Introducción

La ciudad de Eivissa, transcurrido algún tiempo de la finalización de las murallas renacentistas, presentó dos zonas claramente diferenciadas: Dalt Vila, la zona intramuros, y el barrio de La Marina, situado extramuros. La diferencia sociológica fue uno de los rasgos distintivos más característicos. Mientras La Marina acogía a marineros, artesanos, pescadores y comerciantes, y Dalt Vila era habitada por los militares, el clero, propietarios y rentistas. Esta diferente realidad social dio lugar a diversas tensiones y, sobre todo, a mucha rivalidad.

Los primeros planos del Barrio de La Marina son del siglo XVIII. Desde el poder se fueron tomando medidas para conseguir que el crecimiento del barrio fuese controlado o inexistente. En el año 1724 se prohibió que en esta zona viviesen quienes no fuesen marineros así como que pudiesen instalarse mercados. Pero el freno definitivo a la expansión sería la construcción de “s’Estacada”: un muro de poca altura (de 3 o 4 metros, consistente en dos paredes paralelas rellenas en el espacio interior con piedras y tierra) desde el baluarte de Sant Joan hasta el mar y que tenía una sola puerta de acceso: “sa Creu”, que coincide con el inicio de la actual calle de sa Creu. Esta estacada servía para proteger y separar este flanco del barrio de la zona noroeste de la ciudad, todavía pantanosa, así como medida de control fiscal de todos los productos que llegaban a la ciudad desde el campo ibicenco. Incluso llegó a estar previsto un derribo del barrio en el año 1755 que no llegó a producirse. A finales del siglo XVIII la población de la Marina era de más del doble que la de Dalt Vila.

A pesar de todos los intentos de acabar con el barrio, su crecimiento fue imparable, lo cual comportó la decisión de derribar la primera estacada y construir otra ganando terreno al campo, aproximadamente a una hectárea de la anterior. Pero, paradójicamente, durante diez años coexistieron ambas y entre las dos estacadas se levantó, entre los años 1865 y 1890, el llamado Poble Nou, con una trama ortogonal para sus calles y con unas viviendas de tres pisos de altura.