La Restauración Borbónica (1898-1923)

El sistema político de la Restauración se sustentaba en la alternancia en el poder de dos partidos políticos (liberal y conservador) utilizando prácticas caciquistas. En Mallorca en el marco de este sistema político destacó Antoni Maura i Muntaner. En la isla gozó de un importante prestigio social y se vislumbró en las importantes victorias electorales que obtuvo. A ello le ayudó el hecho de haber participado en diversos gobiernos de la nación (ocupó la presidencia del gobierno en diversas ocasiones) y a la utilización de una importante red caciquil que controlaba en la isla.

La red caciquil se rompió con el control que ejerció a partir de 1918 Joan March i Ordines sobre el Partido Liberal. March consiguió controlar la red caciquil después del èxito electoral que obtuvo en las elecciones generales de 1923.

La oposición al sistema político vino de sectores republicanos, que se aglutinaron entorno a la Unión Republicana, teniendo una cierta incidencia en Palma.

Durante este período también cabe destacar un cierto auge del movimiento obrero. Auge que se materializó con la creación el 1918 de la Federación de Sociedades Obreras de la Casa del Pueblo controlada por los socialistas. También cabe destacar la existencia de un movimiento obrero vinculado a la iglesia católica en torno al sindicalismo católico.

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

El 13 de diciembre de 1923 el general Miguel Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña, encabezó un golpe de estado e instauró la denominada Dictadura de Primo de Rivera.

En Mallorca en general la dictadura fue bien recibida por parte de un sector de la población que había perdido la confianza en los políticos de la Restauración. El nuevo régimen intentó regenerar el sistema político que había imperado hasta ese momento. Para ello disolvió la Diputación Provincial, encargó la dirección del Gobierno Civil a los militares y los Ayuntamientos fueron dirigidos por miembros de la Junta de Vocales Asociados (mayores contribuyentes de cada municipio).

Las principales actuaciones de la Dictadura en la isla fueron las políticas de construcciones escolares y obras públicas.

La oposición al régimen dictatorial vino desde el Republicanismo Federal, anarcosindicalismo, regionalistas, comunistas y un sector del movimiento obrero que no fue tolerado por la dictadura. Los socialistas fueron tolerados por el régimen. Prueba de ello es la constitución, el 4 de octubre de 1925, de la UGT en Baleares auspiciada por Llorenç Bisbal.

El 30 de Enero de 1930 Primo de Rivera dimitió y el general Dámaso Berenguer se hizo cargo del gobierno, aunque poco después fue substituido por el Almirante Aznar. Este preparó la convocatoria electoral del 12 de abril de 1931 que dio como resultado una importante victoria del republicanismo en las principales capitales de provincia. Esta victoria provocó la salida de España del Rey Alfonso XIII y la instauración de la Segunda República Española. En Mallorca la mayoría de sufragios en las elecciones del 12 de abril de 1931 fueron mayoritariamente para los partidos monárquicos.

La Segunda República (1931-1936)

El 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República. En Mallorca republicanos y socialistas asumieron el control de las principales instituciones.

El 28 de junio de 1931 Niceto Alcalá Zamora convocó elecciones a Cortes constituyentes. El resultado fue una victoria de la Conjunción Republicano-Socialista que obtuvo cinco de los siete diputados. Los dos restantes fueron para el Partido Republicano Federal vinculado al financiero Joan March.

Durante los primeros años de la República se inició el debate sobre la elaboración de un Estatuto de Autonomía. La iniciativa fue de la “Associació per la Cultura de Mallorca” y el proyecto tuvo el apoyo de los republicanos federales y regionalistas, aunque los menorquines no quisieron participar. El resultado fue que el estatuto nunca llegó a ser aprobado.

Dos de las principales actuaciones de los gobiernos republicanos fueron la secularización de la vida pública y un impulso a las obras públicas. Los elementos religiosos fueron eliminados de los edificios públicos y se inició una reducción del peso educativo y social de la iglesia. También iniciaron importantes obras públicas destinadas a paliar el paro obrero.

En las elecciones del 19 de noviembre de 1933 el centro-derecha obtuvo una amplia mayoría en las islas y en el conjunto del Estado Español, dando inicio al llamado Bienio Negro. Estas elecciones también fueron significativas desde el punto de vista del género, aplicándose por primera vez el sufragio femenino.

Uno de los acontecimientos más importantes del período fueron los hechos de octubre de 1934. En Asturias estalló una revolución obrera que fue duramente reprimida por el general Francisco Franco. En Mallorca las consecuencias fueron la destitución de algunos alcaldes y concejales de izquierda, la detención de dirigentes del Partido Comunista y la clausura de los locales de algunas organizaciones obreras.

La última convocatoria electoral de la República fue el 16 de febrero de 1936. En estas elecciones ya aparecen nítidamente dos bloques antagónicos, la derecha y la izquierda. La derecha se presentó bajo la Coalición de Derechas y la izquierda con el Frente Popular. A nivel estatal la victoria fue para el Frente Popular, pero en Mallorca ganó la Coalición de Derechas.

El Golpe de Estado del 18 de julio de 1936 dio por concluido el régimen republicano.

La Guerra Civil (1936-1939)

La Guerra Civil en el conjunto de las Islas Baleares se inició el 19 de julio de 1936. El comandante militar de Baleares, Manuel Goded, asumió todos los poderes y destituyó las autoridades republicanas.

El golpe de estado en Mallorca triunfó sin mucha resistencia. Únicamente hubo resistencia por parte de los carabineros (cuerpo leal a la República) y pequeños incidentes en algunos municipios. En la isla, militares y falangistas se hicieron con el control del poder e iniciaron la detención y encarcelamiento de dirigentes políticos y organizaciones de izquierda.

Uno de los acontecimientos más importantes en las Islas Baleares durante la Guerra Civil fue el desembarco de Albert Bayo, que proyectó ocupar Mallorca, Ibiza y Fomentera con el beneplácito del Gobierno de la Generalitat de Cataluña.

La expedición de Bayo, integrada por fuerzas heterogéneas y faltas de disciplina, desembarcó el 15 y 16 de agosto en Portocristo. En los inicios del desembarco obtuvieron importantes victorias, pero la llegada a la isla de la aviación italiana y los consecuentes bombardeos a las tropas de Bayo supusieron su repliegue el 3 de septiembre de 1936. Entre los militares italianos cabe destacar el papel de Arconovaldo Bonacorsi —Conde Rossi-.

El desembarco de Bayo desencadenó una importante represión contra partidos de izquierda, organizaciones obreras, maestros y profesionales liberales, entre otros. Los dirigentes que optaron por el exilio fueron una minoría.

Con la ocupación de Menorca en febrero de 1939 por parte del ejército franquista se puso fin a la Guerra Civil en Baleares.

El franquismo (1939-1975)

Los años de posguerra fueron los de la represión hacia los vencidos en la Guerra Civil. La iglesia salió reforzada con la dictadura y recobró su peso social y educativo.

La Dictadura Franquista mantuvo las estructuras de poder tradicionales: Gobernador Civil, Diputación Provincial y Ayuntamientos. El Gobernador Civil era la máxima autoridad del estado en la Provincia; la Diputación Provincial en Baleares se convirtió en una institución burocrática y poco operativa, y los ayuntamientos, a partir de la Ley de Régimen de Bases Locales de 1945, estuvieron integrados por concejales elegidos por el sistema de tercios. Estos fueron: Familiar, Sindical e integrantes de asociaciones culturales, profesionales y económicas.

La economía de la posguerra fue la del racionamiento y las penurias estuvieron a la orden del día. El sector primario padeció importantes dificultades debido a las malas cosechas, el sector secundario también padeció una falta de materias primeras y el terciario aún estaba en fase de desarrollo. Esta situación adversa de la economía se intentó paliar por parte de las instituciones con una política de obras públicas.

La década de los sesenta y setenta fueron los años del Boom Turístico. En estas décadas se produjo un importante incremento de turistas que favoreció el desarrollo del sector. A la vez, se desarrolló un auge de la construcción debido a la necesidad de crear nuevas plazas turísticas para alojar a los visitantes. Este hecho comportó un crecimiento rápido y desordenado que no siempre fue respetuoso con el medioambiente.

La oposición al régimen fue bastante minoritaria. El 1968 el PCE impulsó la creación de CCOO. En la primera mitad de los años setenta aparecieron el Partit Socialista de les Illes —PSI-, el PSOE y el Partido Socialista Popular —PSP-, entre otros.

Al final de la Dictadura, también cabe destacar, la creación de organismos unitarios de lucha contra la dictadura que aglutinaban las diferentes fuerzas opositoras al régimen. En este sentido cabe destacar la constitución de la “Mesa Democràtica” (1972), la Junta Democrática de Mallorca (1976), Asamblea Democrática de Mallorca (1976) y el “Grup Tramontana” (1975).

Los años setenta también supusieron el final del régimen. La muerte del dictador acontecida el 1975 y el ascenso en la Jefatura del Estado de Juan Carlos I supuso el establecimiento de un sistema democrático en el Estado Español.

La Transición Democrática (1975-1983)

Los inicios de la Transición Democrática los podemos situar, a nivel estatal, con el inicio del proceso que condujo a la aprobación del Referéndum de Reforma Política aprobado en diciembre de 1976. Este proceso supuso la autoliquidación del Estado Franquista y los inicios del nuevo Estado Democrático.

En las Islas Baleares todo este proceso fue acompañado de una lucha por el desmantelamiento del régimen y a la vez conseguir una cierta autonomía política. Una de las propuestas de los movimientos autonomistas fue el denominado Estatuto de Cura, propuesta elaborada en el monasterio de Cura por la izquierda en marzo de 1977.

En junio de 1977, poco antes de la celebración de las primeras elecciones democráticas desde el 1936, todos los partidos políticos, a excepción de Alianza Popular y tres grupos minoritarios, firmaron el denominado Pacto Autonómico en el que se pedía una autonomía respetuosa con el hecho insular y con la lengua catalana.

El 3 de junio de 1978 se aprobó el Real Decreto que reguló el Régimen Preautonómico estableciendo la creación del Consell General Interinsular y la creación de un Consell Insular en cada una de las islas a excepción de Formentera.

La redacción del estatuto de autonomía no se plasmó hasta la década de los ochenta. Su redacción corrió a cargo de la denominada “comissió dels onze” integrada por representantes de los partidos políticos con representación parlamentaria. El 1 de marzo de 1983 se aprobó el Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares en el Congreso de los Diputados.

El Régimen Autonómico (1983-2001)

El 1 de marzo de 1983 entró en vigor el Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares. Con él desapareció el Consell General Interinsular y se creó una nueva organización institucional integrada por el Parlament, Govern y los tres Consells Insulares.

Las primeras elecciones autonómicas de 1983 iniciaron la Primera Legislatura. El resultado fue un empate en número de votos entre el PSOE y la coalición AP-PDL-UL. Finalmente Gabriel Cañellas Fons, de AP-PDL-UL, fue investido, con los votos de UM, primer presidente de la Comunidad Autónoma. El gobierno durante esta primera legislatura intentó hacer hincapié en el tema turístico, materia que se destacó en el discurso de investidura del President.

La segunda legislatura fue la de la consolidación del pacto de AP-PL y UM. Gabriel Cañellas fue investido presidente del Govern gracias a la abstención del CDS. En esta legislatura se aprobó la Ley de Espacios Naturales protegiendo importantes zonas de la isla y también destaca la declaración de Cabrera como Parque Natural a instancias del Parlament. En materia turística se creó la primera ley de Campos de Golf. Desde el punto de vista de la consolidación institucional cabe destacar la aprobación el 1989 de la Ley de Consells Insulars donde se definían sus competencias y funciones.

En la tercera legislatura Gabriel Cañellas fue investido presidente por tercera vez, gracias al apoyo de la coalición PP-UM. Durante esta legislatura se inició un importante proceso de transferencia de competencias desde el Govern a los Consells Insulars.

En la cuarta legislatura Gabriel Cañellas fue investido presidente del Govern nuevamente, pero al poco tiempo dimitió a causa del “caso Túnel de Sóller”. Lo substituyó inicialmente Cristòfol Soler que a la vez dimitió por desencuentros internos y fue substituido por Jaume Matas Palou en mayo de 1996. A pesar de la inestabilidad institucional durante esta legislatura se reformó el Estatuto de Autonomía en marzo de 1998 y se aprobaron las Directrices de Ordenación Territorial de las Islas Baleares —DOOT- en 1999.

La quinta legislatura es la de la pérdida de la mayoría absoluta del PP. En las principales instituciones se aplicó el denominado “Pacte de Progrés” y se invistió a Francesc Antich presidente del Govern. La legislatura se caracterizó por una importante sensibilidad territorial y medioambiental.

En la sexta legislatura el PP obtuvo una mayoría absoluta en el Parlament y Jaume Matas fue investido de nuevo presidente de la comunidad. Esta legislatura se caracterizó por la construcción de grandes infraestructuras y una importante reforma del Estatuto de Autonomía fruto del consenso entre el PP y el PSOE.

En las elecciones de mayo de 2006 el PP perdió la mayoría absoluta y un nuevo pacto posibilitó el acceso de Francesc Antich a la presidencia del Govern.