Introducción

Sóller, junto con Palma, es uno de los centros urbanos donde se concentra mayor número de edificios modernistas. Debemos relacionar este fenómeno con el proceso migratorio a partir de 1865 a causa de la filoxera que afectó al cultivo de cítricos, importante fuente de riqueza para la villa. Estos emigrantes volvieron a su tierra natal del Sur de Francia, Bélgica, Suiza… introduciendo muevas ideas de progreso, entre ellas, al estilo artístico imperante entre finales del siglo XIX y principios del XX, el Art Nouveau.

Se construyó un significativo número de edificaciones de tipo residencial de carácter modernista, historicista y regionalista, que transformaron considerablemente el aspecto urbano de Sóller, dotando al municipio de la especificidad que lo caracteriza en la actualidad, testimonio de una época próspera. Sus dueños e impulsores pretendían mostrar su nuevo estatus social y su modernidad al resto de la población.

El modernismo en Sóller se caracteriza por seguir la tendencia floral de un Art Nouveu francés o de un estilo Sezession vienés y de un estilo claramente gaudiniano. Una línea caracterizada por su ritmo orgánico, ondulante y ornamental siguiendo los caprichos de la naturaleza. Todo esto lo veremos reflejado en un arte total que afecta tanto al conjunto del edificio, como a cada uno de los detalles que alberga, como la cerámica vidriada, baldosas, jardines, rejas, escultura aplicada, etc., dotando a la villa de un gran colorismo y viveza.