La conquista de Jaime I

Generalmente suele situarse en el año 1229 la conquista de Mallorca por parte de las tropas feudales dirigidas por Jaime I de Aragón. En realidad el último día de ese año se produjo el asalto a la ciudad y el Estado islámico simplemente desapareció.

La conquista de Madina Mayurqa fue extremadamente violenta y con ella se inició un proceso de saqueo y destrucción sistemáticos que se mantendría a los largo de los siglos llevando a la práctica desaparición de todo resto arquitectónico. El mismo Jaime I se atribuye la muerte de veinticinco mil personas a lo largo de ese asalto al núcleo urbano.

Entre 1230 y 1231 se fue ocupando el resto de la isla, encontrándose resistencia en las montañas, tanto en la sierra de Tramontana como en la de Llevant, y especialmente en los castillos de Alaró, Santueri y Pollensa. Este fue el último en rendirse, allí la resistencia estaba organizada no por miembros del ejército almohade, sino por parte de la jerarquía religiosa que había podido huir de la ciudad.

La conquista de Ibiza se produjo poco después, en 1235, y tuvo unas características similares a las de Mallorca, pero no se trató de una empresa teóricamente estatal, dirigida por Jaime I de Aragón, sino que fue una empresa privada realizada por varios señores feudales que se repartieron el territorio que acababan de conquistar.

El caso de Menorca fue totalmente distinto y seguramente estuvo muy condicionado por Sa’id ibn Hakam, que se hizo cargo del gobierno de la isla poco después de la conquista de Mallorca.

En 1232 se firmó el que se conoce con el nombre de tratado de Capdepera. Este documento supone una auténtica infeudación de los habitantes de Menorca, representados por el Consejo de ancianos y la jerarquía religiosa, a la figura de Jaime I. Para evitar la ocupación efectiva se comprometen a pagar una renta anual en especies.

Esta situación es absolutamente distinta a la anterior, cuando el Estado islámico cobra sus impuestos en moneda que los campesinos obtienen produciendo lo que les resulta más interesante. A partir de 1232 estos campesinos deben asegurarse los excedentes de determinados productos para entregarlos anualmente.

Como ya hemos indicado, poco después de la firma del tratado todo el poder recae sobre la figura de Sa’id ibn Hakam, un antiguo recaudador de impuestos para los almohades. Su actuación personal se dividió entre una ventajosa situación frente a la Corona de Aragón y la aplicación de un estricto código coránico a los habitantes de Menorca, ejerciendo, según sus contemporáneos, una violencia innecesaria.

Tras su muerte, le sucedió su hijo Hakam ibn Sa’id pero poco tiempo después se produjo la conquista definitiva por parte de las tropas de Alfonso III (1287). En cualquier caso, a diferencia de los casos de Mallorca e Ibiza, algunos miembros vinculados a ese aparato estatal creado por Sa’id ibn Hakam y, entre ellos, todos sus parientes, salieron libremente y sin pagar ningún tipo de rescate hacia el Norte de África.