Datos y descargas

Dificultad:
Fácil. A pie por el interior de los recintos, con vehículo para desplazarse de una possessió a otra.
Duración:
Una excursión de un día.
Longitud:
18 kilómetros aproximadamente
De interés:
Las tres possessions son visitables, previo tiquet en Sa Granja y Alfàbia, y disponen de aparcamiento.
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Introducción

Las grandes fincas rurales de Mallorca se denominan possessions, nombre que, desde el siglo XVI, se impuso sobre los antiguos nombres genéricos de origen árabe, las alquerías y los rafales. Los propietarios eran denominados Senyors y, mayoritariamente, formaban parte de la nobleza terrateniente. Estos alquilaban sus fincas a los amos, que eran los arrendatarios payeses que las explotaban.

La possessió era la pieza clave de la economía de la Part Forana tradicional. Era una auténtica unidad de producción. El centro de funcionamiento y el hábitat eran las casas (denominadas en plural porque contaban con diversos edificios), habitualmente alrededor de una clastra (patio), acogían la casa de los dueños y la casa de los amos, además de diferentes estancias productivas como la tafona (almazara o molino de aceite), el celler (bodega), el molino de sangre (molino harinero de tracción animal), etc., y estancias ganaderas como sestadors, establos y boals. También podía contar con capilla.

Las casas de las possessions han ido adaptándose al paso de los siglos. Diversas motivaciones, como las necesidades defensivas, funcionales y/o estéticas, han provocado modelos constructivos y estilísticos diversos, como el carácter palatino de Alfàbia, Sa Granja o Raixa, entre muchos otros.

Sa Granja

Situada en el término municipal de Esporles, se llega a ella por la carretera Ma-1040. Se localiza a la salida del pueblo en dirección a Banyalbufar a unos 2,5 Km. La entrada se encuentra bien señalizada.

Las casas de Sa Granja se localizan en el solar de un edificio muy antiguo, favorecido por la abundante presencia de agua. La primera referencia que tenemos de la ocupación de este lugar se relaciona con la alquería musulmana llamada Alpic. En la repartición producida a raíz de la conquista catalana de Jaume I, estas tierras correspondieron al conde del Rosselló, Nunó Sanç. Poco tiempo después, en el año 1233, éste la donó a la orden religiosa cisterciense.

Los monjes del Cister ocuparon poco tiempo la antigua alquería Alpic, ya que el año 1239 se instalaron en el lugar posteriormente denominado “Real Vella” en la actual possessió de Son Cabrer (Palma) y, en 1266 fundaron el monasterio de la Real. Con estos traslados, la antigua alquería Alpic se convirtió en granja destinada a actividades agrícolas, lo cual nos explica el nombre actual de la Granja; entonces se intensificó el aprovechamiento del agua, proveniente de la actual Font Major, denominada en aquel tiempo la Font de Déu, cuyo control produjo conflictos entre la gente de la villa de Esporlas.

En el año 1444 el monasterio de la Real estableció la possessió a Gregori Joan, también propietario de la possessió de Planici, mediante un contrato de enfiteusis, a cambio del pago de una renta anual. En el siglo XVI pasó a la familia Vida y en el siglo XVII pasó a ser propietaria la familia Fortuny hasta avanzado el XX. Actualmente, desde los años 60, y después de un nuevo cambio de propiedad, funciona como casa-museo. En ella se pueden visitar las diferentes estancias y su colección etnológica (herramientas y objetos tradicionales).

Las casas presentan una planta compleja e irregular, resultante de los anexos incorporados con el paso del tiempo. La fachada principal presenta un alzado de tres plantas con ventanas simétricas y portal forà de arco de medio punto dovelado. Corona el portal un escudo barroco con las armas de Ramon Fortuny de Ruesta i Gual.

El vestíbulo tiene dos tramos con techo de vigas, separados por dos arcos escarzanos enmarcados por pilastras jónicas. En la parte de la derecha del primer tramo, se encuentra la capilla; tiene portal adintelado y muestra un suelo con baldosas que diseñan rombos verdes; preside la estancia un pequeño retablo barroco con una pintura dedicada a la Sagrada Familia. El patio es de planta cuadrangular y aparece empedrada, con una fuente octogonal en medio, con vegetación. Este patio reparte las estancias del núcleo principal de las casas. El lateral del norte enlaza la fachada con el cuerpo sur-oriental y presenta una interesante logia de nueve arcos de medio punto, con columnas jónicas y balaustrada. En el fondo hay un arco rebajado con bóveda de arista y la escalera que sube al piso noble.

Entre las numerosas estancias destinadas a actividades económicas tradicionales, destacamos el celler (bodega), el molino de sang (tracción animal) y la lavandería. La tafona (almazara), que ocupa una gran sala rectangular, aparece mecanizada, con engranajes relativamente modernos, con prensa de moler la oliva mecanizada y con dos prensas hidráulicas, así como dos graneros de arco de medio punto y bóveda de cañón.

Entre las estancias de vivienda, destacamos diversas salas de estar, el gran comedor, con dos jácenas en la cubierta, una curiosa sala de juego, un pequeño teatro y las habitaciones (dormitorios) con camas con dosel; también hay diversas cocinas, en una de las cuales podemos contemplar un molino de harina de mano. Se conservan algunos graneros de arco de medio punto y bóveda de cañón, considerados en ocasiones como restos de celdas del antiguo monasterio. Uno de los establos ha sido habilitado como “sala de torturas”.

De los exteriores, son destacables los jardines. El jardín superior es de estilo clasicista italianizante, con un molino de agua integrado en el conjunto, adaptado a manera de gruta, y una estatua de Apolo. La fuente muestra la imagen de un niño jugando con un pez. El jardín inferior cuenta con una impresionante fuente con surtidor.

Raixa

Desde Sa Granja deberemos volver hacia Esporles, dirigirnos por la Ma-112 hacia la carretera de Valldemossa. Al llegar a ésta, en el cruce de s’Esgleieta, giraremos primeramente a la izquierda, en dirección a Valldemossa, pero, inmediatamente, giramos a la derecha, dirección Palmanyola hasta llegar a la rotonda de la carretera de Sóller, Ma-11. A menos de un kilómetro, dirección a Sóller, observaremos a mano izquierda el panel indicativo de la finca.

Las referencias históricas de Raixa se pierden en la noche de la historia, cuando debió ser una alquería o un rafal de época islámica. A finales de siglo XV Raixa era de los Safortesa-Tagamanent. En 1660 compró Raixa, Ramon Despuig y Rocabertí, conde de Montenegro. El personaje más destacado de Raixa fue el cardenal Antoni Despuig i Dameto (1745-1813), quién hizo reformar las casas según un estilo clasicista italianizante, con un bello jardín y un museo de escultura. Después de 1910 una parte de las piezas pasaron al fondo del museo de Historia de la Ciudad (Castillo de Bellver). La possessió se vendió, en el 2002, al Ministerio de Medio Ambiente y al Consell de Mallorca. El 3 de septiembre de 2007, se inauguró la restauración de las casas, trabajo dirigido por el arquitecto Lluís Alemany. En la actualidad se está acabando la restauración de sus jardines.

El portal muestra dos torretas laterales, con almenas, de estilo neogótico que enmarcan el arco de medio punto de ingreso. El escudo que corona el portal muestra un águila bicéfala y las armas del conde de Montenegro. Se accede a una ancha explanada, configurada por un jardín con una alberca. Este espacio acoge también la estatua del cardenal Despuig.

En el fondo de la explanada se levanta la fachada principal de las casas, con alzado de tres plantas; el portal forà es de arco de medio punto adovelado. Por una entrada con suelo empedrado, accedemos al complejo arquitectónico de Raixa. A la derecha encontramos el lateral de la capilla, mientras que a la izquierda hay un portal adintelado que da acceso a una espaciosa sala rectangular, parte del antiguo museo.

El patio es rectangular, con un almez en el centro; destaca también un brocal octogonal. En la derecha presenta dos grandes arcos rebajados, sostenidos por un pilar octogonal; también encontramos dos portales de arco de medio punto abiertos en el paramento en talud, que es la parte más antigua de las casas, del siglo XVI. El portal más próximo al soportal acoge el almacén agrícola y el segundo, a la izquierda del anterior, contiene el depósito de aceite. El lateral oeste, ante el acceso, acoge la casa de los amos o arrendatarios.

Debajo de los dos arcos rebajados del lateral norte del patio, se encuentra el portal de acceso a la capilla y la escalera que conduce a la planta noble, además del denominado cuarto de la Beata Catalina Thomàs.

La capilla presenta un portal adintelado, coronado por una claraboya circular. Tiene planta rectangular con cubierta de dos tramos, el primero con bóveda de arista y el segundo, sobre el altar, con bóveda estrellada. En el primer tramo, a la izquierda, hay una tribuna desde donde los señores oían misa. El retablo es de estilo barroco, con una pintura dedicada a la Coronación de la Virgen, con los motivos de la letanía mariana que rodean a la Immaculada y la Santísima Trinidad; los laterales del retablo están definidos por sendas columnas corintias con fuste helicoidal, mientras que el dintel superior muestra el escudo de los Despuig.

En el primer rellano de la escalera que arranca cerca de la capilla, está el portal de la habitación que, según la tradición, ocupó santa Catalina Tomàs cuando pasó alguna temporada en Raixa, con los Saforteza-Tagamanent, en torno al año 1550.

La fachada sur presenta un alzado de cuatro plantas. En la planta baja, se abren cinco arcos rebajados, que comunican con antiguos establos. La segunda planta, muestra una impresionante galería que alinea diez arcos de medio punto, con columnas toscanas, y con una balaustrada en la parte inferior; dos torres salientes interrumpen el muro y flanquean la arcada. En los extremos de la tercera planta, que acoge las estancias de los señores, hay dos pequeñas galerías sostenidas por cuatro columnas. El desván o porxo muestra doce ventanitas, donde se situaban las habitaciones del servicio.

En la parte norte de las casas se localiza el acceso al jardín superior. Justo delante, aparece, impresionante, la famosa escalera neoclásica, uno de los elementos más destacables de la reforma del Cardenal. Consta de siete tramos, con diferentes esculturas y elementos ornamentales, como los leones de la base, las cuatro imágenes de las musas, o diversas hidrias, además de canales de agua. Presidiendo, el dios Apolo, situado en el exedra superior. El conjunto está flanqueado por dos tiras de frondosos cipreses que le dan un aire sublime, de gran carácter.

Continuamos hacia la derecha y nos encontraremos con un estanque con una estatua de un personaje mitológico. Tras éste está la “casa en ruinas”, culminación del ambiente romántico del jardín. También observaremos la “casa de las muñecas”, una casita en miniatura diseñada para jugar las niñas de la familia; más a la izquierda, después de pasar por la parte superior de la escalera clasicista, llegamos al estanque o safareig de Raixa, que es uno de los mayores de Mallorca, como testimonian sus medidas: 98 metros de longitud, 18 de anchura y 7 de profundidad.

Desde el estanque continuamos por el camino superior. En primer lugar observamos una gruta artificial. Después llegamos al pabellón neoárabe que configura un palacete de dos plantas. El camino escala la Muntanyeta y, después de una rotondita que sirve de banco y de mirador, a la izquierda aparece la ermita, que consiste en una capillita coronada por una pequeña espadaña, y un portal de medio punto. El tramo final de la subida se hace más dura. La parte superior está ocupada por un mirador con bella panorámica.

Alfàbia

Desde Raixa, retomamos la Ma-11 y continuamos hasta la rotonda anterior al peaje del túnel de Sóller. En esta rotonda tomamos la primera salida a la derecha, que nos llevará a Alfàbia.

Alfàbia era en época islámica una de las alquerías importantes del distrito Bunyula-Musu. Según una tradición poco verosímil, pertenecía al magnate musulmán Ben Abet, el cual colaboró con el rey Jaume I durante la conquista de 1229, por lo que fue recompensado. Sus sucesores se convirtieron al cristianismo y mantuvieron el nombre de origen árabe Bennàsser. Después pasó a los Santacília. Hacia 1750, uno de los señores más ricos de Mallorca, Gabriel de Berga y Zaforteza, promovió la reforma que transformó las antiguas casas de base gótica en un casal barroco de gran carácter. De los Berga la propiedad pasó a los Zaforteza, que todavía la mantienen.

Entramos en el recinto de Alfàbia por el portillo que se abre ante la carretera, con una barrera metálica que muestra la fecha de 1864. Nos acercamos a las casas por un paseo ornamentado con hileras de plataneros, según el estilo romántico de los denominados paseos de salón, que conduce directamente a la fachada principal de las casas.

La fachada principal muestra un gran paramento coronado por una testera mixtilínea. El portal forà es de grandes dimensiones. Data de mediados siglo XVIII y es de estilo barroco. Presenta un arco de medio punto sobre el cual hay un frontón curvado, mientras que las jambas representan pilastras jónicas. A media altura hay una apertura de forma elíptica atrompetada a cada lado. Según tradición, las puertas proceden del antiguo palacio de la Inquisición, destruido en 1823, que ocupaba buena parte de la plaza Mayor de Palma. Éstas se encuentran recubiertas de una plancha de bronce decorada con dibujos geométricos.

El portal deja paso a un gran vestíbulo dividido en tres tramos. En la cubierta de su primer tramo se encuentra un interesantísimo artesonado, en forma de artesa invertida. El estilo es mudéjar, y puede datarse en la segunda mitad del siglo XIV. El conjunto muestra una gran riqueza de ornamentación geométrica y de policromía, concretada en doscientos plafones poligonales; una jácena central cruza longitudinalmente el artesonado. La inscripción árabe de la cenefa fue trabajada en yeso y alterna con las barras catalano-aragonesas y el león rampante de los Bennàsser. La cubierta de los dos tramos siguientes es de bóveda de arista, mientras que en el alzado entre el primer y el segundo tramo hay una pilastra jónica adosada a la pared y situada sobre un plinto a cada lado.

Este espacio cuenta también con ornamentación heráldica: en el primer tramo, a la izquierda está el escudo de los Villalonga y a la derecha el de los Zaforteza; en el segundo, a la izquierda el de los Berga y a la derecha el de los Bennàsser; en el tercer tramo, a la izquierda el de la familia Burgues Zaforteza y a la derecha el de los Santacília. En la parte inferior de los laterales hay bancos de piedra adosados a la pared.

El vestíbulo conduce al patio a partir de un arco rebajado, con columnas con capitel jónico. Es de planta cuadrangular, presidida por un surtidor con pila octogonal, con una escultura de un niño con un pez. Desde la entrada, a la izquierda, hay un arco apuntado que da paso a un pasillo con tres arcos que comunica con un pequeño patio donde se sitúa un brocal octogonal.

El lateral de levante muestra el acceso principal a los aposentos de los señores; se levanta sobre una pequeña escalera con barandillas de piedra, con tres pilastras por lado, y tiene un frontón triangular presidido por el escudo de los Zaforteza. El lateral de mediodía del patio acoge la almazara, con acceso por una rampa adoquinada que acaba en un porche.

Entraremos por el pequeño portal renacentista a la casa de los señores, por un distribuidor, donde destacamos el árbol genealógico de los Zaforteza. El interior de las casas de Alfàbia contiene un buen conjunto pictórico y varias muestras de mobiliario muy interesantes, como queda de manifiesto en la sala situada a la derecha del distribuidor. Ésta tiene cubierta de envigado policromado y diversas pinturas que representan a los diferentes propietarios, entre los cuales destacamos a Pere de Santacília y Pacs a caballo (fallecido en 1666), importante adalid de los Canamunt; Gabriel de Berga y Santacília (fallecido en 1706), Leonor de Berga y Zaforteza (1701-1762), y Gabriel de Berga y Zaforteza; en los laterales inferiores hay varios paisajes como las casas de Alfàbia, el Cavall Bernat de Pollença y una vista de Palma, de Marià Conrado.

La segunda sala contiene uno de los muebles más importantes de Mallorca, la denominada “Silla del Rey Moro”, que, pese al nombre, no es de época islámica; data del siglo XIV y muestra interesantes relieves góticos tallados en madera, posiblemente representando el tema de Tristán e Isolda, una reina y un árbol, con una enigmática cabeza de un monarca, un perro y un conejo; en el frontal, hay una dama y un cortesano jugando a ajedrez; en el lateral de la derecha, dos soldados, mientras que en el coronamiento aparecen dos pequeños leones esculpidos. Según algunos autores, las figuraciones representan la pérdida de Mallorca por parte de Jaume III. Dentro de la sala hay, además, una buena colección de cuadros de temática diversa.

A continuación, sigue una sala rectangular que sirve de antesala. En ella destacamos varios grabados decimonónicos, la mayoría dedicados al papa Pío VI. A la derecha, se puede contemplar la alcoba, con una cama señorial vestida de damasco rojo; el portal de acceso al dormitorio muestra un retrato de Isabel II.

Un pasillo exterior, protegido por un porche, conduce, hacia la izquierda, a la biblioteca, que contiene un fondo de 1.200 volúmenes, y está presidida por el escudo de los Burgues-Zaforteza. De su fondo bibliográfico, destacamos una Historia de Jaume I, obra de Bernardino Gómez, de 1584. La biblioteca cuenta también con los pasos del Vía-Crucis.

Los jardines de Alfàbia son de los más interesantes de Mallorca. Desde las casas, se sale a un corredor con columnas toscanas y se desciende en el primer jardín por una escalera imperial con balaustrada. Se trata de un parque romántico, del siglo XIX. Constituye el centro un pequeño lago con un manantial en el medio y con numerosos nenúfares; la vegetación salvaje, con cañas de bambú, lianas, palmeras, palmitos y otras especies exóticas crean un ambiente romántico de estilo inglés.

Si subimos nuevamente la escalera y giramos a la derecha, recorreremos una pérgola con palmeras, buganvileas y hiedras, que conduce a una segunda pérgola más espectacular, con 32 parejas de columnas o pilastras y 24 hidrias, convertidas en surtidores, y un mirador cuadrangular, con una mesa de piedra ovalada, de estilo barroco, con amplia vista. Bajamos nuevamente a la entrada a partir de una interesante exedra, con frontón barroco y un relieve de Hércules, con una alberca cubierta a la izquierda. La escalera, con jardín abancalado, nos deja en la fachada de la casa.