Gran Hotel

El recorrido empieza en el Gran Hotel situado en la plaza Weyler, nº 33, enfrente de la plaza del Mercat.

Es la primera muestra importante del modernismo en la isla y establecimiento que marca el inicio del turismo en la isla. El edificio fue realizado entre 1901 y 1903 por el catalán Lluís Domènech y Montaner (1850-1923), autor también del Palacio de la Música Catalana. Al acto de inauguración asistió el obispo Campins y la flor y nata de la sociedad mallorquina. Desde su apertura y hasta el inicio de la guerra civil, cuando el hotel cerró sus puertas definitivamente, se alojaron los más ilustres y ricos visitantes y se llevaron a cabo los principales actos culturales y sociales de principios de siglo. A partir de 1942 se llevaron a cabo trabajos de reforma e instalación de la sede del Instituto Nacional de Previsión. A principios de la década de los noventa del pasado siglo se realizó una completa restauración y desde 1993 se destina a centro cultural.

Se trata de una estructura de cinco plantas, haciendo esquina, con una planta baja porticada que facilita las funciones originales de hotel pues aportaba luz al vestíbulo, a los salones y al restaurante. El resto de la fachada muestra el claro ritmo alternante de las oberturas de las habitaciones. Contaba además con un sótano dedicado a las dependencias de servicio y dormitorio del personal. Contaba con 150 camas, y diez de sus habitaciones contaban con salón particular y cuarto de baño. Entre las novedades del hotel destacan el ascensor, calefacción de vapor y electricidad. Denota una clara adscripción al art nouveau por la presencia de decoración naturalista vegetal y animal en arcos, capiteles, molduras y ventanales. También destacan: la gran iluminación interior, que se consigue por la eliminación de muros y la utilización de columnas; las cerámicas policromadas de influencia hispano-árabe y las representaciones escultóricas de carácter prerafaelita.