La economía

Las fuentes literarias antiguas nos informan de algunos aspectos muy puntuales de la economía balear y pitiusa. Nos dicen que allí se hacía y se utilizaba el aceite de lentisco, que los vinos baleares eran tan buenos como los de Italia, y nos relatan las cualidades de sus higos, de su trigo y de sus cebollas albarranas. Nos dejan entrever que se criaban cerdos, que los mulos de Menorca destacaban por su altura y su fuerza, y que en Eivissa se producía una lana excelente. También nos hablan del ejercicio de la caza, concretamente de conejos y de aves, y de la recolección de caracoles. Pese a la poca información, se debe suponer que la economía de nuestras islas se basaba en la agricultura de secano (el cereal, la viña y el olivo) y en la ganadería. Seguramente también eran importantes los recursos marinos. Por ejemplo, a finales del siglo IV d.C., la Notitia dignitatum nos menciona a un Procurator bafii insularum Balearum, es decir, una autoridad encargada de controlar la producción de baphium, la púrpura que se extraía de diversos tipos de caracoles marinos.

El volumen de transacciones comerciales y el movimiento de mercancías que se realizaron entre los últimos años de la República y los primeros siglos del Imperio fueron los más espectaculares que jamás había conocido el Mediterráneo y no se volverían a dar hasta bien entrada la Edad Media. La arqueología nos ofrece buena muestra de este hecho, gracias sobre todo a los hallazgos cerámicos, aunque también mediante las monedas, las piedras trabajadas, el vidrio o los metales. Así se ha podido observar cómo en un primer momento llegan abundantes mercancías de la península Itálica. Poco después aumentaron los productos procedentes del sur de la Galia y de Hispania y, a partir del siglo II d.C., llegaron sobre todo del norte de África. Mención especial merece el caso de Eivissa, desde época púnica gran productora y exportadora de diversos tipos cerámicos, entre los cuales destacan las ánforas, seguramente cargadas de vino, aceite o salazones, y las cerámicas destinadas a servicio de mesa. Durante la dominación romana las exportaciones ebusitanas padecieron diversas subidas y bajadas, pero parece que nunca se detuvieron totalmente. El principal mercado de los ibicencos eran las Balears, pese a que en diversos momentos sus productos también llegaron a otras zonas del Mediterráneo. Precisamente Eivissa fue la única de nuestras islas donde se acuñó moneda durante la antigüedad.