El cementerio de Sóller (Son Sang)

Para finalizar el recorrido, nos dirigiremos hacia el cementerio de Sóller. De la calle de Sa Mar, nos volvemos a acercar hacia la plaza de la Constitució (pasaremos por la calle Bauçà). Desde Constitución, avanzaremos por la calle des Born (calle de la derecha de la iglesia parroquial). Giraremos a la izquierda hacia la calle de Santa Bàrbara y después en la primera esquina a la izquierda, por la calle Pastor. Seguimos unos 20 metros hasta el comienzo de la calle de Pau Noguera, donde en el nº 86 nos encontraremos el cementerio de Son Sang.

El cementerio de Sóller es uno de los más hermosos y enigmáticos de Mallorca. Constituye un auténtico museo de escultura funeraria de estilo modernista con un importante repertorio simbólico. Fue bendecido en el año 1814, aunque no se empezó a utilizar de forma sistemática hasta 1841. El núcleo original sufrió tres ampliaciones más, en 1894, en 1913 y en 1989 respectivamente, las cuales quedan reflejadas en los diferentes niveles que podemos contemplar en el cementerio.

Fruto también de estas ampliaciones, existen tres puertas de acceso al recinto: la más antigua, el portal de baix, se encuentra rematada por un frontón triangular coronado por una cruz, en cuyo tímpano aparece el escudo de Sóller con el sol y la inscripción con la fecha de construcción de 1829, protegiendo todo el conjunto de la lluvia, un alero de tejas; el portal del mig, fruto de la ampliación de 1894, diseñado en 1900 por el arquitecto Joan Guasp, es una apertura de arco de medio punto, sobre el cual aparece un friso con la inscripción “Requiescant in pace”, culminado también con una cruz, flanqueada a ambos lados, sobre las jambas de la puerta, por dos esculturas en forma de ataúd con mantel funerario sobre ellos. La barrera de hierro fue obra de Nicolau Huguet; la tercera puerta, el portal de dalt, en forma de arco de herradura con las letras alfa y omega (en relación al principio y el fin de la vida, nacimiento y muerte) y un sol en la clave. El arco está rematado por un ángel trompetero apocalíptico y por dos copas cuadradas cubiertas por un velo funerario.

Dentro del recinto nos encontraremos un gran repertorio de tumbas, monumentos funerarios y panteones, de diversas tipologías, de los cuales destacan los conjuntos de estilo modernista con sus decoraciones florales, figuras enigmáticas y símbolos… que dotan de un aire de misterio y recogimiento a todo el conjunto. Haremos especial mención al monumento funerario de la familia Morell, en el que se representan la Virgen María, San Juan y Mª Magdalena llorando sobre el cuerpo de Cristo muerto, obra del escultor modernista Josep Llimona. También destacaremos el panteón de la familia Darder Ferrer, donde aparecen representadas las plañideras (mujeres que lloran por el difunto).

Josep Llimona fue uno de los escultores modernistas más destacados del panorama nacional. Nació en Barcelona en 1864 y estudió en la escuela de Llotja, y en el taller de Agapit i Venanci Vallmitjana. Se fue a Roma en 1881, becado por el Ayuntamiento de Barcelona para realizar unos esbozos para la estatua ecuestre del conde de Barcelona, Ramon Berenguer el Grande. También estuvo en París y conoció la obra de Rodin, cuyo simbolismo le influyó mucho. Fundó el Centro Artístico de Sant Lluc con su hermano, el pintor Joan Llimona. Realizó una gran cantidad de obras y participó en muchas exposiciones en Cataluña, Madrid, París, Buenos Aires y Bruselas. Es muy famosa su obra escultórica para monumentos públicos y para cementerios, como en el de Sóller o en el de Comillas, con su famoso Ángel exterminador. Destaca también el famoso friso del Arco de triunfo de Barcelona, realizado en 1888.

La estética modernista del cementerio refleja aún más esa idea de arte total a la que los artistas modernistas aspiraban. Los mismos que se hacían construir un casal de este estilo, también lo seguían para diseñar su hogar tras la muerte. Las tumbas, en su mayor o menor opulencia, reflejan el estatus social conseguido en vida del difunto. En el cementerio de Sóller, las inscripciones de las sepulturas en catalán, castellano y francés son el testimonio del movimiento migratorio que vivió Sóller desde finales del siglo XIX, además de demostrar como los sollerics aspiraban a retornar a su tierra natal para su descanso eterno.

Datos y descargas

Dificultad:
Moderada.
Duración:
3 horas.
Longitud:
Aproximadamente 6 kilómetros a pie, si se visita el arrabal de Santa Catalina.
De interés:
Gran Hotel. Can Rey. Almacenes El Águila. Can Barceló. Caja de Ahorros y Monte de Piedad. Museo de Mallorca.
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Introducción

A inicios del siglo XX surgen en Europa movimientos artísticos renovadores. En Bélgica y Francia florece el art nouveau, de líneas onduladas y exuberante decoración floral, con símbolos iconográficos recurrentes como lirios, nenúfares, dragones, leones y mariposas. En Austria triunfa el Secesionismo austero, lineal y geométrico. Y en muchos lugares se reviven los historicismos, que evocan el pasado y el exotismo colonial y recogen elementos de otros estilos precedentes como el neomudéjar, neogótico y neobarroco. Todos ellos son frecuentemente etiquetados como modernismo, pues, de hecho, al hablar de modernismo no debemos hacer referencia a un estilo sino a una actitud de renovación, que rompe con el pasado y busca nuevas formas de expresión, que recupera el valor de la artesanía a la vez que aplica nuevos materiales, como hierro, vidrio y cemento, y a la vez es una nueva forma de entender el arte, de pensar, vestir, creer.

El Modernismo en Mallorca se enmarca entre 1901, año en que se inicia la construcción del Gran Hotel, y 1914, fecha en que el arquitecto catalán Antoni Gaudí abandona las obras de la Catedral. Coincide con los años de gestación y aprobación del Plan Calvet y se caracteriza por la realización de edificios innovadores, como el Gran Hotel, la Estación del Tren de Sóller, el Matadero Municipal y, viviendas y comercios burgueses. Conviven en la isla proyectos ejecutados por arquitectos catalanes como Gaudí y Lluís Domènec y Montaner -que aportan el modernismo catalán de tendencia próxima al Art Nouveau- con arquitectos locales, de tendencia secesionista e historicista por sus estancias en Madrid y en las capitales europeas, como son Gaspar Bennàssar, Jaume Alenyar, Josep Alomar, Francesc Roca y Guillem Reynés.

La introducción del Modernismo en las Baleares

En la última década del siglo XIX, ni Mallorca, ni el conjunto de las Baleares, contaron con un contexto socioeconómico apropiado, al contrario que Cataluña, para acoger e implantar el nuevo movimiento artístico. La industria textil y del calzado había sufrido un fuerte revés a causa de la pérdida de mercados en Cuba, Filipinas y Puerto Rico. Tampoco la agricultura, concretamente la producción de vinos, tuvo más suerte a causa de la filoxera. El proceso de industrialización no se dio aún, por lo que tampoco existía una burguesía fuerte capaz de financiar la nueva arquitectura floreciente.

Sin embargo, el Modernismo balear sí se desarrolló al margen de esta realidad. Al igual que en el caso de la arquitectura renacentista y barroca, la modernista también afectó mayoritariamente a la decoración de fachadas (salvo excepciones).

El principal canal difusor del Modernismo en Mallorca fue Barcelona, la corriente más ondulante y floral (Gaudí, Puig i Cadafalch y Domènech i Montaner), aunque también recoge la influencia del Art Nouveau belga y francés (Guimard, Horta, Van de Velde, etc.).

La mayor parte de los edificios modernistas siguen la corriente decorativa catalana. Muchos de sus arquitectos vinieron a las islas para realizar algún proyecto, como Gaudí en la catedral, Rubió, Domènech…, cuyas obras mallorquinas no suponen ninguna novedad respectos a sus obras catalanas.

Por otra parte, hubo arquitectos isleños que se afiliaron a esta corriente como Bennássar, Roca, Reynés, que aceptaron el nuevo estilo para responder a unos gustos muy puntuales dentro de la sociedad balear.

A pesar de la adscripción de estos artistas oriundos, el Modernismo en las islas fue básicamente epidérmico, aplicando decoración Art Nouveau a estructura arquitectónicas tradicionales.

Gran Hotel

El recorrido empieza en el Gran Hotel situado en la plaza Weyler, nº 33, enfrente de la plaza del Mercat.

Es la primera muestra importante del modernismo en la isla y establecimiento que marca el inicio del turismo en la isla. El edificio fue realizado entre 1901 y 1903 por el catalán Lluís Domènech y Montaner (1850-1923), autor también del Palacio de la Música Catalana. Al acto de inauguración asistió el obispo Campins y la flor y nata de la sociedad mallorquina. Desde su apertura y hasta el inicio de la guerra civil, cuando el hotel cerró sus puertas definitivamente, se alojaron los más ilustres y ricos visitantes y se llevaron a cabo los principales actos culturales y sociales de principios de siglo. A partir de 1942 se llevaron a cabo trabajos de reforma e instalación de la sede del Instituto Nacional de Previsión. A principios de la década de los noventa del pasado siglo se realizó una completa restauración y desde 1993 se destina a centro cultural.

Se trata de una estructura de cinco plantas, haciendo esquina, con una planta baja porticada que facilita las funciones originales de hotel pues aportaba luz al vestíbulo, a los salones y al restaurante. El resto de la fachada muestra el claro ritmo alternante de las oberturas de las habitaciones. Contaba además con un sótano dedicado a las dependencias de servicio y dormitorio del personal. Contaba con 150 camas, y diez de sus habitaciones contaban con salón particular y cuarto de baño. Entre las novedades del hotel destacan el ascensor, calefacción de vapor y electricidad. Denota una clara adscripción al art nouveau por la presencia de decoración naturalista vegetal y animal en arcos, capiteles, molduras y ventanales. También destacan: la gran iluminación interior, que se consigue por la eliminación de muros y la utilización de columnas; las cerámicas policromadas de influencia hispano-árabe y las representaciones escultóricas de carácter prerafaelita.

Forn des Teatre

Se encuentra justo enfrente del Gran Hotel y al lado del Teatro Principal a mano derecha. Es una obra anónima de principios del siglo XX y testigo de la aplicación del modernismo art nouveau a la decoración exterior de un comercio. Una serie de paneles de madera que combinan epigrafía, líneas ondulantes y motivos vegetales enmarcan la puerta y las ventanas. En el centro, llama la atención un dragón alado.

Casasayas

Muy cerca del Forn des Teatre, a la derecha, en la plaza del Mercat números 13 y 14, se sitúan las Casasayas. También son conocidas como edificio Casasayas y pensión Menorquina.

Se construyeron entre 1908 y 1911 a instancia de Josep Casasayas Casajuana, propietario de la pastelería Can Frasquet. El proyecto es de Francesc Roca, quien dirigió las obras en una primera fase, pero fueron acabados bajo la dirección de Guillem Reynés. Son edificios simétricos, de idéntica factura, separados por la calle de Santacília, aunque fueron planeados con la intención de unirse, pero dicho proyecto nunca se llevó a cabo. El tratamiento ondulante de la fachada favorece el dinamismo y plasticidad del edificio. Aparecen representadas estilizaciones de helechos, acantos y mariposas, especialmente en las balaustradas y en el hierro forjado de los balcones. Las plantas bajas interiorizan los elementos constructivos, como las columnas metálicas. Sin embargo, para algunos, el edificio puede encuadrarse en el estilo secesionista, por la presencia de líneas rectas, sin decoración floral, animal o antropomorfa clara.

Can Rey y Almacenes El Águila

Una vez contempladas las Casasayas, giraremos a la derecha y seguiremos la calle Riera hasta encontrarnos con las escaleras de la Costa del Teatre. Las subiremos y giraremos por el tramo de la derecha. Nos encontraremos en la calle del Forn del Racó que nos llevará a la plaza del Marquès del Palmer donde se encuentran, a mano derecha, los dos edificios en cuestión.

Ambos edificios comparten parte de la estructura metálica del cuerpo inferior. De Can Rey, vivienda plurifamiliar de cinco plantas, destacamos una cara fantástica entre dragones alados situada en el mirador del segundo piso, que realiza la función de eje central de distribución de toda la fachada. También sobresalen los platos cerámicos y un trencadís de baldosas polícromas fragmentadas, de fuerte influencia gaudiniana. El portal de entrada, en la calle de las Monjas, ofrece un arco parabólico. El techo de la entrada tiene mosaico de trencadís y la barandilla de la escala de hierro forjado acaba en forma de serpiente. El edificio vecino, los Almacenes El Águila, fue proyectado en 1908 por Gaspar Bennàssar, pero firmó el proyecto Jaume Alenyar. Para conseguir una mayor iluminación natural interior se utilizó el hierro, también presente como decoración de las dinámicas barandillas de hierro ondulado. Destacan las cerámicas polícromas y una profusa decoración vegetal y floral que sigue la tendencia modernista del art nouveau. Remata el conjunto un arco decorativo de medio punto.

Taller de Forteza-Rey

Muy cerca, a la izquierda, en la calle Colom nº 11, se encuentran algunos ejemplos de modernismo aplicados a establecimientos comerciales, como la original fachada con una peculiar ondulación y un original revestimiento de cerámicas de colores. En la misma calle podemos observar tres modestos ejemplos de comercios modernistas, la Mercería Colón, La Gruta y Casa Banqué, de tendencia art nouveau como adoptaron otros locales de la isla.

Caja de Ahorros y Monte de Piedad de las Baleares

Seguimos hasta el final de la calle Colom, giramos a la derecha por la calle Cadena, atravesamos la plaza de Santa Eulàlia y recto llegamos a la calle del Convent de Sant Francesc. Ésta nos llevará a la plaza de Sant Francesc donde, a mano derecha, se encuentra el edificio.

Proyectada por Gaspar Bennàssar y construida entre 1904 y 1906, muestra un estilo a caballo entre el modernismo y el historicismo. La plasticidad de su fachada, rematada por un tejado curvo de tejas rojas; el tratamiento de las superficies de piedra, los forjados en hierro; los motivos antropomórficos en el cuerpo central y el coronamiento del edificio; y el escudo central que simboliza las Baleares entrelazadas entre la boca de un león, las hojas de palma y el murciélago son los detalles más destacados.

Can Barceló

A la izquierda de la plaza, veremos la fachada de la iglesia de Sant Francesc. Cogeremos la calle de Can Troncoso, a la izquierda, que nos llevará a la plaza Josep Maria Quadrado, nº 9 (flanco derecho), donde se encuentra la casa.

Bartomeu Ferrà proyectó un edificio plurifamiliar de cuatro plantas y azotea con balaustrada, construido sobre el solar de la antigua fábrica de tejidos de Bartomeu Barceló Mir. La fachada presenta un sistema de ventanas y balcones articulados a partir del eje de simetría que marca el portal central. En el piso superior, ventanas geminadas y dobles combinan con composiciones cerámicas que representan estilizadas alegorías de las artes, de la artesanía y de la economía (artesanía textil, cerámica, ciencia, arquitectura, música, pintura y comercio), en consonancia con el espíritu burgués que rodea al Modernismo. De inspiración igualmente modernista son el uso del hierro forjado y los detalles ornamentales vegetales y zoomórficos.

Museo de Mallorca

Volvemos atrás hasta la plaza de Santa Eulàlia. Cuando llegamos nos adentramos por la calle a la izquierda, la calle Morey. La seguimos hasta el final donde nos encontraremos en una bifurcación y seguiremos por la calle de la izquierda, de la Portella, donde se encuentra el museo en el nº 5.

Podemos contemplar, entre sus colecciones, realizaciones de la fábrica de cerámica La Roqueta (1897-1918), la empresa de baldosas y mosaicos de Pere Aguiló Cetre. Sus realizaciones modernistas se pueden contemplar en Can Forteza-Rey, en los Almacenes El Águila, en Can Barceló, en la centenaria chocolatería y heladería Can Joan de s’Aigo, en la tienda de Sa Capelleria, en Can Cetre de Sóller, en Can Quetglas en Santa Catalina, y en el vía crucis del castillo de Alaró, entre otros lugares. La fábrica se encontraba en Son Espanyolet, zona que a finales del siglo XIX concentraba gran parte de las industrias.

Can Marquès

Volvemos atrás hasta el final de la Portella y nos adentraremos en la calle a la izquierda de Sant Pere Nolasc. Giramos por la primera a la derecha que es la calle de Zanglada y en nº 2 nos encontraremos con el casal, en el que destacamos los detalles modernistas de la decoración del patio y de la escalera.

Parlament balear

Seguimos hasta el final de la calle Zanglada y daremos a la calle Almudaina. Giraremos a la izquierda y daremos a la calle del Palau Reial, donde a la izquierda encontraremos el Parlamento.

La fachada de la calle del Conquistador en el nº 11 es ligeramente modernista. El edificio se erigió tras la Desamortización de Mendizábal de 1835 en los terrenos del demolido convento de Santo Domingo. Esta fachada, fue posteriormente ejecutada, entre 1913 y 1918, por el arquitecto catalán Miquel Madorell, con la colaboración de Pasqual Sanz y Lluís Callú. Se estructura en tres plantas articuladas por un eje marcado por el acceso principal, el balcón central y el arco superior, que enmarca un escudo de Mallorca rodeado de decoración vegetal y las letras correspondientes al Círculo Mallorquín. La decoración modernista se concentra en las puertas, las ventanas y las columnas, que presentan capiteles ornamentados con flores.

Finalmente, podríamos destacar también el estilo neomudéjar de Can Corbella (Plaza de Cort, 6), que se enmarca en las modas historicistas medievalistas de finales del siglo XIX. Este edificio plurifamiliar de cinco plantas fue diseñado por Nicolau Lliteres a instancias de la familia Corbella. Destacan los arcos de herradura con cristaleras de colores y los plafones con temática referida a las artes plásticas de la planta baja, destinada originariamente a comercio. Las tres plantas superiores presentan altas ventanas con decoración lobulada separadas por columnas ornamentales de madera. La planta superior, más hendida en relación con el resto de la fachada, se encuentra coronada por una torre octogonal.

Can Mulet y Can Salas

Bajaremos la calle del Conquistador y llegaremos a la plaza de la Reina, donde a la izquierda se encuentran los jardines del Hort del Rei, zona donde se encontraba el teatro Lírico (hoy desaparecido), construido por Gaspar Bennàssar y Jaume Alenyar en el año 1900. Era de planta semicircular con ornamentación hispano-árabe y utilizaba el hierro con funciones estructurales y ornamentales. Seguiremos por la Avenida Antoni Maura (calle a nuestra izquierda desde la plaza de la Reina) donde nos encontraremos dos edificios de corte secesionista, obras de Gaspar Bennàssar: Can Mulet (núm. 24), si bien la parte baja se modificó en la década de los treinta del siglo XX, pero mantiene el trabajo de piedra a la fachada y ornamentos geométricos y florales en el coronamiento del edificio; y Can Salas (Antoni Maura, núm. 28) esquina con el paseo Sagrera, que recoge elementos de la vertiente floral y vienesa del modernismo en los vidrios del portal, la piedra cortada de la fachada y el diseño de las rejas del exterior y de la escalera interior.

Can Coll

Al final de Antonio Maura, cogeremos la calle de la derecha, el paseo Sagrera, y en el número 4 nos encontraremos con este edificio, construido entre 1906-1907, también obra de Gaspar Bennàssar y Jaume Alenyar, que destaca por el trabajo ornamental de las tribunas vidriadas y las barandillas.

El arrabal de Santa Catalina

Para llegar a Santa Catalina, seguiremos el paseo Sagrera hasta el final. Cogeremos la calle de la derecha, Avenida de l’Argentina. A nuestra izquierda nos encontraremos con las calles que componen la barriada de Santa Catalina.

Algunas de sus fachadas ofrecen ejemplos del denominado modernismo popular. Destacaremos: el Hostal Cuba (calle de Sant Magí, 1) que presenta un alto minarete, edificio en general muy austero, de líneas historicistas y de inspiración árabe; la fachada de la Ferretería La Central (calle de Sant Magí, 37), obra de 1908 que presenta interesantes detalles modernistas de inspiración vegetal en madera, hierro en las barandillas y, rejas y piedra en los arcos de las ventanas y en los balcones; la fachada de Can Palmer (zona plaza Progrés, esquina calle Quetgles y calle Despuig), datada en 1910, decorada con cerámica de motivos florales y geométricos; la casa situada en la esquina de las calles Caro y Pou, datada en 1907, con una interesante tribuna poligonal con un pilar de piedra con decoración vegetal en la planta baja y, un balcón de madera, vidrio y forja en las barandillas de los pisos superiores; Can Pujol (calle Pou, 24), obra de Gaspar Reynés y Jaume Alenyar con interesantes ornamentos florales y vegetales en piedra en los dinteles de las ventanas, bajo los balcones, en el coronamiento del edificio y en las barandillas de hierro forjado (único elemento tridimensional de la fachada).

La zona del Ensanche: Barriada del Terreno

En la barriada del Terreno también nos encontramos algunos exponentes de estilo modernista. Desde la plaza del Progreso, cogemos la calle de la izquierda, Immaculada Concepció, y seguimos recto pasando las calles Espartero, plaza del Pont y Marquès de la Sènia llegando a una bifurcación. Cogemos la calle más a la derecha, Avenida Joan Miró. Giramos en la quinta calle a la derecha que es la Bellver y, a continuación, cogemos la primera a la derecha donde encontraremos la Villa Schembri en el nº 15. Volvemos a la calle Bellver y cogemos la segunda calle a la derecha, Josep Villalonga, y justo al principio a la izquierda cogemos la calle Drecera que da a la calle de Santa Rita donde se encuentra el Hostal Corona en el nº 13.

La Villa Schembri es una casa de principios del siglo XX, atribuida a Gaspar Bennàssar. Sobresale por su torreta de planta octogonal ubicada en un lateral del edificio, equilibrando la construcción general. El edificio presenta muros de piedra construidos en talud; conserva parte de la decoración original y de los elementos estructurales, como el hierro forjado de las barandillas de los balcones y de la escalera de acceso al edificio.

El Hostal Corona (1908), también llamado Can Quetglas, es una vivienda unifamiliar realizada por Francesc Roca. Resulta interesante por el trabajo de hierro forjado con motivos geométricos y vegetales. En el interior se conservan pinturas y lámparas de estilo modernista.

La Restauración Borbónica (1898-1923)

El sistema político de la Restauración se sustentaba en la alternancia en el poder de dos partidos políticos (liberal y conservador) utilizando prácticas caciquistas. En Mallorca en el marco de este sistema político destacó Antoni Maura i Muntaner. En la isla gozó de un importante prestigio social y se vislumbró en las importantes victorias electorales que obtuvo. A ello le ayudó el hecho de haber participado en diversos gobiernos de la nación (ocupó la presidencia del gobierno en diversas ocasiones) y a la utilización de una importante red caciquil que controlaba en la isla.

La red caciquil se rompió con el control que ejerció a partir de 1918 Joan March i Ordines sobre el Partido Liberal. March consiguió controlar la red caciquil después del èxito electoral que obtuvo en las elecciones generales de 1923.

La oposición al sistema político vino de sectores republicanos, que se aglutinaron entorno a la Unión Republicana, teniendo una cierta incidencia en Palma.

Durante este período también cabe destacar un cierto auge del movimiento obrero. Auge que se materializó con la creación el 1918 de la Federación de Sociedades Obreras de la Casa del Pueblo controlada por los socialistas. También cabe destacar la existencia de un movimiento obrero vinculado a la iglesia católica en torno al sindicalismo católico.

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

El 13 de diciembre de 1923 el general Miguel Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña, encabezó un golpe de estado e instauró la denominada Dictadura de Primo de Rivera.

En Mallorca en general la dictadura fue bien recibida por parte de un sector de la población que había perdido la confianza en los políticos de la Restauración. El nuevo régimen intentó regenerar el sistema político que había imperado hasta ese momento. Para ello disolvió la Diputación Provincial, encargó la dirección del Gobierno Civil a los militares y los Ayuntamientos fueron dirigidos por miembros de la Junta de Vocales Asociados (mayores contribuyentes de cada municipio).

Las principales actuaciones de la Dictadura en la isla fueron las políticas de construcciones escolares y obras públicas.

La oposición al régimen dictatorial vino desde el Republicanismo Federal, anarcosindicalismo, regionalistas, comunistas y un sector del movimiento obrero que no fue tolerado por la dictadura. Los socialistas fueron tolerados por el régimen. Prueba de ello es la constitución, el 4 de octubre de 1925, de la UGT en Baleares auspiciada por Llorenç Bisbal.

El 30 de Enero de 1930 Primo de Rivera dimitió y el general Dámaso Berenguer se hizo cargo del gobierno, aunque poco después fue substituido por el Almirante Aznar. Este preparó la convocatoria electoral del 12 de abril de 1931 que dio como resultado una importante victoria del republicanismo en las principales capitales de provincia. Esta victoria provocó la salida de España del Rey Alfonso XIII y la instauración de la Segunda República Española. En Mallorca la mayoría de sufragios en las elecciones del 12 de abril de 1931 fueron mayoritariamente para los partidos monárquicos.

La Segunda República (1931-1936)

El 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República. En Mallorca republicanos y socialistas asumieron el control de las principales instituciones.

El 28 de junio de 1931 Niceto Alcalá Zamora convocó elecciones a Cortes constituyentes. El resultado fue una victoria de la Conjunción Republicano-Socialista que obtuvo cinco de los siete diputados. Los dos restantes fueron para el Partido Republicano Federal vinculado al financiero Joan March.

Durante los primeros años de la República se inició el debate sobre la elaboración de un Estatuto de Autonomía. La iniciativa fue de la “Associació per la Cultura de Mallorca” y el proyecto tuvo el apoyo de los republicanos federales y regionalistas, aunque los menorquines no quisieron participar. El resultado fue que el estatuto nunca llegó a ser aprobado.

Dos de las principales actuaciones de los gobiernos republicanos fueron la secularización de la vida pública y un impulso a las obras públicas. Los elementos religiosos fueron eliminados de los edificios públicos y se inició una reducción del peso educativo y social de la iglesia. También iniciaron importantes obras públicas destinadas a paliar el paro obrero.

En las elecciones del 19 de noviembre de 1933 el centro-derecha obtuvo una amplia mayoría en las islas y en el conjunto del Estado Español, dando inicio al llamado Bienio Negro. Estas elecciones también fueron significativas desde el punto de vista del género, aplicándose por primera vez el sufragio femenino.

Uno de los acontecimientos más importantes del período fueron los hechos de octubre de 1934. En Asturias estalló una revolución obrera que fue duramente reprimida por el general Francisco Franco. En Mallorca las consecuencias fueron la destitución de algunos alcaldes y concejales de izquierda, la detención de dirigentes del Partido Comunista y la clausura de los locales de algunas organizaciones obreras.

La última convocatoria electoral de la República fue el 16 de febrero de 1936. En estas elecciones ya aparecen nítidamente dos bloques antagónicos, la derecha y la izquierda. La derecha se presentó bajo la Coalición de Derechas y la izquierda con el Frente Popular. A nivel estatal la victoria fue para el Frente Popular, pero en Mallorca ganó la Coalición de Derechas.

El Golpe de Estado del 18 de julio de 1936 dio por concluido el régimen republicano.

La Guerra Civil (1936-1939)

La Guerra Civil en el conjunto de las Islas Baleares se inició el 19 de julio de 1936. El comandante militar de Baleares, Manuel Goded, asumió todos los poderes y destituyó las autoridades republicanas.

El golpe de estado en Mallorca triunfó sin mucha resistencia. Únicamente hubo resistencia por parte de los carabineros (cuerpo leal a la República) y pequeños incidentes en algunos municipios. En la isla, militares y falangistas se hicieron con el control del poder e iniciaron la detención y encarcelamiento de dirigentes políticos y organizaciones de izquierda.

Uno de los acontecimientos más importantes en las Islas Baleares durante la Guerra Civil fue el desembarco de Albert Bayo, que proyectó ocupar Mallorca, Ibiza y Fomentera con el beneplácito del Gobierno de la Generalitat de Cataluña.

La expedición de Bayo, integrada por fuerzas heterogéneas y faltas de disciplina, desembarcó el 15 y 16 de agosto en Portocristo. En los inicios del desembarco obtuvieron importantes victorias, pero la llegada a la isla de la aviación italiana y los consecuentes bombardeos a las tropas de Bayo supusieron su repliegue el 3 de septiembre de 1936. Entre los militares italianos cabe destacar el papel de Arconovaldo Bonacorsi —Conde Rossi-.

El desembarco de Bayo desencadenó una importante represión contra partidos de izquierda, organizaciones obreras, maestros y profesionales liberales, entre otros. Los dirigentes que optaron por el exilio fueron una minoría.

Con la ocupación de Menorca en febrero de 1939 por parte del ejército franquista se puso fin a la Guerra Civil en Baleares.

El franquismo (1939-1975)

Los años de posguerra fueron los de la represión hacia los vencidos en la Guerra Civil. La iglesia salió reforzada con la dictadura y recobró su peso social y educativo.

La Dictadura Franquista mantuvo las estructuras de poder tradicionales: Gobernador Civil, Diputación Provincial y Ayuntamientos. El Gobernador Civil era la máxima autoridad del estado en la Provincia; la Diputación Provincial en Baleares se convirtió en una institución burocrática y poco operativa, y los ayuntamientos, a partir de la Ley de Régimen de Bases Locales de 1945, estuvieron integrados por concejales elegidos por el sistema de tercios. Estos fueron: Familiar, Sindical e integrantes de asociaciones culturales, profesionales y económicas.

La economía de la posguerra fue la del racionamiento y las penurias estuvieron a la orden del día. El sector primario padeció importantes dificultades debido a las malas cosechas, el sector secundario también padeció una falta de materias primeras y el terciario aún estaba en fase de desarrollo. Esta situación adversa de la economía se intentó paliar por parte de las instituciones con una política de obras públicas.

La década de los sesenta y setenta fueron los años del Boom Turístico. En estas décadas se produjo un importante incremento de turistas que favoreció el desarrollo del sector. A la vez, se desarrolló un auge de la construcción debido a la necesidad de crear nuevas plazas turísticas para alojar a los visitantes. Este hecho comportó un crecimiento rápido y desordenado que no siempre fue respetuoso con el medioambiente.

La oposición al régimen fue bastante minoritaria. El 1968 el PCE impulsó la creación de CCOO. En la primera mitad de los años setenta aparecieron el Partit Socialista de les Illes —PSI-, el PSOE y el Partido Socialista Popular —PSP-, entre otros.

Al final de la Dictadura, también cabe destacar, la creación de organismos unitarios de lucha contra la dictadura que aglutinaban las diferentes fuerzas opositoras al régimen. En este sentido cabe destacar la constitución de la “Mesa Democràtica” (1972), la Junta Democrática de Mallorca (1976), Asamblea Democrática de Mallorca (1976) y el “Grup Tramontana” (1975).

Los años setenta también supusieron el final del régimen. La muerte del dictador acontecida el 1975 y el ascenso en la Jefatura del Estado de Juan Carlos I supuso el establecimiento de un sistema democrático en el Estado Español.

La Transición Democrática (1975-1983)

Los inicios de la Transición Democrática los podemos situar, a nivel estatal, con el inicio del proceso que condujo a la aprobación del Referéndum de Reforma Política aprobado en diciembre de 1976. Este proceso supuso la autoliquidación del Estado Franquista y los inicios del nuevo Estado Democrático.

En las Islas Baleares todo este proceso fue acompañado de una lucha por el desmantelamiento del régimen y a la vez conseguir una cierta autonomía política. Una de las propuestas de los movimientos autonomistas fue el denominado Estatuto de Cura, propuesta elaborada en el monasterio de Cura por la izquierda en marzo de 1977.

En junio de 1977, poco antes de la celebración de las primeras elecciones democráticas desde el 1936, todos los partidos políticos, a excepción de Alianza Popular y tres grupos minoritarios, firmaron el denominado Pacto Autonómico en el que se pedía una autonomía respetuosa con el hecho insular y con la lengua catalana.

El 3 de junio de 1978 se aprobó el Real Decreto que reguló el Régimen Preautonómico estableciendo la creación del Consell General Interinsular y la creación de un Consell Insular en cada una de las islas a excepción de Formentera.

La redacción del estatuto de autonomía no se plasmó hasta la década de los ochenta. Su redacción corrió a cargo de la denominada “comissió dels onze” integrada por representantes de los partidos políticos con representación parlamentaria. El 1 de marzo de 1983 se aprobó el Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares en el Congreso de los Diputados.

El Régimen Autonómico (1983-2001)

El 1 de marzo de 1983 entró en vigor el Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares. Con él desapareció el Consell General Interinsular y se creó una nueva organización institucional integrada por el Parlament, Govern y los tres Consells Insulares.

Las primeras elecciones autonómicas de 1983 iniciaron la Primera Legislatura. El resultado fue un empate en número de votos entre el PSOE y la coalición AP-PDL-UL. Finalmente Gabriel Cañellas Fons, de AP-PDL-UL, fue investido, con los votos de UM, primer presidente de la Comunidad Autónoma. El gobierno durante esta primera legislatura intentó hacer hincapié en el tema turístico, materia que se destacó en el discurso de investidura del President.

La segunda legislatura fue la de la consolidación del pacto de AP-PL y UM. Gabriel Cañellas fue investido presidente del Govern gracias a la abstención del CDS. En esta legislatura se aprobó la Ley de Espacios Naturales protegiendo importantes zonas de la isla y también destaca la declaración de Cabrera como Parque Natural a instancias del Parlament. En materia turística se creó la primera ley de Campos de Golf. Desde el punto de vista de la consolidación institucional cabe destacar la aprobación el 1989 de la Ley de Consells Insulars donde se definían sus competencias y funciones.

En la tercera legislatura Gabriel Cañellas fue investido presidente por tercera vez, gracias al apoyo de la coalición PP-UM. Durante esta legislatura se inició un importante proceso de transferencia de competencias desde el Govern a los Consells Insulars.

En la cuarta legislatura Gabriel Cañellas fue investido presidente del Govern nuevamente, pero al poco tiempo dimitió a causa del “caso Túnel de Sóller”. Lo substituyó inicialmente Cristòfol Soler que a la vez dimitió por desencuentros internos y fue substituido por Jaume Matas Palou en mayo de 1996. A pesar de la inestabilidad institucional durante esta legislatura se reformó el Estatuto de Autonomía en marzo de 1998 y se aprobaron las Directrices de Ordenación Territorial de las Islas Baleares —DOOT- en 1999.

La quinta legislatura es la de la pérdida de la mayoría absoluta del PP. En las principales instituciones se aplicó el denominado “Pacte de Progrés” y se invistió a Francesc Antich presidente del Govern. La legislatura se caracterizó por una importante sensibilidad territorial y medioambiental.

En la sexta legislatura el PP obtuvo una mayoría absoluta en el Parlament y Jaume Matas fue investido de nuevo presidente de la comunidad. Esta legislatura se caracterizó por la construcción de grandes infraestructuras y una importante reforma del Estatuto de Autonomía fruto del consenso entre el PP y el PSOE.

En las elecciones de mayo de 2006 el PP perdió la mayoría absoluta y un nuevo pacto posibilitó el acceso de Francesc Antich a la presidencia del Govern.

Siglo XX

En este siglo, las Islas Baleares participaron en todos los acontecimientos políticos que se produjeron en la península o sufrieron sus consecuencias, algunos tan traumáticos como la Guerra Civil y la postguerra. El inicio del turismo de masas, desde finales de los años 1950, marca un antes y un después en la configuración de las Islas Baleares.