Datos y descargas

Dificultad:
Fácil, a pie.
Duración:
2 horas aproximadamente.
Longitud:
2 kilómetros aproximadamente.
De interés:
Durante el recorrido, que transcurre por el centro histórico de Palma, pueden observarse otros hermosos patios que no entran dentro de la estética barroca y otros monumentos de gran belleza y valor histórico-artístico.
Descargas:

Introducción

Los patios de los casales señoriales de Palma constituyen uno de los conjuntos más emblemáticos de la arquitectura civil de la ciudad. El escritor Miquel dels Sants Oliver nos introduce literariamente estos patios urbanos “amb llurs superbes entrades ombrívoles, amb llurs colls de cisterna i llurs ferros artístics, amb llurs passamans com a randes de pedres, amb llurs columnes ventrades i llurs galeries italianesques i les portes esculturades dels estudis…”.

Debemos relacionar los patios de Palma con la casa romana, con pervivencias de la casa-patio de tradición islámica y de la casa medieval catalana de los siglos XIII y XIV. Con el tiempo, los patios de la ciudad van adquiriendo un carácter propio. Tras los patios de estilo gótico, llega la apoteosis del patio urbano con el Barroco, en los siglos XVII y XVIII. Los patios barrocos de Palma siguen un modelo básico, con entrada o vestíbulo, portales de estudio, patio descubierto y escalera; pero, a la vez, pueden presentar diferencias considerables entre si: desde una sencillez elegante más clasicista hasta los grandes patios más ostentosos del siglo XVIII.

Can Ribas de Pina

Comenzaremos el recorrido por la calle de Can Savellà, situada a la izquierda de la plaza Quadrado, por detrás de la plaza de Sant Francesc. En el nº 23 encontraremos este casal.

El edificio fue adquirido por Miquel Ribas de Pina en 1718. Sus orígenes son góticos, pero el patio conserva la estructura del siglo XVIII, puesto que fue construido hacia 1754. Tiene planta ligeramente irregular, con la escalera a la derecha protegida por un alero. La naya con balaustrada separa el patio del jardín, al cual se entra por una reja de madera enmarcada por un gran arco.

Can Vivot

En el nº 4 de la misma calle se sitúa Can Vivot.

En el siglo XVII el casal pasó a manos de los Sureda. El que sería el primer marqués de Vivot, Joan Sureda y Villalonga, a principios del siglo XVIII hizo construir un nuevo casal sobre el anterior medieval. Corresponde a la época de plenitud de los patios barrocos de Palma. El patio, actualmente es el más emblemático, suntuoso y elegante de la Ciudad. Su grandeza, la riqueza de materiales empleados en su construcción, el tipo de elementos arquitectónicos y decorativos, denotan la riqueza y el refinamiento de la familia. Conserva un rico empedrado, formando dibujos geométricos. La escalera central es de tipología imperial: un único cuerpo central diverge en dos tramos laterales, para converger en el rellano del piso superior. Destacan también las columnas abombadas, con éntasis, decoradas con capiteles de tradición corintia, los pilares con estípites sobre plintos, y, en medio de la escalera, el monumental escudo de armas del primer marqués de Vivot. La galería de la planta noble muestra tres arcos de medio punto.

Can Olesa

Continuaremos hasta el final de la calle de Can Savellà, donde entraremos por la calle de Sant Crist hasta la plaza de Santa Eulàlia. La cruzaremos y en la calle de enfrente, d’en Morey, en el nº 9, encontraremos Can Olesa.

Es un casal reformado sobre el núcleo de la antigua casa Descós del siglo XVI, de la cual se conserva la magnífica fachada renacentista. Posee un patio de excepcional armonía en la combinación de los diferentes elementos arquitectónicos y, constituye un perfecto exponente de belleza y serenidad. Este patio fue reformado a finales del siglo XVII. Podemos observar diversos elementos significativos, como las columnas de tradición jónica, con un gran éntasis, que sostienen arcos rebajados. El zaguán muestra un suelo de tierra prensada, cubierta de vigas y portales de los estudios en los laterales; al fondo del patio hay una escalera de dos tramos que conduce a una galería de tres arcos de medio punto con balaustrada. Cabe señalar un bello brocal octogonal y el escudo de los Oleza, que preside el patio. El suelo dibuja formas geométricas. Cerca del brocal, una ventana renacentista muestra una tipología parecida a las exteriores de la planta baja.

Ca la Gran Cristiana

Recorremos la calle d’en Morey hasta el final, en sentido contrario a Santa Eulàlia. Continuamos por la calle de la Portella, nº 5, donde se encuentra el casal.

Es un edificio de origen gótico, reformado por el primer conde de Ayamans, hacia el año 1637. Perteneció a la familia Togores, titulares del condado de Ayamans, y después a los Villalonga- Desbrull. Actualmente, alberga el Museo de Mallorca. Conserva una fachada con restos medievales, con portal de arco de medio punto, y balcón barroco presidido por el escudo del séptimo conde de Ayamans (s. XVIII). El zaguán ha sido muy reformado. El patio es austero, con arcos rebajados y el suelo adoquinado, y la escalera que sube al piso noble, en la izquierda. Al fondo del primer patio, un arco rebajado con los escudos de Príam de Villalonga y Prudència Martí, conduce al patio posterior, de grandes dimensiones y con galería de arcos.

El Hospital de Sant Pere i Sant Bernat (l’Hospitalet)

Volvemos atrás por la calle de la Portella hasta el final y entraremos la calle de Sant Pere Nolasc. Giraremos por la segunda calle a la izquierda, la calle de Sant Bernat, donde en el nº 1 encontraremos el Hospitalet.

Su origen se encuentra en dos casas que fueron donadas a la Iglesia, para ser destinadas a hospital para curas pobres y para sede de la Cofradía de Sant Pere i Sant Bernat. En el siglo XVIII, a partir de la unión de las dos casas mencionadas, se construyó el nuevo hospital, conocido popularmente con el nombre de l’Hospitalet. El proyecto arquitectónico se atribuye a Antoni Mesquida, y los trabajos escultóricos a Miquel Thomàs. La fachada presenta tres portales barrocos, de gran dinamismo y ornamentación, que se pueden considerar de estilo Rococó. El portal lateral izquierdo, que conduce a las antiguas dependencias del hospital, acoge la figura de san Pedro dentro de un nicho, y se encuentra enmarcado por decoración de rocalla. El portal lateral derecho, idéntico en estructura al del otro extremo, configura el acceso a la capilla u oratorio de la institución, y enmarca la imagen de san Bernardo. El portal principal muestra un nicho con cubierta de venera que contiene la imagen de la Virgen María. El patio presenta arcos rebajados sobre columnas con capiteles de tradición jónica. Los espacios cubiertos se resuelven con cinco tramos de bóveda de arista. La escalera, a la izquierda del patio, es de tres ramos y conduce a una galería con tres arcos de medio punto con balaustrada. Al fondo se sitúa el jardín, con acceso desde el claustro por una trabajada barrera de madera calada.

Cal Poeta Colom

Volvemos a la calle de Sant Pere Nolasc, en dirección a la Portella, y nos metemos en la primera calle a la izquierda, la calle Zanglada. En el nº 4 se encuentra Cal Poeta Colom.

En 1576 esta casa era de Pere-Ramon Safortesa y se valoró en 1.100 libras. A partir del siglo XVII perteneció a los Fontirroig y en el siglo XIX fue adquirida por la familia Crespí de Garau, cuyos miembros destacaron como notarios. El Archiduque Luís Salvador la denomina Can Garau, “con columnas de mármol estriadas, de sección cuadrada, que aumenta desde la base al capitel”. A finales del siglo XIX heredó la casa el doctor Jordi Andreu Crespí de Garau, y fue conocida con el nombre de Cal Doctor Andreu. En 1933 la adquirió el poeta de Sóller Guillem Colom i Ferrà, y la convirtió en su residencia. El casal sufrió varias reformas, una a finales del siglo XVIII, otra en 1936 y la última recientemente. El portal es de arco de medio punto, con balcones con hierro forjado, en la planta noble. En la reforma realizada a finales del siglo XVIII, el patio adoptó la tipología actual, que combina la tradición local con la estética del barroco francés, marcadamente clasicista. Es singular por el uso de estípites como pilar, de forma piramidal invertida y de color rojizo; de fuste estriado y base diferenciada, de sección cuadrada. Las cubiertas son envigadas y las arcos rebajados, ornamentados con finas molduras. El patio tiene también una interesante aportación de hierro fraguado, tanto en la barandilla de la escalera como en el hierro del brocal de la cisterna.

Can Oms

Continuamos hasta el final de Zanglada y daremos a la calle de l’Almudaina. En el nº 7 se sitúa este casal.

Fue la casa de la familia Doms desde 1642. En el siglo XVIII se reformó. Los arcos rebajados, la naya lateral de la balaustrada superior, la ventana balconera con dintel y con balaustrada ornamentada con el escudo dels Oms, y la escalera de piedra de Santanyí con barandilla de hierro fraguado, configuran la escenografía del patio. En la entrada, a la izquierda, destaca un portal de estudio con decoración gótica con las armas de los Armadans, que proviene de la desaparecida casa llamada Can Poquet de la calle Can Sans. Actualmente es propiedad del Ayuntamiento de Palma.

Can Solleric

Recorreremos la calle de l’Almudaina para dar a la calle del Palau Reial. La atravesamos y pasamos por la calle Victòria. Al final de esta calle bajaremos por las escaleras de piedra y daremos a la cuesta de Sant Domingo. La bajaremos, recorreremos toda la calle Constitució y daremos al paseo del Borne, donde en el nº 27 se encuentra el Casal Solleric.

También denominado Can Morell, constituye uno de los pocos ejemplos de casal construido de nueva planta a mitad del siglo XVIII, con planos del arquitecto mallorquín Gaspar Palmer, y con patrocinio de Miquel Bonaventura Vallès d’Almadrà y Orlandis, marqués de Solleric. El suelo está formado por grandes losas de piedra. Las columnas abombadas, de capiteles de tradición jónica, son de mármol jaspeado de Solleric. Uno de los elementos más interesantes es la escalera central, de tipo imperial con la novedosa solución de dos tramos laterales divergentes que convergen en un único cuerpo central hacia la planta noble. La decoración de las barandillas de hierro forjado fue diseñada por Antonio Soldati, el decorador italiano de moda de la época.

Can Fortesa des Sitjar

Nos dirigiremos a la plaza del rei Joan Carles I donde está la fuente de las Tortugas. Giraremos a la izquierda por la Avenida de Jaume III y en la primera travesía a la derecha, en calle de la Concepción, en el nº 24, se sitúa dicho casal.

Este edificio presenta un patio modelo de la transición entre el siglo XVII y XVIII. El zaguán está cubierto con un artesonado de madera. El patio descubierto está formado por cuatro arcos rebajados que descansan sobre ocho pilastras de piedra arenisca, con capiteles de tradición corintia y escudo de los Safortesa. La escalera se sitúa a la derecha, con pasamano de hierro con balaustres planos. La galería de la planta noble tiene balaustrada, sin columnas, y cubierta con artesonado de madera sostenido por una jácena. El Archiduque menciona “la bella galería con techo artesonado”. También tienen balaustrada las dos ventanas balconeras de los laterales. Debajo de la galería, al fondo del patio, se encuentra una fuente con una máscara y la correspondiente pila.

Casal Balaguer

Volvemos a la plaza de las Tortugas y seguimos recto por la calle Unió, donde en el nº 3 está el Casal Balaguer.

También conocido con los nombres de cal Marqués del Reguer y can Blanes, en el siglo XVI perteneció a la familia Sanglada, que entroncó el siglo XVIII con los Amar de Montaner (marqueses del Reguer). Mateu Gual-Sanglada promovió una reforma, antes de 1730. Después de un pleito, se instalaron los marqueses del Reguer. El segundo marqués del Reguer, Josep Amar de Montaner y Sanglada, fallecido en 1775, patrocinó otra reforma de la casa. Doña Isabel Amar de Montaner, esposa del conde de San Simón, aportó al matrimonio esta casa. A mediados del siglo XIX Jordi de San Simón i Montaner, propietario entonces, vendió el casal a Antoni Blanes, comerciante originario de Artà que hizo gran fortuna en América. Los Blanes reformaron de nuevo el edificio, cegando dos tramos del patio, que era de los grandes de la ciudad. En el siglo XX pasa a ser del músico Josep Balaguer, quien lo legó al Ayuntamiento para convertirse en la sede del Círculo de Bellas Artes de Mallorca.

El portal está formado por un gran arco de medio punto. Originalmente, había también dos portales rebajados que comunicaban con el patio, hoy ocupados por comercios. El zaguán está cubierto con artesonado. Los arcos laterales aparecen cegados y, muestran las columnas y los capiteles de tradición jónica embutidos en los muros; presentan los restos de los escudos, que fueran borrados. A continuación, un gran arco rebajado comunica con el patio abierto, con suelo adoquinado. Tras el patio, se extiende otro tramo cubierto con artesonado, desde donde arranca la escalera de tres tramos.

Can Berga

Seguimos por Unió hasta la plaza del Mercat. En el nº 12 nos encontraremos con la actual sede de la Audiencia.

En este lugar había un antiguo edificio de base islámica que entre los años 1231 y 1278 acogió el convento de las religiosas agustinas. Los franciscanos permutaron su primer convento situado cerca de la puerta de Santa Margalida, por el de las agustinas. Permanecieron poco tiempo, ya que dos años más tarde los encontramos en el actual convento de Sant Francesc. El edificio de la plaza del Mercat, que hasta el siglo XVIII tuvo la entrada y la fachada principal por la calle de Santacília, como era tradicional para evitar el peligro de las crecidas de la Rambla, fue adquirido por Hug de Pacs, que lo convirtió en el casal de su familia. En 1600, por vínculos matrimoniales, pasó a la familia Santacília, por el enlace entre Margalida de Pacs i Burgues y Joan Miquel de Santacília i Togores. Aquí vivió Pere de Santacília i Pacs, hijo de los anteriores, destacado participante en las luchas entre Canamunt y Canavall, que ensangrentaron el siglo XVII mallorquín. En 1677 el casal pasó a manos de los Berga, cuando murió Eleonor de Santacília, casada con Gabriel de Berga i Sanglada. Poco antes de 1754, Gabriel de Berga i Safortesa promovió una importante reforma que lo transformó en uno de los edificios barrocos de más carácter de la ciudad. Esta remodelación se acabó en 1760, cuando ya el casal era propiedad de Cecília Safortesa i de Berga. Gabriel Pons fue el maestro de obras y Joan Rotger realizó el trabajo de carpintería, mientras que Joan Deià trabajó como escultor. A finales de siglo XVIII el casal pasó a los Burguès-Safortesa. En 1942, el edificio fue vendido al Ministerio de Justicia, actual propietario. En 1965 el edificio sufrió importantes modificaciones por las obras de adaptación que se realizaron con el fin de albergar la Audiencia territorial. Uno de los cambios supuso el traslado del acceso principal a la planta noble, que de la derecha pasó al centro.

La fachada es plana y poco ornamentada, únicamente interrumpida por dos grandes balcones con peanas molduradas y con balaustrada. Sobre el portal de medio punto figura un elegante escudo de la familia Berga, obra de Joan Deià. En el desván o porxo, bajo la cornisa, destacan nueve ventanas molduradas. El patio es de planta poligonal irregular y de grandes dimensiones, rodeado por diez arcos rebajados que descansan sobre columnas de tradición corintia. Un gran arco rebajado situado delante del portal principal permite el arranque de la escalera imperial, de un solo tramo inicial, que se separa en dos en el primer rellano. En los laterales del arranque de la escalera, se abren sendos portales renacentistas, con los escudos de la familia Safortesa, y con detalles escultóricos antropomorfos; los portales provienen de otra casa. En el rellano de la escalera, ocupa un lugar presidencial el escudo de los Burguès-Safortesa. El rellano de la planta noble está formado por tres arcos de medio punto, con balaustrada en la parte inferior. Rodea el primer piso un conjunto de arcos de medio punto. El desván, en la tercera planta, presenta los tradicionales pilares octogonales.