Introducción

Los cien años que van desde 1560 a 1660 son conocidos en Mallorca como «segle dels bandejats». Contrariamente a lo que creen la mayoría de personas, un bandolero de aquel tiempo no era un ladrón de caminos, ni iba a caballo. Se trataban de hombres violentos que vivían para provocar violencia y terror. Muchas cuadrillas de bandoleros —algunas de ellas podían llegar a los cien bandoleros- estaban al servicio de una bandería aristocrática o de una villa. Se trataba, por lo tanto, de verdaderos ejércitos particulares.

No había prácticamente ningún municipio libre de bandoleros. Por ello, pese a que las cuadrillas preferían la montaña, podían actuar y residir en cualquier lugar. Sin embargo, las montañas permitían una cierta seguridad por las dificultades de comunicación, la abundancia de cuevas y de parajes en los que era fácil protegerse, lo cual provocaba que a menudo se convirtiera en sus lugares de refugio.

Existía una ruta conocida como «ruta dels bandejats» que unía la isla desde Pollença a Andratx. La línea fundamental era un conjunto de caminos marginales que corrían, a pie de montañas, de manera paralela a la carretera Palma-Alcúdia y no pasaba por el interior de ninguna población. Esta vía permitía huir rápidamente hacia el llano o la montaña y allí se desencadenaron multitud de batallas, enfrentamientos y actos de violencia.

El itinerario que aquí se presenta es el de montaña. Es aquel que, a partir de senderos, unía Pollença con la Ciudad aprovechando los valles transversales que forman la Serra de Tramuntana. El hecho de que los bandoleros mallorquines no usaran caballos, es decir que se trasladaran a pie, explica en buena medida esta ruta considerada como la más segura por estos hombres fuera de la ley.