La “Factoría de salazones”

Saliendo del puerto de Cabrera nos dirigimos, por el camino, hacia la playa situada en el Pla de ses Figueres, a unos 800 metros del puerto. En ella, a unos tres metros de la costa se localiza la zona de la “Factoría de salazones”. Hoy en día se conocen un total de cuatro cubetas, tres de ellas perfectamente alineadas.

Estos depósitos son tres grandes agujeros excavados en la roca, de planta cuadrangular con los extremos redondeados. Las medidas de estos orificios rondan los 2,30 m de largo y 1,80 m de ancho, y conservan una altura máxima de 1,12 m. Por los restos de muros que recrecen las paredes de los agujeros se deduce que las cubetas habrían sido todavía más altas. Las tres presentan un revestimiento interno de opus signinum (mortero impermeable hecho con cal, arena, agua y cerámica triturada) de muy buena calidad, de hasta 6 cm de grosor, que en los ángulos de la parte inferior conforma un cordón hidráulico de 5 a 10 cm de alto. Junto a estas cubetas también se descubrieron restos de un muro al lado del cual había un derrumbe de tejas de tradición romana (tegulae e imbrices). Por tanto, todo indica que allí habría habido una habitación cubierta, que podría haber servido como almacén o lugar de trabajo. Aunque todavía no se ha podido demostrar científicamente que todos estos elementos conformaban una factoría para salar pescado, cabe señalar que validarían dicha función sus características constructivas y su proximidad al mar.

Otra cuestión todavía abierta es la de la datación de la factoría. Los escasos materiales hallados en los niveles fundacionales nos permiten saber que su construcción es posterior al siglo I d. C., aunque cabe señalar que la mayoría de los restos cerámicos encontrados en el lugar corresponden a los siglos V a VII d.C. Desgraciadamente, toda la zona fue fuertemente afectada por los prisioneros franceses que estuvieron recluidos en Cabrera entre 1809 y 1814. Éstos reutilizaron las cubetas como viviendas, despensa o taller, y construyeron una nueva habitación (Ámbito I). Por tanto, ha sido imposible hasta ahora determinar con más precisión en que momento se construyó la factoría y hasta cuándo estuvo funcionando.

Hay que tener en cuenta que este yacimiento se encuentra rodeado por una valla de madera, por lo que hay que respetar las señales y no entrar en él para salvaguardar los restos arqueológicos.