La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

El 13 de diciembre de 1923 el general Miguel Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña, encabezó un golpe de estado e instauró la denominada Dictadura de Primo de Rivera.

En Mallorca en general la dictadura fue bien recibida por parte de un sector de la población que había perdido la confianza en los políticos de la Restauración. El nuevo régimen intentó regenerar el sistema político que había imperado hasta ese momento. Para ello disolvió la Diputación Provincial, encargó la dirección del Gobierno Civil a los militares y los Ayuntamientos fueron dirigidos por miembros de la Junta de Vocales Asociados (mayores contribuyentes de cada municipio).

Las principales actuaciones de la Dictadura en la isla fueron las políticas de construcciones escolares y obras públicas.

La oposición al régimen dictatorial vino desde el Republicanismo Federal, anarcosindicalismo, regionalistas, comunistas y un sector del movimiento obrero que no fue tolerado por la dictadura. Los socialistas fueron tolerados por el régimen. Prueba de ello es la constitución, el 4 de octubre de 1925, de la UGT en Baleares auspiciada por Llorenç Bisbal.

El 30 de Enero de 1930 Primo de Rivera dimitió y el general Dámaso Berenguer se hizo cargo del gobierno, aunque poco después fue substituido por el Almirante Aznar. Este preparó la convocatoria electoral del 12 de abril de 1931 que dio como resultado una importante victoria del republicanismo en las principales capitales de provincia. Esta victoria provocó la salida de España del Rey Alfonso XIII y la instauración de la Segunda República Española. En Mallorca la mayoría de sufragios en las elecciones del 12 de abril de 1931 fueron mayoritariamente para los partidos monárquicos.