Datos y descargas

Dificultad:
Baja. El itinerario puede hacerse en coche, siguiendo la antigua carretera Palma-Inca o también se podría optar por ir en tren.
Duración:
Se puede hacer en un día entero o por etapas, para conocer más en profundidad los pueblos por los que pasearemos.
Longitud:
Aproximadamente unos 25 km.
De interés:
Tener en cuenta los horarios de los edificios religiosos para visitar los interiores de los templos.
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Introducción

Este itinerario se realiza siguiendo una ruta tradicional de Mallorca desde épocas remotas: la antigua carretera que cruza la isla, desde Palma hasta Alcúdia. Nos centraremos en un recorrido más reducido, concretamente desde Marratxí hasta Inca, ya que el tema y el recorrido sería demasiado largo para desarrollarlo entero en estas páginas. Sólo en dos momentos concretos nos desviaremos de esta vía de comunicación: para conocer el primer retablo hecho en piedra (Alaró) y para admirar la arquitectura civil de Lloseta (Antiga casa dels Posaders d´Aiamans). Durante las visitas se pueden descubrir magníficos ejemplos de arquitectura religiosa y civil de época barroca, además de obras plásticas del mismo estilo.

Los recorridos se han descrito siguiendo la carretera antes mencionada, pero hay otras formas de visitar estos pueblos: una es en tren y la otra siguiendo los antiguos caminos y las carreteras secundarias que los unen unos con otros, la mayoría atravesando grandes extensiones de cultivos tradicionales, como el almendro o la viña.

Cabe tener en cuenta que los edificios descritos son sólo una parte del gran patrimonio que poseen estos pueblos mallorquines. Sin embargo, para acotar y poder hacer factible una ruta conjunta de un día, hemos elegido aquellos que se definen dentro del Barroco, un movimiento artístico que se desarrolló en Mallorca desde el siglo XVII hasta incluso principios del XIX.

La arquitectura barroca en Mallorca

El Barroco es un movimiento que surge en Italia en el siglo XVII y que durará hasta mitad del siglo XVIII. En el caso la arquitectura de Mallorca, este estilo, al igual que en la arquitectura renacentista, se plasma de una manera epidérmica, es decir, sólo a través de detalles y elementos como la decoración.

Las características de la arquitectura barroca mallorquina serán básicamente dos: la continuidad de las estructuras arquitectónicas de origen medieval (góticas) y la decoración arquitectónica de influencia italiana, realizada por escultores. Las fachadas de los templos del siglo XVII son herederas de las góticas, consistentes en unos muros lisos con decoración concentrada sólo en las portadas y, en algunas ocasiones, con los cuerpos exteriores divididos mediante molduras para acentuar la orientación horizontal.

Es en la decoración donde se puede observar el nuevo estilo, de ahí que nos fijemos en las tipologías de portadas. Encontramos básicamente dos tipos de portadas: la portada manierista (estilo originario de Italia de la segunda mitad del siglo XVI, que se podría considerar, más bien, la fase final del Renacimiento) y la portada-retablo absidal o pastera.

La portada manierista, realizada durante las primeras décadas del siglo XVII, consiste en la aplicación de la típica decoración escultórica manierista a base de máscaras, estípites, guirnaldas, cartelas, almohadillado, frontones curvos, triangulares o partidos, etc. Podemos encontrar algunos ejemplos en Palma como la casa Pavesi o Can Salas en la calle Sant Feliu, la iglesia del convento de la Concepció, la iglesia del convento de Santa Clara, en el edificio de Ayuntamiento en Cort, etc.

La portada-retablo absidal o pastera es el modelo implantado por Antoni Verger en el portal principal de la Catedral de Palma. Consiste en la división de la portada en dos cuerpos: el inferior, con basamento, pilastras, columnas clasicistas y salomónicas sobre él, y el superior constituido por un nicho en forma de venera. La diferencia con el Renacimiento estriba en que el Barroco busca el efectismo y la teatralidad de sus composiciones para conmover al fiel, de ahí que combine libremente elementos clasicistas con elementos propiamente barrocos, como las columnas salomónicas. Podemos encontrar otros ejemplos de este tipo de portadas en la iglesia de Monti-sion, la de Sant Jeroni y la de Sant Francesc, de Palma.

Tendremos que esperar aproximadamente hasta el 1700 para que se implanten modelos arquitectónicos plenamente barrocos, de la mano del arquitecto Francisco de Herrera, que proyectó la planta de la sala capitular de la catedral. También podemos ver otros exponentes de este tipo de plantas en la iglesia de Sant Antoniet o la capilla de Sant Nicolau Tolentí en la iglesia del Socorro, ambas en Palma.

En el campo de las artes plásticas encontraremos escultura y pintura barrocas, donde este estilo se implantará de una manera más profunda que en la arquitectura. También se dará una transición en el siglo XVII del Manierismo al Barroco, con escultores como el italiano Camilo Silvestre Parrino (retablo mayor de Monti-sion), Jaume Blanquer (retablo del Corpus Christi de la Catedral o el de Lluc), el taller de los Oms (retablo de la possessió de Sant Martí d’Alanzell, retablo de les Ànimes de Alaró, retablo mayor de la iglesia parroquial de Valldemossa…), etc. En pintura destacan artistas como Miquel Bestard o Guillem Mesquida.

Iglesia de Sant Marçal de Marratxí

Iniciaremos nuestro recorrido en Marratxí, más concretamente en la Iglesia de Sant Marçal. Para ello cogeremos la antigua carretera de Palma-Inca (Ma-13A). En la salida señalizada como “Sa Cabaneta” nos dirigimos hacia la iglesia parroquial, que se encuentra entre las edificaciones de la urbanización que precede al núcleo histórico de sa Cabaneta.

La parroquia de Marratxí aparece ya citada en 1248 en la bula que el papa Inocencio IV expidió a favor de todas las iglesias de Mallorca, bajo el nombre de Sanctae Mariae de Barraxi. Un documento de 1477 revela que en aquella época había cambiado de titular y estaba bajo la advocación de San Marcial. A mediados del siglo XV la iglesia fue trasladada a un terreno cedido por la familia Verí, donde se emplaza la iglesia actual, la cual se inició en 1698 (bajo las órdenes de Lluc Mesquida) por recomendación episcopal y finalizó, ya en el siglo XIX, con la construcción de los campanarios. La fachada principal es posterior (fue reconstruida a mediados del siglo XIX ya que resultó dañada en el terremoto de 1851) y presenta un cuerpo central flanqueado por las dos torres campanario. La planta sigue la tradición del gótico y consta de una única nave con capillas laterales y ábside semicircular en el interior. La cubierta es de bóveda de cañón y aparece en ella la inscripción de 1714, fecha en la que se concluyeron las obras.

En la nave derecha encontramos la capilla de Sant Josep. Ésta alberga un retablo barroco, en cuyo ático aparece un escudo con la flor de lis y una pintura de San Miguel; la talla titular, de Sant Josep, se encuentra acompañada por San Sebastián y Santa Bárbara; en la parte inferior encontramos una inscripción con la fecha de construcción: 1754.

La zona inferior del presbiterio está ornamentada con cerámicas napolitanas, colocadas en el siglo XVI, que representan milagros de Sant Marçal. El retablo mayor se doró con dos mil panes de oro e intervino el escultor Joan Deyà en su traza. La talla del titular de la iglesia, que fue el primer obispo de Limoges (en el siglo III), aparece ataviada con el báculo y la mitra obispal.

A la izquierda del altar mayor se sitúa la capilla de la Mare de Déu del Roser, cuya talla pertenece a la tipología de virgen-rosario, con un espacio interno para la custodia de la Eucaristía. A continuación pasamos por la capilla de Sant Antoni Abad, con un retablo de 1843. La siguiente capilla, más profunda, presenta el escudo de armas de los Verí, promotora de la capilla.

Convento dels Mínims de Santa Maria del Camí

Regresaremos a la misma carretera anteriormente citada (Ma-13A) y llegaremos al pueblo de Santa Maria del Camí. Nos detendremos en una pequeña plaza situada en la carretera (llamada la Plaza dels Hostals) y allí visitaremos el Convent dels Mínims y su claustro, una construcción del siglo XVII (la iglesia fue bendecida a finales de siglo) realizada por Lluc Mesquida.

En el claustro podemos ver algunas piezas como brocales de pozos de piedra, columnas o una cruz de término de Alaró de época gótica. Al lado del claustro se encuentra el campanario (el segundo campanario del pueblo), obra del siglo XVIII, con un reloj de sol.

Con la Desamortización de 1835, el convento fue abandonado. Posteriormente, fue comprado por la misma familia mallorquina que patrocinó su fundación y fue rehabilitado para albergar una casa señorial y un museo en el primer piso. En él podemos destacar algunas piezas barrocas, como la Talla de Sant Francesc de Paula, de 1718, obra de Joan Deià. En 1962, el claustro fue declarado Monumento de Interés Histórico-Artístico y en 1990 el conjunto se declaró Bien de Interés Cultural –BIC-.

Una vez visitado este conjunto, bajaremos el carrer Llarg hasta la Plaza de la Vila, donde se encuentra la Casa de la Vila, un edificio del siglo XVII realizado para cumplir diversas funciones: sala del Consell, sala del juez, escribanía, cárcel y “quartera” (lugar de venta del trigo). El edificio tiene planta rectangular, con una fachada de estilo renacentista y dividida en dos pisos, el inferior en forma de pórtico (es la zona de la Quartera) y el superior con dos balcones con balaustrada. En el centro de la fachada se ve el escudo del pueblo. En su interior se encuentra una pieza de gran valor artístico: se trata de la tabla gótica de Joan Massana, que procede de la primitiva iglesia y que ahora está ubicada en el salón de plenos.

Iglesia parroquial de Santa Maria del Camí

Siguiendo con nuestra ruta llegaremos, por la calle de l’Església, a la Iglesia parroquial, una buena muestra del barroco mallorquín.

La parroquia de Santa Maria del Camí, fundada en 1236, aparecía citada en la bula de Inocencio IV como Santa Maria del Camí d’Olaró. En 1372 se tuvo que reconstruir debido a sus reducidas dimensiones. Las obras de construcción del templo actual duraron gran parte del siglo XVII. Se sabe que en 1737 la nave y las capillas ya estaban acabadas y en 1751 se iniciaron las obras del campanario.

Destaca su campanario de baldosas azules. Su planta es de nave única con capillas laterales y bóveda de crucería. En su interior podemos destacar algunos retablos barrocos, como el de Sant Sebastià, obra del taller de los Pinya, o el retablo mayor, un retablo del siglo XVIII (bendecido en 1775) de un gran ilusionismo y una gran complejidad estructural, cuyas esculturas están realizadas por Pere Joan Obrador y Joan Batle.

Iglesia parroquial de Nostra Senyora de la Visitació de Consell

Volveremos a la carretera y abandonaremos Santa María en dirección a Consell. En este pueblo haremos una única parada, en la Iglesia parroquial, situada en la plaza de la iglesia (a la derecha de la carretera).

El edificio actual se edificó sobre el solar de un antiguo oratorio, del que ya existe constancia en el siglo XVI, consagrado a la Visitación de Nuestra Señora. Después de algunos intentos de desvincularse de la tutela de Alaró, el pueblo de Consell consiguió en 1720 la instalación de la reserva sacramental. Las obras de construcción se iniciaron a finales del siglo XVIII y a finales del siglo XIX se amplió y reformó. En ella destaca la pila bautismal, de 1719, el retablo de la capilla de Sant Josep y la talla policromada de la Mare de Déu, de finales del siglo XIX, así como el conjunto de vitrales, realizados entre 1916 y 1920 por la empresa Rigalt i Granell de Barcelona, tradicionalmente considerada como responsable de las mejores muestras de vitrales modernistas.

Iglesia parroquial de Alaró

De nuevo en camino, nos dirigiremos ahora hacia Alaró. Para ello, seguiremos la carretera hasta la rotonda y, a continuación, tomaremos la carretera Ma-2050 en dirección a Alaró. Una vez allí, seguiremos por la Avenida de la Constitució y, al final de ésta giraremos hacia la izquierda por la calle de Petit en dirección a la Plaza de la Vila. Allí se encuentra la Iglesia parroquial.

En ella se puede destacar el retablo mayor, obra de la primera mitad del siglo XVIII y que se caracteriza por ser el primer retablo barroco hecho en piedra de Mallorca. Vemos como la policromía se consigue con la combinación de piedras de diferentes colores. Formalmente, es un retablo de dos pisos, con los laterales convergentes.

Iglesia parroquial de Binissalem

Una vez visitada la iglesia de Alaró, volveremos por la misma carretera hacia la Ma-13A y seguiremos en dirección a Binissalem. Ya en el pueblo, giraremos a la izquierda, hacia la calle Bonaire y seguiremos recto hasta la Plaza de l´Església. Allí nos encontraremos con la Iglesia, obra del siglo XVIII y construida sobre una iglesia anterior del siglo XVI. El impulso definitivo para su construcción fue dado por dos rectores que llegaron a partir de 1703 al pueblo, Rafel y Nadal Sabater (tío y sobrino), ya que la antigua iglesia había quedado pequeña debido al aumento demográfico de la población. La iglesia tiene una nave única, con capillas entre contrafuertes y está cubierta por una bóveda de crucería. El coro se encuentra a los pies.

De su interior podemos destacar que está hecha completamente de piedra (de sus canteras locales) de diferentes colores, al igual que el retablo mayor, obra proyectada por Fra Albert Borguny y realizada por Pere Joan Obrador, siguiendo el modelo del antiguo retablo barroco de la catedral de Palma. Se sabe documentalmente que esta obra fue bendecida en 1781.

Una vez se ha visitado la iglesia y sus retablos (la mayoría barrocos) merece la pena darse una vuelta por el casco histórico del pueblo para contemplar la gran cantidad de casals que aún se conservan. La gran mayoría datan de la época barroca y presentan uno de los conjuntos más importantes de fachadas tradicionales de Mallorca. En ellos se puede ver una evolución desde los inicios del siglo XVII hasta fines del XVIII. Para destacar alguno, podemos citar Can Sabater, en el carrer de la Concepció; Ca l´Arcadia y la rectoría, en el passeig des Born, con la logia que se abre delante de la fachada principal de la iglesia; Can Amengual, en la plaza de la Quartera; Can Morante o Can Torró. También es digna de visitar Can Gelabert de la Portella que, aunque básicamente se la puede designar como neoclásica, tiene algunos elementos barrocos, como por ejemplo el pozo que se encuentra en el patio. Todas estas construcciones, así como otras aquí no mencionadas, han consolidado el casco antiguo del pueblo como Conjunto Histórico-artístico (1983).

Iglesia parroquial de Lloseta

Seguiremos con nuestro recorrido y nos dirigiremos a Lloseta. Para ello, volveremos a la carretera de Palma-Inca y nos desviaremos hacia la izquierda en el desvío pertinente (delante del Foro de Mallorca). Continuaremos por la carretera hasta llegar a la calle denominada Avinguda del Cocó. Desde allí seguiremos hasta la calle de Truiola y giraremos a la izquierda por la calle de Josep Ferragut. Al fondo, a la izquierda nos encontraremos en la Plaza de l´Església, donde podremos visitar la Iglesia, cuya construcción primitiva databa de finales del siglo XIII y fue modificada posteriormente.

El primer propietario del palacio de Ayamans, Arnau de Togores, debió promover la construcción de un oratorio para dedicarlo a la talla románica de la Virgen que probablemente trajo consigo de la Gascuña francesa, aunque según la tradición, la imagen fue hallada por un pastorcillos en las inmediaciones del pueblo. El templo definitivo consta de dos fases constructivas: una de finales del siglo XVIII y, la otra, ya en el siglo XIX, cuya característica principal es el tratamiento neoclásico, propio ya del siglo XIX. Del templo, pero, podemos destacar algunos retablos barrocos en las capillas de Sant Josep y la Purísima, datados ambos en el siglo XVIII. También es importante una escultura de Sant Jeroni (de la misma época que las anteriores), que está atribuida a un discípulo de Francisco Salzillo y traída desde Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

Antigua Casa dels Posaders d’Aiamans

También es interesante la visita a la Antigua casa dels Posaders d´Aiamans, obra fechada en el siglo XVIII y situada entre la iglesia parroquial y el palacio condal.

Originariamente eran las caballerizas del conde de Aiamans y posteriormente, con la reforma del palacio, se convirtió en la residencia de los criados de los condes. Actualmente, y tras una completa rehabilitación, respetando su carácter histórico y su entorno, se ha convertido en un pequeño hotel de interior. El edificio consta de tres plantas y envuelve una antigua clastra, donde podemos destacar su antiguo embaldosado con piedras de torrente. También es interesante la fachada de piedra (igual que las paredes interiores) y la gran escalera abierta al patio mediante una arcada.

Convento de Sant Domingo

Finalmente nos dirigiremos hacia el último punto de nuestro itinerario. Para ello, aún en Lloseta, cogeremos la calle de Juan Carlos I y, al llegar a la rotonda, a la calle de Josep Bibiloni. Nos encontraremos en la carretera MA-2110, que nos llevará hasta Inca. Una vez allí, seguiremos por la Avenida Raiguer y después por la Avenida Germanies hasta llegar a la Plaza de Sant Domingo, donde se encuentra el convento del mismo nombre.

A principios del siglo XVII los dominicos se establecieron en Inca y se sabe que la iglesia inicial pronto fue insuficiente, con lo que a mediados de siglo se inició la actual. El claustro es más reciente, datándose en 1730. Desde la Desamortización de 1835, la iglesia ha sufrido varias reformas para convertirla de iglesia conventual a iglesia parroquial. La fachada es lisa, de piedra y la única decoración que encontramos es el rosetón y la portada. Interiormente, la iglesia presenta una nave central, con capillas laterales y ábside trapezoidal. La cubierta es de bóveda de cañón y el coro se encuentra a los pies.

El claustro, del siglo XVIII, tiene planta cuadrangular y consta de planta baja, piso y porche. Está hecho de sillares y vigas de madera en los techos.

Iglesia de Santa Maria la Major

Siguiendo con nuestro itinerario, nos dirigiremos desde la plaza Sant Domingo hacia la calle de Jaume Armengol y, a unos cien metros, giramos a la izquierda por la calle Comerç y, posteriormente, por la calle Major hacia la Iglesia de Santa Maria la Major. El templo actual, del siglo XVIII, sustituye uno anterior del siglo XIV. La fachada, de sillares, es muy sencilla (típicamente del barroco mallorquín). El campanario, obra anterior a la iglesia, se encuentra separado de la fachada de la iglesia, pero toca la capilla del Sant Crist. Este campanario también reproduce el modelo mallorquín: un primer cuerpo macizo y los dos últimos tramos con dos ventanas ojivales en cada lado. En el interior podemos destacar el retablo de Sant Sebastià, obra del siglo XVII.

La planta de la iglesia es de una nave con capillas laterales entre contrafuertes. La cubierta es de bóveda de cañón con lunetos (en los que se abren ventanas para iluminar la iglesia). El ábside es semicircular y el coro se encuentra en los pies.

Monasterio de Sant Bartomeu

Finalmente, subiremos por la calle Font hasta el Monasterio de Sant Bartomeu, en cuyo interior se encuentra un pequeño museo con grandes obras renacentistas y barrocas. La iglesia también merece la pena visitarla y en ella destacamos el retablo mayor, obra del siglo XVIII, con una monumentalización de las fornículas, a imitación de algunos modelos de fachadas de Palma del siglo XVIII.