Introducción

Las grandes fincas rurales de Mallorca se denominan possessions, nombre que, desde el siglo XVI, se impuso sobre los antiguos nombres genéricos de origen árabe, las alquerías y los rafales. Los propietarios eran denominados Senyors y, mayoritariamente, formaban parte de la nobleza terrateniente. Estos alquilaban sus fincas a los amos, que eran los arrendatarios payeses que las explotaban.

La possessió era la pieza clave de la economía de la Part Forana tradicional. Era una auténtica unidad de producción. El centro de funcionamiento y el hábitat eran las casas (denominadas en plural porque contaban con diversos edificios), habitualmente alrededor de una clastra (patio), acogían la casa de los dueños y la casa de los amos, además de diferentes estancias productivas como la tafona (almazara o molino de aceite), el celler (bodega), el molino de sangre (molino harinero de tracción animal), etc., y estancias ganaderas como sestadors, establos y boals. También podía contar con capilla.

Las casas de las possessions han ido adaptándose al paso de los siglos. Diversas motivaciones, como las necesidades defensivas, funcionales y/o estéticas, han provocado modelos constructivos y estilísticos diversos, como el carácter palatino de Alfàbia, Sa Granja o Raixa, entre muchos otros.