Itinerario

Alcúdia está situada en el noreste de Mallorca a 54 kilómetros de la ciudad de Palma. Se llega a través de la carretera de Palma a Alcúdia por la Ma-13.

Accederemos a la ciudad romana por el barrio de La Portella, que se encuentra frente a la iglesia parroquial de Sant Jaume de Alcúdia. El recorrido, señalizado y adecuado para la visita, continúa hacia el foro romano y posteriormente se acerca hasta el teatro romano.

Su paulatina excavación y estudio arqueológico, desarrollados hoy en día por especialistas de diversas universidades españolas, probablemente revelarán cómo se fundó la ciudad tras la conquista de la isla por parte de Q. Cecilius Metellus enel año 123 a.C, y aportará interesantes detalles de la vida cotidiana en una urbe fundada y organizada siguiendo los dictados de Roma.

La entrada en el mundo romano y la aplicación de la política urbanizadora del imperialismo de Roma supuso para Mallorca la plena incorporación en la forma de vida urbana, al crearse dos colonias, Palma y Pol·lèntia, la primera en la zona occidental y la segunda en la zona oriental. Pol·lèntia fue con toda probabilidad más importante en extensión y población y presumiblemente la capital de la isla.

Las excavaciones han puesto de manifiesto que en el lugar donde se levantó Pol·lèntia existió anteriormente un núcleo de población indígena, sobre el cual se edificó la nueva ciudad. El topónimo Pol·lèntia, que significa ‘poder’, es un nombre típico de fundación republicana y aparece mencionado en las fuentes clásicas cuando hacen referencia al proceso de incorporación de las Illes Balears al Imperio romano: Plinio, Estrabón, Pomponio Mela. La cita de Estrabón dice: «[…] de las Gimnesias, la mayor tiene dos ciudades, Palma y Pol·lèntia, de las cuales una, Pol·lèntia, está al este y Palma, al oeste […]. Metelo el Baleárico fue a las islas y allí fundó las dos dichas ciudades […] allí llevó como colonos a tres mil romanos de Iberia.» (Estrabón, III, 5, 1).

El asentamiento empezó siendo un núcleo de pequeñas dimensiones. En la época de Augusto se le dio un fuerte impulso urbanístico, se superaron las doce hectáreas de extensión y se reformaron diversos edificios. Alrededor del siglo III d.C. se ha observado una crisis que hizo entrar en decadencia a la ciudad y que fue acompañada de incendios y de destrucciones de edificios. Este proceso que afectó Pol·lèntia se vio agravado por la llegada de los vándalos en los años 425 y 455. En el año 534, Mallorca fue anexionada al Imperio bizantino y se han hallado también restos de ese período en el foro de Pol·lèntia.

Pol·lèntia es el prototipo de ciudad romana de provincias, de trazado reticular con calles paralelas y perpendiculares —algunas de las cuales han sido localizadas con los trabajos de excavación—. El centro urbano de Pol·lèntia se encontraba a la orilla del mar, en el istmo que une el Pla de Mallorca con una pequeña península que separa las bahías de Alcúdia y de Pollença. Un lugar destacado, en el centro de la ciudad, lo ocupaba el foro, que se ubica sobre una colina de una altura de hasta 14 metros sobre el nivel del mar.

En dicha plaza al aire libre se encontraba el templo capitolino, dedicado al culto imperial, y dos manzanas de establecimientos (denominados tabernae). De esta ciudad también conocemos su teatro, diversas necrópolis en el extrarradio (Can Fanals, La Solana, Can Copido, Can Corró, Can Troca) y diversas áreas residenciales (Sa Portella, la casa de Polymnia, Can Viver, Can Costa y Can Basser). En ésta última los investigadores determinaron la presencia de instalaciones de tipo industrial. Así mismo se han detectado una posible alfarería en la finca de Santa Anna, un hipocausto correspondiente seguramente a una estancia de unas termas y parte de dos recintos amurallados.