Datos y descargas

Dificultad:
Fácil. Paseo urbano.
Duración:
1 hora y media.
Longitud:
1 Km aproximadamente a pie.
De interés:
Podremos conocer el panorama arquitectónico balear del siglo XIX, centrándonos en la ciudad de Palma, y, admirar su riqueza y heterogeneidad.
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Introducción

A partir de la disolución del Barroco en Mallorca en la primera década del siglo XIX empiezan a introducirse los academicismos. Se dará un pensamiento ilustrado con su reflejo correspondiente en las artes a través del Neoclasicismo, pero éste no será puro sino que presentará heterodoxias propias del panorama isleño e incluso de estilos anteriores como el Tardobarroco o el Renacimiento. Serán cruciales las aportaciones del Cardenal Despuig, que reflejará el cambio de mentalidad en la isla, y la presencia del arquitecto neoclásico español Isidoro González Velázquez, entre otros, que condicionarán las directrices artísticas durante este período con arquitectos como Joan Sureda y Ripoll, y Llorenç Abrines.

A partir de los años 40, la arquitectura insular sufrirá una cambio de orientación que se manifestará en dos tendencias que durarán hasta finales del XIX: la línea clasicista como continuación del Neoclasicismo de Isidoro González con artífices como Miquel Rigo Clar; y la línea historicista vinculada a las corrientes románticas europeas que se traducirá en varias tendencias como la neogótica, de gran relevancia en Mallorca y dotada de una gran libertad compositiva, con exponentes como Antoni Sureda y Villalonga o Bartomeu Ferrà con una clara inclinación hacia el Gótico mediterráneo.

A finales del siglo XIX se introducirá el Modernismo, como un estilo uniforme con el objetivo de poner fin a todo el eclecticismo anterior, que durará hasta a la primera década del siglo XX.

Este itinerario mostrará algunos de los edificios más representativos de la ciudad de Palma de todas las tendencias arquitectónicas citadas.

Seminari Vell

Iniciaremos nuestra ruta en el Seminario sito en la calle del Seminario, nº 4, entre el colegio Monti-sion de Palma y la plaza de Sant Jeroni.

El Seminario Conciliar de San Pedro fue creado en 1699 por el obispo Pedro de Aragón. La institución se localizó en este lugar cuando se acabaron las obras del actual edificio en el año 1772. En 1954 se hizo el traslado al denominado Seminario Nuevo, situado en Son Gibert. Nuevamente, desde finales de los años setenta, el Centro de Estudios Teológicos de Mallorca vuelve a estar ubicado en este edificio. También aloja las instalaciones de la Casa de la Iglesia. En 1993 se reinauguró el Museo Bíblico Diocesano, proveniente del Seminario Nuevo, y que actualmente ocupa la tercera planta. El edificio también cuenta con la Biblioteca Diocesana.

El edificio es básicamente de estilo tardobarroco mezclado con algunos elementos neoclásicos, típico de la arquitectura de transición del siglo XVIII al XIX. Presenta una planta rectangular con tres patios interiores y un alzado dividido en cuatro pisos. La fachada es muy sencilla, con líneas de imposta que separan las distintas plantas y con ventanas molduradas rectangulares. Toda la decoración se concentra en el portal con un entablamento con el busto de San Pedro rematado por un frontón roto con el escudo del Seminario.

La iglesia se sitúa en plena época de hegemonía del neogótico en Mallorca durante la segunda mitad del siglo XIX. La fachada principal comunica con uno de los patios del Seminario y, tiene un pórtico de tres arcos ojivales y cubierta con bóveda de crucería. En la parte inferior hay una galería con ventanas rectangulares y, en la superior un rosetón calado y tres ventanas ojivales. Corona el conjunto un campanario central y pináculos laterales. Preside el portal mayor una imagen de San Pedro, obra de Lluís Font i Martorell. El interior de nave única con capillas laterales presenta un alzado interior dividido en tres cuerpos: arcadas apuntadas que dan paso a las capillas (entre las cuales figuran las imágenes de los apóstoles); un triforio con arcos apuntados; y una cubierta de bóveda de crucería. El retablo mayor dedicado a San Pedro también es de estilo neogótico, obra de Guillem Galmés. Actualmente, el templo se encuentra fuera de culto.

Can España-Serra (Hostal Isabel II)

Situado en la Calle de la Portella, nº 8. Para llegar aquí continuaremos por la calle del Seminari. Daremos a la calle de Monti-sion. Llegamos hasta el final y giramos a la izquierda por la calle Pont i Vic. Seguimos recto y llegaremos a la calle Portella, donde se encuentra el casal.

Este edificio neogótico fue construido entre los años 1892 y 1900 y se encuentra situado en un antiguo casal, propiedad de Pere de Sala en 1576. Durante los siglos XVIII y XIX fue habitado por los Serra. Un miembro notable de esta familia fue Bonaventura Serra y Ferragut (1728-1784), uno de los más destacados exponentes de la Ilustración mallorquina. En 1892 el antiguo edificio pasó por herencia a la familia España e, inmediatamente, fue reedificado y convertido en el Hostal Isabel II. Recientemente ha sido rehabilitado como edificio de viviendas plurifamiliar.

Podemos observar la original ornamentación que cubre su fachada. Cada una de las ventanas se encuentra enmarcada por una moldura que acaba en sendos relieves que representan cabezas de figuras mitológicas, alegorías religiosas y otras iconografías simbólicas. De un total de veintiocho máscaras, destacamos la alegoría de la Fe, de Mercurio y de Medusa, además de representaciones de diferentes obispos y reyes. En la esquina que mira a la calle Portella sobresale un singular reloj de sol, portado por un ángel con un filacteria con el siguiente mensaje: Ultima multis (“La última [hora] para muchos”). El interior tiene un interesante patio neogótico con arcos rebajados y con una notable con una barandilla constituida por dieciséis medallones decorados con relieves.

Consell de Mallorca

Nos dirigiremos desde la calle Portella a la calle Morey. Giraremos en la primera calle a la izquierda, en la calle de l’Almudaina. Seguiremos hasta el final y nos encontraremos en la calle Palau Reial. Giraremos a la derecha y nos encontraremos con el primer edificio que es el Consell.

Es uno de los mejores ejemplos del neogótico isleño. El edificio fue empezado por Joaquim Pavia en 1882 y continuado por Joan Guasp a partir de 1885. La fachada está rematada con cuatro torres octogonales y cuatro pilastras intermedias coronadas por esculturas con los escudos de cada una de las cuatro islas mayores. Los motivos heráldicos del primer piso corresponden a poblaciones importantes de Mallorca: Pollença, Inca, Alcúdia, Felanitx, Llucmajor, Manacor y Sóller. Destacan elementos decorativos como pináculos, molduras, arcos ciegos, almenas, etc. realizados por el escultor Llorenç Ferrer.

La escalera imperial sube a la planta noble y muestra, en el primer rellano, los ventanales con las alegorías de les Illes Balears: Menorca a la izquierda, Mallorca en el centro y las Pitiusas (Ibiza y Formentera) a la derecha. La sala de sesiones se caracteriza por una gran riqueza ornamental, donde destacan el artesonado de madera de roble, obra de Isidre Ripoll, y los vitrales, de temática relacionada con la conquista de Mallorca, de Faust Morell.

Can Corbella

Nos dirigiremos a nuestra izquierda hasta la Plaza de Cort. Cuando entremos en la plaza, a la izquierda, al final, encontraremos Can Corbella haciendo esquina con Calle Sant Domingo (nº 1).

Se basa en un proyecto de Nicolau Lliteras hecho a instancias de la familia Corbella. El edificio se inserta en otra corriente historicista llamada neomudéjar, a imitación del arte musulmán realizado en territorio cristiano. Fue diseñado como un edificio plurifamiliar de viviendas y presenta cinco plantas. En la planta baja destacan los arcos de herradura con cristaleras de colores y elementos decorativos de temática alusiva a las artes plásticas que se acercan a la iconografía art nouveau. Las tres plantas superiores presentan altas ventanas con decoración lobulada, separadas por columnas ornamentales de madera. La planta superior aparece más adentrada en relación con el resto de fachada y está coronada por una torre octogonal.

Banco de España

Desde Can Corbella, en la parte opuesta al inicio de la calle Sant Domingo, encontraremos una bifurcación en dos calles: la de más a la izquierda es la calle de Sant Bartomeu que es donde se encuentra el Banco.

Este edificio se enmarca dentro de otra tendencia historicista que es la neogriega, estilo vinculado, en Mallorca, a la figura del Miquel Rigo. Desgraciadamente, ésta fue su única obra realizada ya que murió prematuramente en 1876, y las obras fueron continuadas por Eusebi Estada, en colaboración con el arquitecto neogótico Bartomeu Ferrà. En 1874 el Banco Balear fue absorbido por el Banco de España. El edificio se levantó sobre el solar del antiguo convento de Nuestra Señora de la Misericordia.

Presenta un alzado de tres plantas más un sótano. La fachada principal muestra tres cuerpos. El portal principal está flanqueado por jambas en forma de pilastras jónicas. El primer piso muestra un total de cinco aperturas, dos en los laterales respectivamente con su correspondiente balcón, mientras las tres centrales se abren en un balcón corrido. El desván presenta cinco ventanas geminadas.

Teatro Principal

Seguimos por la calle de Sant Bartomeu y casi llegando al final, giramos a la izquierda. Seguimos recto hasta que se acaba la calle y llegamos a la calle Riera. Giramos a la derecha, seguimos recto y nos encontraremos la gran fachada remata por el frontón triangular del Teatro Principal en el número 7.

Esta obra se engloba en la tendencia clasicista del siglo XIX, también llamado “Revival clásico”. Ocupa el solar del antiguo edificio de la Casa de las Comedias, inaugurado en 1662 y derruido en 1854. El nuevo teatro se construyó entre 1854 y 1857, bajo la dirección de Antoni Sureda. Siete meses después de la inauguración, un incendio destruyó el edificio. La restauración empezó inmediatamente, con los mismos autores y criterios que en la primera construcción, reinaugurándose en 1860. Posteriormente, en 1895 se realizó otra reforma, consistente en la añadidura de otro piso al cuerpo central de la fachada.

La fachada actúa realmente como una pantalla sin correspondencia con la planta, y se distribuye en tres cuerpos. El central tiene mayor importancia por el tratamiento decorativo. Consta de tres pisos rematados por un frontón triangular al estilo de los templos de la Antigüedad clásica, decorado con relieves de temática mitológica, las siete musas, obra de Ricard Anckermann. El piso inferior tiene tres portales con arco de medio punto. El primer piso tiene una hilada de ocho columnas jónicas y el segundo de columnas corintias. Esta superposición de órdenes recuerda ejemplos como El Coliseo de Roma o el interior del Partenón en Atenas.

Destaca del interior la decoración pictórica de la techumbre, obra de Fèlix Cagé, en el cual se representa a dios Helios, sobre una cuadriga de caballos blancos, rodeado de representaciones alegóricas del teatro, la música y la danza.

Fundación Barceló (Can Rul·lan)

Volvemos atrás por la calle de Riera. Seguimos recto hasta el final pasando por la plaza del Mercat y la calle Unió. Al final por la calle de Sant Jaume donde se encuentra la Fundación a la derecha, en el número 4.

Se ubica en la antigua casa de los Zanglada, que se encontraba unida al actual Casal Balaguer. A mediados del siglo XIX la casa pasó a los condes de San Simón, los cuales destruyeron el antiguo edificio y patrocinaron el actual. También fue residencia de la familia Rul·lan y fue conocida con el nombre de Can Rul·lan. Desde 1990 se localiza la Fundación Barceló.

Es un edificio neogótico levantado en 1883 según diseño de Bartomeu Ferrà. La entrada con decoración floral en relieve (reformada) nos introduce en un vestíbulo cubierto por artesonado. A la izquierda se encuentra el portal del antiguo estudio, ricamente decorado con el escudo de los San Simón, leones alados y motivos vegetales, como uvas y hojas de parra. Dos arcos escarzanos comunican con el patio descubierto. La escalera se sitúa a la derecha. Muestra una barandilla de piedra con medallones decorados con tracerías góticas, con pináculos ornamentales y en la base, entre los dos tramos de escalera, una escultura representando a un mono jugando con una tortuga. En la parte superior de la escalera, en la azotea del primer piso, aparece una escultura de un león. Todo el conjunto del patio y el vestíbulo debió influenciarse en modelos como Can Oleo o Can Burgues. La planta baja, dedicada a sala de exposiciones, está cubierta por bóvedas de arista.

Can San Simón

En la parte opuesta de la Fundación Barceló, en el número 7, nos encontramos Can San Simón.

Can San Simón era propiedad en el siglo XVIII de la familia Orlandis. En 1803 Josepa Orlandis y de Comelles se casó con Louis de Saint-Simon, conde francés instalado en Mallorca en 1795, tras abandonar la Francia revolucionaria.

Es un edificio que sigue la tendencia historicista renacentista, obra de Miquel Ferrà, realizado entre 1854 y 1856, por iniciativa de Lluís de San Simón y Orlandis, hijo del primer conde de San Simón en Mallorca. Presenta un alzado de cuatro plantas: una planta baja de aparejo rústico con arcos ciegos; la planta noble y el segundo piso se muestran surcados por cuatro pilastras sobre plintos, con fustes estriados y capiteles corintios. Presentan también paneles con relieves decorativos y, una alternancia rítmica de ventanas y balcones. Destaca el escudo de los San Simón encima del balcón central.

En el interior, un vestíbulo con cubierta de bóveda de arista comunica con el patio descubierto central, de planta rectangular. El acceso principal a los pisos superiores presenta cuatro columnas jónicas que dejan paso a una escalera de tipología imperial de mármol blanco. A la derecha, hay una ventana ajimezada reconstruida y recolocada. El jardín presenta una interesante exedra clasicista.

Can Torrella

Un poco más lejos en la misma calle de Sant Jaume, en el número 17, nos encontramos Can Torrella.

El antiguo casal pertenecía ya en el siglo XVI a la familia Gual, señores de Canet. Al final del siglo XVIII (1799), pasó a manos de los Torrella, que adquirieron unas casas y un huerto, espacio que posteriormente se transformó en jardín. La familia propietaria se conoció con el nombre de Gual de Torrella.

El estilo del casal se inscribe dentro un clasicismo tardío de raíces muy academicistas, alejadas de la tradición mallorquina. Conserva el frontis original del siglo XIX, puesto que el resto del casal fue reconstruido completamente en el 2002 y se perdió un interesante y lujoso interior, además de un espectacular jardín.

La fachada es obra de Juan Baustista Peyronnet hacia 1860, el cual llegó en Mallorca para trabajar en la reconstrucción de la fachada principal de la Catedral de Mallorca. En la misma época, realizó esta obra, consistente básicamente a adosar una nueva fachada a la antigua construcción. La planta baja presenta un paramento almohadillado y las aperturas de la fachada se distribuyen simétricamente. Las ventanas del primer y segundo piso se encuentran flanqueadas por pilastras corintias y están coronadas, alternadamente, por frontones curvados, triangulares o en cornisa, marcando un ritmo dinámico de clara tradición miguelangelesca. Los frontones originales de la planta noble contenían elegantes relieves en el interior, pero fueron eliminados en una reforma posterior, al incluir una nueva planta, entre la planta noble y el segundo piso.

Sepulcro de Santa Catalina Thomàs (iglesia de Santa Magdalena)

Siguiendo por la misma calle de Sant Jaume hasta el final, llegaremos a la plaza de Santa Magdalena. A su derecha veremos la entrada principal de la iglesia. Entraremos, respetando los horarios de misa, y al fondo a la izquierda veremos la capilla con el sepulcro de la santa.

El convento de Santa Magdalena fue inicialmente un hospital, fundado por Guillem de Torrella por mandato del conde Hug de Empúries, magnate de la Conquista que murió a causa de la peste en 1230 y fue enterrado en este solar. A principios de siglo XIV se instalaron las monjas de la Penitencia de Santa María Magdalena y mandaron construir el conjunto arquitectónico de estilo gótico. Tras algunos cambios de orden interno, en 1533 estas religiosas adoptarán la regla de San Agustín y se adscribieron a la orden de las Canonesa Regulares Lateranenses.

La iglesia del convento se reconstruyó completamente en 1740. La fachada principal es un paramento desornamentado que consta de un portal con dintel, coronado por un nicho de medio punto, que contiene una escultura de Santa Magdalena, con un cráneo en la mano, símbolo de la penitencia. El interior del templo presenta la típica planta mallorquina de nave única con capillas laterales entre contrafuertes cuyo origen se sitúa en la época gótica. Destaca al fondo, en la cabecera, el retablo mayor de reminiscencias barrocas (columnas salomónicas) y académicas, presidido por una bella escultura de la titular de la iglesia, obra atribuida a Lluís Font i Martorell. Destaca en la parte superior del retablo, un lienzo en el que se representa la isla de Mallorca, santa Catalina Thomàs y el cardenal Despuig, ilustrado benefactor del convento.

El elemento más destacable del interior es el panteón de santa Catalina Thomàs (Valldemossa, 1531-Palma, 1574), finalizado en 1815, de estilo neoclásico. El sepulcro fue patrocinado por el cardenal Despuig. La popular Santa, canonizada en 1929, entró como religiosa de este convento en 1552. El cuerpo incorrupto de la santa está depositado en una urna de plata y vidrio, situada en un ábside al fondo del recinto de planta cuadrangular, enmarcado por ocho grandes columnas corintias. La cubierta presenta un artesonado de casetones y, en el ábside, una bóveda de cuarto de esfera. En 1993, colocaron también los restos del Cardenal.

La Misericòrdia

Salimos de la iglesia, recorremos recto la plaza hasta el fondo, giramos a la derecha e, inmediatamente, a la izquierda veremos el complejo de La Misericordia (intercesión Plaza del Hospital, 3 – La Rambla, 1), donde finalizaremos nuestro recorrido.

Este complejo se enmarca dentro de la tendencia clasicista decimonónica. En el solar del antiguo cementerio del Camp Roig, situado al lado del Hospital General, en el siglo XIX se construyó la nueva Casa de la Misericordia, institución benéfica dedicada a acoger indigentes. La parte alta presenta dos bloques constructivos, correspondientes a la distribución originaria entre “Departamento de hombres” y “Departamento de mujeres”. Desde 1977 el edificio depende del Consell de Mallorca y se dedica a servicios culturales y administrativos. Contiene la Biblioteca de Cultura Artesana, el archivo de la antigua Diputación, y la Biblioteca Lluís Alemany, especializada en temática balear.

La entrada al “Departamento de hombres” se realiza por la plaza del Hospital. Ésta da a un gran patio porticado trapezoidal de grandes dimensiones. Responde a un proyecto realizado por Joan Sureda, aunque también intervinieron Miquel Rigo y Joaquim Pavía, y presenta una estructura de cuatro alas y patio central. Algunos tramos del alzado presentan columnas dóricas en la planta baja y jónicas en el primer piso, mientras que en la mayoría del perímetro, dominan los arcos de medio punto. El “Departamento de mujeres”, con acceso por la calle de la Misericordia, está atribuido al maestro de obras Pere Joan Bauçà. Presenta un portal adintelado y está flanqueado por dos columnas toscanas sobre basas. Encima, sobre un entablamento con triglifos, se abre un balcón, coronado por una cornisa y el escudo de la Ciudad. A la derecha de este portal principal, un portal adintelado con un pequeño frontón semicircular que comunica con el atrio de la capilla, obra de Joan Sureda realizada en 1831. Actualmente se encuentra fuera de culto y se dedica a espacio de exposiciones. Presenta planta rectangular con alzado de muros lisos con columnas de tradición jónica adosadas a los muros, más las del presbiterio, que diseñan una columnata absidial. La cubierta es de bóveda de cañón con lunetos, que acogen ventanas con frontones triangulares. El presbiterio se cubre con una bóveda de medio óvalo decorado con casetones.

La fachada posterior, que mira a la Rambla, presenta un alzado más alto motivado por el desnivel del terreno. Tiene un bloque añadido a manera de zócalo de dos plantas, con una terraza y una escalera imperial exterior. El jardín, al cual se accede desde la Rambla por un portal de estilo regionalista, de principios de siglo XX, acoge varias muestras de escultura contemporánea.