La arquitectura barroca en Mallorca

El Barroco es un movimiento que surge en Italia en el siglo XVII y que durará hasta mitad del siglo XVIII. En el caso la arquitectura de Mallorca, este estilo, al igual que en la arquitectura renacentista, se plasma de una manera epidérmica, es decir, sólo a través de detalles y elementos como la decoración.

Las características de la arquitectura barroca mallorquina serán básicamente dos: la continuidad de las estructuras arquitectónicas de origen medieval (góticas) y la decoración arquitectónica de influencia italiana, realizada por escultores. Las fachadas de los templos del siglo XVII son herederas de las góticas, consistentes en unos muros lisos con decoración concentrada sólo en las portadas y, en algunas ocasiones, con los cuerpos exteriores divididos mediante molduras para acentuar la orientación horizontal.

Es en la decoración donde se puede observar el nuevo estilo, de ahí que nos fijemos en las tipologías de portadas. Encontramos básicamente dos tipos de portadas: la portada manierista (estilo originario de Italia de la segunda mitad del siglo XVI, que se podría considerar, más bien, la fase final del Renacimiento) y la portada-retablo absidal o pastera.

La portada manierista, realizada durante las primeras décadas del siglo XVII, consiste en la aplicación de la típica decoración escultórica manierista a base de máscaras, estípites, guirnaldas, cartelas, almohadillado, frontones curvos, triangulares o partidos, etc. Podemos encontrar algunos ejemplos en Palma como la casa Pavesi o Can Salas en la calle Sant Feliu, la iglesia del convento de la Concepció, la iglesia del convento de Santa Clara, en el edificio de Ayuntamiento en Cort, etc.

La portada-retablo absidal o pastera es el modelo implantado por Antoni Verger en el portal principal de la Catedral de Palma. Consiste en la división de la portada en dos cuerpos: el inferior, con basamento, pilastras, columnas clasicistas y salomónicas sobre él, y el superior constituido por un nicho en forma de venera. La diferencia con el Renacimiento estriba en que el Barroco busca el efectismo y la teatralidad de sus composiciones para conmover al fiel, de ahí que combine libremente elementos clasicistas con elementos propiamente barrocos, como las columnas salomónicas. Podemos encontrar otros ejemplos de este tipo de portadas en la iglesia de Monti-sion, la de Sant Jeroni y la de Sant Francesc, de Palma.

Tendremos que esperar aproximadamente hasta el 1700 para que se implanten modelos arquitectónicos plenamente barrocos, de la mano del arquitecto Francisco de Herrera, que proyectó la planta de la sala capitular de la catedral. También podemos ver otros exponentes de este tipo de plantas en la iglesia de Sant Antoniet o la capilla de Sant Nicolau Tolentí en la iglesia del Socorro, ambas en Palma.

En el campo de las artes plásticas encontraremos escultura y pintura barrocas, donde este estilo se implantará de una manera más profunda que en la arquitectura. También se dará una transición en el siglo XVII del Manierismo al Barroco, con escultores como el italiano Camilo Silvestre Parrino (retablo mayor de Monti-sion), Jaume Blanquer (retablo del Corpus Christi de la Catedral o el de Lluc), el taller de los Oms (retablo de la possessió de Sant Martí d’Alanzell, retablo de les Ànimes de Alaró, retablo mayor de la iglesia parroquial de Valldemossa…), etc. En pintura destacan artistas como Miquel Bestard o Guillem Mesquida.