Introducción

Una vez visitados el núcleo urbano de Pollentia y su museo, la basílica de Son Peretó y el Museo de Manacor, poca cosa más se puede disfrutar de la Mallorca de época antigua. Estamos, por tanto, en la región española (exceptuando Canarias donde nunca se asentaron los romanos) con el bagaje más pobre en yacimientos arqueológicos antiguos excavados y, por supuesto, con el menor número de yacimientos visitables y musealizados.

Se podrían visitar los restos de la villa romana de Sa Mesquida (Santa Ponça, Calvià) si no se encontrasen absolutamente abandonados, convertidos en un auténtico basurero y sin ningún tipo de señalización ni cartel explicativo.

Dentro de este panorama desolador llegamos a la ciudad de Palma. Ésta tuvo el mismo esplendor que Pollentia. Desgraciadamente, no corrió la misma suerte por lo que respecta a las épocas medieval, moderna y contemporánea, dado que las poblaciones humanas de Palma siguieron ocupando el mismo solar, mientras que las de Pollentia se trasladaron a una loma cercana que recibiría el nombre de Alcudia. Tenemos, por tanto, que los posibles restos de época romana, vándala y bizantina de Palma se encontraban ya en 1900 mucho más deterioradas que las de Pollentia.