La conquista de Ibiza

A partir de la conquista de Mayuqa por los cristianos en 1229, Ibiza, primero, y, más tarde, Menorca, recogerán la herencia islámica de Mallorca como pequeñas naciones independientes a las luchas contra el afán expansionista de la corona catalano-aragonesa.

El ejército cristiano pudo retardar la conquista de Ibiza tras la de Mallorca, ya que no suponía ninguna amenaza real inmediata (podía esperar). Ibiza pudo alargar su independencia hasta 1235. Sabemos que la corona no participó en la conquista que fue llevada a cabo como una misión particular. El arzobispo Guillem de Montgrí inició las negociaciones con el rey y obtuvo, en Alcañiz, la cesión de la isla de Ibiza, a cambio de conquistarla en un plazo de diez meses. La corona, evidentemente, conseguía beneficios de tal trato: el aumento de sus dominios. El 12 de abril de 1235 fue firmado en Tarragona un convenio, entre el arzobisbo, Nunó Sanç, Don Pere y el infante de Portugal, que regulaba la conquista y el reparto.

La ciudad de Ibiza resistió un sitio que duró cinco meses. La situación estaba agravada porque las murallas de la ciudad aún sufrían vestigios de las consecuencias de la cruzada pisano-catalana y que no habían sido totalmente restauradas.

En 1235 vencieron los cristianos y se repartieron la isla en cuatro partes. Los nuevos dueños quedaron como vasallos de Jaime I.