Introducción

El castillo de Bellver, joya gótica que domina la bahía de Palma, ha sido testimonio de numerosos acontecimientos y, como fortaleza, residencia real y prisión, ha alojado a ilustres personalidades. Se construyó entre los años 1300 y 1311. La primera acción bélica aconteció en 1343, durante la campaña de reincorporación del reino de Mallorca a la corona de Aragón. Tras un asedio a la fortaleza, comandada por el alcaide Nicolau Marí y una guarnición de ochenta soldados, se rindió a las tropas de Pere el Ceremoniós, rey catalano-aragonés que se coronó como rey de Mallorca en la Catedral. El castillo se convirtió en prisión de muchos fieles al último rey de Mallorca, Jaume III, quién murió en la Batalla de Llucmajor. Violant de Vilaragut, viuda del rey, y sus hijos Jaume e Isabel fueron encarcelados aquí. Entre 1802 y 1808 acogió a su prisionero más ilustre, el político e intelectual Jovellanos.

En cuanto a su función palaciega, en 1394 acogió a la corte catalano-aragonesa de Joan I y su esposa Violant de Bar, quienes, juntamente a un largo cortejo de caballeros y funcionarios reales, huían de la peste que asolaba Barcelona y las tierras continentales. Pero tras este efímero acontecimiento cortesano, la historia del castillo contiene más episodios de prisión y de desgracias que de residencia palatina.

Bellver es uno de los cuatro únicos castillos europeos de planta circular, con el de Restormel (Cornualles), el de Michelstetten (Baja Austria) y el de Montaner (Bearne). El Castel del Monte (1240) es parecido, pues cuenta con una planta poligonal con dos ejes de simetría.