben a Antoni Costa Marí. En su fachada pueden observarse influencias del estilo colonial. Una de sus aportaciones novedosas fue la presencia de baños individuales para cada casa.

De 1914 es el edificio de la Mutual, que ocupa los números 8-16 del paseo. El ayudante de Obras Públicas Salvador Quetglas Ramon impulsó la creación de una asociación ibicenca para acogerse a unas ayudas del Gobierno Canalejas para la construcción de nuevas viviendas. La asociación se denominó “Mutual constructora” y de ahí proviene el nombre del edificio. El propio Quetglas fue autor del proyecto que constó de cinco escaleras de viviendas adosadas. Las obras empezaron en enero de 1914, a cargo del constructor Vicent Bonet “Carabassó”, y finalizaron en el año 1929. Algunas instituciones, como la Comandancia Militar o la Cruz Roja, tuvieron aquí su sede.

Hotel Montesol

En este paseo se inauguraron dos hoteles en el año 1933, precisamente el año en que en Eivissa se creó el Fomento del Turismo y que es la fecha en que, además de estos dos hoteles, se inauguran el Hotel Portmany en Sant Antoni y el Hotel Buenavista en Santa Eulàlia, que pueden considerarse, junto con los dos hoteles del paseo, como los primeros alojamientos que pretenden dar respuesta a las expectativas de un turismo de calidad substituyendo a las antiguas fondas y a las casas de particulares. Los primeros cruceros procedentes de Barcelona o de Palma ya empezaban a aportar una cantidad importante de turistas a la isla y en el Diario de Ibiza se hacían peticiones para que se desarrollara una industria turística en la isla.

En el número 2 del paseo todavía hoy se encuentra uno de estos dos hoteles inaugurados en el año 1933: el Hotel Montesol, obra de Joan Gómez Ripoll “Campos” nacido en Eivissa en el año 1888. Como muchos ibicencos de su generación, marchó a Cuba de donde volvió en el año 1929. Esta estancia en Cuba le permitió conocer una estética claramente colonial que queda reflejada en la fachada de este hotel que, en la fecha de su inauguración, el 3 de junio de 1933, se denominó “Gran Hotel”.

El hotel se caracterizó, desde un primer momento, por la grandiosidad y el lujo. Inicialmente tenía un gran vestíbulo, comedor, biblioteca y sala de fumadores.

Este hotel se convirtió en el símbolo del inicio de la actividad turística de la isla y fue el primero en adquirir carácter internacional.

El Gran Hotel albergó en los años 30 del siglo XX la primera oficina de información turística de Eivissa, la International Tourist Office, destinada principalmente a gestionar la llegada de cruceros al puerto.

La Guerra Civil se encuentra tristemente relacionada con este hotel. Su constructor, militante del PSOE, fue ejecutado en Palma por sentencia de un tribunal militar, una vez finalizada la guerra.

En este hotel, después de la ocupación franquista de Eivissa, y una vez institucionalizada la represión, se instaló el Juzgado Militar de Instrucción desde donde se coordinaron las acciones represoras encaminadas a la búsqueda y detención de los defensores de la causa republicana.

El Fomento de Turismo d’Eivissa impulsó la reapertura, creando una sociedad que aportara los fondos que el hotel necesitaba para volver a funcionar. Finalmente, el 14 de junio de 1946, se reinauguró el Gran Hotel, ahora con el nombre de Hotel Ibiza. A partir de 1958 pasó a denominarse Hotel Montesol.

En el 2002 el hotel fue declarado Bien catalogado.

Hotel Isla Blanca

Para acabar la ruta, en el número 20 del mismo paseo se encontraba el Hotel “Isla Blanca”, en clara alusión al nombre utilizado por Santiago Rusiñol para la isla de Eivissa. En la fachada, todavía hoy, una pequeña placa recuerda la función primigenia de este edificio. Actualmente, el inmueble está ocupado por una entidad de gran trascendencia en la vida social y cultural de Eivissa: la “Sociedad Cultural, Artística y Recreativa Ebusus”. Esta sociedad fue creada en el año 1927 y supuso la presencia en la isla del modelo de club británico que ofrecía a sus socios (hasta 1954 la entidad no admitió a las mujeres como socias) un local donde pasar los momentos de ocio. Hasta prácticamente los años setenta, fue el foco de buena parte de las actividades culturales de Eivissa a través de la organización de conferencias, exposiciones de pintura, lecturas poéticas, conciertos… La entrada está reservada a los socios y socias, pero merece la pena adentrarse en sus salones porque se experimenta la sensación de haber retrocedido unas cuantas décadas en el tiempo histórico de la isla.

El paseo de Vara de Rey finaliza en el inicio de la avenida de Ignasi Wallis, donde un gran reloj electrónico, que es también un barómetro, se ha convertido en el punto de encuentro de muchos ibicencos e ibicencas, especialmente adolescentes.