Introducción

El yacimiento paleocristiano de Son Peretó (Manacor) es uno de los hallazgos más importantes de la Mallorca de la Antigüedad tardía, testimonio de la primera arquitectura cristiana mallorquina y símbolo de la implantación del cristianismo en la isla además de un conjunto fundamental para entender los denominados en nuestra historiografía como los “siglos oscuros” de la historia de Mallorca que transcurrieron desde el IV hasta la conquista islámica del X, con el bajo imperio, la época vándala y la bizantina. Son Peretó es además el único conjunto basilical de la isla de Mallorca actualmente visitable.

Este conjunto arqueológico de la antigüedad tardía ocupa una extensión de ocho mil metros cuadrados y consta de una basílica, un baptisterio y una necrópolis de los siglos V y VI d.C. Las investigaciones arqueológicas habían permitido documentar la existencia de otras estructuras de este período, actualmente perdidas, a Cas Frares (Santa Maria) o a Sa Carrotja (Portocristo), así como intuir la existencia de otras dos en los núcleos urbanos de Palma y Pollentia, a las que se ha añadido recientemente la basílica de Son Fadrinet (Campos), con la que comparte características estructurales y la presencia de mosaicos.