La guerra del francés o de la independencia española

Fue un conflicto surgido en 1808 por la oposición armada a la pretensión del emperador francés Napoleón I de instaurar y consolidar en el trono de España a Joseph Bonaparte, en detrimento del rey Borbón Fernando VII, desarrollando un modelo de estado inspirado en los ideales napoleónicos, y que, sumada al enfrentamiento precedente francés con Portugal y el Reino Unido, convulsionó toda España hasta 1814.

1808 es una época convulsa para la isla, con diferentes revueltas ante la mala situación económica y el aumento de la presión fiscal. A principios de abril llegan las noticias de la abdicación de Carlos IV (padre de Fernando VII) y la caída de su primer ministro, Manuel Godoy, después de los sucesos del motín de Aranjuez. Hubo revueltas en Mallorca y personajes como Gaspar Melchor de Jovellanos, encarcelado en el castillo de Bellver por órdenes de Godoy, fue liberado y aclamado por la multitud. A finales de mayo llegó a la isla la noticia de las sublevaciones de regiones mediterráneas españolas contra los franceses. El 30 de mayo el capitán general Vives constituyó la Junta Suprema de Gobierno como principal soberana del archipiélago balear, la cual declaró la guerra a Francia y negoció la paz con Inglaterra, mientras procedía a la movilización y organización de tropas.

La ocupación de la mayor parte de la Península por el ejército napoleónico, hizo llegar a las Baleares miles de refugiados que se establecían mayoritariamente en Palma y Maó. Tras la costosa derrota francesa en la batalla de Bailén el 19 de julio de 1808, los oficiales franceses fueron confinados a Menorca, Mallorca y Eivissa, mientras que tropa fue confinada en la isla de Cabrera, sin ningún tipo de auxilio a causa de la gravedad de la situación de las autoridades mallorquinas del momento. El hambre, la falta de agua y las enfermedades afectaron a esos 9.000 presos, de los que sólo quedaron 3.600 supervivientes.