Introducción

Pol·lèntia fue probablemente la capital de la isla de Mallorca en tiempos de los romanos. Actualmente, es un conjunto patrimonial de primer orden en el contexto insular. Su excepcional ubicación junto a la actual villa de Alcúdia, que surgió con la llegada de los musulmanes a la zona, la ha mantenido a salvo de progresivas transformaciones y reutilizaciones, y todavía se encuentra en gran parte enterrada. Las excavaciones realizadas en los últimos sesenta años por equipos de arqueólogos nacionales e internacionales han permitido documentar rigurosamente el proceso histórico de utilización y la evolución histórica de la ciudad, que se prolonga desde los años 70-80 a.C. hasta el siglo VII, y han puesto de manifiesto la existencia de dos fases constructivas bien diferenciadas, la primera de las cuales se sitúa en la época republicana y la segunda en torno al siglo III d.C. y hasta el siglo VI d.C.

El yacimiento fue descubierto en el siglo XVII, a raíz de diversos hallazgos de monedas y esculturas, pero no fue hasta el siglo XVIII cuando se hallaron unas lápidas funerarias que se relacionaron con la ciudad romana que mencionan las fuentes clásicas. Los primeros estudios históricos sobre la ciudad empezaron en el siglo XIX, y las primeras excavaciones, entre 1924 y 1928, fueron realizadas por G. Llabrés y R. Isasi, a los cuales sucedió J. Llabrés entre 1942 y 1948. Con posterioridad, L. Amorós, V. Ruiz Argilés y B. Ensenyat realizaron la excavación de diversas necrópolis, pero la titularidad privada de las fincas obligaba a los investigadores a recubrir de nuevo las trincheras una vez acabados los trabajos de excavación. La documentación que queda de esa época es, además, muy escasa. Mucho se tiene que agradecer a la Fundación Bryant como promotora de las primeras excavaciones sistemáticas y rigurosas en la ciudad, que se realizaron en el año 1952 en su teatro romano; posteriormente el equipo (L. Amorós, M. Almagro y A. Arribas) se trasladó a la finca conocida como La Portella, donde, a partir de 1957, recuperaron gran parte de un barrio residencial así como una muralla que cerró la ciudad durante el siglo III, momento en el que ésta había sufrido una constricción en su extensión. Muchos materiales de estas intervenciones se encuentran actualmente en el Museu Monogràfic de Pol·lèntia (Alcúdia) y constituyen un importante conjunto arqueológico tanto por su calidad técnica como por su valor cultural.