La ciudad romana oculta

Antes de iniciar el recorrido, tenemos que tener en cuenta que muchos de los vestigios de la ciudad romana de Palma no se conservan o están sepultados bajo otras construcciones posteriores, por lo que es difícil trazar e identificar los elementos y los límites de ésta. Primeramente, empezaremos citando los restos de la ciudad antigua que hoy en día no podemos contemplar, pero que han sido documentadas mediante excavaciones, que posteriormente se han vuelto a cubrir.

No ha sido hasta bien entrado el pasado siglo, cuando se ha podido comprobar que la Palma romana fundada por Cayo Cecilio Metelo se encuentra en el solar de la actual capital balear. Hasta entonces, diversos autores fueron planteando que se encontraba en Santanyí, en la zona de Sa Carrotja. Sin embargo, los hallazgos arqueológicos efectuados durante la segunda mitad del siglo XX han permitido comprobar que la Palma romana se encontraba en el mismo sitio que la Palma actual.

Contamos con varios ejemplos donde las excavaciones arqueológicas efectuadas permitieron documentar estructuras, sobre todo de época romana, que posteriormente volvieron a ser cubiertas. Uno de estos casos corresponde a la excavación realizada en el interior de la catedral, donde se halló el que debe ser el muro documentado más antiguo de la ciudad (anterior a c. 50 a.C.) y dos habitaciones, una con un sistema de hipocausto para calentar dicho ámbito, que parecen corresponder a unas termas de época altoimperial. Justo al norte del ábside del edificio catedralicio también se documentaron importantes estructuras monumentales, entre ellas, el podium de un posible templo. Finalmente en los sótanos del actual museo Diocesano, se encontraron varios grandes lienzos muy bien conservados de las murallas de la ciudad antigua. Desgraciadamente, nada de lo expuesto hasta ahora se puede visitar.

Sin que por el momento pueda confirmarse rotundamente esta hipótesis, recientes estudios de carácter urbanístico, geométrico y arquitectónico permiten plantear si la Palma romana contó con un teatro situado en la zona portuaria, al inicio del Passeig des Born, en la manzana comprendida entre las calles Jovellanos, Pelaires y Plaza Juan Carlos I. Concretamente la orientación y las características de un conjunto de paredes medianeras entre edificios que a vista de pájaro conforman una estructura de forma radial —que recuerda a edificios públicos de otras ciudades bajo el influjo de Roma, total o parcialmente destruidos, cuyos cimientos y muros portantes fueron posteriormente reutilizados para edificar viviendas, quedando el rastro fósil de la estructura inicial incrustado en los actuales edificios—, así como la presencia de un patio mancomunadoque mantiene la forma semicircular característica de la orchestra de un teatro romano. La posibilidad de que dichas estructuras correspondan a un teatro romano se apoya además en los criterios marcados por el arquitecto Vitrubio, quién estableció que las ciudades marítimas debían construir este tipo de edificios públicos junto al puerto.